RECUERDOS DE UN AMOR VERDADERO.

Cuando sientas pena en tu corazón,
recuerda que en la otra orilla, tu amor
olvidó hace mucho tiempo el rencor,
abriendo el horizonte de la pasión.
Que no hace más daño esa soledad,
cuando pienso en tí, y empiezo a vivir,
raudas mis emociones quieren seguir,
el camino que va a la felicidad.
Presas y sujetas mis esperanzas
al duro palo de un barco al navegar,
no encuentro consuelo sino hasta llegar,
al dulce puerto de tus alabanzas.
¿Qué fue de aquellos momentos felices,
al levantar tus ojos con ternura,
jamás pensara yo en la desventura,
que sobre mi alma iba a echar raíces?.
¿Qué fue de esas arenas que al clavarse
sobre mi fatigada espalda al mirar
en tu sonrisa, yo empezaba a soñar
un mundo que habría de descubrirse?.
¿Qué fue de esas gentiles olas que la mar
enviaba a nuestros cuerpos desnudos,
que como dos refulgentes escudos,
pronto se parapetaban al amar?.
¿Qué fue?, díme, contéstame amor mío,
porque dentro de mí se oye un lamento,
sin duda, muy adentro, muy adentro,
que estas cosas digo porque en tí confío.
Acabóse el tiempo de mis prisiones,
al sentir muy cercana tu presencia,
que en esta ya interminable ausencia,
tiene que dar paso a las ilusiones.
Los dos seremos como vigías,
en un ancho océano donde jamás,
quiero mi amor que sufras más,
para lágrimas, ya bastan las mías.


POR TI VAN MIS OJOS

Pongo mis ojos en ella,
y mis dudas en el cielo,
esperando,
¿Cuándo llegará mi estrella?
¿Cuándo encontraré consuelo?,
tan tardando.
Si en alto valor la tengo,
no es sólo por su belleza,
y donaire,
ni por su recio abolengo,
ni por su fina agudeza,
al socaire.
Sino por mil y una historias,
que junto entrelazamos
con los besos,
que estrujando la memoria,
al punto no pasáramos
con los versos.
Esta es la historia de un amor
verdadero, como pocos,
de leyenda.
Es incandescente fragor
de la mente de los locos,
sin enmienda.
Grande es la herida que tengo,
y que me oprime en el pecho
mutilado,
de tanto dolor me atengo,
que no hay sitio para el trecho
empezado.
Hago un alto en el camino,
pensando qué mal le hecho
a mi amada,
no encontrando mi destino
en una casa, sin techo,
esperada.


ALUMBRA LA VIDA

Un amigo se va,
y otros quizás volverán,
mientras otros aparecerán
con buenas nuevas,
caminando juntos
al atardecer de un día
claro y transparente,
que alumbra aquella vida
del que se queda
en medio de la soledad.
Amigo que se va
siempre vuelve en el corazón,
de los que no te olvidan.
Que siempre más pronto que tarde,
a todos nos llega la señal,
del que se va pero se queda
alumbrando la vida.


De mi libro Retamas
copyright © Norberto García-Dotor



Este poema está escrito en memoria de Raimundo Sánchez, compañero y amigo, militante comunista.