WPC:  2BBPZBCourier 10cpi3|x=yx6X@8+X@ASCII Text PrinterASTEXPRI.PRSx  @}VX@ 3'3'Estndar6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&Estndarext Printer:$Ӑ #x  @U=yX@# dddd X` hp x (#%'0*,.8135@8:j$HHH,9OKwH|@n/E@62xxx,X1x  @3X@j$HHH,ptwH|@23@2xxx,<x  @X@on"c~ci;n"'~$'~contradiction"'~contrseparaci;n entre un cap. y su bibliogr.W1   D%&      ă  28  7  % CONTRA EL FEDERALISMO 3 2  ԍPublicado con la firma de K. Stalin el 28 de marzo de 1917 en el nCm. 19 de Pravda.փ  2i En el nCm. 5 de Dielo Narodai A 2 ԍDielo Naroda (La Causa del Pueblo): peri;dico eserista que se public; en Petrogrado desde el 15 de marzo de 1917 hasta enero de 1918. ha aparecido un articulillo titulado Rusia,  21 uni;n de regiones . En )l se recomienda ni ms ni menos que la conversi;n de  2 Rusia en una uni;n de regiones , en un Estado federal . Escuchad:  j$ Que el Estado federal de Rusia acepte de las distintas regiones (Ucrania, Georgia, Siberia, Turkestn, etc.) los  j$ atributos de la soberan1a8 Pero que garantice a las distintas regiones su soberan1a interna. Que la futura  2 Asamblea Constituyente establezca una Uni;n de Regiones de Rusia.Ɗ" El autor del articulillo (Ios. OkClich) explica esto de la manera siguiente:  j$ Que haya un ej)rcito ruso Cnico, una moneda Cnica, una pol1tica exterior Cnica, un Cnico tribunal supremo. Pero que las distintas regiones del Estado Cnico sean libres para organizar independientemente su nueva vida. Si ya  j$ en 1776 los norteamericanos8 crearon por un tratado de uni;n los Estados Unidos , por qu) nosotros no hemos  2 de poder crear, en 1917, una s;lida uni;n de regiones?.Ɗ" As1 habla Dielo Naroda. No se puede negar que el articulillo tiene muchas cosas interesantes y que, en todo caso, es original. Tambi)n despierta inter)s lo enftico del tono,  2 su estilo de manifiesto , por decirlo as1 ( que haya , que sean !). Con todo y con eso, debemos se9alar que, en general, se trata de una extra9a aberraci;n, basada en una actitud ms que fr1vola respecto a hechos de la historia del r)gimen estatal de los Estados Unidos de Am)rica del Norte (as1 como de Suiza y el Canad).  2 Qu) nos dice esa historia? En 1776 los Estados Unidos no constitu1an una federaci;n, sino una confederaci;n de colonias o Estados hasta entonces independientes. Es decir, eran colonias independientes; pero luego, para defender sus intereses comunes, sobre todo contra los enemigos exteriores, las colonias concertaron entre s1 una alianza (confederaci;n), sin dejar, por ello, de ser entidades estatales plenamente independientes. En los a9os 60 del siglo XIX se oper; un viraje radical en la vida pol1tica del pa1s: los Estados del Norte exigieron un acercamiento pol1tico ms estrecho entre los Estados, en oposici;n a los Estados del Sur, que protestaban  2 contra el centralismo  y luchaban por el viejo orden de cosas. Estall; la  2G  guerra civil , en la que vencieron los Estados del Norte. En Norteam)rica se estableci; una federaci;n, es decir, una uni;n de Estados soberanos, que compart1an el Poder con el gobierno federal (central). Pero ese sistema no dur; mucho. La federaci;n result; ser tan transitoria como la confederaci;n. La lucha entre los Estados y el gobierno central no cesaba, y la dualidad de poderes se hizo intolerable, por lo que en el curso de su evoluci;n los Estados Unidos se convirtieron, de federaci;n, en Estado unitario, con normas constitucionales Cnicas y con una autonom1a limitada (no estatal, sino pol1tica y administrativa), permitida a los Estados por dichas normas. Aplicado a los  2" Estados Unidos, el nombre de federaci;n  pierde todo sentido, es una reliquia del pasado, que no corresponde, hace ya mucho, al verdadero estado de cosas. Lo mismo cabe decir de Suiza y del Canad, pa1ses a los que tambi)n se refiere el autor del articulillo mencionado. Los mismos Estados independientes (los cantones) al comienzo de la historia, la misma lucha por una uni;n ms7%xp-p-p-  2 s;lida (la guerra contra el Sonderbund en Suiza,A 2X ԍSonderbund: uni;n reaccionaria de los siete cantones cat;licos de Suiza. Se form; en 1845 y defend1a el fraccionamiento pol1tico del pa1s. En 1847 se desencaden; una lucha armada entre el Sonderbund y los dems cantones, partidarios de la centralizaci;n del Poder en Suiza. La guerra termin; con la derrota del Sonderbund y la transformaci;n de Suiza, de uni;n de Estados, en un solo Estado federal. la lucha entre los ingleses y los franceses en el Canad), la misma conversi;n subsecuente de la federaci;n en Estado unitario.  2X Qu) nos dicen estos hechos? Bnicamente que en Norteam)rica, lo mismo que en el Canad y en Suiza, el desarrollo fue, de regiones independientes, a trav)s de su federaci;n, hacia el Estado unitario; que la tendencia del desarrollo no es favorable a la federaci;n, sino contraria a ella. La federaci;n es una forma transitoria. Eso no es casual, pues el desarrollo del capitalismo en sus formas superiores y, en relaci;n con ello, la ampliaci;n del marco del territorio econ;mico, con su tendencia centralizadora, no exigen un Estado federal, sino un Estado unitario. No podemos pasar por alto esta tendencia, a menos, naturalmente, que no queramos volver atrs la rueda de la historia. Pero de aqu1 se desprende que ser1a necio propugnar para Rusia la federaci;n, condenada por la propia vida a desaparecer. Dielo Naroda propone repetir en Rusia la experiencia de los Estados Unidos  2H de 1776. Pero existe la ms remota analog1a entre los Estados Unidos de 1776 y la Rusia de nuestros d1as? Entonces los Estados Unidos eran un conglomerado de colonias independientes, no ligadas entre s1 y que deseaban vincularse, por lo menos, en  2h la forma de una confederaci;n. Y este deseo era completamente l;gico. Es,  20 acaso, anloga la situaci;n en la Rusia de hoy? Naturalmente que no! Todo el mundo ve claro que las regiones (la periferia) estn aqu1 vinculadas a la Rusia Central por lazos econ;micos y pol1ticos; y cuanto ms democrtica sea Rusia, ms apretados sern esos lazos. Adems, para establecer en Norteam)rica una confederaci;n o una federaci;n, fue necesario unir colonias no ligadas aCn entre s1. Y ello respond1a a los intereses del desarrollo econ;mico de los Estados Unidos. Mas, para convertir a Rusia en una federaci;n, habr1a que romper los lazos econ;micos y pol1ticos ya existentes y que vinculan unas a otras las regiones, cosa que ser1a absolutamente absurda y reaccionaria. Finalmente, Norteam)rica (lo mismo que el Canad y Suiza) no se divide en Estados (cantones) segCn el principio de la nacionalidad, sino segCn el principio geogrfico. All1 los Estados se desarrollaron a partir de coloniascomunidades, independientemente de su composici;n nacional. En los Estados Unidos hay varias decenas de Estados, pero s;lo siete u ocho grupos nacionales. En Suiza hay 25 cantones (regiones), pero s;lo tres grupos nacionales. En Rusia la cosa cambia. Lo que en Rusia se acostumbra a llamar regiones que necesitan, supongamos, autonom1a (Ucrania, la Transcaucasia, Siberia, Turkestn, etc.), no son simples regiones geogrficas, como la de los Urales o la del Volga, sino partes concretas de Rusia, con su propio modo de vida y con una determinada composici;n nacional (no rusa). Precisamente por ello, la autonom1a (o federaci;n) de los Estados en Norteam)rica o en Suiza no s;lo no resuelve la  2`" cuesti;n nacional (no persigue ese objetivo!), sino que ni siquiera la plantea. Pero la autonom1a (o federaci;n) de las regiones de Rusia es propuesta precisamente para plantear y resolver la cuesti;n nacional, porque la divisi;n de Rusia en regiones se basa en el principio de la nacionalidad.  2% No est claro que la analog1a entre los Estados Unidos de 1776 y la Rusia de nuestros d1as es artificial y absurda?H&@p-p-p-Ԍ 2 No est claro que el federalismo no resuelve ni puede resolver en Rusia la cuesti;n nacional y que s;lo puede complicarla y embrollarla con quijotescos forcejeos por volver atrs la rueda de la historia? No, indudablemente no se puede aceptar la propuesta de repetir en Rusia la experiencia de la Norteam)rica de 1776. La federaci;n, esa medida transitoria y a medias, no satisface ni puede satisfacer los intereses de la democracia. La soluci;n del problema nacional debe ser tan viable como radical y definitiva, es decir: (1) derecho a la separaci;n para las naciones que pueblan determinadas regiones de Rusia y que no pueden, que no quieren permanecer en el marco de un todo Cnico; (2) autonom1a pol1tica en el marco de un Estado unitario, con normas constitucionales Cnicas para las regiones que se distinguen por una determinada composici;n nacional y que quedan en el marco de un todo Cnico. As1, y s;lo as1, debe resolverse la cuesti;n de las regiones en Rusia. 1   7H !%      ă   7 %! NOTA DEL AUTOR ' 2  ԍEscrito por Jos) Stalin en diciembre de 1924 como nota a la reedici;n del art1culo aqu1 publicado.փ El presente art1culo refleja la desaprobaci;n con que, en general, ve1a entonces nuestro Partido la estructura federativa del Estado. Esta opini;n, contraria al federalismo como forma de organizaci;n del Estado, hall; su ms neta expresi;n en la conocida carta escrita por Lenin a Shaumin en noviembre  2 de 1913.X A 2Z ԍAqu1 y en las siguientes referencias a los trabajos de V.I. Lenin, los  2" nCmeros romanos se refieren a los tomos de la 3 edici;n en ruso de las Obras de V. I. Lenin.  j$r Nosotros [dec1a Lenin en aquella carta] estamos, indudablemente, por el centralismo democrtico. Somos contrarios  j$ a la federaci;n8 Estamos, en principio, contra la federaci;n, que debilita los v1nculos econ;micos y es una forma  j$ inservible para lo que es un solo Estado. Quieres separarte? Bien, vete al infierno, si puedes romper los  j$ v1nculos econ;micos, o, mejor dicho, si la opresi;n y los rozamientos originados por la convivencia  son tales  j$ que corroen y destruyen los lazos econ;micos. No quieres separarte? Entonces, perdona, pero no resuelvas por  j$8 m1, no pienses que tienes derecho  a la federaci;n  (v.t. XVII, pg. 90).Ɗ" Es caracter1stico que en la resoluci;n sobre el problema nacional adoptada  2 por la Conferencia de Abril del Partido en 1917,' @@ 2^ ԍLa VII Conferencia de toda Rusia (Conferencia de Abril) del P.O.S.D.R.(b) se celebr; del 24 al 29 de abril de 1917 en Petrogrado. Fue la primera Conferencia legal de los bolcheviques, y en la vida del Partido desempe9; el papel de un Congreso. En su informe acerca del momento, V.I. Lenin desarroll; los puntos formulados anteriormente por )l en las Tesis de Abril. J.V. Stalin pronunci; en la Conferencia un discurso en defensa de la resoluci;n propuesta por V.I. Lenin acerca del momento e hizo un informe sobre la cuesti;n nacional. La Conferencia conden; la posici;n oportunista y capituladora de Kmenev, Rykov, Zin;viev, Bujarin y Piatakov, que se manifestaron contra la revoluci;n socialista en Rusia y manten1an en la cuesti;n nacional una posici;n nacionalista chovinista. La Conferencia de Abril orient; al Partido Bolchevique hacia la lucha por la transformaci;n de la revoluci;n democrticoburguesa en revoluci;n socialista. V)ase la resoluci;n de la Conferencia de Abril sobre la  2* cuesti;n nacional en El P.C.(b) de la U.R.S.S. en las resoluciones y acuerdos  2N+ de los Congresos y Conferencias y de los Plenos del C.C. , parte I, p. 233, 6 ed. en ruso, 1940.' la cuesti;n de la estructurap-p-p- federativa del Estado ni siquiera fue mencionada. En la resoluci;n se habla del derecho de las naciones a la separaci;n, de la autonom1a de las regiones nacionales en el marco de un Estado Cnico (unitario) y, finalmente, de la promulgaci;n de una ley fundamental contra cualquier privilegio nacional; pero no se dice ni una sola palabra acerca de que sea admisible una estructura federativa del Estado. En el libro de Lenin El Estado y la revoluci;n (agosto de 1917), el Partido, en la persona de Lenin, da el primer paso serio hacia el reconocimiento  2@ de la admisibilidad de la federaci;n como forma transitoria hacia una repCblica  2 centralizada , aunque acompa9ando este reconocimiento de varias reservas substanciales.  j$ Engels, como Marx [dice Lenin en este libro], defiende, desde el punto de vista del proletariado y de la revoluci;n proletaria, el centralismo democrtico, la repCblica Cnica e indivisa. Considera la repCblica federativa, bien como excepci;n y como obstculo para el desarrollo, o bien como transici;n de la monarqu1a a  j$B la repCblica centralizada, como un paso adelante  en determinadas circunstancias especiales. Y entre esas  j$ circunstancias especiales se destaca la cuesti;n nacional8 Hasta en Inglaterra, donde las condiciones  j$^ geogrficas, la comunidad de idioma y la historia de muchos siglos parece que deb1an haber liquidado  la cuesti;n nacional en las distintas peque9as divisiones territoriales del pa1s, incluso aqu1 tiene en cuenta Engels el hecho evidente de que la cuesti;n nacional no ha sido superada aCn, raz;n por la cual reconoce que la  j$ repCblica federativa representa un paso adelante . Se sobreentiende que en esto no hay ni sombra de renuncia a la cr1tica de los defectos de la repCblica federativa, ni a la propaganda, ni a la lucha ms decididas en pro  2$ de una repCblica unitaria, de una repCblica democrtica centralizada. (v. t. XXI, pg. 419.)Ɗ" S;lo despu)s de la Revoluci;n de Octubre adopta el Partido, firme y definitivamente, el punto de vista de la federaci;n como forma de Estado, presentndola como su propio plan para la estructuraci;n estatal de las RepCblicas Sovi)ticas durante el per1odo de transici;n. Este punto de vista fue  2  expresado por primera vez en enero de 1918, en la conocida Declaraci;n de los  2 derechos del pueblo trabajador y explotado , escrita por Lenin y aprobada por  2 el Comit) Central del Partido. En esta declaraci;n se dice: La RepCblica Sovi)tica de Rusia se instituye sobre la base de la uni;n libre de naciones  2, libres, como Federaci;n de RepCblicas Sovi)ticas nacionales  (v. t. XXII, pg. 174). Este punto de vista fue aprobado oficialmente por el Partido en su VII[  2 Congreso (1919).)A 2 ԍEl VIII Congreso del P.C.(b) de Rusia se celebr; en MoscC del 18 al 23 de marzo de 1919. El Congreso conden; rotundamente las ideas imperialistas y  2l chovinistas de Bujarin y de Piatakov en la cuesti;n nacional. V)ase el Programa  24 del P.C.(b) de Rusia  aprobado por el Congreso en El P.C.(b) de la U.R.S.S. en las resoluciones y acuerdos de los Congresos y Conferencias y de los Plenos del  2 C.C. , parte I, pp. 281295, 6 ed. en ruso, 1940.) Es conocido que en este Congreso se aprob; el programa del  2L Partido Comunista de Rusia. En este programa se dice: Como una de las formas transitorias hacia la unidad completa, el Partido proclama la uni;n federal de  2 los Estados organizados segCn el tipo sovi)tico  (v. el Programa del Partido  2 comunista de Rusia ). Tal es el camino recorrido por el Partido desde la negaci;n de la  24 federaci;n hasta su reconocimiento como forma de transici;n a la unidad  2 completa entre los trabajadores de las diversas naciones  (v. las Tesis sobre  2 la cuesti;n nacional ,@' 2% ԍV)ase: El II Congreso de la Internacional Comunista en julioagosto de  2\& 1920 , p. 492, MoscC, 1934. aprobadas en el II Congreso de la Internacional Comunista). Esta evoluci;n del punto de vista de nuestro Partido en cuanto a la federaci;n estatal obedece a tres causas. Primera causa: al estallar la Revoluci;n de Octubre, muchas nacionalidades de Rusia se encontraban, de hecho, completamente separadas y aisladas unas de otras, y por ello la federaci;n result; ser un paso adelante para acercar, para unir a las aisladas masas trabajadoras de esas nacionalidades. Segunda causa: las formas mismas de federaci;n que se perfilaron en el$p-p-p- proceso de la construcci;n del r)gimen sovi)tico no resultaron ser, ni mucho menos, tan contradictorias a los objetivos del acercamiento econ;mico de las masas trabajadoras de las nacionalidades de Rusia como lo pareciera en un principio; ms aCn, result; que no contradec1an en absoluto a estos objetivos, como lo ha demostrado posteriormente la prctica. Tercera causa: el peso espec1fico del movimiento nacional result; ser mucho mayor y el camino hacia la uni;n de las naciones mucho ms complejo de lo que pareciera antes, en el per1odo anterior a la guerra o en el per1odo precedente a la Revoluci;n de Octubre. 1   7 !%      ă  % Anejo:  7  EExtractos de textos de Lenin y de Engels sobre federalismo y  7 "}municipalismo  2{ u (% Lenin, El estado y la revoluci;n. Obras Escogidas, tomo 2 pp. 344 y 345. MoscC, Ed. Progreso. Ɗ" El oportunista se ha desacostumbrado hasta tal punto de pensar en revolucionario y de reflexionar acerca de la revoluci;n, que atribuye a Marx el  2c  federalismo , confundi)ndole con Proudhon, el fundador del anarquismo. Y Kautsky y Plejnov, que pretenden pasar por marxistas ortodoxos y defender la  2 doctrina del marxismo revolucionario, guardan silencio acerca de esto! Aqu1 encontramos una de las ra1ces de ese extraordinario bastardeamiento de las ideas acerca de la diferencia entre marxismo y anarquismo, bastardeamiento caracter1stico tanto de los kautskianos como de los oportunistas y del que habremos de hablar todav1a.  2 [8] Marx discrepa de Proudhon y de Bakunin precisamente en la cuesti;n del federalismo (no hablando ya de la dictadura del proletariado). El federalismo es una derivaci;n de principio de las concepciones peque9oburguesas del anarquismo. Marx es centralista. En los pasajes suyos citados ms arriba no se aparta lo ms m1nimo del centralismo.  2 [8] entregar a toda la naci;n, a toda la sociedad, la propiedad privada  2S sobre los ferrocarriles, las fbricas, la tierra, etc, acaso esto no ser el  2 centralismo? Acaso esto no ser el ms consecuente centralismo democrtico y, adems, un centralismo proletario? 1   7; !%      ă   Lenin, El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revoluci;n rusa de 19051907. MoscC, Ed. Progreso, p. 127 Ɗ" Es imposible una administraci;n aut;noma local efectivamente algo democrtica sin el total derrocamiento del poder de los terratenientes y sin  2% destruir el r)gimen de propiedad agraria [8] eso es irrealizable sin la  2& conquista del poder pol1tico en todo el Estado por las clases revolucionarias8 Los ;rganos democrticos de la administraci;n aut;noma local pueden ser s;lo part1culas de este poder central del campesinado democrtico, y s;lo luchando contra el fraccionamiento local y regional del campesinado, s;lo propugnando, preparando y organizando un movimiento centralizado, en el rea de todo el Estado, de toda Rusia, se puede servir realmente a la causa de la  2<+  revoluci;n agraria campesina , y no estimular el atraso parroquial y el embrutecimiento de los campesinos a causa de su estrecho ambiente local. Es,p-p-p- precisamente a este embrutecimiento al que contribu1s vosotros, se9or Plejnov y se9or John, al propugnar la idea absurda y archirreaccionaria de que la  2 administraci;n aut;noma local puede servir de baluarte contra la reacci;n  o  2X de consolidaci;n de las conquistas revolucionarias . La experiencia de dos a9os de revoluci;n rusa, precisamente, ha demostrado con toda evidencia que justamente el fraccionamiento local y regional del movimiento campesino (el movimiento de los soldados es una parte del movimiento campesino) fue ms que nada la causa de la derrota. 1   7 !%      ă   Lenin, El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revoluci;n rusa de 19051907. MoscC, Ed. Progreso, pp. 154, 155 y 157. Ɗ" La intelectualidad burguesa de Occidente, a semejanza de los fabianos  2Y ingleses, erige el socialismo municipal en una corriente  aparte, precisamente porque sue9a con la paz social, con la conciliaci;n de las clases, y quiere desviar la atenci;n pCblica de los problemas fundamentales de todo el r)gimen econ;mico y de toda la estructura del Estado, haciendo que se concentre en las cuestiones menudas de la administraci;n aut;noma local. Es en la esfera de los problemas de este primer g)nero donde las contradicciones de clase son ms agudas; como ya hemos indicado, es precisamente esta esfera la que afecta a las bases mismas de la dominaci;n burguesa como clase. Por eso, es en este punto precisamente donde la utop1a filistea y reaccionaria de la realizaci;n parcial del socialismo aparece con singular claridad como una causa perdida. Se traslada la atenci;n a las cuestiones menudas de la vida local, no al problema de los instrumentos principales de esta dominaci;n, sino al problema referente a c;mo  2 gastar las migajas arrojadas por la burgues1a rica para  atender a las  2 necesidades de la poblaci;n .[8] Se olvida que, mientras la burgues1a domine como clase, no puede permitir  2 que se toque ni siquiera desde el punto de vista municipal  las verdaderas  2 bases de su dominaci;n; que si la burgues1a permite, tolera el socialismo  2 municipal , es justamente porque )ste no toca las bases de su dominaci;n, no lesiona las fuentes serias de su riqueza, abarca exclusivamente la estrecha esfera local de gastos que la propia burgues1a entrega a la gesti;n del  2  pueblo . Basta conocer siquiera un poco el socialismo municipal  de Occidente para saber que todo intento de los municipios socialistas de salirse un tanto as1 del marco de la administraci;n habitual, es decir, menuda, mezquina, que no aporta un alivio esencial a los obreros, todo intento de lesionar un tanto as1 el capital, motiva siempre, de un modo indefectible, el veto decidido del poder central del Estado burgu)s.  2! [8]  2q" El socialismo municipal  es un socialismo limitado a los problemas de la administraci;n local. Lo que se sale del marco de los intereses locales, del marco de las funciones de la administraci;n estatal, es decir, todo cuanto afecta a las fuentes principales de ingreso de las clases dirigentes y a los medios fundamentales de asegurar su dominio, todo cuanto afecta no a la administraci;n del Estado, sino a la estructura del Estado, se sale, por lo  2!' mismo, de la esfera del socialismo municipal .  2' [8]  2( La municipalizaci;n 8 no ampl1a ni agudiza la lucha de clases, sino que, por el contrario, la amortigua. La amortigua porque admite el democratismo local paralelamente a un democratismo incompleto del centro. La amortigua tambi)n con  2 + la idea del socialismo municipal , pues )ste s;lo es concebible en la sociedad burguesa al margen del camino real de la lucha, s;lo en los asuntos menudos, locales, sin importancia, en los que hasta la burgues1a puede ceder, puede,p-p-p- transigir, sin perder la posibilidad de conservar su dominaci;n como clase. 1   7X !%      ă   Contribuci;n al problema de la vivienda de Engels, p.22 de la  2 edici;n alemana de 1887: A 2 ԍCitas contenidas en Lenin, El estado y la revoluci;n. Obras Escogidas, tomo 2 pp. 348 y 349. MoscC, Ed. Progreso.Ɗ"  2Q 8Esto s;lo puede lograrse, naturalmente, expropiando a los actuales poseedores y alojando en sus casas a los obreros que carecen de vivienda o que viven hacinados. Y tan pronto como el proletariado conquiste el Poder pol1tico, esta medida, impuesta por los intereses del bien pCblico, ser de tan fcil ejecuci;n como lo son hoy las otras expropiaciones y las requisas de viviendas que lleva a cabo el Estado actual.  2 [8]  2 8 Hay que hacer constar que la apropiaci;n efectiva de todos los instrumentos de trabajo, de toda la industria por la poblaci;n laboriosa es  2Y precisamente lo contrario del rescate  proudhoniano. En la segunda soluci;n, es cada obrero el que pasa a ser propietario de la vivienda, del campo, del  2 instrumento de trabajo; en la primera, en cambio, es la poblaci;n laboriosa  la que pasa a ser propietaria colectiva de las casas, de las fbricas y de los instrumentos de trabajo, y es poco probable que su disfrute, al menos durante el per1odo de transici;n, se conceda, sin indemnizaci;n de los gastos, a los  2  individuos o a las sociedades cooperativas. [8] La apropiaci;n efectiva de todos los instrumentos de trabajo por la poblaci;n laboriosa no excluye, por tanto, en modo alguno, el mantenimiento de la relaci;n de alquiler. (ibidem, p.68) 1   7 !%      ă   Citas de Engels contenidas en Lenin, El estado y la revoluci;n. Obras Escogidas, tomo 2 pp. pp. 35960. MoscC, Ed. Progreso .Ɗ" A mi juicio, el proletariado s;lo puede emplear la forma de la repCblica  2 Cnica e indivisible. [8] En la peque9a Suiza se ha convertido ya desde hace tiempo en un obstculo, y si all1 puede tolerarse todav1a la repCblica federativa, es debido tan s;lo a que Suiza se contenta con ser un miembro puramente pasibo en el sistema de los Estados europeos. Para Alemania, un r)gimen federalista al modo del de Suiza significar1a un enorme retroceso. Hay dos punto que distinguen a un Estado federal de un Estado unitario, a saber: que cada Estado integrante de la federaci;n tiene su propia legislaci;n civil y criminal y su propia organizaci;n judicial, y que, adems de la Cmara popular, existe una Cmara federal en la que vota como tal cada cant;n, sea grande o peque9o. En Alemania, el Estado federal es el trnsito hacia un estado  2" completamente unitario, y la revoluci;n desde arriba  de 1866 y 1879 no debe  2J# ser revocada, sino completada mediante un movimiento desde abajo .