WPC 2BJ|{sin2c(ESES ,.,. 6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarBROTPURA.PRSXh46&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarBROTPURA.PRSXh4h #x  @EX@# hh \ \  П 2   csin USES .,,. 3'3'Estndar6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&Estndar puraP #x  @EX@# h X` hp x (#%'0*,.8135@8: sirven, por el contrario, a las masas populares y tienen su propia estructura gramatical y su propio caudal de,p-p-p- voces bsico. A ello se debe que algunos dialectos locales, en el proceso de formaci;n de las naciones, puedan servir de base a las lenguas nacionales y desarrollarse hasta llegar a ser lenguas nacionales independientes. Ese fue el  2X caso, por ejemplo, del dialecto de KurskOrel (el habla  de KurskOrel) de la lengua rusa, que constituy; la base de la lengua nacional rusa. Lo mismo cabe decir del dialecto de PoltavaK1ev de la lengua ucraniana, que fue la base de la lengua nacional ucraniana. En cuanto a los dems dialectos de esas lenguas, pierden su originalidad, se funden con esas lenguas y se diluyen en ellas.  Suele darse tambi)n el proceso inverso, cuando la lengua Cnica de un pueblo que no se ha convertido aCn en naci;n por no existir las condiciones econ;micas necesarias para su desarrollo, se hunde a causa de la disgregaci;n estatal de este pueblo, y los dialectos locales que aCn no han tenido tiempo de fundirse en una lengua Cnica, reviven y dan comienzo a la formaci;n de distintas lenguas independientes. Es posible que )se fuera el caso por ejemplo, de la lengua mongola Cnica. 11 de julio de 1950.  2 Publicado en Pravda , el 2 de agosto de 1950. A los camaradas D. Belkin y S. Furer  He recibido sus cartas.  El error de ustedes consiste en que han mezclado dos cosas diferentes y han suplantado por otro el tema examinado en mi respuesta a la camarada Krasheninnikova.  1. Yo critico en esa respuesta a N. Y. Marr, quien, al tratar de la lengua (hablada) y del pensamiento, separa la lengua del pensamiento y cae por ello en el idealismo. Por tanto, en mi respuesta me refiero a personas normales, con el don de la palabra. Yo afirmo que en esas personas los pensamientos s;lo pueden surgir sobre la base del material idiomtico, que en las personas con el don de la palabra no existen pensamientos desnudos, sin ligaz;n con el material idiomtico.  En vez de aceptar o de rechazar esta tesis, ustedes presentan a personas anormales, sin habla, a sordomudos, cuyos pensamientos, naturalmente, no pueden surgir sobre la base del material idiomtico. Como ven, )ste es otro tema totalmente distinto, al que no me he referido ni pod1a referirme, pues la lingG1stica se ocupa de personas normales, con el don de la palabra, y no de personas anormales, de sordomudos, que no hablan.  Ustedes han suplantado el tema discutido por otro que no ha sido puesto a discusi;n.  2. De la carta del camarada Belkin se desprende que coloca en un mismo  2$ plano la lengua de palabras  (lengua hablada) con la lengua m1mica  (segCn  2% N.Y. Marr, lengua de las manos ). Por lo visto, cree que la lengua m1mica y la lengua de palabras son equivalentes, que en un tiempo la sociedad humana no  2' ten1a lengua de palabras, que la lengua de las manos  supl1a entonces a la lengua de palabras, que apareci; despu)s.  Pero si el camarada Belkin piensa efectivamente as1, incurre en un grave error. La lengua hablada o la lengua de palabras fue siempre el Cnico lenguaje de la sociedad humana capaz de servir como eficiente medio de relaci;n entre los hombres. La historia no conoce ninguna sociedad humana, por ms atrasada que sea, sin su lengua hablada. La etnograf1a no conoce ningCn peque9o pueblo atrasado, aunque sea tan primitivo o ms aCn que, pongamos por caso, los,p-p-p- australianos o los habitantes de la Tierra del Fuego en el siglo pasado, que no tenga su lengua hablada. La lengua hablada es en la historia de la humanidad una de las fuerzas que han ayudado a los hombres a diferenciarse del resto de los animales, unirse en sociedades, desarrollar su pensamiento, organizar la producci;n social, luchar con )xito contra las fuerzas de la naturaleza y llegar al progreso que observamos en la actualidad.  En este sentido, el papel de la llamada lengua m1mica es insignificante, debido a su extrema pobreza y limitaci;n. Propiamente dicho, no es una lengua y ni siquiera un sucedneo de lengua capaz de reemplazar de una u otra manera a la lengua hablada, sino un medio auxiliar, con recursos extremadamente limitados, que a veces utiliza el hombre para subrayar uno u otro pasaje en su discurso. La lengua m1mica y la lengua hablada son tan incomparables como la primitiva azada de madera y el moderno tractororuga, con su arado de cinco rejas, o la sembradora a tractor.  3. A lo que se ve, ustedes se interesan sobre todo por los sordomudos, y s;lo despu)s por los problemas de la lingG1stica. Al parecer, es precisamente esta circunstancia la que les ha inducido a hacerme varias preguntas. Bien, ya  2H que ustedes insisten, procurar) satisfacer su ruego. As1 pues, qu) puede  2 decirse de los sordomudos? Poseen la facultad de pensar?, surgen en ellos pensamientos? S1, poseen la facultad de pensar y en ellos surgen pensamientos. Es evidente que, como los sordomudos estn privados del habla, sus pensamientos  2h no pueden surgir sobre la base del material lingual. Quiere decir eso que los pensamientos de los sordomudos son pensamientos desnudos, sin nexo con las  2  normas de la naturaleza  (expresi;n de N.Y. Marr)? No, no quiere decir eso. Los pensamientos de los sordomudos surgen y pueden existir Cnicamente sobre la base de las imgenes, las percepciones y las concepciones que se forman en su vida de los objetos del mundo exterior y de las relaciones entre ellos mismos gracias a la vista, el tacto, el gusto y el olfato. Fuera de estas imgenes, percepciones y concepciones, el pensamiento es huero, carece de todo contenido, es decir, no existe. 22 de julio de 1950.  2 Publicado en Pravda , el 2 de agosto de 1950.  Al camarada A. Jol;pov He recibido su carta.  He tardado un poco en contestarle por estar recargado de trabajo.  Su carta parte tcitamente de dos hip;tesis: de la hip;tesis de que es admisible citar las obras de uno o de otro autor haciendo abstracci;n del per1odo hist;rico a que se refiere la cita y, en segundo lugar, de la hip;tesis de que tales o cuales conclusiones y f;rmulas del marxismo, resultado del estudio de uno u otro per1odo del desarrollo hist;rico, son justas para todos los per1odos de desarrollo y por eso deben permanecer inmutables.  Debo decir que ambas hip;tesis son profundamente err;neas.  Algunos ejemplos.  1. En el quinto decenio del siglo pasado, cuando aCn no exist1a capitalismo monopolista, cuando el capitalismo se desarrollaba de manera ms o menos uniforme, en l1nea ascendente, se extend1a a nuevos territorios que no hab1a ocupado aCn, y la ley de la desigualdad del desarrollo no pod1a actuar todav1a con plena fuerza, Marx y Engels llegaron a la conclusi;n de que la revoluci;n socialista no podr1a triunfar en un solo pa1s y Cnicamente pod1a vencer mediante un golpe conjunto en todos o en la mayor1a de los pa1ses civilizados. Esta conclusi;n pas; a ser una tesis rectora para todos los marxistas.  Sin embargo, en los albores del siglo XX, especialmente en el per1odo de,p-p-p- la primera guerra mundial, cuando para todos se hizo evidente que el capitalismo premonopolista se hab1a transformado de manera manifiesta en capitalismo monopolista, cuando el capitalismo ascendente se convirti; en capitalismo moribundo, y cuando la guerra puso de relieve las incurables debilidades del frente imperialista mundial y la ley de la desigualdad del desarrollo predetermin; el que la revoluci;n proletaria madurar1a en )pocas diferentes en los distintos pa1ses, Lenin, partiendo de la teor1a marxista, lleg; a la conclusi;n de que en las nuevas condiciones del desarrollo la revoluci;n socialista pod1a perfectamente triunfar en un solo pa1s; de que el triunfo simultneo de la revoluci;n socialista en todos los pa1ses o en la mayor1a de los pa1ses civilizados era imposible debido a que la revoluci;n no maduraba por igual en dichos pa1ses; de que la vieja f;rmula de Marx y Engels no correspond1a ya a las nuevas condiciones hist;ricas.  Como se ve, tenemos aqu1 dos conclusiones distintas sobre el problema del triunfo del socialismo, que no s;lo se contradicen, sino que se excluyen mutuamente.  Los dogmticos y los talmudistas, que citan mecnicamente, sin penetrar en la esencia de las cosas, haciendo abstracci;n de las condiciones hist;ricas, pueden decir que una de estas conclusiones, por ser absolutamente injusta, debe ser rechazada, y la otra conclusi;n, por ser absolutamente justa, debe hacerse extensiva a todos los per1odos del desarrollo. Pero los marxistas no pueden ignorar que los dogmticos y los talmudistas se equivocan, no pueden ignorar que ambas conclusiones son justas, pero no incondicionalmente, sino cada una para su )poca: la de Marx y Engels para el per1odo del capitalismo premonopolista, y la de Lenin para el per1odo del capitalismo monopolista.  2  2. Engels dec1a en su AntiDGhring  que, despu)s del triunfo de la revoluci;n socialista, el Estado hab1a de extinguirse. Sobre esta base, despu)s del triunfo de la Revoluci;n Socialista en nuestro pa1s, los dogmticos y los talmudistas en nuestro Partido exig1an que el Partido tomase medidas para acelerar la extinci;n de nuestro Estado, para disolver los organismos del Estado, para renunciar al ej)rcito permanente.  Sin embargo, el estudio de la situaci;n mundial en nuestra )poca llev; a los marxistas sovi)ticos a la conclusi;n de que en las condiciones de cerco capitalista, cuando la revoluci;n socialista ha triunfado en un solo pa1s y en todos los dems domina el capitalismo, el pa1s de la revoluci;n triunfante no debe debilitar, sino reforzar por todos los medios su estado, los organismos del Estado, el servicio de inteligencia y el ej)rcito, si no quiere ser aplastado por el cerco capitalista. Los marxistas rusos llegaron a la conclusi;n de que la f;rmula de Engels se refiere al triunfo del socialismo en todos los pa1ses o en la mayor1a de los pa1ses y es inaplicable cuando el socialismo triunfa en un solo pa1s, mientras en todos los dems pa1ses domina el capitalismo.  Como se ve, tenemos aqu1 dos diferentes f;rmulas relativas a los destinos del Estado socialista, dos f;rmulas que se excluyen mutuamente.  Los dogmticos y los talmudistas pueden decir que esta circunstancia crea una situaci;n insoportable, que hay que rechazar una f;rmula, por ser absolutamente err;nea, y extender la otra, por ser absolutamente justa, a todos los per1odos del desarrollo del Estado socialista. Pero los marxistas no pueden ignorar que los dogmticos y los talmudistas se equivocan, pues ambas f;rmulas son justas, pero no de manera incondicional, sino cada una para su )poca: la de los marxistas sovi)ticos para el per1odo del triunfo del socialismo en uno o en varios pa1ses, y la de Engels para el per1odo en que el triunfo consecutivo del socialismo en distintos pa1ses conduzca al triunfo del socialismo en la mayor1a de los pa1ses y se creen, por tanto, las condiciones necesarias para la aplicaci;n de la f;rmula de Engels.  Podr1an multiplicarse estos ejemplos.  Lo mismo hay que decir de las dos f;rmulas diferentes sobre el problema de la lengua, tomadas de distintas obras de Stalin y citadas por el camarada Jol;pov en su carta.,p-p-p-Ԍ 2  El camarada Jol;pov se remite a la obra de Stalin Acerca del marxismo en  2 la lingG1stica  donde se saca la conclusi;n de que, como resultado del cruce, por ejemplo, de dos lenguas, una de ellas sale habitualmente vencedora, mientras que la otra se extingue, y que, por consiguiente, el cruce no da una lengua nueva, una tercera lengua, sino que conserva una de las lenguas. Ms adelante se remite a otra conclusi;n tomada del informe de Stalin al XVI Congreso del P.C.(b) de la U.R.S.S., donde se dice que en el per1odo del triunfo del socialismo en escala mundial, cuando el socialismo se haya consolidado y sea un sistema de vida habitual, las lenguas nacionales debern fundirse inevitablemente en una lengua comCn que, como es natural, no ser ni el granruso ni el alemn, sino una lengua nueva. Al comparar estas dos f;rmulas y ver que no s;lo no coinciden, sino que se excluyen, el camarada Jol;pov se  2` desespera. Por su art1culo "escribe" he comprendido que del cruce de lenguas nunca puede obtenerse una lengua nueva, mientras que antes de la aparici;n del art1culo estaba firmemente convencido, de acuerdo con su discurso en el XVI Congreso del P.C.(b) de la U.R.S.S., de que en el comunismo las lenguas se  2 fundir1an en una lengua comCn .  Por lo visto, el camarada Jol;pov ha descubierto una contradicci;n entre estas dos f;rmulas y, firmemente convencido de que debe ser suprimida, considera necesario desembarazarse de una f;rmula, como injusta, y asirse a la otra f;rmula, como justa para todos los tiempos y todos los pa1ses; pero no sabe a qu) f;rmula precisamente asirse. Resulta algo as1 como una situaci;n sin salida. El camarada Jol;pov ni siquiera sospecha que ambas f;rmulas pueden ser justas, cada una para su )poca.  As1 les ocurre siempre a los dogmticos y a los talmudistas, que, sin penetrar en la esencia de las cosas y citando mecnicamente, sin relaci;n con las condiciones hist;ricas a que se refieren las citas, se ven siempre en una situaci;n sin salida.  No obstante, si se examina el fondo de la cuesti;n no hay ningCn fundamento para considerar que esa situaci;n no tiene salida. La cuesti;n  2p estriba en que el folleto de Stalin Acerca del marxismo en la lingG1stica  y el discurso de Stalin en el XVI Congreso del Partido se refieren a dos )pocas totalmente distintas, raz;n por la cual las f;rmulas resultan tambi)n distintas. La f;rmula dada por Stalin en su folleto, en la parte que habla del cruce de las lenguas, se refiere a la )poca anterior al triunfo del socialismo en escala mundial; cuando las clases explotadoras son la fuerza dominante en el mundo; cuando el yugo nacional y colonial sigue en pie; cuando el aislamiento nacional y la desconfianza entre las naciones estn afianzados por las diferencias estatales; cuando no existe aCn la igualdad de derechos de las naciones; cuando el cruce de las lenguas se opera en la lucha por la dominaci;n de una de las lenguas; cuando no existen aCn las condiciones para la colaboraci;n pac1fica y amistosa de las naciones y de las lenguas; cuando no son la colaboraci;n y el enriquecimiento mutuo de las lenguas, sino la asimilaci;n de unas lenguas y el triunfo de otras, lo que est a la orden del d1a. Es l;gico que en esas condiciones s;lo pueda haber lenguas vencedoras y lenguas vencidas. Precisamente a esas condiciones se refiere la f;rmula de Stalin cuando dice que el cruce, por ejemplo, de dos lenguas no da por resultado la formaci;n de una lengua nueva, sino el triunfo de una de las lenguas y la derrota de la otra.  En cuanto a la otra f;rmula de Stalin, tomada de su discurso en el XVI Congreso del Partido, en la parte relativa a la fusi;n de las lenguas en una lengua comCn, se refiere a otra )poca, a saber, la )poca posterior al triunfo del socialismo en escala mundial, en la que ya no existir el imperialismo mundial, las clases explotadoras habrn sido derrocadas, el yugo nacional y colonial suprimido, el aislamiento nacional y la desconfianza entre las naciones sustituidos por la confianza rec1proca y el acercamiento de las naciones; en la que la igualdad de derechos de las naciones ser una realidad, la pol1tica de aplastamiento y asimilaci;n de las lenguas habr sido eliminada, la colaboraci;n de las naciones ser un hecho y las lenguas nacionales podrn enriquecerse libre,p-p-p- y rec1procamente mediante la colaboraci;n. Es l;gico que en estas condiciones no pueda ni hablarse del aplastamiento y la derrota de unas lenguas ni del triunfo de otras. Aqu1 el problema no afectar a dos lenguas, de las cuales una sucumbe y la otra sale vencedora de la lucha, sino a centenares de lenguas nacionales, de las cuales, como resultado de una larga colaboraci;n econ;mica, pol1tica y cultural de las naciones, irn destacndose al principio lenguas Cnicas zonales ms enriquecidas, y, despu)s, las lenguas zonales se fundirn en una lengua internacional comCn que, naturalmente, no ser ni el alemn ni el ruso ni el ingl)s, sino una nueva lengua, que habr absorbido los mejores elementos de las lenguas nacionales y zonales.  Por consiguiente, esas dos f;rmulas distintas corresponden a dos )pocas distintas del desarrollo de la sociedad y, precisamente por eso, por corresponder a ellas, ambas f;rmulas son justas, cada una para su )poca.  Exigir que estas f;rmulas no est)n en contradicci;n entre s1, que no se excluyan, es tan absurdo como exigir que la )poca de la dominaci;n del capitalismo no est) en contradicci;n con la )poca de la dominaci;n del socialismo, que el socialismo y el capitalismo no se excluyan entre s1.  Los dogmticos y los talmudistas consideran que el marxismo, que las distintas conclusiones y f;rmulas del marxismo son una colecci;n de dogmas que  2  nunca  var1an, aunque var1en las condiciones del desarrollo de la sociedad. Creen que si se aprenden de memoria estas conclusiones y f;rmulas y se ponen a citarlas a diestro y siniestro, estarn en condiciones de resolver cualquier problema, pues suponen que las conclusiones y f;rmulas aprendidas de memoria les servirn para todos los tiempos y para todos los pa1ses, para todos los casos de la vida. Pero as1 s;lo pueden pensar quienes ven la letra del marxismo, pero no captan su esencia, quienes se aprenden de memoria los textos de las conclusiones y f;rmulas del marxismo, pero no comprenden su contenido.  El marxismo es la ciencia de las leyes del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad, la ciencia de la revoluci;n de las masas oprimidas y explotadas, la ciencia de la victoria del socialismo en todos los pa1ses, la ciencia de la edificaci;n de la sociedad comunista. El marxismo, como ciencia que es, no puede permanecer estancado: se desarrolla y se perfecciona. En su desarrollo, el marxismo no puede dejar de enriquecerse con nuevas experiencias, con nuevos conocimientos, y, por tanto, algunas de sus f;rmulas y conclusiones tienen forzosamente que cambiar con el tiempo, tienen forzosamente que ser sustituidas por nuevas f;rmulas y conclusiones, correspondientes a las nuevas tareas hist;ricas. El marxismo no reconoce conclusiones y f;rmulas inmutables, obligatorias para todas las )pocas y per1odos. El marxismo es enemigo de todo dogmatismo. 28 de julio de 1950.  2 Publicado en Pravda , el 2 de agosto de 1950. NOTAS  2% 100." Proletkulti  " organizaci;n de la Cultura Proletaria. Desde el punto de vista organizativo se fund; en la primera conferencia del Proletkult que tuvo lugar en septiembre de 1918. Los te;ricos de esta organizaci;n manten1an ideas  2' ajenas al marxismo. Bajo la mscara de la cultura proletaria  los partidarios de Bogdnov propugnaban ideas filos;ficas reaccionarias (Machismo), negaban el papel dirigente del Partido y el Estado sovi)tico en la edificaci;n cultural, separaban el desarrollo de la cultura sovi)tica de las tareas generales de la edificaci;n socialista, negaban la necesidad de la explotaci;n de las precedentes realizaciones culturales. Trataban de que las organizaciones del Proletkult fueran independientes del Poder sovi)tico y del Partido. Lenin,p-p-p- intervino firmemente contra los intentos de introducir estas teor1as antimarxistas y burguesas en el Proletkult. A partir de 1922 las organizaciones de Proletkult comenzaron a dispersarse.  2  101." " organizaci;n pol1tica literaria que existi; desde 1925 hasta 1932. La R.A.P.P. ten1a sus secciones y revistas en las grandes ciudades de R.S.F.S.R. Al principio la R.A.P.P. desempe9; un positivo papel y agrupaba a la mayor1a de los escritores proletarios, que por aquel entonces crearon muchas importantes obras. Sin embargo, en la actividad de la R.A.P.P. aparecieron importantes errores ideopol1ticos, particularmente la final de la tercera d)cada. La R.A.P.P. guardaba remanentes de Proletkult, sembraba el sectarismo y divulgaba el esp1ritu de grupos. Ya que la R.A.P.P. se convirti; en un obstculo para el posterior desarrollo de la literatura, el C.C. del P.C.(b) de Rusia con la  2( resoluci;n del 23 de abril de 1932 Sobre la reconstrucci;n de las  2 organizaciones literarioart1sticas  decidi; la liquidaci;n de la R.A.P.P. y se fund; la Liga de los Escritores sovi)ticos de la U.R.S.S.