WPC] 2BJB[|{ os los desasw  ]$ a`      ă '1p-++SYԌ 3'3'Estndar6&&ein wittgensteiniana wittgensteiniano6&EstndarABAJO.PRSx  ) #x  @UpX@# dddd X` hp x (#%'0*,.8135@8: b~ K(Buz;n electr;nico para ponerse en contacto con el director) _   ] [  N 10. Madrid, Enero de 1999=p-p-p- (1= U 1  1  !`( '"dd\_(#6 p.7 ]#  -  FEspa9a Roja ă #  p.7n#  ]D Se da la bienvenida a todo ofrecimiento de una colaboraci;n para ESPA8A  ]F ROJA  sobre cualquiera de los temas pol1ticos y sociales de inter)s de nuestra publicaci;n electr;nica. Las colaboraciones pueden haber sido previamente publicadas, con tal de  ]< que su reproducci;n en ESPA8A ROJA  no infrinja ningCn precepto legal. Los art1culos aqu1 publicados podrn ser libremente reproducidos por cualquiera en todo o en parte siempre que, o bien se cite la fuente (el autor y la  ]2 publicaci;n, ESPA8A ROJA ), o bien se haga para unos fines y de una manera  ]4 que sean claramente congruentes con los prop;sitos del autor y de ESPA8A  ]6 ROJA . El mejor modo de enviar las colaboraciones es por el correo electr;nico al  W* director ( ). (Acerca de c;mo hacerlo, v)anse las Notas  ]& para los Colaboradores Potenciales  al final de este nCmero de  ESPA8A  ]( ROJA ; ESPA8A ROJA  puede enviar a quien lo solicite, por correo electr;nico, consejos para facilitar la tarea.) Alternativamente, pueden enviarse colaboraciones en disquete (a estas  W se9as: Prof. Lorenzo Pe9a; Foresta 17, 8 B; 28760 Tres Cantos (Ma W drid) ). Para cualquier otra aclaraci;n acerca del ofrecimiento de colaboraciones  ] a ESPA8A ROJA  pueden ponerse en comunicaci;n con el Director, Lorenzo  W Pe9a, Fax 91)8030948. E_mail:  d  CÚ .ă  T?   Igualmente agradeceremos cualquier donativo, por modesto que sea, que nos ayude a sufragar los gastos derivados de la publicaci;n. (Pueden hacerse mediante giro postal o enviando un  T-! tal;n bancario barrado por correo.)  $####*!#$ia0*=p-p-p-#.!0  k ia  (a    #NxzPC`YP#X01ÍÍ. hhX01ÍÍ. #X| p.7 8X#^ P  aY ESPA8A ROJA . N 10. Enero de 1999` 9!ă   ydddy J pa`Tabla de Contenidos` 9!ă   y{dddy= v   #d Espa9a Roja _!N 10. Enero de 1999  S" `ATabla de Contenidos H $" Editorial: Nuevo Crimen Monstruoso del Imperialismo Yanqui  (con unas consideraciones aclaratorias y dos anejos: el uno, un extracto sobre los sobornos  XS kuwait1es tomado de La Estrella Digital; el otro, extractos de El poder es un se9or muy distra1do  por Eduardo Galeano)9! $" El contrato a tiempo parcial como alternativa de la derecha  por Susana L;pez9! $" Se Respetan los Derechos Humanos en EE.UU?  por Santiago Cuba Fernndez9! $" El Comercio de la Tortura  por Jorge Figueiredo9! $" La Tortura no es Arte ni Cultura: Sabe Usted lo que es una Corrida de Toros?  por ALA (Alternativa para la Liberaci;n Animal)9! $" El Cortejo de los Paladines  por Joaqu1n Navarro Estevan9! $" La Conciencia Sometida  por Javier Fernndez Retenaga9! $" M. A. Bastenier y el Poder de la Desinformaci;n  por Luis Alberto MattaAldana9! $" De Rebeldes y Cipayos  por Jorge Navarro Ca9ada9! $" Primarias en el PSOE  por Ram;n Cnovas9!  X $" El Gato Encerrado (Me lo Tem1a)  por Ram;n Cnovas9! $" Mitch: Desastre Natural o Masacre?  por Greg Grisham9! $" Declaraci;n del Gobierno de Cuba a Prop;sito del Huracn Mitch: El Problema no es s;lo Llorar por los que han Muerto, sino Ocuparnos de Salvar a Aquellos que Silenciosamente Mueren Cada A9o9! $" Capitalismo en Rusia " El Gran Fracaso  por Elson Concepci;n P)rez9! $" Empieza a Tambalearse la Dominaci;n Imperialista en frica  por Lorenzo Pe9a9!  X $" Rese9a del Libro Esos asesinos que impunemente matan cada d1a a miles de  Xo personas: los autom;viles, de Justo de la Cueva  por Lorenzo Pe9a9! $" Notas para los Colaboradores Potenciales9!!=p-p-p- 61 J  aLEditorial: Nuevo crimen monstruoso del imperialismo yanqui` 9!ă   y{dddy =  k_ d Editorial:  _" RNuevo crimen monstruoso del imperialismo yanqui ia  X P I. Circular electr;nica de ESPA8A ROJA, 17-12-1998 ia (1$La antinacional monarqu1a borb;nica, al festejar (que eso es lo que ha hecho) el centenario de la criminal agresi;n del imperialismo yanqui contra Espa9a (en la cual los voraces expansionistas norteamericanos se adue9aron por la fuerza de la mitad del territorio del estado espa9ol) no se sonroja en respaldar, abiertamente, la nueva agresi;n asesina del imperialismo yanqui, el ataque contra el hermano pueblo iraqu1. $No es casual que la camarilla borb;nica respalde este nuevo crimen, igual que respald; la agresi;n de 1991 contra el pueblo iraqu1 que defend1a la integridad de su territorio hist;rico. $Todos estn al tanto de la sumisi;n lacayuna, servil, ignominiosa de la antipatri;tica oligarqu1a borb;nica (que ni siquiera toma en consideraci;n un factor que le ha de parecerle balad1, pero que no lo es: la gente sabe que el imperialismo yanqui es el enemigo hist;rico de Espa9a). $A la vez las autoridades y fuerzas represivas borb;nicas perpetran en Andaluc1a una operaci;n brutal de acoso contra los inmigrantes rabes (p.ej. los apaleamientos del Ejido y de Balanegra en la provincia de Almer1a "este Cltimo contra el marroqu1 Mjahid Dehimin). Es curiosa la coincidencia. Tanto el ataque antiiraqu1 de los amos yanquis como las acciones de hostigamiento de sus lacayos borb;nicos van enfilados contra gente pobre de la naci;n rabe. $Much1simos inocentes siguen siendo en el planeta matados, tullidos, lisiados, gravemente heridos; much1simas familias destrozadas, much1simos ni9os dejados hu)rfanos; todo por la alevosa agresi;n de quien se parapeta en la aplastante superioridad de su fuerza bruta, de su poder1o industrial y militar; de quien se erige en juez y parte y amenaza a los gobiernos que no le gustan con apretar, cuando le d) la gana, el gatillo de los misiles y bombarderos que sembrarn la muerte, la desolaci;n, el llanto y el sufrimiento masivo sobre las poblaciones civiles. $Richard Butler, el proc;nsul yanqui en Bagdad, ha venido desplegando todo tipo de bravuconer1as, provocaciones, humillaciones contra el pueblo iraqu1 para propiciar un ataque bien preparado. Se presentan a cualquier hora, del d1a o de la noche, en cualquier local pCblico o privado; hostigan a los empleados civiles; mostrando su brutal racismo antisemita, los someten a un trato bochornoso, como a parias de un pueblo inferior y subyugado; registran cualquier papel o efecto, y se apoderan de )l, aunque nada tenga que ver con lo que dicen buscar y que jams han hallado. $Pero eso que no han hallado 8 a9os de brutal inspecci;n lo ten1an, al parecer, bien ubicado los asesinos en masa de la Casa Blanca y del Pentgono, puesto que dicen hoy (17-12-1998) que los primeros misiles lanzados apuntan a esas instalaciones.t+=p-p-p-Ԍ$Ms all de esos detalles (y de que los medios de incomunicaci;n burgueses no pueden ser tan estCpidos y obtusos como para no darse cuenta de eso), est el hecho de que se impone s;lo al Iraq, por haber defendido su territorio nacional hist;rico, un desarme total y humillante; al paso que el imperialismo yanqui y sus aliados pueden tener miles y miles de bombas de hidr;geno, y una cantidad incalculable de armamento qu1mico y biol;gico (y recordemos lo que aqu1 se atribuy; al aceite de colza, y que muchos han asociado a experimentos de guerra biol;gica yanquis). $O sea s;lo pueden incrementar infinitamente su poder1o destructor los agresores que, en los Cltimos cien a9os, se han apoderado por la violencia de pa1ses que nada ten1an que ver con ellos y que estaban a miles de Kms de distancia de su territorio; y s;lo se impone el desarme y la inspecci;n a quienes se han limitado a reclamar lo que cualquier sentido de equidad y de justicia hace reconocer que es suyo. $Este nuevo ataque no est desligado del apoyo abierto de Washington "con dinero y posiblemente armas" a la oposici;n iraqu1, recientemente reunida en Londres. Cuando el imperialismo yanqui quiere liquidar a alguien que le ha hecho frente en algo, no repara en medios. Guerra total de exterminio. $Todav1a estamos esperando que se despierten los llamados defensores de los derechos humanos para decir algo sobre las v1ctimas del reciente bombardeo yanqui en JartCn: un funcionario en la Casa Blanca tiene una hoja en la que "segCn informaciones de buena tinta que s;lo )l conoce y que no se revelarn en pCblico" hay en tal lugar de JartCn una fbrica de armamentos potencial ; se destruye la fbrica, mueren los obreros, quedan hu)rfanos sus hijos, se siembra el sufrimiento; y resulta que era una fbrica de medicamentos. $Qu) pasar1a si el equivalente de eso sucediera en el orden interno, entre particulares de un estado? Es eso, t1pico de la pesadilla brutal de los Westerns, lo que se ha dado en llamar `orden internacional' y `derecho internacional'? $Ah, y el que calla es c;mplice!    ] a`      ă   Sd"  R II. Consideraciones Complementarias, 03-01-1999  S# YJ (Respuesta a algunas objeciones) (1$Muchos han sido los comentarios que nos han llegado a las l1neas que anteceden y que hicimos circular en las primeras horas que siguieron al sanguinario ataque a)reo del imperialismo yanqui contra el pueblo iraqu1. Algunos nos han agradecido nuestra rpida toma de posici;n. No han faltado las voces cr1ticas, en general emanadas de una buena intenci;n, pero que as1 y todo expresaban discrepancias con nuestros puntos de vista.)p-++SYԌ$Nos parece de perlas que se discrepe de nuestras opiniones, y agradecemos de veras, muy sinceramente, esas cr1ticas. Las agradecemos ms que los elogios "aunque naturalmente )stos nos halagan y nos dan una inyecci;n de optimismo para nuestra labor, a menudo dura y a las veces un poquillo ingrata. $Lo ms positivo y saludable de las cr1ticas es que nos ayudan a pensar ms a fondo en los problemas. Y, junto con las cr1ticas, los consejos. As1, un amable corresponsal nos aconseja que reflexionemos con mayor hondura en lo del 98, porque nuestras opiniones le semejan ser superficiales. Dicho y hecho! (Aunque en verdad llevamos muchos a9os reflexionando en lo del 98. Vamos! Desde que uno tiene uso de raz;n oy; hablar de lo del 98, del regeneracionismo, y empez; a reflexionar sobre eso con la hondura de que es capaz.) $Prometemos para el pr;ximo nCmero un art1culo ms pormenorizado acerca de la guerra hispanonorteamericana de 1898, en el cual tomaremos en consideraci;n fuentes espa9olas, cubanas y estadounidenses. Ser un ment1s (e impl1citamente una denuncia) de la versi;n proyanqui de la TV borb;nica en su serie dizque objetiva sobre el centenario. Pseudoobjetividad que hasta escamotea que se trat; de una agresi;n de los EE.UU, que Espa9a fue la agredida, que, desde un punto de vista estrictamente jur1dico, de derecho internacional, no hac1a ms que defenderse de un ataque extranjero no provocado y defender su territorio nacional; todo eso o lo ocultan o casi lo pasan por alto los elaboradores de esa serie descaradamente proyanqui y falseadora de la verdad hist;rica; no es de extra9ar que, con versiones as1, haya gente confundida. Si la versi;n espa9ola oficial de hoy es tan ensalzadora de la agresi;n estadounidense contra Espa9a, qui)n quedar para contar la verdad? $Y es que a la camarilla borb;nica le importa tanto el respaldo del imperialismo yanqui, es tan vital para ella ese sost)n, que, puestos a algo, prefiere salir ella misma mal parada (aun tratando de atenuar su propia responsabilidad en el desastre del 98) con tal de que salga airoso el imperialismo yanqui, con tal de que ese imperialismo resulte embellecido y que no se pongan al desnudo sus verdaderos motivos de dominaci;n brutal y de ambici;n expansionista. $De los comentarios cr1ticos que hemos recibido sacamos dos objeciones. Vamos a refutarlas, mas no sin reiterar nuestra gratitud porque se nos hayan dirigido tales observaciones. $1 OBJECI:N." No hemos dicho ni una palabra contra Sadn Juse1n, lo cual equivale a ponerlo bien. Hay que acompa9ar a cualquier condena que se haga de la agresi;n estadounidense contra el pueblo iraqu1 un ataque verbal contra el tirano Sadn Juse1n y una denuncia de su represi;n contra la minor1a curda del norte del Irak.  Xq$ $RESPUESTA: ESPA8A ROJA no tiene corresponsales sobre el terreno para poder investigar qu) sea verdad y qu) sea falso sobre el r)gimen de Sadn Juse1n. No nos fiamos nada de lo que dicen la prensa y propaganda enemigas (incluidas la prensa, radio y TV borb;nicas). En lo tocante al Irak han acudido a la mentira ms desvergonzada, como lo de la famosa incubadora en Kuwait, cuando en 1990 incorporaron a esa parte hist;rica del territorio iraqu1. Las investigaciones de Serge)p-++SY  X Thion que hemos desplegado en nuestra biblioteca Juan de Mariana han puesto al  Q desnudo varias de las mentiras de la propaganda imperialista occidental.Ze ~Ji ԍV)ase el texto de Serge Thion Le monde comme une magique chambre ! gaz  que hemos  J1 desplegado en nuestra biblioteca Juan de Mariana de ESPA8A ROJA : . $En general tenemos poca fe en lo que dicen los medios de propaganda y desinformaci;n burgueses. Hay unas pautas metodol;gicas que seguimos para filtrar lo que nos dicen; son, eso s1, precarias, falibles, en gran medida meramente  X  aproximativas y menesterosas de rectificaciones un poco ad hoc. $En principio, no creemos nada cuando sabemos que tienen motivos para hacernos creer lo que dicen si no nos dan ningCn dato concreto, sino que s;lo formulan sus alegaciones de manera vaga o general; excepcionalmente, sin embargo, ponemos en suspenso la regla anterior si al menos remiten a algCn testigo concreto u otro elemento de evidencia precisa (que se pueda consultar eventualmente). $Tendemos, en cambio, a creer aquello que tienen inter)s en que no creamos y que dicen s;lo excepcionalmente, una vez de pasada "como que se les hubiera escapado o se hubieran ido de la lengua. Damos una creencia de algCn grado, mayor o menor, cuando repiten las mismas alegaciones varias fuentes (si tenemos indicios de que sean independientes), aduciendo datos concretos, testimonios, o al menos la autoridad de estudiosos (particularmente historiadores) que parezcan ostentar credenciales acad)micas serias. $Tambi)n tomamos ms en consideraci;n (pareci)ndonos ms fiable o fehaciente) una informaci;n de alguien que ha dado muestras de objetividad en el pasado, p.ej.  X sosteniendo tesis que sabemos son desagradables para el establishment de los medios de comunicaci;n y que no favorecen sus intereses. $De lo que ms desconfiamos es de las cifras lanzadas a voleo o a bulto, que unos gacetilleros repiten habi)ndolas o1do de labios de otros y que no pocas veces tienen menos valor que el ms despreciable bulo. Sabemos que carecen de base objetiva el 90% de las cifras que se lanzan al buen tuntCn. (Eso para lo bueno y para lo malo; para lo que nos favorece y para lo que nos desfavorece.) Para que otorguemos verosimilitud a una cifra, ha de estar avalada por algCn estudio estad1stico. Claro que luego habr que ponderar el valor de tal estudio y contrastar el resultado con otros datos. $Hay grados dentro del amplio campo de lo que colocamos entre signos de interrogaci;n y que tendemos a no creer. Sabemos que hay temas ms sensibles, ms vitales para las aventuras b)licas, agresivas y dominadoras del imperialismo; en esos temas, adems, dos fuentes nos revelan hasta qu) punto acuden a la falsificaci;n: (1) la inducci;n (muchas pseudoinformaciones sobre esos temas acaban siendo vergonzantemente desmentidas; otras veces nos llegan, por una casualidad, datos independientes que las refutan); y (2) las esca1simas briznas de evidencia directa que ocasionalmente se les escapan (y que s;lo podemos captar desplegando una vida escucha de cuanto dicen, aunque pagando el precio de empacharnos con suo%p-++SY propaganda) acerca de c;mo imponen, en esos temas, una censura de hierro entre sus gacetilleros, c;mo acuden a la corrupci;n y al soborno. $El tema ms vital de )sos en los Cltimos lustros es el de Irak. Hemos tenido conocimiento (por una confidencia que recogi; el malogrado y benem)rito catedrtico de l;gica de la Universidad del Pa1s Vasco, D. Miguel SnchezMazas Ferlosio) de c;mo impusieron "incluso en Suiza (que no ha participado en la guerra dizque aliada contra el Irak)" un control brutal en los medios de comunicaci;n a ra1z de la crisis del Golfo P)rsico del verano de 1990, procediendo a una purga de elementos menos d;ciles y a todo tipo de intimidaciones para que a ningCn periodista se le escapara nada que se apartara de la versi;n yanqui. Tambi)n supimos (se les escap; decirlo una vez, y han tenido buen cuidado de no repetirlo) que altos personeros de la administraci;n espa9ola, con motivo de esa crisis y de la guerra antiiraqu1, llegaron a los locales de la prensa con maletines repletos de dinero que repartieron a espuertas. Y sabemos todo lo que ha gastado la casa real (o emiral) de los AsSabah, en parte para sobornar a los medios de comunicaci;n, que ya les son propicios. $Tampoco podemos tener mucha confianza en lo que diga una organizaci;n como  Xe Amnesty International. Excede el l1mite de este art1culo estudiar su veracidad, sus or1genes, su orientaci;n. Hay de nuevo, de entre lo que dice esa organizaci;n, temas en los que sabemos que es ms ver1dica, porque son cosas que dice para compensar o equilibrar, y as1 dar al conjunto de sus informes una apariencia de objetividad. En  X otros temas (de nuevo los vitales para el establishment) nos da la impresi;n (confirmada por datos) de que no hace sino sumarse a la opini;n establecida, decir  Q lo que quieren o1r los que mandan.Ge ~Jb ԍSobre las aseveraciones negligentemente lanzadas por Amnesty International "en el coro del griter1o antiiraqu1, y sin base de evidencia ni de testimonios (y aun a sabiendas de con qu) fines se emplear1an esas infundadas alegaciones por parte de los asesinos en masa que mandan en Washington)" v)ase lo que ha descubierto el historiador Serge Thion "en un  J estudio desplegado en nuestra biblioteca Juan de Mariana de ESPA8A ROJA , Le monde comme une magique chambre ! gaz .G $Tomamos todo eso en consideraci;n para formarnos (o para no formarnos) una opini;n; tratamos, a tenor de esos criterios, ponderados, de ser prudentes en nuestras afirmaciones cuando no tenemos evidencias ms o menos directas ni testimonios de personas que nos inspiren confianza (que es casi siempre). $En much1simos casos, preferimos suspender nuestro juicio sobre cul sea la verdad al respecto. Al fin y al cabo la verdad que puede uno conocer es poqu1sima en comparaci;n con todo lo que no podr conocer jams. Y reconocer que uno no sabe vale ms que fundar en un pseudoconocimiento irresponsable (carente de la adecuada evidencia) un posicionamiento que puede ser injusto, gravemente injusto. $(Son desacertadas nuestras pautas metodol;gicas? Hay otras mejores? Tiene alguien algo mejor que ofrecer? Pues, encantados de aprender y de rectificar, en cuanto ese alguien nos comunique sus pautas y nos d) argumentos a favor de su aceptaci;n! Entre tanto, por lo menos que cada uno explicite cules son sus pautas, para poder ver si el origen de las discrepancias es metodol;gico, verdad?) $Bp-++SYԌ$Y con arreglo a esas pautas, )ste es el d1a que no sabemos casi nada del r)gimen iraqu1 en lo interior (o s;lo sabemos muy poco). Tantas y tantas monsergas manidas y repetidas hasta la nusea, y ningCn dato concreto, salvo los que sabemos eran falsos (como lo de la incubadora o el lanzamiento de gases venenosos contra la poblaci;n civil en la regi;n curda). $Pero es que para que una guerra se justifique acudimos a los criterios de nuestros mejores estudiosos del siglo de oro: el P. Francisco de Vitoria, O.P., el P. Francisco Surez, S.I., y tantos otros; sus tesis fueron luego desarrolladas por el gran fil;sofo del derecho Grocio, creador del moderno derecho de guerra. $Para que sea justificada una guerra en virtud de la barbarie o tiran1a del gobernante contra el que se lanza la guerra son menester varias condiciones: (1) que la barbarie de su dominaci;n sea tal que no haya bajo su poder ninguna vida civilizada ni ningCn m1nimo de orden pCblico o sistema normativo m1nimamente tolerable; (2) que no se pueda enmendar de ningCn otro modo; (3) que haya perspectivas razonables de acabar con ese mal por los medios b)licos que se emplean; (4) que no se vayan a seguir del empleo de esos medios males mayores; (5) que la guerra se haga s;lo por eso; (6) que esa guerra se lleve a cabo con prudencia, mesura y sin causar v1ctimas inocentes (o s;lo aquellas que sean totalmente inevitables). $No se da aqu1 ninguna de las seis condiciones. Lejos de nosotros sumarnos al coro de quienes piden a los EE.UU que lancen contra el Irak un ataque militar de tal envergadura que ocupen el territorio, derriben a Sadn Juse1n e implanten un r)gimen dizque democrtico (que ser1a, claro, el poder de las marionetas procolonialistas de siempre: la vieja nobleza feudal, los restos de la dinast1a hachemita derrocada en julio de 1958, los integristas mahometanos y sus socios, por otra parte gentes hoy a sueldo del imperialismo yanqui y del britnico). $No queremos que haya una guerra de grandes proporciones que mate a decenas o cientos de miles de personas y que se salde en el oprobio de esa infamante ocupaci;n del territorio mesopotamio por los colonialistas yanquibritnicos. $Mas es un hecho que los bombardeos dejan intacto el r)gimen; es ms, si por un lado lo debilitan (porque se est diciendo a la poblaci;n iraqu1 que no se la dejar vivir en paz, que se destruir desde el aire todo lo que haga para reconstruir el pa1s, que cada vez que reconstruya sus hospitales, centrales el)ctricas, fbricas textiles, acueductos, etc, eso ser destruido por las bombas yanquis mientras siga en el poder Sadn Juse1n), por otro lado Sadn Juse1n, en un sentido, sale reforzado, porque es muy dif1cil a un iraqu1 no apoyar a su gobernante cuando el enemigo trata al pa1s as1 y quiere imponer por esos medios un cambio de r)gimen. $Es ms, los iraqu1es se dirn que, si as1 es, ser que ese r)gimen hace da9o a los enemigos del Irak, que defiende los intereses del pa1s frente a la prepotencia occidental, frente a los colonialistas de siempre, enemigos perennes de los intereses nacionales del pueblo iraqu1. $Mas, sobre todo, como el fin no justifica los medios, aunque no fuera verdad lo que acabamos de se9alar (y para convencernos de que no es verdad necesitamost) p-++SY argumentos y datos), el hecho es que de la agresi;n yanquibritnica contra el pueblo iraqu1 se siguen males mayores. $Es ms, supongamos que lanzan un ataque terrestre, env1an a cientos de miles de soldados y, al precio de una carnicer1a horrible contra los iraqu1es, conquistan su territorio e imponen en Bagdad el poder de la oposici;n. Pues bien, cul es esa oposici;n? Un amasijo heter;clito de monrquicos, fundamentalistas mahometanos, neoliberales y otras hierbas, amasijo en el cual un grupo autodenominado `partido comunista iraqu1' juega el triste papel de comparsa; sin contar los l1deres secesionistas curdos, que han apu9alado por la espalda a sus hermanos de sangre del Curdistn turco para congraciarse al feroz y cruel r)gimen de Ankara. $(Queremos que se solventen y satisfagan pac1ficamente los agravios de los curdos iraqu1es; mas es muy dudoso que quepa razonablemente favorecer una secesi;n que ni siquiera tiene precedente hist;rico, ya que jams ha habido, que sepamos, un estado curdo independiente, ni ganar1a nadie con la formaci;n de ese estado, que s;lo encender1a nuevas guerras en una regi;n que ya ha sufrido demasiadas.) $Mas lo principal es que falla la primera condici;n. Como lo recalc;, en particular, el P. Vitoria, para que la tiran1a de un gobernante justifique hacerle la guerra ha de ejercer un poder que no permita ningCn g)nero de vida civilizada; ha de tratarse de una situaci;n extrema de permanente y generalizada carnicer1a en la cual la gente no disfrute de las ventajas de la vida social; ya que s;lo casos as1, en los que no hay ni por asomo vida social regulada, en los que impera el desorden, la arbitrariedad total, el atropello sistemtico, la ausencia de las ventajas de la civilizaci;n, s;lo casos as1 pueden justificar una guerra, dado que la guerra acarrea siempre terribles destrozos, sufrimientos, muertes, y peor que muertes: muchos individuos que quedan tullidos, lisiados, prolongando hasta su muerte una agon1a peor que la muerte. $Es )sa la raz;n por la que nuestros grandes clsicos jur1dicos del siglo de oro reservaron la licitud de la intervenci;n armada por causa de mal r)gimen interior del estado intervenido a situaciones en las que no hubiera ni siquiera un m1nimo de civilizaci;n, rechazando, por consiguiente, que encontrara justificaci;n sobre tal base la agresi;n espa9ola contra los reinos azteca e inca. Ni siquiera los sacrificios humanos o la antropofagia justifican eso, all1 donde hay ciudades, foros, templos, mercados o zocos, industrias, administraci;n de justicia, obras pCblicas, un cierto  Q orden pCblico, una vida comercial y cultural.e ~Jq! ԍV)ase: de Javier Alvarado Planas y otros Temas de historia del derecho y de las  ~J9" instituciones, Madrid: UNED, 1998, Parte II, pg 169. Vitoria rechaza la justificaci;n de la guerra de conquista espa9ola contra los amerindios: `tienen ciudades debidamente regidas, matrimonios bien definidos, magistrados, se9ores, leyes, profesores, industrias, comercio, todo lo cual requiere uso de raz;n[8] Adems tambi)n tienen una forma de religi;n'. ConsCltese:  ~JY% Francisco de Vitoria, Relectio de Indis, Madrid: CSIC, 1989, pg 122: la guerra por motivos de intervenci;n contra la opresi;n y tiran1a internas es l1cita `s;lo en la hip;tesis de que las atrocidades, devastaci;n y muertes que l;gicamente se seguirn del empleo de la fuerza sean proporcionales a los resultados de la injusticia consentida'. $Es posible que uno de los raros casos contemporneos que hayan rozado con algo tan extremo haya sido la tiran1a de Duvalier en Hait1, que produjo una terrible@! p-++SY  Q involuci;n justamente en esos aspectos reci)n enumerados.@e ~Jy ԍMas justamente, como Duvalier era un campe;n del mundo libre y un ardiente anticomunista, como gozaba de la protecci;n de los EE.UU., a nadie se le ocurri; intervenir contra )l. Se estuvo ocultando la situaci;n en Hait1 a la opini;n pCblica, aunque los medios de comunicaci;n obviamente la conoc1an de sobra. No hay que olvidar que Hait1 ha estado en este siglo durante decenios bajo ocupaci;n y dominaci;n directas de los EE.UU., y que fueron los proc;nsules yanquis los que al marcharse, entregaron el pa1s al ej)rcito y a la polic1a "por ellos configurados y selectivamente reclutados de entre sus ms fieles servidores" que impondr1an la tiran1a de Duvalier. Otro parecido es el de Pol Pot en Camboya (justificando, en la medida en que as1 sea, la intervenci;n vietnamita de enero de 1979 "la cual, bien preparada, con ampl1simo apoyo local de las masas populares, sin recurrir jams ni a bombardeos ni a ningCn modo de guerra cruel, sin victimizar a la poblaci;n civil, salv; las vidas de muchos millares de camboyanos y fue masivamente bien acogida por la poblaci;n de Camboya: era una intervenci;n fraternal, la de un amigo y vecino, no la de un enemigo altanero,  Q_ sojuzgador y lejano). _e ~J ԍPodr1a alguien alegar que en nuestra )poca pedimos ms, exigimos ms a los gobernantes que en el siglo XVI. Entonces se miraba como monarca tolerablemente bueno a uno que, aunque explotara a su reino como a una vaca lechera (todos lo hac1an), tratara a esa vaca sin excesos de crueldad gratuita. Hoy reclamamos mucho, much1simo ms. Cierto! Hemos avanzado. Mas ser1a un retroceso "que no un avance" justificar la guerra ms fcilmente que en el sumamente b)lico siglo XVI. En lugar de ser eso un progreso de civilizaci;n, ser1a un regreso a la (mayor) barbarie. La reclamaci;n de que los gobernantes gobiernen con justicia (o, como ahora se dice, de que respeten los derechos humanos) no puede justificar que "sobre la base de cualquier injusticia (o, en otros t)rminos, de cualquier violaci;n de esos derechos humanos)" se otorgue un respaldo o una excusa para una guerra de intervenci;n fornea. En verdad aun las guerras interiores o de insurrecci;n s;lo pueden ser l1citas en casos ms bien contados y en coyunturas mucho menos frecuentes de lo que solieron creer los revolucionarios de unos decenios atrs, a saber: cuando concurren las c)lebres condiciones de viabilidad (con expectativas razonables de triunfo rpido), proporcionalidad, raz;n suficiente (lo cual incluye manifiesta ilegalidad y usurpaci;n del r)gimen existente), imposibilidad de enmienda por v1a pac1fica, recta intenci;n, moderaci;n en los medios y apoyo de ampl1simos sectores de la poblaci;n "con claras y fundadas esperanzas de un apoyo mayoritario a corto plazo. Las condiciones que justifiquen una intervenci;n fornea son billones de veces ms exigentes.  $No es eso lo que pasa en el Irak. Si el r)gimen iraqu1 es mejor o peor que otros del Oriente Medio es un asunto dif1cil de determinar. Hasta donde sabemos "y juzgando por datos que public; en su d1a el Comit) de Solidaridad con la Causa rabe" ese r)gimen hizo, al menos en el pasado, mucho ms que ninguno de sus vecinos por el respeto de los derechos sociales o positivos "que son tambi)n derechos humanos, tanto como los negativos o ms. Y en lo tocante a emancipaci;n de la mujer, establecimiento de una sociedad civil, laica y moderna, o acceso a la instrucci;n, parece ser infinitamente mejor, o menos malo, que las petromonarqu1as proyanquis como Bahreim, Kuvait, Arabia Saud1, etc; mejor, o menos malo, que Siria, Egipto, el Yemen y otras repCblicas ms o menos prooccidentales; mejor, o menos malo, que el r)gimen islamista del Irn o que el r)gimen brutal de Turqu1a. $Ni que sepamos es ese r)gimen peor "en lo tocante a respeto de derechos humanos" que la mayor1a de los estados del planeta. Cierto que no parece haber all1 libertad de asociaci;n ni de disidencia pol1tica. Mas son contados los pa1ses donde  p-++SY la hay. Y, en cualquier caso, )se es uno de los derechos humanos. Un balance requerir1a tomar en consideraci;n todos as1 como el grado de respeto o de violaci;n. Seguramente se han llevado la palma las dictaduras que han contado con la aquiescencia de Washington, o que se impusieron por los manejos de la CIA o la intervenci;n armada estadounidense (Indonesia, Nigeria, el derrocado r)gimen de Mobutu, Kenya, los reg1menes militares de Argentina y Chile, Marruecos, Kuwait, Arabia Saud1, Pakistn, 8) $Estamos equivocados? Demu)stresenos con datos y evidencias, con testimonios contrastados! No lo vamos a creer por fe ni porque nos inspire confianza una oposici;n corrupta y vendida al Occidente o una disidencia separatista curda que ha dado el espectculo de entregarse a todas las violencias, incluso intestinas, para satisfacer las ambiciones de unos l1deres que son perritos falderos del imperialismo yanqui. $En resumen: ni tenemos datos que nos permitan, honradamente, fundar ningCn ataque verbal "virulento o no" al r)gimen iraqu1, ni, aunque los tuvi)ramos, 1bamos a justificar una cruel agresi;n. Si uno tiene mil vicios, es borracho, jugador, da palizas a su mujer, no es raz;n para que otro lo apu9ale (ni menos para que pegue un tiro a su mujer o a sus hijos); ni, al condenar la agresi;n de ese otro, viene a cuento en lo ms m1nimo sacar a luz los vicios y las faltas del agredido. Cualesquiera que sean las virtudes o defectos de )ste, su enumeraci;n o su apreciaci;n son asunto que cae por completo fuera del mbito de la denuncia que hay que hacer de la agresi;n que sufre. $Para terminar la respuesta a esta objeci;n, imaginemos que el r)gimen que ms odiamos los espa9oles, la sanguinaria tiran1a de Franco, se hubiera enemistado a los EE.UU. (S) muy bien que la hip;tesis es peregrina y absurda, que por su naturaleza y los intereses que serv1a el caudillaje franquista fue siempre muy proyanqui, y que ya gan; la guerra civil de 193639 gracias a la ayuda yanqui, y no s;lo a la de Alemania e Italia; pero pongamos ese caso ficticio.) $Imaginemos que, sobre esa base, se bombardean las ciudades espa9olas, Madrid, Barcelona, Valencia, nuestros puertos, nuestras casas, nuestras fbricas, nuestros sanatorios, nuestros silos, nuestros dep;sitos de medicinas. En esa situaci;n imaginemos que alguien sale a decir: `S1, est mal, pero es que el r)gimen de Franco se las trae'. Evidentemente la segunda parte del aserto s;lo podr1a interpretarse en ese contexto como diciendo: `Estar mal, pero la vida de los espa9oles no era mucho mejor antes de esos bombardeos'. Y, claro, eso nos indignar1a, nos exasperar1a. Por mala y horrible que fuera nuestra vida antes, infinitamente peor pasar1a a serlo cuando nos destruyeran nuestros v1veres, nuestros alimentos, nuestros almacenes, nuestros ferrocarriles, nuestros puentes, nuestros museos, nuestras escuelas. $2 OBJECI:N." Hemos dicho en nuestro editorial que en 1898 los EE.UU se adue9aron por la fuerza de la mitad del territorio del estado espa9ol; mas de lo que se adue9aron fue de las islas de Cuba, Guam y Puerto Rico y del archipi)lago de las Filipinas, que eran colonias de Espa9a y no partes del territorio espa9ol. Nuestro alegato embellece a la oligarqu1a espa9ola y constituye una defensa del colonialismo espa9ol.q) p-++SYԌ$RESPUESTA: Ya hemos prometido un art1culo ms detallado sobre la guerra de  X 1898 para el pr;ximo nCmero de  ESPA8A ROJA . Baste aqu1 con se9alar lo siguiente. $Nuestra consideraci;n era estrictamente jur1dica. La verdad es que el t)rmino `colonia' tiene diversas acepciones, y ha sido usado hist;ricamente con ellas. $Inicialmente significaba a una parte de la poblaci;n de un estado, o de una urbe o ciudad, que las autoridades de ese estado enviaban a tierra fornea a asentarse all y ocupar un (peque9o) territorio, dependiente o no del estado fundador (la metr;poli, o ciudad madre), mas que guardara nexos de filiaci;n con )l. $Al iniciarse el colonialismo europeo  en el siglo XV y en el XVI, se pudo usar ese t)rmino, tomado de los antiguos, para designar a los territorios (ya mucho ms extensos) en que se implantaban esos colonizadores, bajo el poder de la metr;poli. A veces los colonos eran pocos y en cambio las poblaciones locales, que pasaban a ser subyugadas, numerosas. $Esa denominaci;n era, desde luego, impropia. Los antiguos llamaban `colonias' a las ciudades fundadas por los griegos en Italia o Espa9a, mas no a pa1ses conquistados. Es igual! El uso de las palabras evoluciona. $De entre esas colonias  ha habido varias clases: colonias de colonizaci;n (para los ingleses: Australia, Canad; para los espa9oles: Nueva Granada, Cuba, R1o de Plata); y colonias de mera dominaci;n con presencia muy peque9a de colonizadores; y ha habido muchos grados intermedios. $Ahora bien, desde el punto de vista jur1dico lo que, en el siglo XIX y sobre todo en el XX, se ha dado en llamar `colonias' son territorios colocados bajo la soberan1a de un estado y que sin embargo no gozan de los derechos y privilegios de ser parte integrante del territorio nacional de ese estado segCn la legislaci;n del mismo. As1, cuando AustriaHungr1a se anexion; a BosniaHerzegovina en 1908, la anexi;n fue buena o mala, mas, como le concedi; el estatuto de parte del territorio del Imperio austrohCngaro (y otorg; a sus habitantes la ciudadan1a del Imperio) no fue una colonia. $En cambio han sido colonias inglesas: Guyana, Nigeria, Sierra Leona, Tanganica, Birmania, las Bermudas, Jamaica, etc. Han sido colonias francesas: el Senegal, Argelia, Madagascar, la Cochinchina, etc. $Hoy, jur1dicamente, no son colonias francesas C;rcega, la Martinica, la Guadalupe, la Reuni;n, la isla de Mayotte y Tahit1, porque jur1dicamente son departamentos de la RepCblica francesa, teniendo sus habitantes ciudadan1a francesa a todos los efectos legales y votando en las elecciones de Francia. (Son, en cambio, colonias de Inglaterra, en 1998: Gibraltar, las Malvinas, Santa Elena, las Bermudas, y lo ha sido Hong Kong hasta el a9o pasado.) $En 1898 las islas ultramarinas espa9olas no eran colonias en ese sentido jur1dico. Verdad es que el sufragio universal "concedido sobre el papel por la monarqu1a borb;nica restaurada" no se hab1a aplicado de hecho en Cuba (aunque s1 en Puerto Rico), mas el proceso estaba en marcha y se iba a aplicar, un poco antes o un poco despu)s; era irreversible.g* p-++SYԌ$Desde el punto de vista estrictamente jur1dico, el del derecho internacional, tanta base justificatoria ten1a el imperialismo yanqui para adue9arse de Cuba como para adue9arse de Murcia o de las Baleares. $Es t1pico del imperialismo yanqui satanizar y demonizar a aquellos contra los que lanza una guerra de conquista o de agresi;n. Primero fue M)xico, al que se arrebat; Tejas (tras un parip) de pseudoindependencia, Tejas fue anexionada a los EE.UU en 1845) y luego, en la guerra de rapi9a de 184748, la mitad de su territorio (California alta, Colorado, Nuevo M)jico y Arizona, o sea 2 millones de Km): alegaron los yanquis que el presidente mexicano, general Santa Anna, era un dictador brutal, y que era mejor vivir bajo el poder de los EE.UU que bajo el gobierno de M)xico. Santa Anna era un dictador, y adems ineficiente (y que acab; siendo un proyanqui), mas eso para nada justificaba la agresi;n estadounidense. $En 189798 demonizaron a Espa9a. Qu) hubiera de hacerse en los territorios ultramarinos espa9oles, cun buena o mala fuera la gobernaci;n espa9ola, era asunto debatible. C;mo hubieran evolucionado las cosas sin la intervenci;n y agresi;n yanquis es algo sobre lo que s;lo cabe especular. Tal vez la secesi;n en unos casos y no en otros. $Puede que, si no hubiera sido derrocada ilegalmente, en golpe de estado monrquico, la I RepCblica espa9ola (187374), su pol1tica de reformas sociales hubiera propiciado la adhesi;n a Espa9a del sector ms desfavorecido de la poblaci;n de esas provincias ultramarinas (una buena parte del cual se hallaba aCn en situaci;n de esclavitud en ese momento), y en tal caso no ser1a impensable que hoy estuvieran esas islas en una relaci;n con Espa9a similar a la que tienen con Francia la Martinica o C;rcega. $Claro que en 1897 la I RepCblica espa9ola era cosa del pasado, mas todav1a hab1a posibilidades de restauraci;n republicana. Si hubiera habido ms patriotismo entre las clases influyentes espa9olas, se hubiera seguido ese rumbo republicano y de reformas sociales "el Cnico que hubiera podido concitar a Espa9a la simpat1a y el apoyo activo de los sectores proletarios ms desfavorecidos, constituyendo as1 un rompeolas contra el que se habr1a estrellado la agresi;n norteamericana, la cual no pudo consolidarse sin el apoyo de guerrilleros locales y la neutralidad o pasividad de buena parte de la poblaci;n. $Mas, sea de ello como fuere, ninguna guerra puede justificarse porque la situaci;n preb)lica sea mala si no concurren circunstancias como: que quien inicie la guerra haya sufrido tremendos agravios de la otra parte; que no haya c;mo remediarlos o repararlos sin la guerra; que de )sta no se vayan a seguir males mayores ni iguales; y que el motivo de la guerra sea esa enmienda de agravios y no un motivo s;rdido. $Contrariamente a la paradoja puesta en circulaci;n por los justificadores de guerras (basndose en briznas de datos deformados y descontextualizados), las guerras no son fautoras de progreso, sino de retroceso. Pueden en ocasiones acelerar un poco tal o cual invento de aplicaciones militares inmediatas, mas aun esos inventos se habr1an alcanzado un poco despu)s sin guerras, y no se habr1an destruido recursos que jams se recuperarn. Si hubiera habido un siglo de paz, la humanidad habr1a avanzado mucho ms (en lo t)cnico, en lo industrial, en lo cultural, en lo)p-++SY social y en lo humano). La guerra es la mayor lacra para los pueblos y para la especie humana. $De ah1 que, desde el punto de vista del derecho internacional, se condene la guerra que atente contra las fronteras establecidas por los tratados, por las normas vigentes del derecho internacional. $Puede haber casos en que, a t1tulo de excepci;n, esa prescripci;n no haya de tomarse como absoluta. (Para nosotros uno de ellos es el de la recuperaci;n por el Irak del emirato de Kuwait, que hab1a sido artificialmente arrancado a su territorio  Q4 por el colonialismo ingl)s.)4e ~J ԍV)ase el art1culo de Lorenzo Pe9a El conflicto de Mesopotamia  (en el N 2 de ESPA8A  ~Ju ROJA). Casos en que los tratados hayan sido tan desiguales, tan a punta de ca9;n (especialmente si la parte agraviada ni siquiera ten1a reconocida su independencia al firmarse el tratado), y la injusticia sea tan manifiesta, exorbitante, inaudita e ins;lita que haya perspectivas de apoyo de la opini;n pCblica (concurriendo adems las consabidas condiciones a que hemos hecho alusi;n). $A falta de eso, hay que respetar las fronteras. No ha de iniciarse ninguna guerra para alterarlas, para desalojar a una potencia de parte del territorio colocado bajo su soberan1a. Ni, menos aCn, de lo que jur1dicamente constituya parte de su territorio nacional. Ni siquiera si se considera que debiera dejar de serlo, porque tiene caracter1sticas nacionales propias de lengua, cultura, idiosincrasia, territorio, etc, en virtud de las cuales deber1a constituir una comunidad pol1tica separada. Ni siquiera en tales casos se justifica una guerra intervencionista.  X  $Y es que el derecho internacional hace suya una mxima jur1dica romana: in pari  X causa possessor potior haberi debet (a igualdad de las dems condiciones, mejor o  X ms vlida es la reclamaci;n de quien est) poseyendo de facto). (Hay otra mxima  X jur1dica que parcialmente apunta a lo mismo: prior tempore, potior iure: el que llega primero, tiene [a igualdad de otras condiciones] ms derecho; as1, la actual dominaci;n colonialista de Inglaterra sobre la isla de Santa Elena es mala, pero peor ser1a que otro estado desencadenara contra Inglaterra una guerra para arrebatrsela y para reemplazar esa dominaci;n colonial por la de otra potencia.) $Por consiguiente, aun si la presencia espa9ola en Cuba, Puerto Rico y las Filipinas en 1898 hubiera sido una dominaci;n injusta, aun as1 peor (no igual, sino peor,  X menos vlida) fue la guerra de rapi9a de los EE.UU, porque era atentatoria al statu  X quo. $Aparte, claro, de que no se daba esa igualdad; en Cuba y en Puerto Rico s;lo se hablaba espa9ol, y no ingl)s; eran territorios bajo soberan1a espa9ola desde hac1a 4 siglos (desde antes de que llegaran los primeros colonos ingleses a Norteam)rica, desde 2 siglos antes de la creaci;n de los EE.UU). $Ni pod1a disculparse la guerra por las pasadas crueldades de los conquistadores espa9oles. Si valiera esa justificaci;n, valdr1a para que cualquier pa1s conquistara y ocupara Al ndalus (Andaluc1a, Murcia, Extremadura, Castilla la Nueva, Valencia, Baleares, el Sur de Arag;n, el sur de Portugal), territorios que en los siglos XII al XV& p-++SY fueron conquistados por los reinos hispanoseptentrionales cristianos los cuales diezmaron, esclavizaron, en parte exterminaron y acabaron expulsando a sus poblaciones aut;ctonas, cuando eran territorios de lengua y cultura rabes desde hac1a como m1nimo cuatro siglos. $Podr1a justificarse la conquista francesa de Argelia por la conquista rabe en el siglo VII. Podr1a justificarse el sionismo porque los rabes conquistaron Palestina tambi)n en el siglo VII, y antes los romanos, y antes los griegos, y antes los persas, y antes los babilonios. Y as1 sucesivamente. En verdad, de valer tal argumento, cualquiera tendr1a derecho a conquistar cualquier territorio. $Las crueldades de la conquista espa9ola en el siglo XV o en tiempos posteriores no justifican para nada una agresi;n fornea de conquista a fines del siglo XIX, cuando se hab1an fundado los instrumentos del moderno derecho internacional y se hab1an proclamado principios valederos para resolver los diferendos pac1ficamente y sin recurrir a la guerra. $Ni es verdad tampoco que, ms all de lo jur1dico, fuera la Espa9a de 1898 un pa1s imperialista. Lle9in dijo que esa guerra fue la primera guerra interimperialista, mas se equivoc;. Espa9a no era un pa1s imperialista ni expansionista. Las conquistas  espa9olas en el par de centurias precedentes eran las islas de Fernando Poo y Annob;n (cedidas por el rey portugu)s a Carlos III) y la minCscula base pesquera de Ifni, as1 como algunos metros cuadrados de ensanchamiento de Ceuta en la guerra con Marruecos de los a9os 1860. $Falazmente "y siguiendo la batuta yanqui" ahora la TV borb;nica habla de un imperio espa9ol  en 1898. Es emplear un vocablo inapropiado, porque a la saz;n imperios, lo que se dice imperios, eran los de las potencias colonialistas en expansi;n "ms las que, como Jap;n, Italia y EE.UU, pujaban por serlo", al paso que Espa9a era a lo sumo un imperio de la manera en que lo eran el imperio chino o el persa, o el et1ope o el otomano en esas fechas. $En verdad, hay un gran paralelo entre los destinos de esos estados decadentes, que hab1an sido imperios. China, v1ctima de la agresi;n del imperialismo militarista japon)s en 1895, que le arrebat; Formosa; Espa9a, v1ctima de la agresi;n imperialista yanqui en 1898; Etiop1a, v1ctima de la agresi;n italiana (que consigui; derrotar) en 1896; Turqu1a, v1ctima de la agresi;n italiana en 1911, que le arrebat; Libia. Junto con otra agresi;n japonesa (el ataque contra Rusia en 1904), esas guerras arruinaron el orden jur1dico internacional de arreglo negociado y pac1fico que tanto hab1a costado implementar, y prepararon as1 el desencadenamiento, en 1914, de la primera guerra mundial, la gran guerra interimperialista. $Aun el rid1culo pseudoimperialismo de pacotilla que desplegar1a aparatosamente la monarqu1a borb;nica a comienzos del siglo XX (algunas comarcas rife9as del norte de Marruecos, la rida regi;n del Sjara occidental y la microminicolonia de R1o Muni) fue un fen;meno posterior, surgido precisamente por reacci;n de la clase dominante espa9ola ante la derrota de 1898, para dar la impresi;n de potencia colonial europea "impresi;n que no correspond1a ni por asomo a la realidad de los hechos.(p-++SYԌ$Jams ha habido en la )poca contempornea ninguna potencia colonial o expansionista espa9ola. En verdad el poder1o militar de Espa9a se acab; en el tratado de los Pirineos de 1659. Desde entonces Espa9a ha sido siempre, militarmente, un  Q cero a la izquierda, que no ha ganado ninguna guerra y casi ninguna batalla.H e ~J4 ԍBueno, hay una guerrita y un par de batallas (dentro de esa misma guerrita) ganadas por el ej)rcito espa9ol: la absurdo ofensiva contra el Sultn de Marruecos lanzada por Isabel II en 1859. El conde de Reus, General Prim, gan; las batallas de Castillejos y Guadrs (WadRas). Como lo dice Jos) Poch Noguer en su biograf1a del general Prim (Madrid: SARPE, 1986, pg 57): `Aquella gloria fue adquirida al precio del sacrificio est)ril de la patria espa9ola. Abri; de nuevo el sepulcro del Cid contra el infiel marroqu1, cuya infidelidad mayor ha sido, en no pocas ocasiones, no dejarse vejar ni avasallar a mansalva'. El fruto de la victoria  espa9ola (consagrada en el tratado de WadRas del 26 de abril de 1860) fue una indemnizaci;n de 20 millones de duros, un exiguo ensanchamiento de Ceuta y la concesi;n de la factor1a pesquera  ~J< de Ifni en la costa meridional de Marruecos. (V)ase: Nueva historia de Espa9a, por Miguel  ~J Avil)s Fernndez y otros, vol 15: Liberalismo y absolutismo, Madrid: EDAF, 1982, pg 187.) La campa9a fue un puro disparate que s;lo sirvi; para la inflamada oratoria pseudopatri;tica de las castas dominantes, que se plasm;, p.ej., en los cuadros de delirio del pintor Mariano  ~J\ Fortuny, y en el Diario de un testigo de la guerra de frica de Pedro Anonio de Alarc;n. Andando el tiempo, ser1an explotados esos recuerdos "medio siglo despu)s" por la camarilla castrense que deseaba un miniprotectorado en el norte de Marruecos (aunque en ello Espa9a actuaba como testaferro de Francia e Inglaterra). $Por Cltimo, nuestra denuncia de lo que jur1dicamente es una agresi;n caracterizada por los EE.UU contra Espa9a (agresi;n que abri; la era de las guerras de expansi;n imperialistas de la primera mitad del siglo XX) no significa tampoco que ensalcemos o embellezcamos o justifiquemos a la oligarqu1a espa9ola. $Al rev)s. Med1tese sobre la raz;n por la cual precisamente la oligarqu1a borb;nica tiene hoy tant1simo inter)s en que salgan bien parados los yanquis, que se embellezcan sus m;viles y su conducta en aquella contienda, aun al precio de que se ennegrezca un poco el papel de Espa9a. $Es que, si la posici;n espa9ola era jur1dicamente (y, por lo tanto, en algCn aspecto tambi)n moralmente) mejor que la de los EE.UU, entonces evidentemente resultan varias consecuencias. $Resulta, en primer lugar, que nuestra clase dirigente no fue capaz de hacer valer el derecho, no fue capaz de movilizar ningCn resorte siquiera que permitiera hacer una guerra defensiva en condiciones que al menos no fueran de descalabro total. Si, en cambio, no estaba el derecho de nuestro lado, entonces ese reproche no se le puede dirigir a esa clase dominante, ya que no es leg1timo esperar esa movilizaci;n de resortes cuando ni siquiera tiene uno el derecho de su parte. $Resulta, en segundo lugar, que el imperialismo yanqui actCa por m;viles de ambici;n dominadora y expansionista y perpetra toda clase de fechor1as, a9agazas, falsificaciones y abusos para justificar sus agresiones; no hay que ser un lince para adivinar entonces que eso pasa hoy en lo del Irak, justamente algo en lo cual nuestra oligarqu1a tiene mucho inter)s por los nexos de negocios con la casa real o emiral  X kuwait1 (que hoy conocemos todos por los escndalos del grupo KIO, los affairesp-++SY de la Rosa, PradoCol;n, etc, y el entramado indirecto que llega a las ms altas  Q esferas).Xe ~Jb ԍV)ase ms abajo el Anejo al presente editorial, que contiene extractos de un art1culo de  ~J* Manel P)rez, aparecido en La estrella digital, Kuwait pag; 2,5 billones a sus aliados en la guerra del Golfo . $Resulta, en tercer lugar, que a quienes as1 nos trataron les damos bases en nuestro territorio y los mimamos como aliados y amigos (mas ellos encima, nosotros debajo "que es como la amistad del caballo hacia el jinete que le hinca espuelas). $Mas la presencia norteamericana es Espa9a es un sacrosanto principio de la oligarqu1a espa9ola desde que Franco (cuyo r)gimen es antecesor de nuestra actual monarqu1a borb;nica) concedi; a los yanquis partes del territorio espa9ol a cambio de que sostuvieran y apuntalaran su caudillaje. $No pasar nada, mas, por si las moscas, es bueno que est)n siempre ah1 las tropas yanquis y que Espa9a est) integrada en la OTAN, no sea que 8    ] a`      ă  $Por consiguiente, creemos que la posici;n que hemos adoptado en este editorial es acertada. $Y, si estamos equivocados, esperamos argumentos detallados. No meramente la constataci;n de que nos apartamos de los senderos trillados, que decimos lo que nadie dice, que nos desviamos del elenco de dogmas de fe que ha de profesar un aut)ntico progresista, o un marxistaleninista de pro, o lo que sea. $Hace a9os que dejamos en el desvn los dogmas y los art1culos de fe. Nuestras coincidencias o no con unos u otros ilustres pensadores, nuestra ortodoxia o heterodoxia segCn unos cnones de la fe verdadera, todo eso puede ser interesante, curioso, debatible, jugoso, picante, lo que sea. $Mas lo que necesitamos y demandamos son argumentos que no sean de autoridad. Y, a la luz de los que se nos han ofrecido, habi)ndolos sopesado, v)monos llevados, a concluir que nuestras tesis son acertadas.  X $Y, por Cltimo, ESPA8A ROJA no necesita que nadie le expenda ningCn certificado de correcci;n pol1tica. No queremos clich)s ni tabCs, ni los viejos ni otros nuevos. Al final, los tabCs siempre acaban atenazando el pensamiento libre y racional e impidi)ndonos captar la infinita complejidad de las cosas. De lo cual se aprovechan siempre los privilegiados. $Al que se somete a un tabC, al que "en aras de un principio abstracto y r1gido, aplicado mecnicamente y a rajatabla (en lugar de aplicarlo contextual y&p-++SY flexiblemente en un proceso de ponderaci;n)" desatiende los matices, las circunstancias, los grados, a )se frecuentemente le costar mucho poder desenmascarar a fondo los actos concretos, presentes y acuciantes de agresi;n, opresi;n y dominaci;n injusta; porque, o no situar la denuncia de esos actos en todo su contexto hist;rico, o la diluir en un reparto de adjudiaciones que acabe velando y desdibujando qui)n es el que, en la presente coyuntura, ha de ser denunciado. $Estamos, desde luego, abiertos a las cr1ticas; reconsideraremos nuestra posici;n cuando se nos brinden mejores argumentos a favor de esa revisi;n.    ] a`      ă   S* d ANEJO N 1:  _ S Kuwait Pag; 2,5 Billones a sus Aliados en la  _ a|GuerradelGolfo I)Los ej)rcitos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia recibieron c*1,7billones  S} ^?MANEL P(REZ, Barcelona }a J ԍExtractado del Diario electr;nico  La estrella digital , que dirige Pablo Sebastin.  S dE [extractos] ia (%$El gran misterio que siempre ha rodeado las finanzas de Kuwait comienza a desvanecerse. Documentos confidenciales del Emirato, aportados en el juicio que se celebra en Londres contra su ex gestor en Espa9a, Javier de la Rosa, arrojan nueva luz sobre los acontecimientos ocurridos en torno a la guerra que tuvo lugar en enero de 1991 en el golfo P)rsico y ayudan a calibrar el papel en las finanzas internacionales de este peque9o Estado principesco de la pen1nsula Arbiga[...] $El Emirato de Kuwait ha reconocido que los pagos oficiales realizados a los Gobiernos aliados como consecuencia de la guerra del golfo P)rsico de enero de 1991 contra Irak alcanzaron por lo menos los 25.280 millones de d;lares (2,52 billones de pesetas al cambio de la )poca, que era de unas 100 pesetas por d;lar). $El conflicto en el Golfo se inici; el 2 de agosto de 1990 con la invasi;n del peque9o Emirato de Kuwait por Irak. Tras cinco meses de preparativos, la guerra comenz; el 17 de enero de 1991, y dur; oficialmente 42 d1as, hasta el 28 de febrero, aunque las tropas iraqu1es ya hab1an sido desbaratadas bastantes jornadas antes.F(Z p-++SYԌ$Los ms de 2,5 billones de pesetas que las autoridades de Kuwait reconocen haber gastado se dividen en tres grandes bloques. El primero se refiere a las compensaciones por los gastos militares de los pa1ses que participaron en la Operaci;n Tormenta del Desierto, nombre que recibi; la ofensiva contra Irak. $En el Ej)rcito aliado, encabezado por Estados Unidos (150.000 soldados), participaron tambi)n tropas del Reino Unido (9.000), Francia (13.000), Canad (450), Marruecos (6.200), Egipto (20.000), Siria (4.000), Pakistn (5.000), Bangladesh (2.000). Otros, como Espa9a, B)lgica, Holanda, Alemania y Argentina, aportaron buques de guerra para imponer el bloqueo militar a Irak.  S a^ Los mayores receptores ă $El principal receptor de fondos de Kuwait, con 13.500 millones de d;lares, fue Estados Unidos, en consonancia con su papel preponderante en el Ej)rcito aliado. El Reino Unido, con el que las autoridades del emirato del Golfo mantienen una hist;rica relaci;n dado su carcter de antigua potencia colonial en la zona y que siempre ha sido un destino privilegiado de sus inversiones en Occidente, recibi; otros 1.400 millones de d;lares. $A continuaci;n figura Turqu1a, que en diferentes plazos fue compensada con al menos otros 1.400 millones de d;lares. Este pa1s puso a disposici;n de los C-15, C-130 y Awacs norteamericanos la base a)rea de Incirlik, desde la que se bombardearon posiciones militares en Irak. Otro de los grandes receptores fue Egipto, con 970 millones de d;lares. Zaire fue compensado con 20 millones de d;lares. $La segunda partida se invirti; en armas. Entre ellas, 40 aviones de combate F-18, valorados en unos 2.000 millones de d;lares, cuyo contrato fue firmado antes de la invasi;n, aunque gran parte de los pagos, 500 millones de d;lares, se realiz; en esa )poca. $Ms extra9o es el reconocimiento de que se adquirieron carros de combate a Yugoslavia, pa1s que por aquellas fechas comenzaba a desgarrarse. Otros contratos se refieren a la compra de artiller1a y munici;n a Francia, en este caso por 250 millones de d;lares. Sobre otros 350 millones en contratos del mismo tipo los documentos no reflejan el nombre del pa1s vendedor. $La tercera gran remesa, que en total suma 6.890 millones de d;lares, se refiere a gastos extraordinarios y de emergencia, sin ms detalle, aunque fuentes consultadas apuntan a que podr1an incluir pagos, no reconocidos oficialmente, a pa1ses occidentales y a ej)rcitos del rea, como el de Siria, y que en caso de hacerse pCblicos podr1an implicar problemas pol1ticos, tanto en los pa1ses receptores como en el emirato. $La informaci;n sobre los pagos de guerra figura en los documentos aportados por las autoridades de Kuwait a la Corte Comercial de Londres, que juzga la demanda presentada por la empresa espa9ola Torras, propiedad de la Kuwait Investment Office (KIO), agencia pCblica del Estado de Kuwait, contra sus ex gestores, encabezados por Javier de la Rosa.) p-++SYԌ$En relaci;n con los pagos a los aliados, la documentaci;n no incluye referencias a Espa9a, que aport; buques de guerra y permiti; el uso de bases en su territorio. De la Rosa afirm; en su momento que 100 millones de d;lares pagados al empresario Manuel Prado y Col;n de Carvajal ten1an ese carcter. Esa versi;n tambi)n es la defendida ante la Corte de Londres por el ex presidente de KIO, el jeque Fahd al Muhammad as Sabaj.    ] a`      ă   _ J d' ANEJO N 1:  _ XP El poder es un se9or muy distra1do  S _!por Eduardo Galeano O ~J ԍEste art1culo, fechado el 20 de diciembre de 1998, ha sido distribuido en el Internet el 06-01-1999 por CONVOCATORIA . d[extractos] ia (%$V1speras J de Navidad: cohetes y fuegos artificiales en los cielos de occidente. V1speras de Ramadn: al oriente, en el cielo de Bagdad, bombas y fuegos de guerra. Los Estados Unidos y Gran Breta9a, fiel servidora que antes fuera ama y se9ora, han celebrado el fin del '98 mediante la estrepitosa fiesta de la Operaci;n Zorro del Desierto. $As1, Bill Clinton pudo demostrar que la guerra es la continuaci;n del kamasutra por otros medios, y Tony Blair pudo revelar, por fin, el enigma de su tercera v1a: la tercera v1a consiste en matar iraqu1es durante tres noches. $Hospitales bombardeados, muertos civiles? En las guerras hay errores inevitables,  XW y por eso los muertos civiles han pasado a llamarse da9os colaterales , collateral  XG damages, desde 1991, cuando el anterior arrasamiento de Irak dej; una monta9a de cadveres que la televisi;n no mostr;. $Cuando Estados Unidos y Gran Breta9a, los dos mayores fabricantes de armas del mundo, hicieron, al fin del '98, esta nueva exhibici;n de sus mCsculos se olvidaron de avisar a las Naciones Unidas. [...] $Ahora, hubo tambi)n otra coartada: el peligroso Saddam Hussein hab1a almacenado armas nucleares, qu1micas y biol;gicas, que amenazaban a los pa1ses vecinos. [...] Y si por eso fuera, los Estados Unidos tendr1an que autobombardearse:&  p-++SY concentran la mitad del arsenal mundial de armas nucleares, qu1micas y biol;gicas, fabrican la mitad de todas las armas que el mundo compra, tienen el mayor presupuesto militar del planeta y constituyen un comprobado peligro para sus vecinos, a quienes vienen invadiendo, a un ritmo de una invasi;n por a9o desde los inicios de su vida independiente. $Y tambi)n constituyen un comprobado peligro para sus no vecinos, que ya lo dir1an, si hablar pudieran, las v1ctimas de sus excursiones militares ms recientes, contra Sudn, Afganistn y, como ya es habitual, Irak. No hay presidente norteamericano que lo ignore: para subir los 1ndices de popularidad, no hay nada mejor que invadir o bombardear a otros pa1ses.  S  a] Los paps de la criatura ă $Poco antes de fin de a9o, hablando en nombre del gobierno norteamericano, Madelaine Albright reconoci; que hab1a sido un error el apoyo de los Estados Unidos a las dictaduras latinoamericanas. La detenci;n de Pinochet ocupaba [la atenci;n] mundial. $Un error? Curiosa manera de nombrar la marca de fbrica. Las guerras se hacen en nombre de la paz, las dictaduras se implantan en nombre de la libertad. Cuando la libertad que de veras importa, que es la libertad del dinero, ya no necesita a los impresentables matarifes de uniforme, el poder se lava las manos y con dos palabras despacha el asunto y cambia de tema. Al fin y al cabo, acaso Henry Kissinger, que invent; a Pinochet, no recibi; el Premio Nobel de la Paz? [...]  S a^ Los banqueros en Babia ă $Excesos, errores, descuidos: nadie es perfecto. El 4 de diciembre del '98, mientras do9a Madelaine se refer1a al error del apoyo a las dictaduras latinoamericanas, pavada de error que lleva ms de un siglo, [...] ese mismo d1a, otro informe, otro error: el Banco Mundial critic; pCblicamente un error de su hermano gemelo, el Fondo Monetario Internacional, cuyas recetas hab1an agravado la crisis de Tailandia, Indonesia y Corea del Sur. $Las recetas del Fondo estaban equivocadas, segCn los t)cnicos del Banco, a juzgar por sus deprimentes resultados; pero el informe ni siquiera suger1a la posibilidad de que pudiera haber algo de equivocado en el hecho de imponer recetas. Ese hecho es un derecho de la dictadura financiera, que ambos organismos ejercen en escala planetaria. $Y eso est fuera de discusi;n. Sus tecn;cratas recetadores no han aprendido medicina con Hip;crates, ni con Galeno: ellos multiplican las plagas del mundo, aplicando las p;cimas ense9adas por las mismas eminencias que hab1an dictado la pol1tica econ;mica del general Pinochet. Y es, por cierto, la dictadura financiera internacional, que gobierna a los gobiernos, la que con sus errores facilita los descuidos de la alta banquer1a y garantiza impunidad a sus enjuagues. $El poder llama errores a la rutina de sus horrores. Una profunda crisis de valores, que el lenguaje revela? Quiz! En todo caso, en el diccionario de este fin) p-++SY de siglo, crisis de valores es el nombre que tiene la ca1da de las cotizaciones de las acciones en la Bolsa. p-++SY $6M J aE Se respetan los derechos humanos en EE.Uu?  por Santiago Cuba Fernndez` 9!ă   y{dddy$=   __ Y EL CONTRATO A TIEMPO PARCIAL COMO  _z ]t ALTERNATIVA DE LA DERECHA  S  apor Susana L;pez R ( ~J ԍSecretaria de Trabajo y Asuntos Sociales de IUR d[extractos] ia  S* $La opci;n [por el contrato a tiempo parcial] tiene que ser voluntaria. Ahora bien, la voluntariedad no se garantiza ni con leyes ni con declaraciones bienintencionadas. Ms expl1citamente, la voluntariedad o libre elecci;n no puede darse "es imposible" en una situaci;n como la de nuestro pa1s, con altas tasas de desempleo (19%) y de empleo precario (33%). Para situarnos, segCn los ms diversos estudios, no llega al 4% el nCmero de personas contratadas a tiempo parcial, en nuestro pa1s, que ha optado libremente por esta modalidad. Es, para la inmensa mayor1a, el mal menor; mejor naturalmente, que tener nada. En los restantes pa1ses de la UE la aceptaci;n o voluntariedad [del contrato a tiempo parcial por parte de los trabajadores que estn sujetos a esa modalidad de contrataci;n] ronda el 70%. [...] $Formal y legalmente [los trabajadores a tiempo parcial] tienen reconocido el derecho a todas las prestaciones. Pero dif1cilmente podrn acceder a ellas, por los llamados per1odos de carencia ; es decir, el tiempo m1nimo que se debe haber cotizado para adquirir el derecho a la prestaci;n, que en el caso del contrato a tiempo parcial no computa por d1a trabajado o por mes completo, como en el  S contrato de jornada normal, sino "gracias a la reforma del 94" por horas  S  realmente  trabajadas (las horas extras no cuentan, aunque s1 cotizan a la Seguridad Social. A partir de que entre en vigor el nuevo acuerdo, no habr horas extraordinarias sino complementarias , que a cambio de remunerarse como ordinarias "ms baratas" s1 computarn a efectos de protecci;n social). [...] $el colectivo agraciado  por esta modalidad es el de las mujeres. El 80% de los contratos a tiempo parcial tienen nombre de mujer. Se produce as1, de manera natural  una ms profunda divisi;n sexista del trabajo remunerado que, como veremos ms adelante, tiende a consolidar " modernizndolo " el tradicional y desigual reparto del no remunerado (trabajo dom)stico, atenciones familiares, etc) $Dicho lo anterior, veamos ahora las enormes posibilidades que este tipo de contratos ofrece a un gobierno conservador, emplazado a aligerar la pesada carga del paro masivo "escandaloso en el caso de las mujeres, pese a su baja tasa de actividad" y un persistente y alt1simo nivel de precariedad en el empleo, que no s;lo amenaza la debilitada cohesi;n social interna, sino que, adems, le pone en entredicho ante sus socios europeos. Y debe hacerlo, en una suerte de cuadratura del c1rculo, sin que ello afecte a la disciplina impuesta por la Uni;n Monetaria.(X=p-p-p-Ԍ$Sin nimo de ser exhaustivos, podr1amos enumerar algunas de esas posibilidades, que determinan al Gobierno del Partido Popular a dar un tratamiento estelar , en su Plan de Empleo y en el dilogo social, a la contrataci;n a tiempo parcial: $1) Disminuci;n (estad1stica) de la tasa de desempleo. Los sistemas de medici;n no hacen distinciones entre empleos a jornada completa y empleos de 48 horas al mes. Por lo tanto, es una forma eficaz  de reparto del trabajo (o del paro, segCn se mire). $2) La mayor incidencia que, de manera natural , tiene esta modalidad sobre el colectivo de mujeres, animar su incorporaci;n al mercado de trabajo, aumentando, por un lado, la tasa de actividad femenina y disminuyendo, por otro, la impresentable tasa de desempleo del colectivo, que repercutir a su vez, a la baja, sobre la tasa de paro total. $Adicionalmente, las mujeres no tendrn tantos motivos para quejarse de la doble jornada  que con el tiempo completo estn obligadas a realizar, y tendrn ms disponibilidad para dedicarle la atenci;n necesaria a la familia, al trabajo dom)stico, u otras actividades de las que quieran disfrutar  (supliendo las carencias de nuestro estado de bienestar ), sin remuneraci;n alguna, por supuesto. $3) Como se cobra segCn las horas trabajadas, el reparto del trabajo  y la reducci;n de la jornada se hace a expensas de los salarios. Por lo tanto, no afectar al beneficio ni a la competitividad de las empresas. $4) Tendr, por a9adidura, un doble efecto a la baja sobre los salarios: )stos son inferiores, en relaci;n al tiempo trabajado, que los correspondientes a la jornada completa y, como la inmensa mayor1a son mujeres, que vienen a cobrar la mitad que los hombres a tiempo parcial, la moderaci;n salarial  est asegurada. $5) Las mujeres y los j;venes que se estn incorporando as1 al mundo laboral, no representarn grandes sobresaltos, en el futuro, para el equilibrio financiero  de la Seguridad Social. $Si sumamos la precariedad y la escasa duraci;n de los contratos con que dichos colectivos entran y permanecen en el mercado y el tir;n de los pr;ximamente muy incentivados contratos a tiempo parcial, ser un milagro que la mayor1a de ellos logre  S acumular el per1odo de carencia de 15 a9os, por ejemplo, para tener derecho a la pensi;n de jubilaci;n (con la aplicaci;n del coeficiente corrector del 1,5 pactado "solo aplicable a la prestaci;n por jubilaci;n e incapacidad permanente" supondr 20 a9os para un contrato de media jornada). Otro ejemplo puede ser la prestaci;n por maternidad, a la que ahora tienen derecho incluso las contratadas por 12 horas a la semana o 48 al mes: se requiere haber cotizado 180 d1as como m1nimo, lo que representa 6 meses para una mujer que trabaja a jornada completa, pero 30 meses para la de media jornada (l;gicamente, sin interrupci;n), sin que quepa aqu1 la aplicaci;n del coeficiente corrector. Lo mismo ocurre con la prestaci;n por desempleo, que requiere 12 meses de carencia o per1odo m1nimo de cotizaci;n, y otras contingencias protegidas. $5) Para las empresas es, igualmente, un contrato muy atractivo y lo ser ms cuando el gobierno aumente los incentivos, pues supone una menor cotizaci;n, salarios ms bajos, adaptabilidad total a las necesidades del empleador (el c;mputo*p-++SY de la jornada puede ser anual y distribuido por d1as, semanas o meses, o en determinados per1odos del a9o). SegCn el acuerdo, se proh1ben las horas extraordinarias, pero aparece la nueva figura de horas complementarias , que pactar directamente el empresario con el trabajador (para )ste su aceptaci;n debe ser voluntaria), con un tope del 15% sobre la jornada ordinaria contratada, ampliable a un 30% por convenio. Un 30% de estas horas complementarias puede ser consolidado a los dos a9os, y otro 50% a los cuatro a9os, siempre que el trabajador no se oponga a ello.  S W  COMENTARIO RESUMIDO SOBRE EL ACUERDO  S `GGOBIERNO/CC.OO./UGT *a$1) Tiene aspectos que suponen mejoras evidentes sobre el modelo impuesto por el PSOE en la reforma de 1.994: tope del 77% de la jornada habitual (tras la reforma del 94 no exist1a tope) y coeficiente corrector del 1,5 para las contingencias de jubilaci;n e incapacidad permanente, entre las ms significativas. $2) Dichas mejoras, no obstante, son insuficientes: no hay tope por abajo  (se pueden hacer contratos por un nCmero 1nfimo de horas o d1as). En cuanto a la posibilidad de consolidar las horas complementarias , se establece para ello un per1odo de nada menos que 4 a9os (por hacernos una idea, los Sindicatos, anta9o, ped1an la consolidaci;n de las horas de ms realizadas, tras un per1odo de dos meses!). Y el coeficiente corrector solo se aplica a las contingencias de jubilaci;n e incapacidad permanente. El resto de las contingencias protegidas (maternidad, desempleo, incapacidad temporal, etc.) siguen como hasta ahora. $3) En todo caso, queda muy por debajo de las condiciones anteriores a la reforma del 94 que, de facto, queda as1 legitimada. Entonces, el tope mximo era de 2/3 de la jornada habitual y el c;mputo para los per1odos de carencia era por d1a trabajado, con independencia de las horas realmente trabajadas. Incluso hubo un tiempo (antes del E.T.) en que la base reguladora para las cotizaciones "y para las prestaciones" era el S.M.I. al margen de la remuneraci;n real. [...] $Desde nuestro punto de vista, es necesario frenar en seco las alegres previsiones del gobierno de duplicar y hasta triplicar el nCmero de contratos en esta modalidad, mientras no se consigan las condiciones m1nimas para garantizar la libertad de opci;n (voluntariedad) y evitar sus efectos perversos sobre un mercado laboral ya demasiado pervertido. [...] $En ningCn caso es aceptable su incentivacion con dinero pCblico, que adems se detrae, en su mayor parte, de las cotizaciones al INEM para el desempleo, mientras 2/3 de los parados quedan sin protecci;n $Hay que desenmascarar, finalmente, la instrumentaci;n ideol;gica de esta f;rmula de contrataci;n, que pretende consolidar el papel subalterno de la mujer en el mundo laboral y un estatus social dependiente.(p-++SY $0M J aE Se respetan los derechos humanos en EE.Uu?  por Santiago Cuba Fernndez` 9!ă   y{dddy$=  __ T SE RESPETAN LOS DERECHOS HUMANOS EN EE.UU?  S [ por Santiago Cuba Fernndez ;( ~Ji ԍGranma, 241198.; (1 $Como quien porta un candil para alumbrar la calle manteniendo a oscuras la casa, Estados Unidos emite peri;dicamente enjundiosos informes sobre la violaci;n de los derechos humanos en todos los pa1ses del mundo, menos en uno: Estados Unidos. Olvidaron o, mejor dicho, no conocieron nunca la sentencia de Mart1: El que es falible, no debe dar fallo. El que puede ser juzgado no debe ser juez . $Al parecer la comunidad internacional se cans; de tanto monopolio y arrogancia en relaci;n con los derechos humanos, y decidi; sentar en el banquillo de los acusados al falible juez. $Numerosas Organizaciones No Gubernamentales norteamericanas como el Centro de Informaci;n sobre la Pena de Muerte y la Americam Bar Association, y juristas prestigiosos, en los Cltimos tiempos, han prestado particular atenci;n a las violaciones de los derechos humanos en Estados Unidos. Tambi)n las Naciones Unidas nombraron un Relator para que investigara lo concerniente a las irregularidades en relaci;n con la aplicaci;n de la pena de muerte. $Y todas las investigaciones y estudios permiten llegar a la conclusi;n de que Estados Unidos es el mayor violador  de los derechos humanos en el mundo. $Queda as1 fuera de discusi;n que actualmente todas las candilejas alumbran la escena norteamericana, y que nos muestran lo siguiente: $El primero, el elemental derecho a la vida, soporte de todos los dems, es ampliamente violado por las irregularidades en la aplicaci;n de la pena de muerte. Es frecuente la imposici;n de esta sanci;n en procesos en que los acusados han sido pobremente defendidos. Tal es el caso de Donald Reynbolds y Billy Waldell, condenados a muerte en 1986 por considerarlos autores de un delito de violaci;n. Despu)s de 11 a9os en el pabell;n de la muerte, fueron declarados inocentes, en virtud de una prueba de ADN realizada. $Menos afortunado result; el joven mexicano Ireneo Tristan Montoya quien fue condenado y ejecutado, sobre la base de una confesi;n que firm; en ingl)s "idioma que no conoc1a bien", porque las autoridades le hicieron creer que se trataba de un documento sobre su deportaci;n. $Impresionante es el caso de Verneal Jimerson, condenado a muerte en Illinois. Posteriormente le fue revocada la sanci;n porque el Cnico testigo que lo vinculaba con el homicidio por el que fue sancionado, retir; la acusaci;n. Pero seis a9os despu)s el mismo testigo "tras un trato con el Fiscal para obtener una sanci;n menor por otro delito que se le imputaba" retom; a su declaraci;n inicial acusatoria contra Jimerson, que fue condenado a muerte por segunda vez. Finalmente se le declar; inocente en una tercera instancia, en virtud de una prueba(X=p-p-p- pericial que demostraba fehacientemente que )l no hab1a podido cometer el delito. Pero hab1an transcurrido 15 a9os. $Otras violaciones a los derechos humanos que se denuncian es la aplicaci;n de la pena mxima a j;venes que al momento de producirse el delito eran menores de 18 a9os de edad. La legislaci;n penal moderna considera a los menores de edad inimputables "siempre se considera como punto de partida la fecha en que se cometi; el presunto delito y entre ciertas edades con una responsabilidad penal atenuada. Por ejemplo, el C;digo Penal cubano exime de responsabilidad penal a los menores de 16 a9os, para los j;venes comprendidos entre 16 y 18 a9os establece que se les puede reducir los l1mites mximo y m1nimo de la sanci;n imponible en la mitad y para los que fluctCen entre 18 y 20 en un tercio. Pero en 24 estados de la Uni;n norteamericana esos principios no rigen y se puede condenar "con frecuencia se realiza" a menores de 18 a9os a cadena perpetua o muerte. $Tambi)n la ejecuci;n de mujeres, universalmente proscrita, est presente en Estados Unidos. A comienzos de este a9o fueron ajusticiadas en Texas y la Florida, Karla Fayes Tucker y Judy Ruensiano. Y se encuentran en espera del momento fatal en los pabellones de la muerte 49 mujeres. $Tampoco la libertad y la integridad f1sica de las personas, y a veces tambi)n la propia vida, son respetadas por la polic1a y en las crceles. Las investigaciones realizadas muestran c;mo la polic1a es brutalmente represiva, y severo e inhumano el r)gimen carcelario. $Amplia divulgaci;n tuvo el caso del haitiano Abner Lovima, a quien la polic1a de Brooklyn tortur; y le produjo graves lesiones intestinales y en la vejiga con un tubo de meta. Otro adolescente de 16 a9os de edad, Michael Jones, tambi)n en Nueva York, recibi; 6 balazos cuando la polic1a dispar; reiteradamente porque, montando una bicicleta, portaba una pistola8 de agua. Y un tercero perdi; la vida a manos de un agente policial, cuando un bal;n con el que jugaba un grupo de muchachos golpe; un costado del carro patrullero que tripulaba. Ambos casos fueron ampliamente difundidos. $Un m)todo de tortura de reiterado uso es el denominado atar como un cerdo  que consiste en esposar manos y pies del detenido y atarlos a su espalda, para despu)s arrojarlo al suelo como un balanc1n. Este tormento ha producido numerosas muertes por asfixia posicional , pero continCa emplendose, como lo demuestra lo ocurrido a Anton Bez, que muri; como consecuencia de esa prctica. Excepcionalmente en su caso el autor del crimen fue juzgado, pero result; absuelto porque el Juez declar; que aunque se hab1a demostrado su participaci;n en el hecho no se hab1a podido probar ms all de toda duda razonable  que la tortura aplicada fuera la causa de la muerte. $Otro mecanismo frecuentemente empleado por la polic1a son los cinturones de electrochoque  que producen grandes dolores y terror. En Poniona, California, dos personas murieron al ser sometidas a estas prcticas inhumanas reiteradamente. Tambi)n debe mencionarse el uso del gas lacrim;geno que es utilizado por 3.000 departamentos de polic1a, y ha producido la muerte a ms de 60 personas que fueron rociadas con )l.)p-++SYԌ$Pero si la polic1a aplica tales medidas a los detenidos, las prisiones no se quedan atrs, pues all1 se reiteran aCn con mayor impunidad, y se a9aden algunos como atar a retretes , que consiste en encadenar a los reclusos junto a ellos y as1 mantenerlos largos per1odos. $En una penitenciar1a de Georgia un grupo represivo de guardianes, denominado Escuadr;n Tctico, golpea sistemticamente a los reclusos, y lo hace nada menos que a presencia del Director del establecimiento. $En el caso de las prisiones de mujeres ocupa el primer lugar dentro de estos maltratos las violaciones por parte de los guardianes que, igualmente, cuando son denunciados siempre escapan a la sanci;n. $Una caracter1stica de las violaciones de los derechos humanos en Estados Unidos, que no presenta ningCn otro pa1s, es que ha sido "y es" un art1culo de exportaci;n. Los miembros de los cuerpos represivos de dictaduras militares, como la de Argentina y Chile fueron entrenados en la Escuela de las Am)ricas y otras instituciones similares norteamericanas. $Todo ese clima de violencia oficial que viola elementales derechos de la persona humana est generalizado en el pa1s norte9o, como lo revelan las cifras siguientes: $Desde que se restableci; la pena mxima "hoy est vigente en 38 estados de los 50 de la Uni;n", le ha sido impuesta a 3.660 acusados, de los cuales 360 fueron ejecutados y 3.300 se encuentran pendientes de ajusticiamiento, entre ellos 49 mujeres. El pasado a9o fueron ejecutadas 74 personas. $De los que perdieron la vida a manos del verdugo el 59% era afronorteamericano, hispano o perteneciente a otras minor1as, cuyo conjunto no sobrepasa el 20% de la poblaci;n del pa1s. Y en Alabama el 69% de los ejecutados es negro. Y hay cifras que resultan muy impresionantes. Por ejemplo, en juicios por homicidio de 1.000 personas blancas fueron condenados a la pena mxima 93 afronorteamericanos, en tanto que por la muerte de 1.000 negros no fue condenado a esa pena ningCn blanco. $Igualmente los datos relativos a la privaci;n de libertad son representativos. Posee Estados Unidos una de las poblaciones penales ms alta "o la ms alta" del mundo: 1 mill;n 500.000 reclusos, entre los cuales se incluyen 74.730 mujeres. Y si a esa cifra se adicionan las medidas limitativas de la libertad, se alcanzan dimensiones astron;micas. Hasta julio del pasado a9o, 5 millones 500.000 "no hay error 5 millones 500.000" personas sufrieron alguna de esas sanciones. $Entre los que guardan prisi;n en crceles cerradas con adultos se cuentan 3.000 menores de edad. $Brutalidad policial y carcelaria, discriminaci;n y xenofobia, aplicaci;n de la pena de muerte a menores, incapacitados, mujeres e inocentes, son rutilantes ejemplos de c;mo Estados Unidos respeta  los derechos humanos: vida, libertad, igualdad, etc. Precisamente aquellos cuyas presuntas violaciones en otros pa1ses ponen hip;critamente mayor )nfasis en denunciar.(p-++SY 0M J k aQ El comercio de la tortura  por Jorge Figueiredo` 9!ă   y{dddy=  __ ]c  EL COMERCIO DE LA TORTURA  S __por Jorge Figueiredo ` ~Ji ԍ El peri;dico Avante, ;rgano del Partido Comunista Portugu)s, public; recientemente el presente art1culo, basado en un estudio del Parlamento Europeo, donde se ofrece una imagen poco divulgada de la siniestra mercanc1a que constituyen los instrumentos de tortura de factura  ~J norteamericana y el inescrupuloso negocio de la represi;n. Por su inter)s, Granma lo reproduce  ~J textualmente.  (Granma, 180498; ESPA8A ROJA, a su vez, lo reproduce de nuestra fraternal publicaci;n cubana.)` ia (1$El gobierno de Estados Unidos de Am)rica no solo permite la fabricaci;n y exportaci;n de instrumentos de tortura sino que adems el US Department of Commerce desde 1984 tiene categor1as propias para designar tales productos y efectuar la respectiva clasificaci;n aduanera. Esto se puede corroborar en el informe Una evaluaci;n de las tecnolog1as de control pol1tico (Estudio provisional)  del Parlamento Europeo (PE 166 499/Int.St.), publicado el 19 de enero de 1998, que contiene 76 pginas, ms un anexo denominado Material ilustrativo . $El informe es expl1cito y detallado. En el per1odo comprendido de Septiembre/91 a Diciembre/93, el Departamento de Comercio de EE.UU. aprob; cerca de 350 licencias de exportaci;n de mercanc1as de la categor1a OA82C. Esta clasificaci;n del arancel de la aduana norteamericana incluye: porras (saps), esposas (thumbcuffs>, anillos de hierro para inmovilizar y apretar los dedos (thumbscrews), inmovilizadores de piernas (leg irons), grilletes para brazos y piernas (shackles and handcuffs), implementos de tortura especialmente concebidos; camisas de fuerza (straight jackets), etc. A su vez la categor1a OA84C incluye: armas para aturdir (stun guns), bastones de choque (shocks batons), aguijones el)ctricos para el ganado (electric cattle prods) y otras armas de inmovilizaci;n. En el mismo per1odo, el Departamento de Comercio de EE.UU. aprob; ms de 2.000 autorizaciones de exportaciones de esta categor1a. En la lista de los pa1ses compradores figuran numerosos pa1ses de la Uni;n Europea tales como Austria, B)lgica, Francia, Alemania, Islandia, Irlanda, Italia, Holanda, Espa9a y el Reino Unido. El informe afirma que las licencias representan un permiso provisional para la venta al extranjero, no indican el lugar real de entrega y no son extensivas, pues pa1ses de la OTAN como Turqu1a no exigen una licencia  (pg. 57). $Empresas norteamericanas como la Technipol y la US ShokBaton Company anuncian libremente tales mercanc1as, en franca violaci;n de los derechos humanos. Y, durante d)cadas, la infame School of the Americas situada en Fort Benning (Georgia) entren; a miles de militares latinoamericanos en el empleo de estos instrumentos. Esta escuela de asesinos conocida tambi)n como La escuela del golpe  continCa funcionando hasta hoy. Los escuadrones de la muerte en Guatemala, en Honduras y en otros tantos pa1ses de Centro y Suram)rica aprend1an all1 sus m)todos de acci;n. Algunos de los manuales de esta escuela llegaron a ser divulgados. Uno de ellos, sobre el tratamiento que debe darse a los prisioneros, confirma que la escuela de Fort Benning merece el nombre de Escuela de Asesinos.$@=p-p-p-Ԍ$Este informe del Parlamento Europeo es tan denso que ser1a imposible dar una remota idea de los hechos siniestros que en )l se describen. Sus once cap1tulos describen de forma muy exhaustiva, en la medida de lo posible, el negocio que es la represi;n. Se confirma que ya no se trata tan solo de un asunto de Estado, pues hay numeros1simas empresas de todo el mundo (en los EE.UU. y no solo all1) involucradas en este comercio sucio. Hacen exposiciones, publican catlogos y manuales de instrucci;n, realizan Promociones y discretas publicidades dirigidas al pCblicometa verdadero: los aparatos represivos, militares y policiales de este mundo cada vez ms globalizado. $Los principales cap1tulos del informe se refieren al Papel y funci;n de las tecnolog1as de control pol1tico ; Tendencias recientes e innovaciones ; Desarrollos en tecnolog1a de vigilancia ; Innovaciones en armas de control de multitudes ; Nuevos sistemas de control de prisiones ; Interrogatorio, t)cnicas de tortura y tecnolog1as ; Reglamentaci;n de la proliferaci;n horizontal . Es, sin dudas, un m)rito del Parlamento Europeo, de su autor (Sr. Steve Wright) y de su editor (Sr. Dick Holdworth) que se hayan referido a un tema tan escabroso como )ste. Hay verdades que deben ser dichas. Discursos ret;ricos sobre derechos humanos resultan vac1os cuando se cierra los ojos ante la realidad.p-++SY 5)M J a< Sabe Ud lo que es una corrida de toros?  por ALA (Alternativa para la Liberaci;n Animal)` 9!ă   y{dddy5=  __ Yi  LA TORTURA NO ES ARTE NI CULTURA TSABE USTED LO QUE ES UNA CORRIDA DE TOROS? ia  S _ LAS CORRIDAS DE TOROS (1$Son el espectculo pCblico de la tortura sangrienta, cruel y prolongada de un mam1fero superior capaz (como nosotros) de sentir dolor. La corrida no es ms que una t)cnica de tortura, comparable a las que se emplean con los humanos, capaz de transformar a una persona entera en una piltrafa a la que se puede manejar como se quiera.  S  a\EL ENCIERRO EN LA OSCURIDAD ă $Antes de la corrida se encierra al toro en un caj;n oscuro (chiquero), lo que tiene el efecto de aterrorizarlo. Cuando lo sueltan y antes de que llegue al ruedo le clavan el primer arp;n de puntas aceradas (divisa). Un animal previamente maltratado, manipulado, encerrado en la oscuridad y con el dolor que le produce la divisa, recorre al galope el ruedo en una actitud aparentemente furiosa. Realmente, cuando el toro desemboca en la plaza, ES UN ANIMAL ATERRORIZADO QUE BUSCA DESESPERADAMENTE LA SALIDA.  SD ad LOS PUYAZOS ă $El picador debe clavar la pica en el cuello del toro delante de la cruz. Te;ricamente debe penetrar s;lo la punta de acero de 3 cent1metros, pero siempre clavan tambi)n los 11 cent1metros que siguen hasta el tope, lo que representa HERIDAS DE 14 CENT0METROS DE PROFUNDIDAD Y HASTA 40 DE EXTENSI:N, que producen al toro un dolor intens1simo y que lo destroza por dentro. Algunos picadores retuercen la pica para aumentar la penetraci;n, se apoyan en la barrera y hieren detrs del morrillo o en el costado para provocar una hemorragia abundante o PERFORAR EL PULM:N. Si el toro le parece al torero demasiado peligroso el picador lo castiga  escrupulosamente dejndolo chorreando sangre, medio muerto y limitado grandemente en su capacidad de movimiento. Cada toro recibe una media de 3 ; 4 puyazos.  S a` LOS PASES DE MULETA ă $Despu)s de que los picadores dejan al toro hecho una piltrafa, el torero demuestra su valor  dndole pases de muleta, agotndolo por el esfuerzo y la p)rdida de sangre. El toro adems de mansurr;n es un animal miope, dalt;nico, torpe e ingenuo que embiste al trapo que agitan delante de )l, crey)ndole culpable de sus males. Llaman asesino al toro que no se deja enga9ar y embiste al hombre.  S& ab LAS BANDERILLAS ă $Las banderillas terminan en afilados arpones metlicos de 5 cent1metros y ms largos aCn en las banderillas negras. Los banderilleros clavan 4 ; 6 de estos arpones en las mismas horribles heridas de los puyazos o cerca de ellas. A cada movimiento del toro, las banderillas se mueven haciendo que los arpones horaden y desgarren cada vez ms la carne, aumentando la hemorragia y completando  la sdica labor del picador. El terrible dolor que le producen todas estas heridas y el destrozo de losp, =p-p-p- mCsculos del cuello, es lo que obliga al toro a agachar la cabeza. Cuando el toro llega al ruedo tiene el grave defecto  (debe ser un error  de la Naturaleza) de llevar la cabeza alta. En esta postura, para matarlo, el torero se tendr1a que subir a una escalera para clavarle la espada y esto no ser1a prctico ni conforme a la sublime dignidad  de estos torturadores.  S ab ENTRAR A MATAR ă $Se trata de clavar la espada de casi un metro cerca de las v)rtebras para lesionar el coraz;n o algCn vaso sangu1neo importante. Esto es la teor1a y no pasa casi nunca. Lo ms normal es que la espada s;lo acierte a alcanzar los pulmones y que el animal agonice lentamente ahogado en su propia sangre, despu)s de varios intentos infructuosos el toro todav1a est vivo, AGONIZANTE, GIMIENDO LASTIMERAMENTE, VOMITANDO SANGRE Y PERDIENDO LA ORINA.  SP aR LA PUNTILLA, EL ARRASTRE Y EL DESCUARTIZAMIENTO ă $Finalmente, se le da la puntilla para intentar seccionar la m)dula espinal. Si la m)dula no es seccionada sino s;lo da9ada, el toro no est realmente muerto, sino con un cierto grado de parlisis y es arrastrado vivo y consciente (en Murcia, en septiembre de 1979, el toro se levant; cuando era arrastrado). Aun en el caso de que la m)dula quede seccionada, la cabeza del toro sigue viva  unos minutos, por lo que siente perfectamente el dolor al cortarle las orejas. El toro nunca llega totalmente muerto al segundo acto de la carnicer1a, en esa trastienda de la plaza donde ya no hacen falta lentejuelas para descuartizar. LO MS TERRIBLE DE ESTA HISTORIA NO ES TANTO MORIR COMO SER TORTURADO HASTA LA MUERTE POR DIVERSI:N. Y TODO ESTO EN NOMBRE DE LA VIRGEN DE LA MACARENA, DE LA VIRGEN DE LA SOLEDAD Y DEL JESBS DEL GRAN PODER!  S ` 9! ALA (ALTERNATIVA PARA LA LIBERACI:N ANIMAL) ă!p-++SY )t;a J  aQ El cortejo de los paladines  por Joaqu1n NAVARRO` 9!ă   y{dddy =  __ \Z  El cortejo de los paladines  S [ por Joaqu1n NAVARRO ESTEVAN l( ~Ji ԍPublicado en LA ESTRELLA DIGITAL el d1a 7 de diciembre de 1998.l ia (1$Terminaron los festejos constitucionales. Este a9o han alcanzado su cota ms alta, el Everest del elogio. Nada importa el espectculo de una renovaci;n del Constitucional pactada diez meses despu)s de lo ordenado. Nada importa que en la Cltima sabatina de Guadalajara el chiquito Benegas afirmase que el Supremo viol; la Constituci;n porque no respet; el derecho de Barrionuevo y Vera a la presunci;n de inocencia. Lo dir1a a prop;sito de que el mximo responsable del GAL ha quedado al margen de juicios y condenas gracias, precisamente, a ese Tribunal Supremo al que acusa de violaci;n? Las fiestas no han padecido por esas u otras quisicosas. $La reina del fest1n ha asistido impasible a todas las verbenas. Casi nadie parece recordar que se redact; en r)gimen de libertad vigilada, cuando el miedo de los constituyentes campaba por sus respetos. Las cuestiones esenciales estaban predeterminadas y decididas al margen de las Cortes Generales. $Qui)n iba a osar un aut)ntico debate sobre la forma de gobierno? La Corona hab1a sido "se dice" el motor del cambio, la impulsadora del proceso constituyente y la b;veda del nuevo sistema. Qui)nes iban a someterla a la vejaci;n de un debate nacional, dentro de un refer)ndum a la italiana , en el que el pueblo espa9ol decidiese si quer1a Monarqu1a o RepCblica. Se dijo con el mayor de los cinismos que la gran cuesti;n no era esa, sino el trnsito de una dictadura a una democracia. $Pero eran libres los que eso aseguraban para decidir sobre la forma de gobierno? Eran libres para decidir que fuese el pueblo soberano, no el soberano del pueblo, el que zanjase el problema? No lo eran. Hab1a que incluir la soluci;n monrquica de matute, dentro del resto del paquete constitucional. $La cuesti;n era incuestionable: si usted quiere democracia, ha de querer monarqu1a; si prefiere repCblica, usted no quiere democracia. No pod1a ser un r)gimen federal. Pero la vitalidad de las reivindicaciones nacionalistas, acompa9adas por la oposici;n al franquismo, que manten1a la necesidad del principio de autoderminaci;n, hac1an imposible un Estado unitario a la borb;nica manera. Pues ni federal, ni confederal ni unitario: auton;mico. Adems, con el deber de todas las regiones espa9olas de ser aut;nomas. Autogobierno a gog; . Con sus clases, claro est. $Nadie sabe aCn qu) es el Estado de las Autonom1as ni en qu) terminar ni c;mo se resolver el misterio de un Estado Cnico pero plurinacional, uno y diecisiete a un tiempo. Adems, sin posible autodeterminaci;n. Las personas s1 pueden autodeterminarse. Deben, segCn la Constituci;n. Las nacionalidades y regiones, no. A cambio, pueden obtener competencias exclusivas del Estado, lo que no existe ni en los estados confederales.("X=p-p-p-Ԍ$Irresueltos esos dos temas, no ten1a por qu) resolverse venturosamente el tercero: la distribuci;n del poder entre el ejecutivo y el legislativo. Todo para el ejecutivo y basta. Ya est bien de gobiernos inestables. Adems, con el mximo poder para las oligarqu1as partidarias con mando en plaza. El Parlamento era el rompeolas de esas oligarqu1as y los parlamentarios, sayones de las mismas. La censura constructiva y la inexistencia de cualquier control real sobre el Gobierno hac1an del Parlamento un instrumento apendicular del sistema. Adems, un Senado inane quedaba muy bien como Cmara alta sin representaci;n alguna. $El Estado ten1a que ser aconfesional, pero no pod1a decirse. Era una groser1a para la Iglesia Cat;lica. S;lo se citar1a en el texto constitucional a la Cnica religi;n verdadera. Las otras eran las dems . Este monopolio del verbo fue acompa9ado de la consagraci;n ms radical del poder docente de la Iglesia. Se respetaba en su integridad el status  adquirido durante la franquistada y se pon1an las bases para su potenciaci;n cuantitativa y cualitativa. Y la libertad de ense9anza era la libertad el padrepatrone para decidir lo que le petase sobre la educaci;n de los hijos. Las Fuerzas Armadas no pod1an mentarse, sin ms, dentro del t1tulo dedicado al Gobierno y a la Administraci;n. Los ponentes tuvieron que rectificar su atroz injuria a la instituci;n castrense. El t1tulo preliminar, donde ni siquiera estaban el Gobierno, las Cortes Generales y el Poder Judicial. Y con una funci;n trinitaria que conmover1a al mism1simo Concilio de Nicea: garantizar la soberan1a e independencia de Espa9a, defender su integridad territorial y defender el ordenamiento constitucional. Paladines de la Constituci;n y pretores de asalto. Dec1an los clsicos que donde no hay separaci;n de poderes no hay Constituci;n y donde no existe control del poder no hay democracia. Aqu1, ni la una ni la otra. Nuestra Constituci;n ha permanecido ajena e impasible ante la cleptocracia y el crimen de Estado. Ninguna instituci;n de control, ninguna instancia constitucional de poder ha salido al paso de una situaci;n bochornosa repetida hasta la saciedad. Ni la jefatura del Estado, ni la Presidencia del Gobierno ni las Cortes Generales, ni el Ministerio Fiscal, ni el Tribunal de Cuentas, ni el Defensor del Pueblo. S;lo unos pocos jueces y algunos periodistas subversivos, todos ellos debidamente maltratados y perseguidos. $Dijo David Hume: Si nuestra Constituci;n fuese realmente ese noble edificio, orgullo de Britania, envidia de nuestros vecinos, alzado por el esfuerzo de tantos siglos, restaurado a costa de tantos millones y cimentado por tanta sangre vertida; si nuestra Constituci;n mereciera en alguna medida tales elogios, no hubiese permitido nunca que un ministro d)bil y malvado gobernase a sus anchas durante veinte a9os . $Hume se refer1a al primer ministro Walpole, que fue obligado a dimitir en 1742 bajo la amenaza del impeachment . Aqu1 nadie puede obligar a dimitir a nadie. Cualquier malhechor puede gobernar largamente sin temor alguno. Si se descubren sus cr1menes, pagarn por ellos sus colaboradores. Sin embargo, es una Constituci;n respetable. Como dir1a Gloria Fuertes, una casada virgen. Respetada mucho ms por los que la criticamos abiertamente que por los que la ponen en los cuernos de la luna para que all1 permanezca. Posibilita un sistema normal de libertades y no pod1a prever la radical deslealtad de las propias oligarqu1as constituyentes. Que siga descansando en paz.n)#p-++SY t;0TM J  aP La conciencia sometida  por Javier Fdez. Retenaga` 9!ă   y{dddy=  __ ^ La conciencia sometida  S \spor Javier Fdez. Retenaga b ~Ji ԍSecretario de Organizaci;n de Izquierda Unida de Cantabria.b (% $En opini;n de algunos, de muchos, la lucha de clases, si acaso alguna vez existi;, hoy en d1a ha desaparecido. Y la deseable paz social se habr1a alcanzado no como consecuencia del sometimiento de unas clases por otras, sino como consecuencia del acuerdo, del consenso, del dilogo sereno y racional. $Como punto de arranque de lo que aqu1 me propongo tratar voy a tomar un par de ideas expresadas por el profesor de Filosof1a del Derecho, ngel Pelayo, durante su intervenci;n en los cursos de verano de Laredo. No tienen nada de novedoso ni original: las tomo Cnicamente como ejemplo y expresi;n de una opini;n tan extendida como err;nea. SegCn el conferenciante, el conflicto social est cada vez menos agudizado gracias a la sociedad del Bienestar ; y esto explicar1a que los partidos ya no sean del capital o del trabajo , de derecha o de izquierda, que en la sociedad ya no haya tanta actividad militante  y que los partidos pol1ticos se parezcan cada vez ms entre s1. $La visi;n que de la sociedad nos ofrece Pelayo no puede ser ms halagGe9a. Todo va bien o, al menos, estamos en el buen camino, ya que la conflictividad social es cada vez menor, y esto se debe, por lo visto, a que como vivimos mejor, hay menos razones para la protesta. $Que la conflictividad social ha ido disminuyendo en los Cltimos tiempos es un hecho innegable. Sin embargo, tambi)n lo es que la situaci;n ha empeorado para la mayor parte de la poblaci;n. Luego si esto es as1, habremos de buscar las causas del apaciguamiento social en otro lugar. $Vayamos por partes: en primer lugar, la valoraci;n de la situaci;n actual; en  X segundo lugar, las posibles causas de la paz "o mejor, adormecimiento" social. $Se9alemos algunos rasgos de la sociedad actual. La riqueza est cada vez peor repartida: para mostrarlo baste se9alar que, segCn acaba de hacerse pCblico en Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU, la fortuna de las tres personas ms ricas del mundo equivale al PIB de los 48 pa1ses ms pobres de la tierra. Naturalmente, la violencia que se produce en el mundo, en su inmensa mayor1a tiene  X! su origen en ese desigual reparto de la riqueza. Actualmente hay en el mundo ms gente que pasa hambre que nunca en la historia de la humanidad, y su nCmero  XZ# va en aumento ; lo dec1a en 1987 la Comisi;n Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en un trabajo encargado tambi)n por la ONU. En efecto, tal y como entonces vaticinaban, al d1a de hoy el nCmero de hambrientos se ha incrementado. Frente a este panorama, pese a todo, el discurso dominante sigue hablndonos del )xito del capitalismo, de su eficacia en la producci;n y asignaci;n de recursos. $Quiz lo que sucede es que para apreciar con claridad las bondades del sistema debemos reducir el campo de observaci;n. Pues bien, si nos limitamos al mbito deM)$X=p-p-p- nuestro pa1s constatamos que la explotaci;n de los trabajadores que se incorporan hoy al mercado de trabajo es cada vez mayor, todo gracias a las sucesivas reformas laborales socialistas  y a la inestimable colaboraci;n de los sindicalistas domesticados  (que no son todos, por fortuna). La competencia por el puesto de trabajo es tal que el trabajador est dispuesto a aumentar su horario laboral el tiempo que haga falta, a ser d;cil y sumiso, a renunciar a sus derechos y a callar, con tal de dejar el paro y tener un sueldo, por peque9o que sea. $Y c;mo es posible que esta situaci;n se sostenga sin apenas conflictividad social? Las razones sern diversas, pero sin duda la ms poderosa consiste en que el discurso dominante "y esto es casi una tautolog1a" es el discurso de las clases dominantes:  X el llamado pensamiento Cnico, que se impone en la conciencia de la gente incluso en aquellos casos en que contradice hechos palmarios. $As1 es como ngel Pelayo "y s;lo es un ejemplo" puede llegar a decir lo que  X arriba citbamos, adhiri)ndose a la opini;n comCn (decretada por los gurCs del sistema como la Cnica cualificada) de que salvo diferencias de matiz s;lo hay una pol1tica razonable, deseable y posible; cualquier discurso que disienta de esto no es moderno , como repiten los periodistas y tertulianos  del r)gimen. Y ni siquiera resulta sospechoso que dicha pol1tica favorezca inmediatamente a los poseedores del capital y sus beneficiarios ms directos, mientras que los supuestos efectos provechosos para el resto de la poblaci;n deban abandonarse a la esperanza de un futuro mejor. $David Hume lo expres; con la claridad que le caracterizaba: Para aquellos que contemplan los asuntos humanos desde una perspectiva filos;fica nada hay ms sorprendente que ver con qu) facilidad los ms son gobernados por los menos, y observar la sumisi;n impl1cita con que los hombres reprimen sus propios sentimientos y pasiones en favor de sus dirigentes. Cuando nos preguntamos por qu) medios puede llevarse a efecto algo tan sorprendente, encontramos que, puesto que la fuerza est del lado de los gobernados, los gobernantes no disponen para su sostenimiento de otra cosa que no sea la opini;n. Es pues Cnicamente la opini;n la que sostiene el gobierno, y esta mxima rige tanto para los gobiernos ms desp;ticos y militarizados como para los ms libres y democrticos.  $Verdaderamente, en el terreno de la opini;n, las clases dominantes, hoy con medios de comunicaci;n ms poderosos y efectivos a su disposici;n, estn obteniendo una aplastante victoria. No obstante, los dominados tienen la posibilidad de reflexionar, hacerse cargo de la situaci;n y, como dec1a Marx, adquirir conciencia de clase . Porque se considere o no la noci;n de clase , de clase social, como una categor1a sociol;gica vlida, es innegable que hay unos que gozan de una situaci;n econ;mica privilegiada a costa de los otros: los primeros son los dominadores; los Cltimos, los dominados. Pero quienes poseen el monopolio de la modernidad , tampoco este enunciado lo admitirn como moderno. Al parecer, lo moderno es negar la realidad y tachar de caducos a quienes osan ponerla de manifiesto. Javier Fdez. Retenaga )%p-++SY q 0TlM J ] aJ Bastenier y el poder de la desinformaci;n  Por: Luis A. Matta` 9!ă   y{dddy=  __ Y)  M. A. BASTENIER Y EL PODER DE LA  _z bDESINFORMACI:N  S  Z por Luis Alberto Matta Aldana   n ~J ԍExconsejero para la paz en el Valle del Cauca y actualmente residente temporal en Espa9a y activista en defensa de los derechos humanos. Los art1culos criticados se pueden consultar en . El art1culo aqu1 reproducido fue hecho circular por correo electr;nico en listas de distribuci;n el d1a domingo 03-01-1999. ia  X (1$EL PAIS, diario espa9ol considerado uno de los ms importantes peri;dicos de habla castellana, ha dedicado importantes espacios tanto de opini;n como de noticias en los Cltimos d1as a Colombia. $Entre otros columnistas, han desfilado por sus pginas el exconsejero de paz del Cltimo gobierno el Sr. Daniel Garc1a Pe9a, el expresidente que ahora reside en Espa9a Sr. Ernesto Samp)r Pizano y M. A. Bastenier, este Cltimo un conocido y prestigioso  periodista espa9ol. $Garc1a Pe9a y Samp)r Pizano en sendos art1culos lavan su deteriorada imagen, proponiendo las formas ms adecuadas para administrar la crisis y salvar a Colombia , inclusive condenando la violencia, la corrupci;n y el neoliberalismo econ;mico que apuntalaron en su fat1dico periodo de gobierno. $Bastenier, haciendo gala de un gran conocimiento acerca de la realidad de nuestro pa1s, opina libremente de cuanto tema quiere, especialmente del conflicto social y armado que vive este pa1s latinoamericano; lstima que sean tan desafortunados sus art1culos, cuando no tan ajenos a la realidad y a la historia de los sucesos sociales y pol1ticos de Colombia. Para no pensar que existe mala fe en lo que escribe, cabe la posibilidad de la ignorancia y en algunos casos, la obsecuente defensa de uno de los sectores que participan en este conflicto, opci;n por dems vlida, pero que lamentamos profundamente sea desfigurando la realidad. $El pasado mi)rcoles 30 de diciembre bajo el t1tulo Paz colombiana  en poco ms de media pgina apareci; publicado un art1culo suyo en la importante secci;n de opini;n, reservada para el anlisis de temas trascendentales especialmente del mbito internacional; Bastenier creyendo aportar elementos de comprensi;n a la opini;n pCblica en cercan1as del probable proceso de dilogo que se avecina, incurre en errores como este: Cuando hace unos a9os el M19 se desarm; para convertirse en partido pol1tico, la Uni;n Patri;tica, se inici; la caza del revolucionario converso y cayeron 3.000 asesinados8  (prrafo 15) Garrafal equivocaci;n Sr. Bastenier, la verdad es que la Uni;n Patri;tica nace como producto de los acuerdos de paz entre las FARC y el gobierno de Belisario Betancur en 1.985. $En el mencionado art1culo aparece en forma recurrente y manida el problema de los cultivos il1citos, siendo esta cuesti;n un tema de inobjetable importancia; lo delicado del asunto es el anlisis sin profundidad social, pues no aparece para nada el tema de la reforma agraria que pide a gritos el campo colombiano, el problema de la colonizaci;n campesina, la ausencia de garant1as y posibilidades reales para la)'&=p-p-p- diversificaci;n de cultivos y menos aCn que esta es una problemtica cuya soluci;n debe ser multilateral y principalmente de los pa1ses consumidores; veamos el prrafo 7: A ello hay que a9adir que )ste no es ya el tiempo de los marxismos que campan por el monte; que el cuartel de Moncada, al igual que el palacio de invierno, son hoy piezas de museo, y que Washington, engolosinado con el posible fin del negocio de la droga, parece dispuesto a echar toda la carne en el asador hasta negociar incluso con la guerrilla para garantizar los posibles acuerdos, as1 como sufragar buena parte de los gastos que ello comporte a Bogot, en el convencimiento siempre de que acabar con la coca es lo mismo que hacer la paz con las FARC, porque solo la guerrilla puede erradicar el cultivo del que hasta ahora ha vivido en un cierto esplendor forestal . $Ms adelante en el prrafo 20 Bastenier agrega: Destacados violent;logos colombianos sostienen que la hora de la verdad llegar cuando a esa paz se le ponga un precio que hayan de pagar muy directamente las grandes fortunas de este pa1s, pese a todo grande; y que un d1a las FARC pueden pedir en la s1ntesis general de la paz que se le entreguen fajos de acciones de las principales compa91as de Colombia, pCblicas y privadas. Y eso no son utilidades, sino patrimonio.  Con su texto, Bastenier deja entrever que la lucha guerrillera en Colombia tiene como prop;sito, alcanzar la posibilidad de que los guerrilleros sean accionistas en los monopolios econ;micos; lstima que su fuente de informaci;n sea tan precaria, pues hasta el ms desprevenido poblador ha o1do al menos una vez, que se discuten diversos temas, entre otros, el manejo responsable de los recursos naturales, la democratizaci;n del r)gimen pol1tico, la generaci;n de nuevas v1as de participaci;n ciudadana ms all de lo electoral, el respeto a los derechos humanos y sus defensores, el fortalecimiento de la justicia, la reforma agraria, garant1as para el retorno de por lo menos un mill;n de desplazados internos, el desmantelamiento de las redes de asesinos llamadas eufem1sticamente convivir o paramilitares, el desempleo, el modelo de desarrollo econ;mico, la soberan1a y otros ms. $No obstante al parecer nuestro amigo Bastenier no ha tenido a su alcance ningCn medio de informaci;n ms all de los comunicados que emiten las Brigadas del Ej)rcito, porque inclusive la misma presidencia ha admitido en boca de su actual consejero para la paz, que la soluci;n del conflicto armado pasa por una transformaci;n real de la situaci;n socio pol1tica y econ;mica del pa1s. No obstante insiste en que el problema es la guerrilla: Colombia no est condenada a ser un moridero. El pr;ximo 7 deber comenzar, por ello, un camino de liberaci;n que hoy llamamos proceso de paz . Afirma en el cierre de su fatal art1culo. $Hace pocos d1as en otra de sus publicaciones, rotul; a Carlos Casta9o al parecer el extinto jefe de las asesinas redes paramilitares, con el remoquete de ser un Robin Hood de la derecha 8? No se trata de defender a la guerrilla, pero tan poco se puede ser tan despistado, frente a un sujeto que tiene en su contra ms de 30 ;rdenes de captura, no precisamente por robar comida para drsela a los pobres, sino por ms de 90 pavorosas masacres contra centenares de inermes campesinos y humildes pobladores de zonas marginales en los centros urbanos acusados de ser c;mplices de la guerrilla, aplicando la estrategia contrainsurgente de quitarle el agua al pez ; as1 mismo a los grupos paramilitares que )l dirige se les acusa adems den)'p-++SY llevar a cabo por lo menos 20 asesinatos selectivos contra importantes defensores de los derechos humanos en Colombia. $Claro, Bastenier ya es un experimentado confundidor, y un especial opositor a la actual voluntad de paz del presidente Pastrana Arango y si no, basta leer el extenso art1culo de 3 pginas en la separata especial del domingo 1 de noviembre  X de 1.998 que tambi)n publicara el diario EL PAIS. Para este analista europeo la guerrilla es una especie de falange millonaria y los dilogos que impulsa el presidente son una derrota para el Estado. $En un aparte del citado art1culo, refiri)ndose a la insurgencia y al Comandante guerrillero Marulanda Velez, cita al actual Ministro de Defensa y dice: La dirigencia se ha hecho rica, ingresa ms de 1.000 millones de pesos diarios (100 millones de pesetas) por la coca y un 30% ; 40% adems de esa suma, producto de la extorsi;n y el secuestro, y quiere convertir ese activo en una vida muelle en la ciudad, lejos de las monta9as. Marulanda (Tirofijo), op1paro rentista de la tercera edad? . Este periodista desconoce que la gran mayor1a de laboratorios para la producci;n de coca funcionan ahora en las grandes ciudades, cuando no en las reas densamente militarizadas y bajo el control paramilitar, y que inclusive se han encontrado grandes alijas de coca y hero1na en aviones de las Fuerzas A)reas de Colombia en el aeropuerto de Miami, en lo que ahora se conoce como el cartel azul. $Se nota en la pluma de Bastenier el enorme resentimiento contra un probable proceso de paz en Colombia, y no escatima en ep1tetos y acusaciones, quiz con la intenci;n de ahogar en un oc)ano de mentiras el inter)s creciente de la opini;n pCblica Europea, a favor de una soluci;n pol1tica del conflicto social y armado ms antiguo de Am)rica Latina, respaldo que va en aumento por parte de la Comunidad Internacional, pese a la desinformaci;n y a los intensos esfuerzos de sectores enemigos de la convivencia y de los derechos humanos, por apagar las peque9as cejas de luz, que iluminan el horizonte colombiano.(p-++SY lM J  aQ De rebeldes y Cipayos  por Jorge Navarro Ca9ada` 9!ă   y{dddy=  __ _F De rebeldes y Cipayos  S ]por Jorge Navarro Ca9ada (1 $El mundo de Latinoam)rica siempre ha sido peculiar. Probablemente la presencia de unos y otros en forma de colonizadores, invasores, explotadores, han producido una colectividad menos homog)nea de lo que muchas veces se intenta hacer ver, y al mismo tiempo, una colectivo con numerosos puntos en comCn. $Uno de esos puntos, es la existencia de prototipos de latinos, ni mejores ni peores que los dems, pero que por mil motivos siempre se han destacado. De todos ellos, los ms conocidos ser1an dos: El cipayo, y el rebelde. $El rebelde, coincide casi siempre con la idea de resistencia. Resistencia hacia el poder dominante, llmese Espa9a, Portugal, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, etc, o hacia cualquiera de los poderes que )stas potencias fueron estableciendo en las sufridas tierras latinoamericanas. $Pero si bien ese prototipo ha sido siempre el ms estudiado  y el ms incomprendido (aunque tambien el ms admirado), a mi siempre me caus; ms curiosidad, que no inter)s, el otro; el de los cipayos. SegCn el diccionario de la lengua espa9ola, que por cierto, el cipayo moderno se empe9a en despreciar en favor de sus anglicismos, cipayo ser1a un soldado indio al servicio de una potencia europea. $La adaptaci;n actual del t)rmino como no pod1a ser menos se referir1a a la dominaci;n actual, o sea, a la norteamericana, pero eso si, sin descuidar ni por un momento su talante europe1simo . Y es que desde que la ideolog1a dominante, el neoliberalismo, dicta que el rebelde est pasado de moda, los cipayos no paran de desfilar por la pasarela de la modernidad vistiendo barras y estrellas. $Un pel1n demod) pero, eso s1, hacen estragos en las boutiques de Miami, Bogot, M)xico, Buenos Aires, etc, mientras los pobres latinos (esos que no van a New York ms que a trabajar), les miran desde los escaparates. $Pues as1 es como los latinoamericanos de Europa  se hacen notar, y adems estan pluriempleados, porque eso si, antes de dedicarse a la profesi;n ms antigua del mundo, se buscaban la vida escribiendo (algunos haciendo que escrib1an), en la pol1tica, y como no, los ms listos en los gobiernos de sus desgraciados pa1ses. $As1 nos encontramos con una galer1a impagable de personajes. Para empezar, estan los ide;logos del movimiento . Se trata de aquellos que necesitaron plasmar su filosof1a  en el famoso Manual del perfecto idiota Latinoamericano . $El primero de ellos, el converso, es el mejor escritor de la terna. Se trata de Plinio Apuleyo Mendoza. Convencido angl;filo, hoy presume de ser lo ms civilizado de su pa1s, en oposici;n a la chusma que paramilitares y militares exterminan en las monta9as colombianas. Eso s1, declara su admiraci;n por el Cura Torres, pero las ideas de este no parecen haber hecho mucha mella en )l. $El segundo, Carlos Alberto Montaner, es un personaje sacado de la farndula gangsteril. Mediocre y oportunista, le da lo mismo figurar por terrorista, que porj,)=p-p-p- escritor, que por pseudo politico, pero eso si, figurar, aunque desgraciadamente para )l no con mucho )xito. Por Cltimo, firma un corresponsal en Londres, uno con influencias ; Alvaro Vargas, que ya desde jovencito va haciendo pinitos, quiz para seguir los pasos de su padre. Y es que el padre es una de las cumbres del movimiento cipayo. Ser1a un ideal a imitar si no fuera porque en su pa1s no quieren ni verlo, pero bueno, no son ms que peruanos . $Queda claro que su genialidad como escritor no da para llegar a presidente, aunque ahora toma posiciones en los centros de poder madrile9os al igual que lo hizo hace unos a9os con el gobierno de los que luego llamar1a idiotas, cuando lograba su nacionalidad espa9ola por la v1a rpida, y no como sus tristes compatriotas, que la sue9an antes de ser mandados de vuelta a su pa1s. Ahora el se9or Vargas Llosa, es amigo y asesor de aquellos que promulgan las leyes de extranjer1a, porque como buen europeo, est muy preocupado por los problemas que causa la inmigraci;n. $Qu) desfachatez! Ide;logos s1, pero tontos no, dirn ellos. Y es que )sto de ser cipayos da buenos dividendos. Tan buenos, que las otras especies de cipayos ni siquiera tienen ideas. Se trata de los gobernantes cipayos, esos distinguidos se9ores que ven a Clinton desde abajo, agachaditos, y a sus pueblos desde arriba, sacando pecho. $El prototipo ser1a Menem, brillante cipayo con aires de grandeza. No resulta dif1cil imaginarse que libro tendr el mandatario argentino en la cabecera de la cama, en la guantera de sus deportivos, o encima del retrete, siendo )ste Cltimo el ms apropiado de los lugares para la biblia del cipayo latinoamericano. Dar1a risa, pero desgraciadamente no tiene ninguna gracia. Por supuesto haber hay muchos, y si no que pregunten a los sufridos pueblos nicaragGense, mexicano, etc, pero ninguno resulta tan atractivo  como el gobernante suramericano. $Por Cltimo, la tercera especie es el cipayo poderoso. Se trata del empresario del traje de chaqueta blanco, cadenas de oro por todos lados, limousina, residencia variable y agitada vida sexual. Hablamos del ideal del empresariado cipayo. Lejos de crear riqueza entre los suyos, los explota miserablemente en nombre a veces de causas tan nobles como la libertad econ;mica , el liberalismo, y (c;mo no?) la democracia , argumento final contra todo aquel que se opone al saqueo. $De )sta Cltima especie, los mejores ejemplares se encuentran en Miami, y sobre ellos, se hace eco el anteriormente citado Alvaro Vargas en su Cltimo panfleto, a la saz;n amigo y estudioso  del fen;meno. $En conclusi;n, cipayos hay muchos, pero s;lo pretend1a dar un peque9o paseo por su )lite, por la crema del pastel. `9!Jorge Navarro Ca9ada$*p-++SY M J  aU Primarias en el PSOE  por Ram;n Cnovas` 9!ă   y{dddy=  __ _f  PRIMARIAS EN EL PSOE  S apor Ram;n Cnovas (% $La actitud ms repetida del conservadurismo, sea cual sea el ropaje con el que se presenta, es la de desviar la atenci;n del problema principal hacia posiciones secundarias. JesCs lo ejemplificaba con la frase de: Ver la pajaen el ojo ajeno, pero ignorar la viga en el propio . $Las primarias en el PSOE no significan mayor participaci;n de las bases en la toma de decisiones ni mayor democratizaci;n del aparato. Les sirve a la direcci;n, para tener una mayor presencia en los medios y poco ms. Como vemos, diferencias substanciales no existen entre los candidatos ni pueden existir, porque )stas se dirimen en los congresos y ambos forman parte del mismo engranaje de poder. $Recordemos c;mo en la Edad Media padres, hijos, sobrinos y t1os se peleaban a muerte por el poder, pero ese hecho nunca pon1a en peligro los privilegios de la nobleza. Porque si el programa no est en juego (eso parece), lo que se vota es el mejor candidato para derrotar electoralmente al adversario. El programa vendr despu)s. Si el debate interno no se ha hecho en torno al programa, est claro que, por fuerza, se ha hecho en torno a la persona. Luego se habr discutido sobre qui)n da mejor imagen, es ms agradable, atractivo, tiene ms don de gentes. Las primarias ponen en el puente de mando a la persona en detrimento del programa pol1tico. $Pero eso no es nuevo en el PSOE. Nos ha demostrado con creces que, para este partido, lo principal es ganar. Para qu)? Ya se ver (lo que la coyuntura econ;mica capitalista demande). $En las negociaciones para posibles gobiernos de izquierda  en el pasado (IUPSOE), al PSOE lo que le ha preocupado, es la cantidad de partidarios que pone y en qu) lugar. (Nosotros te apoyamos en tal sitio, si tC nos apoyas en tal otro.) $Fiel a esta posici;n personalista de la pol1tica, las primarias no hacen otra cosa que caminar en la misma direcci;n. Calificar el hecho como apertura y mayor democratizaci;n es coger al rbano por las hojas. En el sistema de econom1a de mercado, ms opciones no significa mayor democratizaci;n; porque, en definitiva, lo que se elige es la cara de una misma moneda. $La democracia no es qu) persona me va a gobernar, sino con qu) programa; y por lo tanto tiene que ver con la capacidad de participaci;n y la posibilidad de discutir contenidos. $Dicho esto, se podr1a pensar que al margen del cansancio que puede originar el escuchar durante ms tiempo ms necedades, las primarias no tendr1an nada de malo. Pero no es as1; la operaci;n conlleva una carga negativa para la sociedad. $Ya s) que son muchas las tonter1as que se dicen en pol1tica, pero nos imaginamos a cuatro o cinco partidos diciendo sandeces y palabras huecas de compa9eros de fila? Debe ser para terminar vomitando. $Pero voy a la parte ms negativa de las susodichas primarias. Ello significa una vuelta de tuerca ms en la personalizaci;n de la pol1tica. La suprema personalizaci;nj,+=p-p-p- la experimentan los partidos de sistemas fascistas, donde toda la bondad (o maldad) descansa sobre los supuestos valores suprapersonales del caudillo. $Los partidos conservadores tienden, en mayor o menor grado, a personalizar la pol1tica y a ello ayudan los medios de comunicaci;n en manos del poder econ;mico. A pesar de los esfuerzos que se hace en IU, los medios no paran de fomentar interesadamente una imagen personalizada (Anguita dice, hace, echa, mete), cuando eso molesta a simpatizantes y afines. $Sin embargo, en el PSOE y en el PP, estn encantados cuando se habla de Felipe o Aznar, en vez de hablar de la pol1tica del PSOE y del PP. No cabe duda que la mentalidad del afiliado del PSOE y del PP es ms conservadora que el de IU. Lo importante de una organizaci;n pol1tica es su programa y su participaci;n interna. De tal forma que son los afiliados quienes determinan las listas y su ubicaci;n. Cuando la democracia interna falla es cuando se echa mano del populismo y la propaganda enga9osa. $El poder es ms democrtico y descentralizado cuanto ms colectivamente se encuentra repartido. Cierto es que )ste, si se quiere que sea m1nimamente operativo, no puede ser asambleario al cien por cien, como a veces propugnan ciertos sectores del anarquismo. $Lo ideal es buscar el t)rmino en el que la balanza se inclina bastante ms a lo colectivo que a lo personal. Por ejemplo, en las tribus indias Norteamericanas (Apaches, Xius8) el poder estaba muy repartido. A pesar de tener un Jefe Guerrero, ten1an un Consejo de Ancianos y un Consejo de Principales. La propiedad privada es el caballo y la tienda; no hay siervos, jornaleros ni esclavos. En las tribus Hebreas por el contrario, el Patriarca es un peque9o rey con dominio sobre esclavos concubinas, pastores y propiedades en general. $Vemos c;mo las sociedades se desarrollan: a mayor propiedad privada, mayor concentraci;n de poder personal. Lo ideal de una organizaci;n pol1tica, mientras no se llega a una sociedad sin clases, es que los sectores tengan representaci;n proporcional, portavoces y medios reales de participaci;n para hacerse escuchar. De poco sirve la representaci;n formal, en la que no se facilita la participaci;n, el debate es de arriba hacia abajo, o te ocultan informaci;n. $Al final, queda una parodia de democracia que se autojustifica permitiendo elegir entre lo malo y lo peor. Marx dec1a, que en la democracia formal, los portadores de rentas bajas lo que eligen, es qu) sector conservador le va a aplicar la Cnica pol1tica posible: la que en cada momento demanda el sistema econ;mico. $No contentos, los prestidigitadores del sistema, que a cada momento se estn sacando falsas ilusiones de la chistera, empiezan a proponer que las primarias sean obligatorias por ley. Lo que significar1a, si tan importante entienden que es, que en Espa9a realmente no hay un estado democrticoformal, al igual que en el resto de naciones que se rigen por el pluralismo electoral y no practican procesos anticipados internos de elecciones. $Bien est que, si no tienen otra cosa que hacer, se dediquen a espantar moscas con el rabo. Otra cosa es pretender que esa forma enga9osa de democracia la tengan que poner en prctica por ley todas las organizaciones pol1ticas.*,p-++SYԌ$La ley lo que puede y exige a los partidos es un m1nimo de funcionamiento democrtico; meterse en aspectos concretos de organizaci;n ser1a atentar contra los derechos y la pluralidad de las opciones pol1ticas. En IU sus debates se hacen abiertos a los medios; es la organizaci;n ms democrtica y transparente del arco parlamentario espa9ol. Sirve para que la sociedad tome nota y vea cules son los valores de las distintas opciones pol1ticas. $Sin embargo, IU no pretende imponer por ley que su forma de organizaci;n la practiquen todos los dems; entre otras cosas, porque sirve para diferenciar a qu) modelos sociales y proyectos pol1ticos se aspira. $La pol1tica, cuanto ms personalizada, ms se encuentra alejada de los intereses populares y ms cercano al manejo del populismo de los pudientes. El tema se da la mano con las Listas abiertas . $Ante el descr)dito de instituciones y partidos de la burgues1a (corrupci;n, enga9o, incumplimientos), lo Cnico que saben y pueden hacer (otra cosa ser1a ir contra sus intereses) es maquillar y tomar medidas que ocultan problemas de ms hondo calado: acceso restringido y concentraci;nmasificaci;n de medios, junto a una sociedad permisiva con el enga9o, la corrupci;n, la doble moral y el todo vale. Una organizaci;n participativa y democrtica no necesita de primarias ni de listas abiertas, porque no necesita enga9ar a nadie. $De nuevo el dicho popular: Que todo cambie, para que todo siga igual , aqu1 alcanza su ms alto significado. Puesto que en el 34 Congreso, el PSOE no supo hacer una autocr1tica y renovarse porque su condici;n social de clase pudiente se lo impide, la Cnica manera de lavarse la cara y presentarse como renovado, era inventndose un cuento como el de las primarias. De tal forma que pareciese que todo cambiaba, cuando en realidad todo segu1a igual. $El ocultar la realidad es el elemento primordial por el que se detecta a la burgues1a. Desde la conquista de la Tierra Prometida, pasando por la Guerra Santa o las Cruzadas, las guerras de religi;n que han movido y mueven a los pueblos son simple y llanamente, guerras de intereses econ;micos. $Como vemos, en todas las )pocas de la historia, disfrazar la realidad y llamar a las cosas por lo que no son, es el jovi de las clases dominantes. $Sin embargo, los pol1ticos farsantes no vender1an una escoba si no fuera por: 1) La cantidad de personal que estn deseando que se la vendan (sabiendo que nos venden escobas, compramos escobas). 2) Los indirectamente interesados en una opci;n pol1tica (actores, cantantes, presentadores, concejales, puestos de libre designaci;n, enchufismo). Con la llegada del PP al poder, hemos visto c;mo en las televisiones pCblicas han desembarcado toda una retah1la de presentadores y actores; que a su vez dejarn el puesto cuando ganen otros. 3) Medios de comunicaci;n con programas de vergonzosa tendencia bipartidista, como el que han estado presentando, en Antena 3, Hermida y Mil: Sin l1mites . Todo esto nos da una idea de la importancia de los medios de comunicaci;n a la hora de hacer pol1tica. $Lo fundamental de las primarias son tres aspectos negativos para los intereses de las clases bajas: 1) De lo anecd;tico hacen lo principal. 2) introducen el sistema restringido de democracia formal al interior de los partidos. 3) Potencian la*-p-++SY personalizaci;n de la pol1tica. As1 que, si no ten1amos bastante con el circo de las elecciones generales, en las que s;lo se habla de lo que no se piensa hacer (cosa que todo el mundo sabe), se han inventado este cuento de las primarias para marearnos un poco ms la vida. $Ms primarias, no por favor! Descubrir y denunciar los caminos a la derecha que constantemente se saca de la chistera la burgues1a populista para enredarnos en sus politiquer1as, es tarea de todos los que aspiramos a una superaci;n del modelo econ;mico de libre mercado. $Las transformaciones sociales s;lo son posibles cuando el poder se encuentra sin recambio para seguir ejerciendo su dominio. De ah1 que constantemente tengamos que estar saliendo al paso de los innumerables disfraces con que )ste se presenta. .p-++SY RM J  aW El gato encerrado  por Ram;n Cnovas` 9!ă   y{dddy=  X_ Z  EL GATO ENCERRADO (ME LO TEM0A)  S apor Ram;n Cnovas (1  X $Cuando el 1 de Mayo me pasaron el n 0 de EL GATO ENCERRADO, mi afilado olfato de a9os de militancias me dijo que algo no ol1a bien. Cuando despu)s he ido adquiriendo los primeros nCmeros, confirm) que mis sospechas estaban  XC acertadas. Entre sus pginas pulula el discurso del grupo Prisa: El Pa1s, la Cadena Ser; el PSOE y sus nuevos allegados al pesebre: NI y la direcci;n verticalista, antiparticipativa y escasamente democrtica de CC.OO. Sin que falten los verticalistas por excelencia y firmantes en su d1a del despido libre: UGT. Ya se va apuntando para las pr;ximas elecciones, que este sindicato pedir el voto trabajador para el partido liquidacionista de los derechos laborales: el PSOE. Se a9oran los buenos tiempos en los que todos chupaban de la teta del dinero pCblico. Tampoco faltan los justificadores del terrorismo de estado; todo ello aderezado, con unas pginas sobre ONGs y movimientos alternativos (para disimular).  X $Con EL GATO ENCERRADO nos encontramos a los catorce a9os de gobierno socialdem;crata con distinto ropaje . Los que dec1an: Para repartir la tarta primero hay que crearla , y tambi)n La empresa pCblica s;lo abarcar el trabajo administrativo . Por lo visto pretenden atraer el voto de todo el abanico social, desde la extrema derecha con Barrionuevo y su altanera preocupaci;n por la suerte de las fuerzas de seguridad del estado, hasta la extrema izquierda con el descamisao  Alfonso Guerra. Pasando por los respetuosos: Felipe, el estadista europeo; Javier Solana, SG de la OTAN; Santesmases, el florero de la izquierda; y los nuevos fichajes populistas, Garrido y Almeida. El aparato es como un pulpo con infinidad de brazos, cada uno destinado a la captaci;n de votos en un sector social. Votos que despu)s se ponen al servicio de la Cnica pol1tica posible , la del capitalismo. Estos son los firmantes y los que votaron en el Parlamento la reforma laboral de mayo del 97. La burgues1a populista es lo que se esconde detrs de la nueva revista que se autocalifica de peri;dico impertinente de la semana . $Este peri;dico semanal en su propaganda se presentaba como medio de expresi;n y denuncia para personas y colectivos que tienen dif1cil acceso a la prensa nacional. Sin embargo, a los que se les publica, son los mismos que a diario nos los encontramos en las tertulias de la radio y los programas de las cadenas de televisi;n defendiendo las opciones del PSOE. Me suenan los nombres de Ram;n Cotaredo, Luis Racionero y otros. Por lo que el peri;dico en cuesti;n, en el fondo y en la forma, es una prolongaci;n de las opiniones de las tertulias, s;lo que hechas desde un solo bando. Se enmarca en la l1nea del programa de la SER con Fernando Delgado A vivir que son dos d1as . Con este presentador, el programa adquiere un tinte Felipista que le rezuma por los cuatro costados. La tertulia es al 90% monocolor. Las noticias tienen el sesgo pertinente ms un comentario: El Mir;n , que el propio Fernando Delgado escribe, lee y en el que reparte sus dardos entre el PP y Anguita. Este es el ejemplo de la radio democrtica y participativa del grupo  X*  progresista  de comunicaci;n PRISA. Volviendo al Gato Encerrado, en el nCmero 5, se hace una cr1tica de la manifestaci;n del 20J en Madrid convocada por IU, calificndola de romer1a . Tambi)n se le dedica otra cr1tica al juez Joaqu1n Navarro.+/=p-p-p- Al que lo mismo que a Anguita, se le saca a relucir su pasado y se aplaude la propuesta de sanci;n hecha al Consejo del Poder Judicial (por falta de respeto al citado ;rgano). El reaccionarismo del PRI espa9ol no tiene l1mites. Impulsaron: el terrorismo de estado, el ladronicio de dinero pCblico, el enchufismo en comunidades y ayuntamientos, la ley Corcuera, y ahora les parece bien que se persiga el derecho de expresi;n. No en vano tambi)n tuvieron en mente el proyecto de una ley mordaza. Y a esta suma de actitudes integristas hay que llamarle izquierda . $En las cr1ticas que desde la izquierda se le hacen al PSOE, nunca se cae en el desprecio y el insulto personal, como hace Rita Luna en el art1culo sobre el juez Navarro. En )l se escriben frases c;mo las siguientes: macho adulto, citador compulsivo y pedante, verbo eyaculatorio, embaucador (ms que Felipe y Guerra?), cachorro, torturador de t1mpanos, citador verborreico, y termina con un juego de letras: (T. Jodes). La revista y los que en ella escriben, se descalifican por s1 solos. Por lo que pienso, har1amos un favor a nuestra salud mental, no volvi)ndola a comprar. $Estamos llegando a situaciones en que la raz;n no sirve como medio de debate. Cuando se miente con tanto descaro, es imposible dialogar y se hace real el dicho fascista: la verdad es una mentira cien veces repetida . Digo esto, a prop;sito del comentario sobre Anguita, en el que se afirma: que al cabo de diez a9os, se manifiesta por primera vez. Personalmente lo he visto en bastantes primeros de mayo, sin ir para hacerse la foto como hizo Borrell. As1 como en todas las Cltimas grandes protestas obreras, que por cierto han abandonado las direcciones verticalistas de CC.OO. y UGT. Las banderas de IU han estado en la manifestaci;n y huelga de enero94 y mayo92. $Esta forma de hacer periodismo es ajena a la izquierda. Y, como no es posible el dialogo con la mentira y la descalificaci;n personal, no queda ms alternativa que ignorarles. 0p-++SY RqM J = aN Mitch: desastre natural o masacre?  por Greg Grisham` 9!ă   y{dddy=  __ X  MITCH: desastre natural o masacre? apor Greg Grisham  SO ar (% $Los huracanes son motores ventiladores que anulan desequilibrios t)rmicos en la atm;sfera, suministrando aires calientes ecuatoriales hacia los polares. El di;xido de carbono, producido por el consumo de carburantes, es responsable de casi todo el Efecto Invernadero, el cual calienta el ecuador, y as1 aumenta la frecuencia o la intensidad de los huracanes (o ambas). $El Efecto Invernadero legalmente existe. Ya no es s;lo una teor1a cient1fica sino un hecho jur1dico. Una ley que protege a las v1ctimas de los huracanes; si es que las v1ctimas y aquellos que se solidarizan con ellos conocen la ley. Y Mitch, por la fecha en que se produjo, su trayecto y fuerza, fue un huracn evidentemente producto del efecto invernadero. $La vida respira. Concretamente, la vida vegetal inhala di;xido de carbono y exhala ox1geno; e inversamente, la vida animal respira inhalando ox1geno y exhalando di;xido de carbono. Con s;lo saber esto podemos concluir que hay un cierto equilibrio que mantener entre poblaciones vegetales y animales. $Resulta que el hombre, transformando tanto del reino vegetal en animal, ha creado, mantiene, y aumenta un desequilibrio artificial, el llamado Efecto Invernadero. Adems, el motor industrial del hombre tambi)n respira como los animales, inhalando ox1geno y exhalando di;xido de carbono, pero mil veces ms! $No hacen falta cumbres de cient1ficos para determinar si el clima est o no desequilibrado. La industria moderna viola la misma ley termodinmica en que fue basada, la de la entrop1a. Los efectos son evidentes en muchos aspectos de la biosfera. Sucede que el Efecto Invernadero es el que mejor se puede observar, y por lo tanto se ha podido comprobar cient1ficamente. $La ley establece que quienes ms carburantes consumen ms contribuyen al Efecto Invernadero y huracanes. Se concedieron cuatro mil millones de d;lares a las v1ctimas de las tabacaleras estadounidenses. Pero en CentroAm)rica las v1ctimas del cochecismo  norteamericano esperan la ayuda humanitaria de los propios autores de su ruina. $Hace un a9o en Kioto Bert Bolin "presidente honorario del Panel Intergubernamental para el Cambio Climtico" y el presidente del IPCC, Robert Watson, testificaron las advertencias de los 2.000 cient1ficos, encargados por Naciones Unidas de investigar el clima: $*1. Los recursos de agua y la producci;n de alimentos se vern afectados. 9! $*2. La reducci;n de las cosechas ser especialmente grave en zonas tropicales y subtropicales, donde ya hay hambrunas .9! $*3. Los potenciales impactos sanitarios incluyen c;lera, fiebre, dengue, malaria y envenenamiento por biotoxinas. 9!+1=p-p-p-Ԍ$*4. frica es el continente ms vulnerable al cambio climtico, debido a la sequ1a recurrente, la agricultura dependiente de las lluvias y la falta de recursos para tomar medidas de adaptaci;n. 9! $*5. El mar subir y muchas islas desaparecern. 9! $*6. Los principales efectos se manifestarn probablemente en un cambio de la frecuencia de los fen;menos extremos y de la precipitaci;n, lo que causar ms sequ1as en algunas reas y ms crecidas fluviales en otras .9! $En fin: los pa1ses pobres se vern destrozados por los ricos si )stos no dejan de contaminar. Igual que las huellas testifican la identidad del protagonista de un robo comCn, los responsables han dejado sus huellas ahora en CentroAm)rica. $Mitch fue generado por el consumo de carburantes. Por lo tanto, en lugar de recibir ayudas, los damnificados deben ser indemnizados por lo que es un flagrante caso de negligencia por parte de los pa1ses ricos. $Existen tribunales internacionales y pruebas cient1ficas para obligar a los responsables del cambio climtico a recompensar directamente a sus v1ctimas. $Pero la manera con que las ONG estn tratando el asunto diluye la negligencia de los contaminadores y anula su responsabilidad a la hora de pagar. No ayudar, sino pagar. Y no solamente las p)rdidas de casas y puentes, sino de seres humanos. Y no por fen;meno natural, sino masacre. $Si las ONG funcionaran ms como organizaciones no gubernamentales, y menos como organizaciones neogubernamentales , las denuncias ya estar1an pendientes. Pero nadie, ni siquiera las ONG, toman el cambio climtico en serio: ni los cumbres de R1o, Kioto ni Buenos Aires en serio. $Podr1amos despu)s de Mitch, a trav)s de las tribunales internacionales existentes, no s;lo conseguir la indemnizaci;n para los damnificados sino hacer que el cambio climtico se tomara con seriedad de una vez por todas. Sin embargo, las ayudas de las ONG contribuyen a que Mitch no halle eco en el mbito legal. $Tambi)n el neoliberalismo bananero y cafetero tiene que rendir cuentas en cuanto a la desestabilizaci;n de suelos; sin mencionar que han provocado flagrante descuido de la infraestructura social donde viven los ms pobres al reducir el presupuesto pCblico a un 10% del PIB, (insuficientes para hacer frente a los desastres naturales ). $El 23 de Septiembre la Reserva Federal de EE.UU. aport; 3.500 millones de d;lares en concepto de ayuda para evitar la quiebra de la empresa financiera LTCM (Long Term Credit Management), de inversi;n latinoamericana de alto riesgo. El 7 de Noviembre, despu)s de ms de 11.000 muertos, miles ms desaparecidos y millones de damnificados, los pa1ses ricos hab1an aportado 100 millones de d;lares (35 veces menos). Ahora la aldea global  propone la condonaci;n de la deuda externa de los pa1ses afectados por Mitch, pero al coste de la clase media de los pa1ses ricos. Todos sufren las consecuencias de LTCM y Mitch, menos las )lites. $En todo el mundo rico las cadenas de televisi;n han inventado la telesolidaridad  montando telemaratones para las v1ctimas de Mitch. Son los mismos medios dec*2p-++SY comunicaci;n que promocionan el consumo y despilfarro de carburantes que provocaron Mitch. Recaudando dinero para las ONG, y a la vez lavando sus conciencias. $La televisi;n, la Federal Reserve, la ONU, las cumbres de R1o, Kioto y Buenos Aires, y las ONG: todos cooperan, queriendo o sin querer, poniendo parches para que no cambie nada. Y para que Mitch, como todos los desastres, se convierta en otra bicoca. $Si ha de servir de algo todo lo que hacemos por conseguir un mundo mejor, Mitch constituye el juicio del siglo, si no del milenio, y posiblemente el principio de otra revoluci;n industrial. Si no, las buenas intenciones de los colaboradores, voluntarios y solidarios ayudarn ms a que ma9ana siga igual EL PROBLEMA que a que se contrarresten sus efectos hoy. $En cuanto acaben las labores de rescate, quizs podr1an las ONG volver a casa e intentar suprimir la necesidad de tanta compasi;n con un poco de rebeld1a.7 3p-++SY qM J  aJ Declaraci;n del gobierno de Cuba a prop;sito del huracn Mitch` 9!ă   y{dddy=  __ Xh DECLARACI:N DEL GOBIERNO DE CUBA A  _z [U PROP:SITO DEL HURACN MITCH: OEL PROBLEMA NO ES S:LO LLORAR POR LOS QUE HAN MUERTO, VD SINO OCUPARNOS DE SALVAR A AQUELLOS QUE  S Y SILENCIOSAMENTE MUEREN CADA A8O :( ~JV ԍGranma 191198.: (1 $Los gobiernos de Centroam)rica, en reuni;n de emergencia sostenida en El Salvador el 9 de noviembre, solicitaron a la comunidad internacional un conjunto de medidas para la rehabilitaci;n y reconstrucci;n de los pa1ses de su regi;n trgicamente afectados por los devastadores efectos del huracn Mitch. $Cuba apoy; de inmediato las siete medidas solicitadas a la comunidad internacional por los gobiernos centroamericanos, cancel; la deuda contra1da por Nicaragua con Cuba, Cnico pa1s de Centroam)rica que ten1a obligaciones pendientes con el nuestro, ascendentes a 50,1 millones de d;lares, y expres; su disposici;n a poner gratuitamente al servicio de los pa1ses centroamericanos afectados por el huracn, por el tiempo que se requiriese, todo el personal m)dico que fuese necesario. $Estamos conscientes de que nuestro aporte es muy modesto, pero no ignoramos que el hecho de que lo realice un pa1s pobre y con grandes dificultades econ;micas como Cuba, se convierte en un est1mulo para todos aquellos que, disponiendo de ms recursos, puedan contribuir a la reconstrucci;n y al desarrollo en la medida en que lo requieren y lo merecen varios de los pa1ses ms pobres y sufridos de este hemisferio. $Como no puede haber reconstrucci;n y desarrollo econ;mico sin un programa integral de salud en una regi;n donde "excluyendo a Costa Rica, que goza de un buen 1ndice de salud" mueren en conjunto cada a9o ms de 50 mil personas, en su inmensa mayor1a menores de 5 a9os, que pudieran salvarse con un costo econ;mico relativamente modesto, Cuba reitera que, si uno o varios pa1ses que dispongan de ms recursos aportan los medicamentos necesarios, estar1a dispuesta a enviar el personal m)dico que haga falta para llevar a cabo a corto y mediano plazos un programa integral de salud en los pa1ses afectados por el huracn Mitch. Suponiendo que hayan perecido, entre muertos y desaparecidos, 30 mil personas sumando los de Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, con el programa que Cuba propone podr1an salvarse cada a9o tantas vidas como las que se perdieron en el huracn Mitch, de ellas no menos de 25 mil ni9os de O a 5 a9os de edad. $Ya se encuentran en Honduras, laborando en los lugares ms complejos o distantes, cuatro brigadas m)dicas cubanas. Ma9ana arribar la quinta. Dos laboran ya igualmente en Guatemala. Un total de ms de 100 m)dicos de distintas especialidades y personal auxiliar se encuentran en esos dos pa1ses, prestando servicios de emergencia.~(4X=p-p-p-Ԍ$Cuba est dispuesta al env1o inmediato y gratuito de 2.000 m)dicos a Honduras, Guatemala y cualquier otro pa1s que lo requiera, de los afectados por el huracn, para prestar servicios por tiempo indefinido en los lugares ms apartados que carezcan de asistencia m)dica directa, trabajando en estrecha cooperaci;n con los organismos internacionales de la salud, m)dicos del pa1s y la red de policl1nicos y hospitales nacionales. $Cuba ofrece, adems, 500 becas cada a9o para j;venes centroamericanos que deseen estudiar Medicina en nuestro pa1s. Recabaremos el apoyo de otros pa1ses latinoamericanos para que presten su cooperaci;n a este programa. $Si Espa9a, pa1s que tan generosamente ha acordado una cuantiosa cooperaci;n a la reconstrucci;n y el progreso de Centroam)rica y muestra una especial sensibilidad por los intereses de Am)rica Latina, decide participar en este programa, podr1amos calificarlo como Programa Iberoamericano para el desarrollo integral de la salud en los pa1ses centroamericanos afectados por el huracn . $Apreciamos con satisfacci;n c;mo numerosos gobiernos, organizaciones y pueblos brindan de diversas maneras su solidaridad y apoyo a las naciones centroamericanas para que puedan recuperarse y levantar sus golpeadas econom1as. $El huracn permanente de la pobreza y el subdesarrollo mata cada a9o decenas de miles de centroamericanos cuyos cadveres no aparecen en las imgenes de televisi;n, flotando en las aguas o envueltos en el lodo, conmoviendo al mundo. Son enterrados en silencio por sus familiares sin que nadie se entere. El problema ahora no es s;lo llorar por los que han muerto, sino ocuparnos de salvar a aquellos que silenciosamente mueren cada a9o.5p-++SY ! M J j aH Capitalismo en Rusia " el gran fracaso  por Elson Concepci;n P)rez` 9!ă   y{dddy!=  __ V CAPITALISMO EN RUSIA " EL GRAN FRACASO  S \ por Elson Concepci;n P)rez ;( ~Ji ԍGranma, 271098.; (1  X $Cuando en la )poca de la Perestroika se comenz; a destruir lo que al parecer se estaba rectificando, la entonces Uni;n Sovi)tica, en medio del estancamiento y de otras dificultades, ten1a indicadores productivos altos y reales, seguridad social, empleo, salud y educaci;n muy superiores a los de ahora, ocho a9os despu)s, donde la construcci;n del capitalismo ha demostrado ser el gran fracaso. $Lo que expondr) en este anlisis es una valoraci;n objetiva utilizando solo fuentes oficiales rusas y despachos cablegrficos de lo que ocurre en aquel gran pa1s y que hoy es motivo de preocupaci;n en todo el mundo. $Recuerdo que a principios de este a9o el presidente de Bielorrusia "pa1s que junto a Ucrania y Rusia firm; la desintegraci;n de la URSS en 1991", calific; a este hecho como la catstrofe geopol1tica del siglo XX . $El capitalismo hasta ahora ha dejado entre sus )xitos , que la expectativa de vida haya bajado de ms de 70 a9os a 58 en la actualidad (lugar 135 en la lista mundial); la mortalidad infantil sea superior a 21 por mil; y no disponga de fondos para pagar salarios atrasados equivalentes a unos 3.500 millones de d;lares8 $En aquel r1o revuelto  de la Cltima d)cada, con el afn de llegar rpido  al capitalismo, 126.000 empresas que fueron privatizadas, se vendieron a los precios irrisorios de 1.300 d;lares la unidad, lo que contribuy; a que las arcas del Estado se quedaran sin recursos. $De esa forma la propiedad privada fue sustituyendo a la estatal, las reglas del capitalismo se aplicaron en medio del caos, la indiferencia y la anarqu1a. $Con el nuevo sistema, tambi)n llegaron a Rusia la droga, las mafias, la corrupci;n, la delincuencia. El pa1s ms grande del mundo es un objetivo del narcotrfico internacional y ya en 1997 se produjeron 180.000 cr1menes vinculados a la droga, adems de que 2.659 personas murieron por consumirla. $De acuerdo con datos del Ministerio del Interior Ruso, el comercio ilegal de drogas ascendi; a 1.500 millones de d;lares y, lo que es peor, la mayor1a de ese dinero fue empleado en la adquisici;n de acciones en importantes firmas y empresas privatizadas. $Este proceso se ha visto ms violentado aCn con la fuga de capitales del pa1s. Rusia ha sido desangrada financieramente , si se tiene en cuenta que los nuevos ricos y millonarios salidos de este experimento capitalista, han sacado hacia bancos occidentales una cifra superior a los 300.000 millones de d;lares. $Otros ejemplos: los peque9os y medianos negocios en Rusia gastan el 10 por ciento de sus ingresos para sobornar a las estructuras gubernamentales. Como m1nimo utilizan el equivalente a 81,5 millones de d;lares al a9o para sobornar a)6X=p-p-p- empleados del gobierno, segCn afirm; el director del programa del Consejo de Pol1tica Exterior y Defensa, Andrei Fiodorov, citado por NTX. $Otro cable: Mientras Rusia pide ms cr)ditos internacionales, del FMI y el Banco Mundial, el auditor jefe del Tribunal de Cuentas, Veniamin Sokolov, denunci; que los pr)stamos internacionales se malversan o se roban. Y puso el ejemplo que el Fondo de Protecci;n de Inversores recibi; del Banco Mundial 31 millones de d;lares de pr)stamo para ayuda a los miles y miles de rusos estafados, y en dos a9os y medio no se pag; ni un solo d;lar. $Este mismo a9o el jefe del Comit) Estatal de Estad1sticas ruso, Yuri Yurkov y su principal asistente fueron detenidos por distorsi;n sistemtica de datos estad1sticos de grandes firmas y empresas, permiti)ndoles evadir el pago de impuestos . $De qu) forma entonces el Estado podr1a disponer de fondos, si por un lado se roba, por otro se sacan las divisas del pa1s y por otro se dejan de pagar los impuestos? $Como se ve, el fracaso no solo se refleja en el orden econ;mico. Quizs ms preocupante aCn sea la crisis moral y social que all1 se evidencia. $Dos millones de ni9os rusos deambulan por las calles; 600.000 han sido abandonados por sus padres; 20.000 huyen de los orfanatos debido a la falta de condiciones de )stos; 30.000 rusos son asesinados cada a9o por mafias, bandas o malhechores solitarios.  X $La crisis tambi)n llega a las Fuerzas Armadas. El peri;dico Nezavisimaya Gazeta escribi;: Nuestro ej)rcito est prcticamente incapaz para los combates. El brusco crecimiento de la criminalidad demuestra que el poder ha perdido su control sobre las fuerzas armadas en Rusia. $Tambi)n se refiere a los 20.000 soldados rusos que huyeron de sus unidades y hoy se buscan, o los j;venes que se esconden para no acudir al llamado a filas. $Todos estos elementos podr1an tener relaci;n con algo que publica el peri;dico  XJ ruso Trud: De no cambiar la situaci;n en Rusia es imposible evitar que ocurran, o el separatismo que ya se nota en varias regiones importantes del pa1s, o una explosi;n social cuya espera est a la vista.  X $En este mismo sentido el diario Izvestia se9ala que por ahora no va a producirse una rebeli;n abierta, pero la continuaci;n del actual estado de cosas puede hacer madurar una sublevaci;n de gente hambrienta en un futuro no lejano . $Y aunque de lo que ms se habla y de lo que ms se espera para salvar  al capitalismo ruso, es la llamada ayuda del FMI y el Banco Mundial, el propio  X$ Nezavisimaya Gazeta asegur; muy recientemente que los pr)stamos del FMI a Rusia son solo una aspirina que har bajar la temperatura de la enferma econom1a de 40 a 38 grados, pero que es incapaz de curarla . $Bien vale la pena hoy, reflexionar sobre lo que est sucediendo en Rusia, o lo que es ms preocupante aCn: qu) va a pasar all1?(7p-++SY + !M J aC Empieza a Tambalearse la Dominaci;n Imperialista en frica  por Lorenzo Pe9a` 9!ă   y{dddy+=  __ P% Empieza a Tambalearse la Dominaci;n Imperialista en  _z ffrica  S  apor Lorenzo Pe9a ia  Q $Ha sido tomada Freetown, capital de la RepCblica de Sierra Leona, ~JB ԍSierra Leona tiene una extensi;n de 71.740 km y una poblaci;n de 4.891.546 habitantes (Julio de 1997 est.). por los insurgentes del Frente Revolucionario Unido? En el momento de escribir esto (en la  Q tarde del jueves 07-01-1999) no se sabe a ciencia cierta.  ~Jl ԍLas Cltimas noticias que est transmitiendo en este instante el servicio africano de la BBC de Londres (son las 17:30 UTC del 07-01-1999) hablan de que, tras un bombardeo nigeriano contra la poblaci;n civil de la capital de Sierra Leona, Kabbah ha le1do en pCblico un acuerdo que )l habr1a concertado con el l1der del RUF, Foday Sankoh, que estaba en situaci;n de condenado a muerte por el propio r)gimen de Kabbah. Mas los acontecimientos constituyen, en todo caso, un rev)s para el tinglado de la dominaci;n neocolonialista en frica. $Poco sabemos del RUF (Frente Revolucionario Unido). Sabemos, en cambio, que la administraci;n de Alhaji Ahmad Tejan Kabbah fue elegida en una farsa pseudodemocrtica organizada bajo el reino de terror del joven militar Valentine Strasser, que a sus veintitantos a9os fue dictador de Sierra Leona, y que fue acusado de hacer perpetrar a sus tropas torturas y ejecuciones; el capitn Strasser fue desplazado de la cabeza de ese r)gimen poco antes de que se cumpliera la farsa electoral, mas los amos de Sierra Leona "los millonarios ingleses, que son poseedores de las minas y plantaciones (y fueron los se9ores coloniales del pa1s durante largo tiempo)" lo recompensaron por sus servicios con una beca y un cobijo confortable para estudiar  X en Warwick University (Coventry). (The Guardian, 6 de Mayo 1997.) $La farsa electoral dio el resultado esperado y ama9ado. Encaram;se as1 al poder, en febrero de 1996, Alhaji Ahmad Tejan Kabbah. El pa1s viv1a en una situaci;n insostenible. Estaban en marcha dos sublevaciones: una la de los Kamajors, al parecer cazadores tradicionales n;madas, mitad bandidos, mitad sociedad gentilicia de tipo tribalista; la otra la del RUF apoyado por el entonces rebelde liberiano (y hoy  Q democrticamente elegido presidente de Liberia) Charles Taylor, ~Jq# ԍLiberia tiene una extensi;n de 111.370 km y una poblaci;n de 2.602.068 habitantes (Julio de 1997 est.). una de las figuras ms pintorescas y curiosas del frica actual (un procapitalista al que "por su oposici;n a la dictadura militar en su pa1s, impuesta por los EE.UU" las circunstancias han ido llevando, seguramente contra su voluntad, a enfrentarse a los imperialistas). $La gente esperaba que al menos Kabbah fuera capaz de poner fin a la guerra civil y de concluir un acuerdo de paz con los rebeldes. Mas no supo, no quiso o no pudo hacerlo. Un acuerdo de paz firmado con el RUF en noviembre de 1996 qued; en papel mojado. El l1der del RUF, Foday Sankoh, fue atra1do a Nigeria por la brutal!8( =p-p-p-  Q y sanguinaria tiran1a militar del (ahora) difunto general nigeriano Abasha,e ~Jy ԍNigeria tiene una extensi;n de 923.770 km y una poblaci;n de 107.129.469 habitantes (Julio de 1997 est.). so pretexto de concluir las diligencias de paz; una vez all1, el r)gimen nigeriano lo secuestr;. Simultneamente, el gobierno de Kabbah se aline; con las milicias salvajes de los Kamajors para aplastar al RUF. $Kabbah se lanz; tambi)n a reprimir a la oposici;n pac1fica, tomando medidas de  X represalia contra uno de los partidos de oposici;n, el United National People's Party (UNPP). El 10 de abril de 1997 tuvo lugar una manifestaci;n en Freetown para pedir al Presidente que respetara los derechos leg1timos del l1der opositor, Dr John Kerefa Smart, arbitrariamente despojado de su esca9o parlamentario el 26 de marzo de 1997 por `desprecio al parlamento'.  X $No s;lo eso. Tres editores del peri;dico Expo Times fueron detenidos el 19 de marzo de 1997, acusados de espionaje (por difundir una informaci;n sobre la situaci;n en el interior del pa1s desagradable para el r)gimen de Kabbah) y pasaron 20 d1as detenidos. Las acusaciones se basaban en el Treason and State Offence Act  de 1963 (promulgado bajo otra dictadura anterior, la de Joseph Momoh, agente ingl)s). Finalmente se les concedi; libertad bajo fianza (de 10 millones) el 8 abril de 1997, por el Justicia Cowan del tribunal superior (High Court number 2) de Freetown. Curiosamente, a la vez, Momoh regresaba al pa1s tras 5 a9os de ausencia, y las autoridades pseudodemocrticas revalidaban su pensi;n, lo cual provoc; enorme controversia. La pensi;n le hab1a sido concedida por un Act of Parliament  en 1986, cuando )l mandaba como un dictador. El gabinete de Kabbah le adjudic; 900.000 leones por mes, a la vez que el pa1s viv1a una situaci;n de carest1a y penuria. Kabbah dijo que era un gesto humanitario . No s;lo la pensi;n, sino que el Fiscal general y ministro de justicia, Solomon Berewa, a9adi; que, adems de la pensi;n, tendr1a, con cargo al erario pCblico, alojamiento gratis, guardaespaldas y servidores dom)sticos. $Ante todos esos acontecimientos "que quebraban la precaria normalidad constitucional (ya de suyo muy cuestionable y posiblemente espCrea)" un grupo de militares, encabezados por el comandante Koromah, que quer1a que se pusiera fin a la guerra civil, derrocaron a la administraci;n de Kabbah el domingo 25 de mayo de 1997. El Presidente Kabbah sali; del pa1s. Lanz; desde el exilio la guerra contra su Patria. Llam; a las tropas de ocupaci;n nigerianas (bajo el manto del sistema ECOMOG, fuerzas intervencionistas de pseudomantenimiento de la paz) y a los Kamajors para que se unieran a fin de echar abajo a la nueva administraci;n de Freetown. $Entre tanto, los militares reci)n llegados al poder constituyeron un gobierno de uni;n nacional y nombraron vicepresidente del mismo al ausente l1der del RUF (cautivo en Nigeria), Foday Sankoh. $Aunque el ej)rcito nigeriano bombarde; Freetown, al principio no consigui; su objetivo de restablecer a Kabbah. Fue solamente cuando Inglaterra ech; toda la carne en el asador (con el apoyo del imperialismo yanqui) y cuando los Kamajors "fuertemente aprovisionados y pertrechados de armas britnicas" hicieron el pa1s'9 p-++SY ingobernable, cuando finalmente el ej)rcito nigeriano pudo concentrar tropas suficientes para conquistar la capital, Freetown, restaurando a Kabbah. $Los imperialistas yanquis, sostenedores (aunque con remilgos ocasionales) del r)gimen de Abasha, se expresaron por boca del portavoz del Departamento de estado, John Dinger: los Nigerianos estaban jugando un useful role  (un papel Ctil) en Sierra Leona como l1der del ECOMOG (Economic Community of West Africa Monitoring Group). $As1 pues, en febrero de 1998 se reinstalaba en Freetown el gobierno de Kabbah y empezaba la caza de brujas. El que hab1a sido ministro de informaci;n del breve  X r)gimen conjunto de militares y RUF (mayo 97febrero 98), el Armed Forces  X Ruling Council (AFRC), Mohamed Sayoh Bangura, se vio amenazado de extradici;n por haber sido el principal propagandista de la junta (no por haber cometido ninguna acci;n violenta). Cientos de civiles fueron ejecutados bajo la acusaci;n de haber colaborado con el AFRC. $Foday Sankoh fue entregado por Nigeria al gobierno de Sierra Leona y, aunque no hab1a tenido arte ni parte en ninguno de los sucesos de su pa1s durante los Cltimos a9os (que hab1a pasado en cautiverio en Nigeria) fue condenado a muerte como presunto instigador de los hechos. No se respetaron derechos de defensa ni hubo proceso debido con un m1nimo de garant1as. $Los partidos de oposici;n han sido prcticamente ilegalizados por Kabbah y no ha retornado ninguna actividad pol1tica m1nimamente democrtica. $Proclamaron que el RUF estaba machacado, acabado, desacreditado. Le atribuyeron atrocidades inauditas, como cortar sistemticamente las manos y los pies de los campesinos s;lo por sembrar el terror o porque hab1an apoyado al gobierno o porque s1. Qu) haya de verdad en tales alegaciones no lo sabemos. Mas, si la base es la misma que ten1an para decir que era una fuerza acabada y que daba sus Cltimos coletazos, entonces hay motivos para albergar serias dudas. Como las hay en general para creer lo que cuenta la propaganda imperialista. $Qu) vaya a pasar, cun bueno o malo sea el RUF, si consigue o no imponerse, son asuntos en los que es mejor no aventurar opiniones. $frica no es como otras partes del mundo. Los estados en frica, a diferencia del resto del mundo, combinan dos caracter1sticas: son creaciones artificiales de un colonialismo forneo que no sab1a ni quer1a saber nada de las realidades locales, y sin embargo coexisten con una pervivencia de las viejas etnias o naciones, s;lo que estando cada una dividida entre diversos estados, cada uno de los cuales es multinacional. $No son, sin embargo, estatalmente viables las viejas naciones; la intangibilidad de las fronteras de la colonizaci;n fue la opci;n de los africanos en los a9os 60, al acceder a su independencia, por motivos que pueden discutirse, pero que no son balad1es (cualquier alternativa podr1a ser catastr;fica).  X( $Mas ese status quo, mal menor tal vez, no deja de ser p)simo. La unidad y cohesi;n de cada estado es casi nula.):p-++SYԌ$Junto a esa doble caracter1stica, que s;lo se da en frica (las fronteras de Am)rica Latina sern artificiales, mas de las viejas naciones prehispnicas s;lo quedan restos, salvo la naci;n quechua en la zona EcuadorPerCBolivia), frica tiene otras dos caracter1sticas ms: $(1) Su atraso econ;mico era de siglos al instalarse los colonizadores en la segunda mitad del XIX, y ese retraso sigue, porque ni se pod1a colmar en cien a9os ni tampoco los colonizadores han impulsado deliberadamente el progreso (a menudo al rev)s, han tratado de mantener las viejas estructuras feudales y prefeudales, de tipo patriarcal, tribal y esclavista); as1 pues, coexisten y se entremezclan estructuras, ideolog1as y fuerzas con rasgos de fines del siglo XX con otras que tienen rasgos como los de 5 ; 10 siglos ms atrs en la historia europea; y esa mezcla es a menudo inextricable, siendo por ello necesario seguir muy de cerca los acontecimientos africanos (y tener buena memoria o consultar asiduamente nutridos archivos) para hacerse una composici;n de lugar y no desorientarse. $(2) La pobreza es extrema, y hay frecuentemente hambre, siendo fcil, en esas condiciones de miseria extrema y de hambre, que la gente se deje arrastrar a acciones armadas desesperadas en pos de cualquier aventurero que prometa algo, o simplemente como expresi;n de su (extremo) malestar. $Esos factores explican c;mo cobraron sCbitamente virulencia las viejas rivalidades tribales entre los dominadores feudales tutsis y los dominados hutus en la regi;n de  Q los grandes lagos: Ruanda y Burundi.Xe ~J ԍRuanda tiene una extensi;n de 26.340 km y una poblaci;n 7.737.537 de habitantes (Julio de 1997 est.). Burundi tiene una extensi;n de 27.830 km y una poblaci;n de 6.052.614 habitantes (Julio de 1997 est.). Los colonialistas belgas hab1an explotado esa divisi;n de la poblaci;n protegiendo los privilegios de los tutsis. Al irse los belgas, en 1962, dejaron sin embargo en el poder, en Burundi a la monarqu1a tutsi, pero en Ruanda a un r)gimen hutu, que se impuso como expresi;n de la reivindicaci;n de esa mayor1a )tnica (el 90 % de la poblaci;n). Mas ambos reg1menes fueron agentes de B)lgica. La monarqu1a fue sustituida en Burundi por un r)gimen militar que, con una breve interrupci;n de un poder civil (hutu) democrticamente elegido y rpidamente derrocado, ha gobernado el pa1s desde la independencia. $No vamos a evocar las matanzas de tutsis que precedieron a la llegada al poder  Q= en Ruanda de los exiliados monrquicos tutsis (Rwandan Patriotic Front)=e ~J! ԍLos exiliados monrquicos tutsis de Ruanda estuvieron durante decenios refugiados en Uganda "acogidos all1 sobre la base de parentesco )tnico con las viejas castas dominantes de ese pa1s". Uganda hab1a sido una colonia inglesa. Esos exialiados adoptaron all1 el ingl)s. A pesar de que el franc)s es un idioma oficial de Ruanda "no si)ndolo el ingl)s", Kagam), al tomar el poder en Kigali, jur; su cargo en ingl)s. Conoce el franc)s? (19 de julio de 1994). Aunque nombraron Presidente al Pastor hutu Bizimungu y Primer Ministro al tambi)n hutu Faustin Twagiramungu, el hombre fuerte es Paul Kagam), el jefe tutsi del ej)rcito. $Entre tanto, el Congo exbelga (llamado por su d)spota Mobutu `Zaire') viv1a una revoluci;n iniciada decenios atrs y que encabezaba el l1der katangue9o Laurent@!;p-++SY  Q Kabila.e ~Jy ԍLa RepCblica Democrtica del Congo (el exCongo belga) tiene una extensi;n de 2.345.410 km y una poblaci;n de 47.440.362 habitantes (Julio de 1997 est.). Kabila aprovech; las fricciones entre Mobutu y los nuevos amos de Ruanda, Burundi y Uganda para obtener su apoyo circunstancial. Algunos predijimos entonces que tal alianza ser1a de corta duraci;n. As1 ha sido. Al derrocar al r)gimen de Mobutu (19 de mayo de 1997), la revoluci;n capitaneada por Kabila tuvo al principio que transigir con los ruandeses hasta que tuviera preparada una organizaci;n militar adecuada para poder decirles que se fuesen del pa1s (lo cual hizo un a9o despu)s, en junio de 1997). $Por qu)? Misterio, enigma? Nada de eso! No fue que se le calent; la cabeza en una noche de Kinshasa y se madrug; con una orden de abandono del Congo por las tropas ruandesas. Lo que pasa es que Kabila sab1a muy bien qu) buscaban los ruandeses. Lo hab1a sabido desde el comienzo: buscaban que una parte del territorio del oriente congole9o, particularmente del Kivu, se otorgara como feudo y en propiedad exclusiva a los Ba9amulengues, una parte de la etnia tutsi enclavados en tierra congole9a. (Desde cundo? Hemos le1do en unos sitios que desde el siglo XVII; en otras partes, que desde el XIX. Mas, sea de ello como fuere, no hace al caso.) $Una vez otorgada esa concesi;n territorial, los ba9amulengues se las arreglar1an para independizarse de Kinshasa y para incorporar ese territorio as1 adquirido a Uganda o Ruanda (o a una futura confederaci;n monrquica tutsi de Uganda, Ruanda y Burundi; no se olvide que los l1deres tutsis vienen de las castas aristocrticas monarcofeudales y que en Uganda el proyanqui Museveni ha restaurado el poder de las dinast1as comarcales y tribales, haciendo de su pseudorepCblica no democrtica una especie de confederaci;n de monarqu1as regionales). $Alegaron que Kabila les hab1a prometido esa concesi;n territorial y que hab1a prometido una tierra para los Ba9amulengues. No lograron sacar a la luz ningCn papel. Si promesa hubo, fue verbal, de esas que se lleva el viento. O tal vez fueron palabras vagas. $En cualquier caso, si Kabila hab1a pensado por un momento en una concesi;n as1, la evoluci;n de los acontecimientos le mostr; lo explosivo que era el asunto. En esa regi;n de viejos odios tribales, los ba9amulengues "que no son mayoritarios en ninguna regi;n" son vistos como una etnia sojuzgadora, dominadora, y la mayor1a de la poblaci;n del Kivu les tiene miedo. Justamente Kabila tuvo que hacer frente a un alzamiento )tnico, el de los MayMay, que contaban con apoyos eclesisticos (posiblemente corresponden a un sector de la poblaci;n en el cual es mayor la implantaci;n cat;lica, al paso que entre los tutsis ruandeses, por la influencia ugandesa, hay bastantes protestantes; mas esa conjetura requerir1a, para emitirse con alguna confianza, una evidencia que en este momento no tenemos). $La insurrecci;n MayMay "con ese peculiar y enmara9ado entramado africano de alianzas de corta duraci;n, entrecruzamiento de alineamientos )tnicos, tribales, de clan, de religi;n, de ideolog1a pol1tica y social" puso a Kabila entre la espada y la pared: o aplastaba por la fuerza a los insurrectos, o promet1a que no se producir1a&< p-++SY ningCn reparto artificial de la tierra del Kivu entre las diversas etnias. O sea que no se llevar1a a cabo la limpieza )tnica, que es lo que deseaban los ugandoruandeses. $Kabila opt; por el arreglo pac1fico de la insurrecci;n MayMay. Las fuerzas ugandoruandeses se prepararon entonces para entrar en acci;n a fin de derribar a Kabila e imponer en Kinshasa a un gobernante susceptible de entregarles una parte del territorio congole9o. Arrastraron a su alianza expansionista tutsi a Burundi, o sea a la feroz tiran1a militar del Mayor Pierre Buyoya, el Pinochet africano (Burundi tiene  Q 6 millones de habitantes, un 85% hutus y s;lo un 14% tutsis).Je ~JN ԍ La notte del 3-4 novembre [1998], a Rutovu, l'esercito del Burundi massacra un centinaio di persone, in maggioranza hutu.[8] Non / questa la piI grave delle carneficine che si ripetono dal 21 ottobre del 1993, giorno dell'assassinio del presidente, Melchior Ndadaye, democraticamente eletto. Inquietante che sia l'esercito a compiere il massacro del 4 novembre 1998, che, non riuscendo a mettere le mani sui ribelli, se la prende con i civili. Questi, in gran parte sfollati, lontani dalla loro terra, sono spesso riuniti in campi, dove dovrebbero essere protetti dall'esercito. In pratica languono nella miseria, privi delle condizioni alimentari, igieniche e sanitarie indispensabili alla sopravvivenza. L'insicurezza, la mancanza di libert!, l'impossibilit! di programmare la vita quotidiana, di provvedere a se stessi ne fa dei prigionieri. Intanto, l'opposizione accusa il governo di compromettere la trattativa, ripresa ad Arusha nel mese di luglio [1998]. Minaccia di ritirarsi perch) l'esercito nazionale, combattendo con Uganda e Ruanda, ha invaso il Congo, ove ribelli hutu hanno le loro basi.[8] Dal 1991 al 1996, nonostante il Paese fosse in una situazione di conflitto armato, nonostante i colpi di stato del 1993 e 1996, il governo italiano ha autorizzato la vendita di armi al Burundi, contravvenendo alla sua legge.  (Difundido por la lista de distribuci;n AFRICA de peacelink; la fuente es: GRANDI LAGHI AFRICANI; Caritas Diocesana di Bologna - Centro Missionario Diocesano; c/o Centro Card. Antonio Poma - Via Mazzoni 8 - 40139 Bologna; Tel. 051/6241011-04; Fax 051/490529; E-mail:  ~J . El Bolet1n N 7 de GRANDI LAGHI AFRICANI es consultable en la red en la direcci;n: .)J $La coalici;n promonrquica tutsi lanz; un ataque contra la RepCblica Democrtica  Q del Congo a comienzos de agosto de 1998.B  he ~J6 ԍEs digno de menci;n que, en su audaz campa9a aeroportada (por aviones ruandeses y ugandeses) contra la regi;n del Bakongo y la zona capitalina de Kinshasa, los invasores de la coalici;n tutsi y sus marionetas libraron un combate encarnizado para apoderarse de la prisi;n donde se halla preso un pretendiente que se autodenomina `rey del Bakongo', un cacique tribalista que quiere restaurar una extinta monarqu1a con oropeles religiosos. Sin duda entraba en sus planes favorecer esos designios monrquicos tambi)n all1 y hacer de ese reyezuelo su principal agente en el Congo. Frustraron esos planes tanto la pronta intervenci;n de las tropas del MPLA angole9o cuanto el entusistico apoyo de toda la poblaci;n, en masa, al r)gimen revolucionario de Kabila.B Montaron como pantalla un amasijo heter;clito de aventureros, millonarios y renegados de la peor cala9a: antiguos altos dignatarios del despotado de Mobutu; elementos sin escrCpulos que se venden al mejor postor; ricachos (tambi)n exmobutistas) que administran sus feudos como reyezuelos de taifas. $Qu) reprochaban a Kabila? Que no era dem;crata, porque ni hab1a anunciado elecciones ni hab1a dado protagonismo a la sociedad civil . Mas justamente Kabila ha anunciado elecciones, al paso que las credenciales de los tres brazos armados de esa pseudorrebeli;n son dictaduras de la peor especie: el hombre fuerte ruand)s, Kagam), rige el pa1s con pu9o de hierro y es dif1cil imaginar que ese tribalista=8 p-++SY monrquico tutsi organice algCn d1a elecciones en un pa1s en el cual los tutsis constituyen un 10% de la poblaci;n; de Burundi ya hemos hablado; el tercer  Q monrquico, el Teniente General Yoweri Kaguta Museveni de Uganda,= e ~JK ԍTom; el poder el 29 de enero de 1986; acumula, por autonombramiento, las funciones de jefe de estado y de gobierno; no autoriza los partidos pol1ticos; 13 a9os despu)s de haberse adue9ado del poder, no ha tra1do al pa1s ni la paz que prometi;, ni el fin del tribalismo que le sirvi; de bandera ni una normalidad constitucional; no se han perfilado "ni aun para un futuro lejano" perspectivas de traspaso del poder o de transici;n a un sistema pol1tico que no est) bajo su dominaci;n personal.= ha hecho elecciones, mas sin permitir el pluripartidismo; en cualquier caso es un ferviente entusiasta de las recetas neoliberales del Banco mundial y el FMI, que cumple con aplicaci;n y celo, siendo por ello elogiado y puesto como ejemplo por los yanquis y los occidentales en general. $Lo de que Kabila no da cancha a representantes de la sociedad civil , es un reproche insustancial; pr)stase a todas las manipulaciones arbitrarias que se le antojen a uno esa vidriosa e insostenible noci;n de sociedad civil  (que ya criticaremos en otra ocasi;n). Lo que est detrs de ese reproche (que no han inventado los pseudorebeldes proruandeses, sino que han puesto en circulaci;n los imperialistas y neocolonialistas yanquis, franceses, belgas etc) es que Kabila no ha incluido en su gabinete al cabecilla de la oposici;n  Tshisekedi, el que fuera durante mucho tiempo segundo de abordo de Mobutu y que luego galle; como l1der de una fantasmag;rica oposici;n radical .  Q| $Hombre venal, sin principios, sin escrCpulos,* |@e ~Jm ԍEntre sus fechor1as est la de atizar los odios )tnicos aplicando el principio de divide y vencers! . Oriundo del Kasai (donde "a la hora de descuartizar los antilumumbistas al Congo poco despu)s de la independencia, con la bendici;n del neocolonialismo belga" se proclam; el trono de uno de ellos, el rey  Albert I, que se hac1a portar en silla gestatoria por sus vasallos), Tshisekedi explota y exacerba las animadversiones de los kasayanos contra los catangue9os.* de gran fortuna amasada en la corte del MariscalDios (o cuasiDios), Tshisekedi pudo haberlo sido todo si el triunvirato que verdaderamente empu9aba las riendas del pa1s con Mobutu (el tr1o de los embajadores  de Francia, B)lgica y los EE.UU) hubiera tenido la decisi;n de imponerlo, al socaire de los acuerdos de la llamada `conferencia nacional'. No lo hicieron, porque pensaban que ms vale pjaro en mano, que con Mobutu estaban ms seguros. Ya cuando se sab1a que Mobutu pronto morir1a, los EE.UU, ya en las Cltimas, dejaron de apostar por )l; mas ya era tarde para aupar a Tshisekedi, sobre todo porque Francia, tercamente, apoy; a Mobutu contra toda esperanza y raz;n, hasta el amargo final. $As1 triunf; la revoluci;n congole9a encabezada por el lumumbista Kabila el 19 de mayo de 1997, contra el apoyo militar franc)s a Mobutu y con una semineutralidad yanqui durante los Cltimos d1as del r)gimen mobutiano. (Hasta eso se le ha reprochado a Kabila, pues Francia, muy hbilmente, lo aprovech; para hacer correr el bulo de que era proyanqui e incluso que iba a imponer el ingl)s como idioma oficial del Congo.) Y empez; entonces un acoso, un asedio para que Kabila llegara a un arreglo gubernamental con Tshisekedi, el hombre de las potencias> p-++SY coloniales. Como Kabila no se dobleg;, se lanz; contra )l un ataque feroz. Pese a que se puso orden y se depur; la administraci;n (en la medida de lo posible y dentro del margen que se puede permitir un pa1s pobre y atrasado en medio de la crisis y el desbarajuste legado por el r)gimen anterior), le cortaron los v1veres, y ni siquiera se otorgaron (siguen sin otorgarse) al Congo dineros como los que s1 se prestaban a Mobutu. Qu1sose as1 desacreditar a Kabila ante la poblaci;n. $Cuando eso fall;, los occidentales secundaron la agresi;n ugandoruandesa de agosto de 1998. Francia quiso imponer unas negociaciones para, en medio de esa confusi;n, imponer como mediador y rbitro a Tshisekedi. Sus planes fracasaron, y a Francia no le ha quedado ms remedio que desligarse de la coalici;n tutsi, con la cual no tiene nada que hacer porque en ella son y han sido siempre hegem;nicos los proanglosajones. $Pero el Congo ha hallado sost)n y ayuda de una serie de gobiernos africanos  Q enfrentados, por motivos diversos, al imperialismo. En primer lugar, Angola.  e ~J: ԍAngola tiene una extensi;n de 1.246.700 km y una poblaci;n de 10.548.847 habitantes (Julio de 1997 est.). Aunque el antiimperialismo del MPLA no es lo que era, ni por asomo, algo queda. Mientras tengan que luchar contra la fuerza de extrema derecha procolonialista de la UNITA de Savimbi "aliada a la coalici;n tutsi y a sus lacayos congole9os", se ve forzado el gobierno angole9o a no dejar caer a los Cnicos que pueden ser amigos suyos.  Q $En segundo lugar, Zimbabue.  e ~J~ ԍZimbabue tiene una extensi;n de 390.580 km y una poblaci;n de 11.423.175 habitantes (Julio de 1997 est.). El presidente zimbabue9o, Robert Mugabe, a los a9os se acuerda de que no se han cumplido los objetivos de la revoluci;n anticolonialista que )l encabez; y que triunf; el 18 de abril de 1980. Tal vez permaneci; de brazos cruzados en aras de un posibilismo bastante oportunista y, sea como fuere, prolongado durante 18 a9os, que no son pocos. Nadie puede esperar que cambien radicalmente las cosas de la noche a la ma9ana, pero 18 a9os! En fin, ms vale tarde que nunca. El hecho es que se apresta a llevar a cabo una reforma agraria. De nuevo tiene que precaverse contra la implantaci;n en el Congo de un gobierno furiosamente prooccidental auspiciado e impuesto por los reg1menes  Q neocoloniales de Kampala y Kigali,Yxe ~J" ԍKampala es la capital de Uganda; Kigali la de Ruanda.Y y sus aliados de la UNITA. $Otros gobiernos africanos temerosos de un recrudecimiento del dominio euroyanqui en la regi;n se han sumado para formar una alianza antiimperialista: el  Q CongoBrazzaville,e ~J& ԍLa RepCblica del Congo (Congo exfranc)s) tiene una extensi;n de 342.000 km y una poblaci;n de 2.583.198 habitantes (Julio de 1997 est.). el Sudn` e ~J ) ԍEl Sudn tiene una extensi;n de 2.505.810 km y una poblaci;n de 32.594.128 habitantes (Julio de 1997 est.). y el Chad. e ~J ԍSierra Leona tiene una extensi;n de 1.284.000 km y una poblaci;n de 7.166.023 habitantes (Julio de 1997 est.). Por el otro lado, el presidente? p-++SY surafricano, dando un paso ms en su traici;n a la revoluci;n del pueblo negro, se ha colocado, aunque un poco disimuladamente, al lado de los ugandoruandeses y sus t1teres. Tambi)n el corrupto presidente zambio, Frederick Chiluba (que desplaz; del poder al viejo l1der anticolonialista Kenneth Kaunda el 31 de Octubre de  Q 1991). e ~Ju ԍZambia tiene una extensi;n de 752.610 km y una poblaci;n de 9.349.975 habitantes (Julio de 1997 est.). $Toda esa serie de acontecimientos nos hace ver que el imperialismo no ha conseguido imponer su orden en frica; a pesar del mundo unipolar y de la desaparici;n del campo socialista (que constituy; el gran sost)n del frica negra, el que hizo posible la independencia de esos pueblos), la lucha de los pueblos africanos continCa e incluso atraviesa en este momento una fase de auge y ascenso. Si ser duradera o no esa fase, ya se ver. @xp-++SY !2uM J saH Rese9a de LOS AUTOM:VILES, de Justo de la Cueva  por Lorenzo Pe9a` 9!ă   y{dddy =  X_ E' Rese9a del libro Esos asesinos que impunemente matan cada d1a a miles de  XM R personas: LOS AUTOM:VILES, de Justo de la Cueva  S apor Lorenzo Pe9a (1 $Estudios serios revelan que los autom;viles (especialmente los autom;viles privados de turismo) son responsables de un porcentaje elevad1simo de la contaminaci;n planetaria, particularmente de las emisiones de anh1drido carb;nico  Q* (CO2). $Mas tomar en consideraci;n s;lo el anh1drido carb;nico es detenerse en la superficie del problema. Si se tiene en cuenta la contaminaci;n producida por los materiales gastados en la fabricaci;n de autos, por las autopistas y otras carreteras que ser1an absolutamente innecesarias si no fuera por el uso masivo del coche privado como veh1culo de turismo, y de los mCltiples efectos colaterales e indirectos (como los derivados de la construcci;n de aparcamientos, los de la fabricaci;n y desecho de neumticos y otros muchos elementos descartables, los del reciclado de los cementerios de coches viejos, y much1simos otros), hay quien calcula que el autom;vil causa al menos el 70% de la contaminaci;n del medio ambiente en nuestro planeta. $No puedo ahora comprobar si son exactas tales cifras. No dispongo en este momento de las fuentes de esos estudios, ni puedo garantizar que esos datos correspondan a la estricta realidad. Adems, tales clculos son dificil1simos. Lo que nadie duda es que un porci;n enorme de la contaminaci;n medioambiental en nuestro planeta es provocada por el coche. $As1, con relaci;n a Italia tenemos algunos datos de un estudio recientemente  Q difundido ~J~ ԍPor la lista de distribuci;n electr;nica ecologia-owner@peacelink.itb.it, Sbado 19 de abril de 1997.. $En ese pa1s hermano los consumos y las emisiones de coches han crecido en un 36% entre 1979 y 1995, 6 veces ms que los consumos totales de energ1a en ese per1odo. La mayor parte de los coches de la Cltima generaci;n presentan una tendencia al empeoramiento de los consumos medios, especialmente en el ciclo urbano. $En Italia los coches han emitido en 1995 unos 110 millones de toneladas de  QP! CO2, un 25% del total. Ese consumo de energ1a por los autos es el que sufrir el ms rpido crecimiento: los 500 millones de coches hoy circulantes en el mundo se duplicarn en poco ms de un decenio, alcanzando el nCmero de 2.300 millones de aqu1 al 2030. $Sin embargo, la contaminaci;n es el menor de los males causados por el autom;vil. Lo ms grave no es eso. Mucho ms grave es la espantosa sangr1a, la escabechina que han tra1do consigo. Estos d1as la TV borb;nica exulta porque dizque ha bajado el ritmo de aumento del nCmero de accidentes con relaci;n al a9o anterior. Paparruchas y bagatelas! A9aden p1os deseos y exhortaciones a que se)A =p-p-p- conduzca bien, para ver si este a9o 1999 no hoy ningCn muerto en las carreteras. Es como desear a los cazadores (esos que siembran el dolor y la muerte entre nuestros parientes de otras especies) un uso de sus instrumentos sin derramar sangre. $Y es que el coche es varias cosas a la vez, pero una de las cosas que es es un arma mort1fera, un instrumento de matar. $Tampoco son lo peor los muertos, sin embargo (con ser eso terrible). Peor son los tullidos, los lisiados, aquellos (hay s;lo en la villa de Madrid decenas de miles, que estn as1) que ni pueden salir de sus casas, que estn en sillas de ruedas, aquellos cuya vida ha sido destrozada por el coche y a quienes s;lo queda ver pasar los a9os de una semivida llena de sufrimiento y constituyendo una fuente de indecible aflicci;n y congoja para los suyos (para no hablar ya del suplicio de quienes no pueden recibir ningCn consuelo porque no tienen a nadie que sea suyo, habiendo perecido sus allegados en el accidente). $Mas ni siquiera eso es lo peor, siendo horroroso. Peor que eso es el deterioro de la calidad de vida. De esto no se salva nadie. $Para los automovilistas, una vida sedentaria, sin ejercicio, que los ilusos creen compensar dando unas pedaladas al atardecer o los fines de semana: resultado de lo cual es el anquilosamiento, el deterioro de funciones vitales, porque somos animales y nuestros ;rganos se atrofian y perecen lentamente por falta de ejercicio. $Para el peat;n es peor: los coches devoran los entornos urbanos y semiurbanos; las aceras se achican, al peat;n le est prohibido cada vez ms el uso de la superficie urbana pCblica salvo peque9os cotos reducid1simos, a menudo entre rejas, alambradas, barreras, o "para cruzar" un angosto pasillito utilizable s;lo unos fugaces segundos. $Siendo eso inc;modo, peor es la zozobra, el vivir con el alma en vilo, el peligro constante. Sobre todo en las nuevas urbanizaciones, por falta de semforos y proliferaci;n de los redondeles o isletas, donde se machaca sin piedad al peat;n y al ciclista, de suerte que el llegar sano y salvo a casa al final de la jornada es haber puesto una pica en Flandes y tener un motivo de satisfacci;n (hasta la nueva angustiosa incertidumbre del d1a siguiente). $Y, junto con eso, el deterioro y la carest1a de los transportes pCblicos, la multiplicaci;n de las distancias (con entornos urbanos diseminados, dispersos, esparcidos, entre s1 y dentro de cada uno "aunque unos son en eso peores que otros); un tipo de urbanizaci;n impuesta, probablemente, por los planificadores venales a sueldo de los fabricantes de coches (qu) otra explicaci;n puede tener un f;rmula tan absurda e irracional?) $Y lo ms sangrante de todo es que prescindir del coche puede hacerse sin merma de la calidad de vida, a diferencia de los sacrificios que nos piden los ecologistas (recomendndonos privarnos: unos de neveras, por lo de la capa de ozono; otros de varios pares de pantalones "conformndonos con uno solo"; otros de aire acondicionado [con los 40$ frecuentes en muchas partes de Espa9a durante varios meses al a9o]; otros de libros [y que nos limitemos a tomar libros prestados de la biblioteca, que no podremos subrayar ni leer tranquilamente durante meses]; otros de computadoras; otros de persianas, de muebles, 8).*Bp-++SYԌ$La Cnica raz;n para que haya coches "aparte, claro, de las tendencias malsanas al individualismo y a la holgazaner1a" la constituyen los intereses creados de la mafia oligrquica que se lucra con la venta de autom;viles. Mafia que "junto con la de  X los traficantes de armamento en gran escala" constituye el lobby o grupo de presi;n ms poderoso, el que verdaderamente lleva por la nariz a los gobernantes burgueses, el que hace y deshace, el que ama9a las teatrales y bien orquestadas campa9as electorales para que, en cada caso, salgan elegidos quienes ms le petan en ese momento. Los cuales pagan luego: subvencionando, a expensas de los contribuyentes "incluidos los peatones", la compra de coches (planes renove etc); encareciendo, deteriorando y obstaculizando el transporte pCblico; propiciando los entornos urbanos diseminados y la liquidaci;n de la ciudad compacta, decimon;nica; financiando, con cargo al erario pCblico, las fbricas de coches de muchos modos, directos e indirectos; volcando millonadas incre1bles en carreteras y autopistas "al paso que dedican al tren s;lo sumas exiguas en comparaci;n. $Mas las ventajas que reportar1a "derrotando a esa mafia oligrquica" alcanzar un modo sano y racional de vida, sin coches, s;lo se conseguirn si del coche prescindimos todos o casi todos (exceptuados los pocos que verdaderamente pueden tener real y genuina necesidad por su trabajo, como reparadores itinerantes, suministradores comerciales al por menor, m)dicos de zonas rurales o dispersas, etc "y aun muchos de )sos podr1an, para tales desplazamientos, utilizar motos, mucho menos contaminantes y que plantean menos problemas sociales, o incluso en algunos casos bicicletas). $Porque s;lo si (casi) todo el mundo prescinde ser posible una satisfactoria pol1tica de transporte pCblico (que ha de ser gratuito, al menos para cercan1as); s;lo as1 habr entornos urbanos vivibles, donde los ni9os puedan jugar en la calle, donde no sea una aventura volver a casa, donde se pueda pasear tranquilamente, deambular, ir y venir, disfrutar del espacio pCblico; y los fines de semana andar en bici por carreteras sin pensar al salir que tal vez sea el Cltimo d1a de la vida de uno. $Si s;lo disminuye el nCmero de usuarios de coches, nada se arreglar. $Teniendo en cuenta lo que precede, es particularmente bienvenido el folleto que  X- tengo en mis manos, Esos asesinos que impunemente matan cada d1a a miles de  X personas: LOS AUTOM:VILES, de Justo de la Cueva (Colecci;n Sediciones, Argitaletxe HIRU, Hondarribia, s.f. [1998?] (). Lo que sigue son, bsicamente, extractos de ese excelente y meritorio opCsculo.    ]$ a`      ă 'Cp-++SYԌ$Un organismo de la vitola del National Safety Council de Estados Unidos ha hecho pCblica su estimaci;n de que esa banda de asesinos [los automovilistas] ha  X matado a un nCmero de estadounidenses mayor que el nCmero total de ciudadanos  X de los Estados Unidos que han perdido la vida en todas las guerras que ese pa1s ha  X librado en los Cltimos doscientos a9os. S;lo en le lapso de 25 a9os contado a partir  X de 1970 mataron a un nCmero de estadounidenses mayor que el que suman los que murieron en las dos Guerras Mundiales, en la de Corea y en la de Vietnam. $[En Espa9a] matan CADA A8O a nueve mil (9.000) personas. Sucede que, por ejemplo, cada a9o uno de cada dos j;venes de 17 a 29 a9os que pierde su vida en  Q el Estado espa9ol lo hace a manos de esos asesinos.e ~J< ԍLluis Cugota: Ciencia y Vida, suplemento cient1fico de La Vanguardia, 27 de enero de 1996, pp.1013. $[...] en 1994 sumaban ya ms de doscientas mil (200.000) v1ctimas mortales. $[...] Por citar un s;lo pa1s europeo importante: en Alemania sus v1ctimas en el a9o 1992 quintuplicaron a los muertos por drogas. Ese a9o mataron el doble de alemanes que los que el sida hab1a matado en sus diez a9os de historia. $[...] segCn la OMS (Organizaci;n Mundial de la Salud) son ochocientas mil (800.000) las v1ctimas mortales que CADA A8O producen en el mundo de esos asesinos [...] S;lo en Catalu9a esos asesinos arrebatan CADA A8O veinticinco mil (25.000) a9os de vida a las personas que mueren antes de tiempo a sus manos. $[...] tambi)n cientos y cientos de millones de a9os de infeliz, truncada, dolorida y disminuida y minusvlida existencia los que acarrean a un nCmero de sus v1ctimas que multiplica muchas veces al nCmero de los que matan. La OMS nos dice que  S dejan heridas a veinte millones de personas CADA A8O. Solo en Estados Unidos  Sr los heridos son ms de cinco millones anuales segCn dice el Doctor Charles, presidente de los Physicians for Automotive Safety.  S $[...] en el Estado espa9ol esos asesinos dejan invlidas quince mil (15.000)  S personas CADA A8O y heridas de consideraci;n a ciento cincuenta mil (150.000) Sobreviven, por ejemplo, una mayor1a de los veinticuatro mil j;venes menores de 25 a9os del Estado espa9ol a los que CADA A8O esos asesinos han provocado un traumatismo craneoenceflico [...] much1simos arrastran y arrastrarn durante a9os y a9os graves secuelas ps1quicas, emocionales y f1sicas que requieren tratamiento espec1fico. $[...] a uno de cada siete encuestados (el 14%) esos asesinos le hab1an matado un familiar, a uno de cada dos (el 48%) le hab1an matado a un amigo, uno de cada dos (el 49%) conoc1a a alguien a quien esos asesinos hab1an dejado minusvlido. $ Un coche medio: 1) pesa ms de media tonelada. 2) ocupa casi diez metros cuadrados, 3) emite gran cantidad de ruido y arroja al aire cantidades variadas de contaminantes tales como plomo, ;xidos de nitr;geno, mon;xido de carbono, etc.  (Definici;n del Ministerio espa9ol de Obras PCblicas y Transportes).%D p-++SYԌ$[...] En un a9o un coche medio emite a la atm;sfera cinco toneladas de di;xido de carbono. $[...] El ;xido de nitr;geno reduce la funci;n pulmonar y las defensas, provoca la lluvia cida y tambi)n contribuye al efecto invernadero. El ozono supone alto riesgo para los asmticos. Las part1culas minerales en el aire, que los motores diesel generan en cantidad, provocan cncer, enfermedades respiratorias y card1acas. El benceno genera cncer. El plomo afecta al sistema nervioso y sangu1neo, da9a el cerebro de los ni9os, ca1do en tierra entra en la cadena alimenticia. Los  X hidrocarburos producen somnolencia, irritaci;n de los ojos, tos generan el smog o niebla de ozono. Los cinco litros de aceite que contiene el crter de un coche pueden contaminar, tras ser quemados (lo que es una prctica desdichadamente considerada en muchos sitios como soluci;n), la misma cantidad de aire que respira una persona en tres a9os: 100.000 metros cCbicos. Si caen a un r1o, forman una capa aceitosa de hasta cinco kil;metros. $[...] Un estudio holand)s ha atribuido el 87% de las emisiones totales de plomo al transporte por carretera. [...] $Uno tras otro, sucesivos estudios demuestran que los gases emitidos por los tubos de escape perjudican gravemente la calidad del aire que respiramos y achacan al autom;vil el 60%, el 70%, el 80% o ms de la contaminaci;n atmosf)rica de las distintas reas metropolitanas [...] los autom;viles emiten el 69% de todo el plomo, el 70% del mon;xido de carbono y son responsables del 60% del ozono a ras de tierra. [...] $Los coches, esos monstruos engendrados por el Capital, no s;lo asesinan anualmente a decenas de miles de personas sino que amenazan ya la vida de miles de millones de personas. $Antes de ser puestos en circulaci;n la energ1a consumida por un autom;vil equivale al 12% del combustible que consumir durante toda su vida Ctil. $Y, para completar el cuadro del despilfarro, he aqu1 ms datos de la patria del cowboy: el autom;vil consume el 95% del n1quel, el 35% del zinc, el 20% del acero, el 12% del aluminio, el 10% del cobre el 6% del caucho y el 5% del plomo usados en los Estados Unidos. $[...] siendo la suma de la longitud de las calles de la ciudad de Barcelona la de 1.237 kil;metros, doblando esa longitud porque pondr1amos en todas las calles los coches en doble carril, faltar1an por meter en las calles de la ciudad 1.766 kil;metros de coches (algo ms de 308.000) [en 1992]  SP& $[...] en la ciudad de Los ngeles el  60% !!! de su superficie est dedicado al autom;vil[...] Datos oficiales se9alan al Estado Espa9ol como el campe;n europeo por el porcentaje de su poblaci;n expuesta a niveles peligrosos de ruido producido por el trfico de veh1culos. )Ep-++SYԌ$[...] Cuntas personas pueden pasar en una hora por un camino de tres a cuatro metros de ancho? La respuesta es demoledora para el autom;vil: $50.000 en tren de cercan1as, 40.000 en tren rpido, de 18.000 a 25.000 en tranv1a, 20.000 andando, 13.300 en bicicleta, 7.000 a 10.000 en autobCs, de 900 a 2.300 en autom;vil. $[...] el var;n americano t1pico consagra ms de 1.500 horas por a9o a su autom;vil: sentado dentro de )l, en marcha o parado, trabajando para pagarlo, para pagar la gasolina, los neumticos, los peajes, los seguros, las infracciones y los impuestos para la construcci;n de las carreteras y los aparcamientos. Le consagra cuatro horas al d1a en las que se sirve de )l o trabaja para )l. Sin contar con el tiempo que pasa en el hospital, en el tribunal, en el taller o viendo publicidad automovil1stica ante el televisor. Estas 1.500 horas anuales le sirven para recorrer 10.000 kil;metros, es decir, 6 kil;metros por hora. Exactamente la misma velocidad que alcanzan los hombres en los pa1ses que no tienen industria del transporte. Con la salvedad de que el americano medio destina a la circulaci;n la cuarta parte del tiempo social disponible [...] $[...] los usuarios de los autom;viles s;lo pagan entre el 60 y el 80% del coste real de ese uso, cargando el resto (construcci;n y mantenimiento de la red viaria, servicios, da9os por contaminaci;n y destrucci;n de la Naturaleza y de sus recursos, accidentes, etc.) al conjunto de la sociedad. $Por lo que respecta al Estado espa9ol hay que empezar por aclarar que NO hay industria espa9ola de fabricaci;n de autom;vil. Hay una potente industria del  S autom;vil en el Estado espa9ol que fabrica ms de dos millones de veh1culos de  S motor al a9o [...] pero no es espa9ola . Son las multinacionales yanquis, japonesas, alemanas, francesas, italiana las propietarias de las once fbricas [...] SegCn un estudio de la Universidad Complutense de 1995, con datos de 1992, las aportaciones fiscales del autom;vil supon1an el 16,5% de los totales ingresos fiscales del Estado sumando la enorme suma de 2.206.000.000.000 de pesetas.  S aK La Cnica soluci;n sensata es que nadie usemos coches privados ك  _/  aW Bibliograf1a de las notas del libro: ă $" Antonio Estevan y Alfonso Sanz. La estabilizaci;n ecol;gica del transporte en  X Espa9a , Ap)ndice de la edici;n en castellano de la obra de Lester R. Brown et  X alii: State of the World 1994, titulada La situaci;n del mundo 1994. Informe  X! Anual del Worldwatch Institute sobre el Medioambiente y el desarrollo, Emec) Editores y CIP/FUHEM, Barcelona, 1994, 477 pginas.9!  X# $" Ryam Sims: The Dilemma of Automobile Safety, trabajo de estudiante incluido  X$ en Internet en la pgina Web de The Automobile in American Life. Seminario universitario de la Universidad de Nevada, Reno. http://www.scs.unr.edu/autoial/ryan/FINAL.html9! $" Isabel Perancho: Tras el tCnel del coma , en el n 213 del suplemento de  X( SALUD del diario EL MUNDO, 12 de septiembre de 1996.9!(Fp-++SY =2u6 J  aUNotas para los Colaboradores Potenciales` 9!ă   y{dddy ia  i UNotas para los Colaboradores Potenciales (1 $Se da la bienvenida a todo ofrecimiento de una colaboraci;n que verse acerca de  X cualquiera de los temas de inter)s de  ESPA8A ROJA ; temas directa o indirectamente relacionados con ese proyecto de organizar la vida comCn de nuestra especie en un r)gimen de propiedad en comCn de los bienes; temas como: el desempleo; la precariedad contractual y el deterioro de las relaciones de dependencia laboral provocado por las reformas del gobierno y la patronal; el medio ambiente; los derechos del peat;n y la denuncia de los males causados por el autom;vil "la merma de la calidad de vida que lleva consigo"; los derechos de los animales no humanos; el tercer mundo, y el 0,7%; la xenofobia y la xenofilia; la situaci;n de los sintecho; la de los inmigrantes legales o ilegales; la de los insumisos al militarismo; la de las mujeres v1ctimas del machismo todav1a desgraciadamente imperante; la matoner1a que causa cada a9o padecimientos y a menudo suicidios en escuelas, cuarteles, presidios y residencias universitarias; la discriminaci;n que sufren los homosexuales y otros colectivos. $Las colaboraciones sern sometidas al dictamen no vinculante de relatores. Pueden haber sido previamente publicadas, con tal de que su reproducci;n en  X  ESPA8A ROJA no infrinja ningCn precepto legal. Sin embargo, el autor se  X compromete a aceptar eventualmente las restricci;n de su Copyright que conlleva  X la publicaci;n de un art1culo en ESPA8A ROJA , a saber: tales art1culos podrn ser libremente reproducidos por cualquiera en todo o en parte siempre que, o bien se  X cite la fuente (el autor y la publicaci;n, ESPA8A ROJA ), o bien se haga para unos fines y de una manera que sean claramente congruentes con los prop;sitos del autor  X y de ESPA8A ROJA . $El mejor modo de enviar las colaboraciones es por el correo electr;nico al  S director ( ). A tal efecto el autor puede usar cualquier programa de procesamiento de palabras (tratamiento de texto); las ms veces podremos en  X  ESPA8A ROJA , convertirlo a nuestro formato oficial, WordPerfect 5.1. Una vez que tenga presto su documento, utilice el autor un conversor de 8 a 7 bits, que transforma un fichero con formato binario en un fichero ASCII o de texto que puede ser enviado (mediante Kermit, XModem, ZModem etc) al hu)sped donde el autor tenga su cuenta de acceso al Internet; y, una vez ah1, puede incorporarlo a un mensaje de email con la orden correspondiente (pregunten a los administradores  X$ de su sistema; si no hallan la respuesta, ESPA8A ROJA  puede ayudarlos). $Es muy fcil de conseguir "y gratuito en general" el software necesario para esa  Xn& conversi;n de 8 a 7 bits. ESPA8A ROJA  puede descifrar (restituyendo el original) ficheros convertidos a 7 bits con UUenCODE, BINHEX, PGP, MIME, ASCIIZE, TxtBin, PopMail, NuPop, Private, etc. Usando Eudora u otros programas de email en entorno grfico, hoy tan populares, la conversi;n de 8 a 7 bits se puede hacer sin necesidad de saber nada de los mismos ni de acceder al incitador del sistema operativo.+G=p-p-p-Ԍ$Tambi)n se puede usar para ese efecto la conversi;n del propio WordPerfect a `formato Kermit de 7 bits'; para eso el WordPerfect 5.1 tiene una utilidad de conversi;n externa, mientras que el WordPerfect 6 en adelante la incorpora internamente. $Si nada de todo eso est a su alcance, puede Ud enviarnos su colaboraci;n en  S disquete (a estas se9as: Prof. Lorenzo Pe9a; Foresta 17, 8 B; 28760 Tres  S Cantos (Madrid) ). Es aconsejable que acompa9e al disquete una versi;n impresa en papel. $En cualquier caso la colaboraci;n ofrecida habr de venir acompa9ada de una carta o mensaje electr;nico o de Fax en la que el autor o autores expresen su deseo  X de ofrecer la colaboraci;n a ESPA8A ROJA . $Para cualquier otra aclaraci;n acerca del ofrecimiento de colaboraciones a  XY  ESPA8A ROJA  pueden ponerse en comunicaci;n con el Director, Lorenzo Pe9a, Fax  _I 91 8030948. E_mail:  .