[NOTA 1]

ISBN-13 978-84-692-55469


[NOTA 2]

V. el capítulo de Koestler en el libro de Richard Crossman (comp.), El fracaso de un ídolo: Seis testimonios sobre el comunismo, Buenos Aires: Unión de editores latinos, 1951. En la p. 71 dice nuestro autor (cuyo mérito literario está fuera de duda): «Por lo general nuestra memoria tiende a romantizar el pasado. Pero cuando uno renuncia a un credo o ha sido traicionado por un amigo, ocurre precisamente lo contrario. A la luz de los hechos, la experiencia pierde su carácter inocente y se deteriora al recordarla».


[NOTA 3]

He formulado mi posición al respecto en «Derechos de bienestar y servicio público en la tradición socialista», en Ética y servicio público por Lorenzo Peña, Txetxu Ausín & Oscar Diego Bautista (coordinadores), Plaza y Valdés Editores, Septiembre 2010, ISBN 978-84-92751-94-5. Un planteamiento anterior (en un contexto mucho más político) lo constituye mi ensayo Comunismo sin Dogmas (2001), http://eroj.org/babor/comusind.pdf; las ideas esenciales de ese ensayo sigo profesándolas hoy día. (Otro tratamiento ideológicamente cercano a ése lo había expuesto ya varios años antes en mi Estudio Introductorio de 1997 al Manifiesto comunista de Marx y Engels; v. http://eroj.org/biblio/manifies.) Un desarrollo más amplio de mis ideas políticas se encuentra en mi libro Estudios Republicanos: Contribución a la filosofía política y jurídica, México/Madrid: Plaza y Valdés Editores, 2009, ISBN: 978-84-96780-53-8.


[NOTA 4]

Igual que los percherones de que habla Bernard Clavel en su novela Le seigneur du fleuve, para quienes, tras haber servido unos años en el halaje fluvial del Ródano, río arriba, será casi un reposo la ruda labor campestre de tirar del arado y del carro.


[NOTA 5]

V. Fernand Braudel, «La longue durée», Annales, oct-déc. 1958.


[NOTA 6]

V. André Burguière, L'école des annales. Une histoire intellectuelle, París, Odile Jacob, 2006.


[NOTA 7]

En su trayectoria intelectual ha influido la hermenéutica originada en la Alemania de comienzos del siglo XIX por Schleiermacher así como la obra de historiadores de la cultura italianos como Arnaldo Momigliano y Delio Cantimori. Fiel a esa tradición, va a recalcar la calidad frente a la cantidad, lo individual frente a lo social, lo particular frente a lo general. De ahí que se concentre en situaciones y personas atípicas o anómalas. Sin embargo no ha roto las amarras con la historiografía francesa.


[NOTA 8]

Aquí pienso que una muchedumbre de hombres y mujeres modestos -pero, eso sí, «raros»-, del común de los mortales, aun sin poseer relieve o notoriedad, tenemos la posibilidad de contribuir a la tarea del conocimiento de la realidad, describiendo los trozos de la vida social en que nos ha tocado en suerte participar, esforzándonos por hacerlo con rigor y observancia de cánones metodológicos de indagación racional.


[NOTA 9]

Que ha suscitado muchas reticencias. V. Pierre Bourdieu, «L'illusion biographique», Actes de la Recherche en Sciences Sociales, nº 62-63, juin 1986, pp. 69-72.


[NOTA 10]

V. Pierre Nora, «L'ego-histoire est-elle possible?», Historein, vol. 3, Atenas, 2001, pp. 19-26.


[NOTA 11]

V. mi artículo «Algunos desarrollos recientes en la articulación de lógicas temporales», en Lenguajes naturales y lenguajes formales IV.1, coma. por Carlos Martín Vide. Barcelona: Universitat de Barcelona, 1989, pp. 413-39. ISBN 84-7665-516-9.


[NOTA 12]

A la objeción de que, por las mismas, pronosticar y ver también serían iguales, a salvo de la diferencia de grado, omito de momento mi respuesta, comprendiendo que es una objeción muy seria.


[NOTA 13]

Seguramente en esto me acercaría más a la física relativista, aunque el sesgo que yo le doy es psico-social.


[NOTA 14]

V. Pierre Nora, Les lieux de la mémoire, París: Gallimard, 1984 (2ª edición).


[NOTA 15]

Era una enorme finca regia. Su destino era servir de coto de caza para las augustas personas de la dinastía y los gentilhombres que la acompañaban. Abarcaba: empalmando con el Campo del Moro, toda la ribera septentrional del Manzanares -la Florida-; la actual Casa de Campo madrileña; la Montaña del Príncipe Pío (o sea la zona que va de la actual Plaza de España hacia el norte y el oeste, hasta el río Manzanares); todo el Parque del Oeste y la zona hoy urbanizada de la Moncloa. Uníase con los montes, también regios, del Pardo, que se extendían hasta Viñuelas y La Moraleja -o sea la zona actual de Tres Cantos y parte del término municipal de Alcobendas-, formando así un extensísimo semicírculo en torno a la villa y corte de Madrid. (El 23 de febrero de 1865 el periódico antiborbónico La Democracia publicó un artículo de Manuel Bañó titulado «Cuentos, Cuentos», en el cual se queja el autor de que Madrid esté cercado por las posesiones regias: «Dondequiera que os dirijáis, tropezaréis con las tapias de una posesión real». Y es que, por el otro lado -al este de la capital- estaba situada otra finca del patrimonio regio, el Real Sitio del Buen Retiro. El público tenía prohibido acceder a esas fincas, salvo concesiones especiales -como la otorgada ya en el siglo XVIII a la plebe madrileña para pasear por la Florida.) Sobre la evolución de ese patrimonio regio, v. infra, Anejo XII de esta obra.


[NOTA 16]

El cambio de denominación se explica por los avatares del patrimonio regio durante el sexenio revolucionario. V. infra, Anejo XII.


[NOTA 17]

Séame lícito aducir unos pocos ejemplos ilustrativos de mi tesis: el marqués de Tejada (y caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén) no sólo es cuñado de Su Alteza Serenísima, el ex-duque de Lugo, sino también hermano del Lcdo. Alfonso Coronel de Palma, director de la COPE. El director del Mundo es marqués de Casteldosrius y barón de Santa Pau. Marqués del Real Socorro es don Alberto Cortina y Koplowitz (aunque su padre y el otro Alberto aún esperan su título, que todo se andará). Dª Alicia Koplowitz y Romero de Juseu es marquesa de Bellavista. Su hermana Esther Koplowitz es marquesa de Cubas y de Casa Peñalver. El exdirector de ABC y de La Razón, D. Luis María Ansón, es conde de Puñoenrostro. Es marqués de O'Shea D. Emilio Botín. El lector interesado encontrará fácilmente muchísimos más ejemplos, a poco que indague. (V. el Elenco de grandezas y títulos nobiliarios españoles 2010, del Instituto Salazar y Castro, ISBN 9788489851658, Ed. 43ª, 2010, Pp. 1326.)

En 2009 existen en España 2.974 títulos nobiliarios en posesión de 2.205 individuos. 405 son Grandes de España (representados por el Consejo de la Diputación Permanente de la Grandeza de España). (Es infrecuente ser Grande de España sin tener título.) De esos títulos, 153 son ducados; 1.350 marquesados (de ellos 141 con Grandeza de España); 923 son condados (102 de ellos con Grandeza de España). Las familias o los clanes aristocráticos abarcan, evidentemente, a muchísimos otros individuos, estando íntimamente vinculados a casi toda la oligarquía financiera y terrateniente.
[V. el art. de A.M. Vélez en PUBLICO.ES]
[V. asimismo mi consideración al respecto en el adjunto glosario de antropónimos]
(Mi interés por ese tema no es de ahora; con el seudónimo de «H. Lizondo», hace nueve lustros publiqué en Vanguardia Obrera dos artículos titulados «Los clanes financieros españoles» -con sendos subtítulos- en los números 8 y 9, de dic. 1965 y en. 1966 respectivamente; v. infra, Secc. 1ª del Anejo I.)


[NOTA 18]

Madrid, de Corte a checa, Madrid: Ciudadela Libros, 2006; 1ª ed. Salamanca: Jerarquía, 1938.


[NOTA 19]

Sobre la significación socio-política del estudio y del cultivo del esperanto en la España prefranquista, dicen José A. del Barrio y Ulrich Lins (en «La utilización del esperanto durante la guerra civil española», en Congreso La Guerra Civil Española 1936-1939, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2006): «La palabra esperantista también puede aludir a la fracción más ideologizada del movimiento, aquéllos que tomaban el esperanto como un medio de fraternidad universal, y de acercamiento entre los pueblos; [...] no todos los hablantes del esperanto comparten esta ideología, ni todos con la misma intensidad». Bien, no todos, pero -según lo ponen de manifiesto esos dos autores- en la España de entonces la mayoría de ellos sí se decantaban por esos planteamientos y, sobre todo, ésa era la percepción generalizada. Después de la derrota republicana en 1939 el esperanto quedará prácticamente prohibido hasta fines de los años 40, en que se le permitirá, a regañadientes, un tibio renacer. (V. también Francisco de Luis Martín, «Aproximación al esperantismo socialista en España (1906-1936)», Aula, Nº 7 (1995), pp. 243-257, ISSN 0214-23402; en este último trabajo se señala que los entusiastas del esperantismo socialista recalcaban «su carácter eminentemente democrático, porque favorecía a los humildes que no habían podido dedicar el tiempo y el dinero necesarios para estudiar varias lenguas» y «su carácter de instrumento de paz que acercaba a los pueblos, fomentaba la solidaridad internacional y creaba las condiciones para hacer de los hombres auténticos ciudadanos del mundo».) El lingüista alemán de orientación neorromántica Karl Vossler, en Filosofía del lenguaje (Buenos Aires: Losada, 1943, trad. A. Alonso & R. Lida), p. 273, afirma: «Imposible realizar el propósito esperantista mientras no se tenga o no se logre producir una mentalidad esperantista. Esta mentalidad se llama pacifismo, internacionalismo, racionalismo, socialismo radical, igualitarismo absoluto, utilitarismo y tecnicismo. ... Hoy [1923] se da a los ferroviarios alemanes enseñanza gratuita de esperanto. La enseñanza de la mentalidad correspondiente se la han dado la guerra y la revolución ... pero no gratis, sino a costa de la patria alemana». En la España de los años 20 y 30 los reaccionarios pensaban igual. (V. sobre esto el artículo de Cristina Lafont y Lorenzo Peña, «La tradición humboldtiana y el relativismo lingüístico», en Filosofía del lenguaje II. Pragmática, ed. por Marcelo Dascal, Madrid: Trotta, 1999, pp. 191-218. ISBN 84-8164-333-5.)


[NOTA 20]

Sobre el destino de su amiga Hildegart, v. la págª de Wikipedia


[NOTA 21]

Y a la estadística (hinchada y posiblemente exagerada) que -en el famoso debate en el congreso del 16 de junio- adujo D. José Mª Gil Robles acerca del número de muertes violentas en los meses anteriores.


[NOTA 22]

Germán Lopezarias en El Madrid del ¡No pasarán! 1936-1939 [Madrid: El Avapiés, 1986], pp. 5-6 dice al respecto: «Parece ser que nada inminente va a ocurrir, aunque queda bien claro que los señores diputados andan a gorrazo limpio. Se anuncia a bombo y platillo el refrigerador `Gibson', con congelador plano [...] y el Banco de España -otra muestra más de que no va a pasar nada- anuncia una emisión de obligaciones del Tesoro a cuatro años».


[NOTA 23]

Había habido, sí, fuerte temor, al efectuarse el escrutinio tras las elecciones del 16 de febrero, de que el General Franco, jefe del alto estado mayor, diera un golpe de estado para frustrar el resultado de las urnas, adverso a las fuerzas reaccionarias. Tal inquietud, sin embargo, sólo fue compartida por un número reducido de personas que tenían noticia de tales preparativos. Uno de esos pocos -vide infra- había sido mi padre, por desempeñar una función en el ministerio de la Gobernación que lo puso en contacto con el Presidente del consejo de ministros, D. Manuel Portela Valladares. Pasado aquel susto, y transcurridos ya cinco meses, ese peligro parecía conjurado. De hecho en la nueva conspiración el jefe de orquesta será el general Mola y no Franco, que siguió deshojando la margarita durante bastante tiempo.


[NOTA 24]

Ese conde, hombre de mucha significación en la bandería alfonsina -y, a la sazón, agente del Conde de Barcelona ante el Caudillo-, no debió desconocer los vínculos indirectos de mi madre con la constelación dinástica, habiendo sido, en su momento, uno de los conferenciantes invitados por la recién mencionada organización femenina Aspiraciones.


[NOTA 25]

Por cierto también, al parecer, mi abuelo materno era oriundo de la misma provincia, concretamente de Burgo de Osma.


[NOTA 26]

V. Francisco Marhuenda, Ignacio Ruiz Rodríguez, Enrique San Miguel y Jorge Urosa, El Tribunal de Garantías Constitucionales de la II República, Biblioteca Académica de la Comunidad de Madrid, 2000, ISBN 978-84-451-1714-9. La significación de ese Tribunal en la Constitución republicana de 1931 la he analizado en el capítulo 2 de mi libro Estudios republicanos: Contribución a la filosofía política y jurídica, México/Madrid: Plaza y Valdés, 2009, ISBN: 978-84-96780-53-8. Se reunió por primera vez el 2 de Septiembre del año 1933, con asistencia del Presidente del Consejo de Ministros, D. Manuel Azaña. Supongo que fue durante ese destino cuando mi padre (a la sazón un mozalbete veinteañero y un modesto taquígrafo) conoció personalmente a una serie de figuras, como Victoria Kent y el líder mesocrático, José de Acuña y Gómez de la Torre -aquel singular centrista que abogaba por un derecho universal al sustento garantizado.


[NOTA 27]

Esa amenaza de golpe militar es hoy bien conocida por los historiadores y biógrafos, habiendo sido detallada en muchos trabajos, como la biografía de Preston. El general Franco la presentaba como una advertencia y una petición de que el Presidente de la República y el del Gobierno proclamaran el estado de guerra, impidiendo la reunión de las Cortes recién elegidas y estableciendo así una dictadura militar con respaldo de la autoridad civil -aunque en términos que implicaban una violación de la Constitución. Sin embargo, Franco no se limitó a formular tal sugerencia, sino que presionó y amedrentó a ambos presidentes; y eso, a un hombre perspicaz como Portela, le hacía atisbar que el general podía ejecutar el golpe por sí mismo y en contra de la negativa presidencial a proclamar la ley marcial. No sé con cuántas personas se sinceró D. Manuel; si se lo dijo (o se lo dejó ver) a mi padre -humilde funcionario auxiliar del Ministerio con escasa antigüedad-, supongo que fue porque dio la casualidad de que le había tocado esa guardia. Al final Franco renunció a esa idea -que no sabemos en qué medida consideró, al haber fracasado su presión cerca de Alcalá Zamora y Portela Valladares en las horas que siguieron al escrutinio del 16 de febrero de 1936.


[NOTA 28]

Extraigo las frases que siguen principalmente de Wikipedia: Bibiano Fernández Osorio y Tafall (1902-1990). Doctor en Ciencias Naturales y Catedrático de la misma materia en el Instituto de Pontevedra, ciudad de la que fue alcalde, fue secretario de la Misión Biológica de Galicia, creada por la JAE (Junta para Ampliación de Estudios). (V. un trabajo sobre la labor de tal Junta, con cuyos escombros erigirá el franquismo en 1939 el CSIC.) Osorio y Tafall fue después secretario de la Junta Nacional de Izquierda Republicana y ocupó las subsecretarías de Trabajo y Gobernación. Posteriormente fue director de Política, el órgano de Izquierda Republicana y, en 1938 fue nombrado Comisario General de todos los Ejércitos en el gobierno de Negrín. Se exilió tras la derrota republicana de 1939. Fue profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Politécnico Nacional y del Centro de Estudios Internacionales del Colegio de México. Se incorporó a Naciones Unidas en 1948. Dirigió la FAO en Chile, Indonesia y Egipto. En 1964 fue puesto a cargo de las operaciones de la ONU en el Congo, y luego en Chipre.


[NOTA 29]

V. el folleto Rvdo. P. D. Filiberto Díaz Tosaos (1866-1945) de Pedro García Bayón-Campomanes, Ed. Boletin de la Real Sociedad de Historia Natural. Madrid, 1945. 8 págs. (Separata en homenaje a Filiberto Díaz Tosaos). Ese sacerdote fue doctor en ciencias, conservador en el Museo Nacional de ciencias naturales y, hacia el final de su vida, jefe de la Sección de Mineralogía del museo del CSIC. Sobre su labor investigativa, v. «La enseñanza universitaria de las ciencias naturales durante la restauracion y su reforma en los primeros años del siglo XX» por Luis Alfredo Baratas Díaz y Joaquín Fernández Pérez, Llull, vol. 15, 1992, 7-34, Universidad Complutense de Madrid. El R.P. Filiberto Díaz Tosaos era un simpatizante de Falange, como lo prueba su donativo para la División Azul. (V. http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1942/12/24/0 27.html.)

Otra información sobre este personaje la suministra Alfonso Navas en su ensayo «El Museo nacional de Ciencias Naturales durante el franquismo» (en el libro Tiempos de investigación. JAE-CSIC, cien años de ciencia en España, coord. por Miguel Ángel Puig-Samper, Madrid: CSIC, 2007, pp. 311-19), donde se afirma (ibid., pp. 313-4) que en la primavera de 1939 Julio Palacios, vicepresidente del Instituto de España,

inmediatamente llamó al reverendo padre Filiberto Díaz Tosaos de 73 años, agustino, nombrándole director del MNCN y encargándole de la depuración del personal del mismo. [...] El 27 de noviembre de 1939 Díaz Tosaos extiende certificados en su cargo de depurador, dando por finalizada su labor. [...] en la toma de posesión como director del museo de Pedro de Novo y Fernández Chicarro el 15 de ese mes [octubre de 1939] el inefable don Filiberto Díaz Tosaos escribe: «Una grata noticia: [...] en la misma sala de sesiones habíamos entronizado el retrato del caudillo y el crucifijo. ¡Viva Franco! ¡Hosanna a Jesús!».


[NOTA 30]

D. Juan Antonio Zulueta y Cebrián, hijo del pedagogo Luis de Zulueta y de la maestra Doña Amparo Cebrián, era un periodista del Debate, que llegará a ser miembro del Consejo Privado del conde de Barcelona, D. Juan de Borbón y Battemberg.

V. el obituario del ABC del 7 de febrero de 1982 (http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1983/02/07/ 050.html):

Ha fallecido ayer, a los sesenta y nueve años de edad, el abogado, decano del Servicio Contencioso del Ayuntamiento de Madrid, don Juan Antonio de Zulueta y Cebrián. El señor Zulueta mantuvo durante cuarenta años una continua actividad como político liberal. Luchó tenazmente como miembro destacado de Unión Española por el establecimiento de la Monarquía democrática. [...] Perteneció al Consejo privado del Conde de Barcelona hasta su disolución, en 1969. Apoyó con entusiasmo el tránsito pacífico del anterior régimen a la actual Monarquía, pero no llegó a afiliarse a ningún partido político. Prefirió presidir, en su condición de liberal independiente, desde 1978 a 1981, el Club Liberal de Madrid, del que fue nombrado presidente de honor, junto a don Salvador de Madariaga (a título póstumo) y el premio Nobel Friederich A. Hayek.

Dejo al articulista la responsabilidad de tan halagüeño juicio, que pasa de puntillas sobre la complicidad de ese abogado con la sanguinaria tiranía del Caudillo. Y es que también había apoyado con entusiasmo el tránsito no pacífico de la democracia al caudillaje en 1936-39, enlazando a los civiles con los sublevados en el Cuartel de la Montaña. (Sobre su presencia en el Consejo Privado de Juan de Borbón, v. «De emigraciones intelectuales y políticas» por Ismael Medina; http://www.plataforma2003.org/hemos_leido/171.htm.)


[NOTA 31]

Causa Nº 65.455, que luego llevó también los números 15121, 59065 y 18052.


[NOTA 32]

De hecho las sentencias de muerte llovían por motivos más baladíes que los cargos que pesaban sobre él, que incluían haber sido destinado en el ejército al servicio de inteligencia militar, SIM.


[NOTA 33]

Puede haber sido decisivo el informe favorable del P. Joaquín González Conde, secretario de cámara del Obispado de Madrid-Alcalá.


[NOTA 34]

No todo el mundo se resignaba: un puñado de irreductibles proseguían la lucha en el maquis; reorganizábase clandestinamente el partido comunista -mi tío carnal, José Fuentes Chércoles, fue detenido por entonces por ese motivo y a él sí le pidieron directamente la pena capital.


[NOTA 35]

Otros compañeros de prisión suyos habían sido el poeta Miguel Hernández y el futuro dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Lázaro y mi padre se habían conocido durante la guerra, destinados ambos al SIM.


[NOTA 36]

En realidad la conmutación violaba la literalidad del Decreto, que hubiera debido implicar el indulto total de la pena: «Artículo 1º: Se concede indulto total de la pena impuesta, o que procediera imponer a los responsables de los delitos de rebelión militar, contra la seguridad interior del Estado o el orden público, cometidos hasta el primero de abril de mil novecientos treinta y nueve [...] siempre que no conste que los referidos delincuentes hubieran tomado parte en actos de crueldad, muertes, violaciones, profanaciones, latrocinios u otros hechos que por su índole repugnen a todo hombre honrado, cualquiera que fuere su ideología.» Mi padre no había sido condenado por ningún acto de crueldad, muerte, profanación o latrocinio. Ni siquiera por delito de rebelión, sino de auxilio a la rebelión. (Tal vez, por ello, le fuera aplicable el art. 5º, que extendía el indulto a actividades consistentes en «preparar, realizar o favorecer el delito principal».) Por otro lado, las dos fuentes que he consultado ofrecen, en un punto, datos contradictorios entre sí: los papeles de mi difunto padre mencionan como fecha del indulto la de 1946-10-18, mientras que en la página http://www.filosofia.org/hem/dep/boe/9451020.htm (perteneciente al sitio «Filosofía en español») se da la fecha del 9 de octubre para el Decreto y del 20 para su publicación en el BOE. Tiene que tratarse del mismo decreto, evidentemente.


[NOTA 37]

En el primer período que recuerdo (1950-52) mi padre estaba ausente, trabajando en Madrid. Mi madre -de quien ya dije que, aun de jovencita, debía haber mostrado atisbos de insumisión- había evolucionado; era una mujer culta y de ideas avanzadas, en busca de adelantos en pedagogía y puericultura (según las corrientes de la época) e impulsora decidida de la lectura para sus hijos, siendo ella misma, desde su adolescencia, una apasionada lectora. (En sus años tardíos dejará de serlo a la fuerza, por la ceguera que entristecerá su vejez.)


[NOTA 38]

El autor de esa antología escolar era un tal Quiliano o Quintiliano Blanco Hernando. Hiciéronse, al parecer, muchas ediciones. Debió de ser ampliamente utilizada por toda España, igual que las enciclopedias de Dalmau Carles.


[NOTA 39]

Posiblemente algo influyera también en mi visión de nuestros hermanos inferiores el precioso cuento «Los tres cerditos» (al parecer inventado por otro inglés, James Halliwell-Pillipps), con su inferencia moral contraria a la vagancia y favorable al trabajo y al esfuerzo, pero que, a la vez, presentaba a los demás animales como viciosos o virtuosos, con méritos y con deméritos, mas, en todo caso, como seres dignos de compasión ante la adversidad.


[NOTA 40]

Poco antes de que yo abandonara la ciudad; v. Francisco Moreno Sáez, Cincuenta años: Medio siglo de historia de la provincia de Alicante a través de las páginas de Información, Alicante, 1991.


[NOTA 41]

«¡Alabim, alabam, a la bim bom bam. Ferroviarias, Ferroviarias, y nadie más!


[NOTA 42]

No todo fueron penas en el Instituto Cardenal Cisneros. También fue para mí una gracia de la Fortuna, que agradezco, contar en él con tres ilustres profesores: D. Francisco Rodríguez Adrados en griego -de quien hablaré más abajo y que marcó mucho mi vocación intelectual-; José Mª Igual Merino, en Geografía e Historia; Florencio Bustinza Lachiondo, en ciencias naturales. Tengo asimismo una deuda por lo que me aportaron otros maestros a quienes menciono más abajo. Nada de eso atenúa, empero, la amargura de aquellos años.


[NOTA 43]

Creo que la había adquirido para sus oposiciones a fines de los años 20, pero de eso no estoy del todo seguro. En cualquier caso esa máquina se estuvo usando, como mínimo, veintitantos años -y, que yo recuerde, sin averías; sólo había que cambiar, claro está, la cinta cuando perdía tinta. Yo la usé para mis primeros escritos, tanto monografías académicas como documentos políticos.


[NOTA 44]

También intentaron mis padres hacer menos inconfortable el invernalmente gélido piso de Guzmán el Bueno con una moderna instalación de luz y radiadores eléctricos. Fue un gasto ruinoso (yo ya tenía edad de percatarme de ello) para un resultado tremendamente insatisfactorio, porque seguimos pasando muchísimo frío hasta que llegó la estufa de gas butano, años después.


[NOTA 45]

Más adelante me regalaron un tocadiscos -como pasaron a denominarse con el surgimiento de discos de microsurco.


[NOTA 46]

En su vejez mi padre se apartará algo de esas actitudes y abrazará una cierta inclinación ecologista ingenua, anhelando, p.ej, una agricultura natural, sin pesticidas ni fertilizantes artificiales, lo cual podía entroncar con su añoranza del campo -que apenas había conocido en su infancia, y eso de visita, o durante la guerra, en las trincheras-.


[NOTA 47]

Desconozco en qué medida tales entusiasmos podían venir de estar trabajando como empleado comercial en una empresa de venta de herramientas y maquinaria (que había evolucionado a partir de una modesta ferretería de barrio); o si había preexistido, siendo un motivo para que se sintiera a gusto en ese trabajo -aunque esa oferta laboral había sido casual, por haber coincidido su dueño con mi padre en la celda (y antes en el SIM). En todo caso sí creo que ese empleo fue una de las razones de la pronta adquisición en mi casa de los aparatos domésticos en cuanto salían al mercado, quizá en algunos casos con un poco de descuento.


[NOTA 48]

Otra de sus aficiones era mirar por la noche, desde la azotea de nuestra casa, el cielo estrellado, comentando la inmensidad del cosmos, con evocaciones sacadas de lecturas juveniles, tal vez el Micromegas de Voltaire. Le gustaban la ciencia ficción y la especulación sobre vidas extraterrestres y viajes interestelares. Confieso que, al igual que a Hegel, a mí ese tropismo galáctico me atrajo siempre muy poco, tirando a nada. El firmamento me era indiferente; no conseguía despertar mi curiosidad qué pasara a cientos de años luz de la Tierra. Ni siquiera la Luna me interesaba demasiado ni menos Marte ni Júpiter. Todo eso me caía lejos. Tampoco la ciencia ficción me ha atraído nunca, la verdad sea dicha. Puede que sean limitaciones mías y que haya un valor en interesarse por todo eso, pero yo siempre he sido muy terráqueo.


[NOTA 49]

Siendo malos los programas, eran infinitamente mejores que los actuales, a pesar de la proliferación de canales y del color. Había teatro clásico, zarzuela, películas de antes (de las buenas, las de blanco y negro) y emisiones históricas (a cargo de Luis de Sosa y de Morales Oliver). Los concursos no eran chabacanos como los de hoy. Desgraciadamente también había fútbol y toros. Eso, claro, yo no lo miré jamás. Tampoco miraba las variétés, los espectáculos de baile, flamenco o diversión liviana -salvo algún festival de canciones.


[NOTA 50]

A mi padre le gustaba mucho el deporte. En él eso formaba parte de una ideología, que rendía culto a la naturaleza. Eran las suyas ideas que venían del humanismo renacentista e ilustrado, con una exaltación de la alegría de vivir, la salud, la robustez, los hábitos saludables, la higiene, el aire libre, la pujanza corporal, que acarreaba también una gran admiración por el paganismo greco-romano y su exhibición del desnudo. Implicaba un rechazo al cristianismo, por su espiritualismo, su mojigatería pudibunda, su dolorismo compungido y penitencial -a su juicio morboso-, su separación del alma y el cuerpo. Era un hombre alto, hercúleo, muy orgulloso de sus bíceps. También le agradaba ver espectáculos deportivos, incluido el fútbol, sin ser fanático ni hincha de ningún equipo. Nunca comprendió que a su hijo no le gustara absolutamente nada de todo eso: que apenas hiciera gimnasia y mucho menos practicara deporte alguno (siempre mostré un rechazo total a los juegos de pelota, cualesquiera que fueren). Me llevó una vez, siendo yo aún un niño, a presenciar un encuentro de balompié de equipos aficionados; lo pasé mirando al público, que era lo único que para mí tenía sentido. No me volvió a llevar a ningún otro. Pero para él era un enigma mi desinclinación a todas esas actividades físicas al aire libre.


[NOTA 51]

Una de mis lecturas más frecuentes por ese período fue la revista Storia illustrata, de la Editorial Mondadori (cuyo primer número había aparecido poco antes, en 1957). Me la pasaba con regularidad mi tío carnal José Fuentes Chércoles (medio-hermano de mi padre), quien trabajaba en la sociedad general española de librería, sita en la calle Evaristo San Miguel (en la parte decimonónica del barrio madrileño de Argüelles, cerca de Ferraz). Esa empresa era la importadora en España de esa revista y de muchas otras; debían sobrar muchos ejemplares que se tiraban. Él, sabiendo que yo estudiaba la lengua italiana y era aficionado a la historia, cada vez que nos visitaba (lo cual era, por esos años, frecuente) me traía como regalo un buen manojo de esa revista y otras más (fue él también quien me regaló la biografía de Nehru, p.ej). Así pude leer un montón de artículos sobre temas históricos enormemente variados: el régimen mussoliniano en su declive, las purgas en la Rusia de los años 30, el pontificado de Pío IX, el reinado de Luis XI, la Larga Marcha de Mao y muchos otros.


[NOTA 52]

También aquel otoño marcó el paso del pantalón corto al largo, simbolizando -según la costumbre indumentaria de aquella época- el tránsito de niño a hombre.


[NOTA 53]

Poco después de regresar de esas vacaciones sufrí una intervención quirúrgica de extirpación de las amígdalas o anginas -según se solía hacer entonces. Lejos de atajar esa operación mis dolencias de las vías respiratorias, me causó una faringitis crónica, que se traducía en tremendos catarros que me duraban todo el invierno, año tras año. Estuve después en tratamiento del asma alérgica, con una especie de autovacuna, pero tampoco sirvió de nada. Entonces no se administraban antibióticos por tales infecciones, como se hará posteriormente (aunque hoy de nuevo ha caído en desuso esa práctica terapéutica, porque lo de la medicina va por modas).


[NOTA 54]

Algunos de mis recuerdos relativos a esas películas pueden contener una contaminación de otros posteriores, de filmes vistos por la TV en sus primeros años.


[NOTA 55]

De las emisiones radiofónicas también recuerdo una regular sobre problemas agropecuarios, que mi madre y yo escuchábamos asiduamente. La pasaban por Radio Nacional y consistía en un diálogo entre dos personajes -uno culto y refinado en su dicción y el otro un pueblerino campestre, Juanón. Eran los años 50 y tantos. Tal vez sea el origen de uno de mis intereses, que quedará para siempre, por todo lo relacionado con el campo y la agricultura, a pesar de ser absolutamente ajeno a mi experiencia (porque ni siquiera he tenido raíces cercanas en algún pueblo rural ni familiares próximos que vivieran en el campo ni nada así). También pudieron contribuir a ello las Ferias del Campo, que se celebraban en Madrid y que visité con mis familiares en varias ocasiones. Curiosamente -y sin que pueda yo determinar la causa- pronto fui consciente de la enorme importancia de la producción agraria para la vida humana y del papel de los campesinos en la sociedad. Quizá el curso monográfico de Geografía agrícola de España que seguiré en el Preuniversitario (año lectivo 1959-60) haya contribuido a ese interés. Cuando, años después, sea yo ideólogo y propagandista del PCEml, una de mis especialidades será el tema rural.


[NOTA 56]

Alguien más ha recordado con cariño aquel folletín. (V. V. la bitácora «Acero Bolchevique». V. también el artículo de mi colega del CSIC Alberto Sánchez Alvarez-Insúa «Luisa Alberca y la generación de señas de identidad en el primer franquismo», Arbor Nº 720 julio-agosto 2006.


[NOTA 57]

Felizmente tal prejuicio no será compartido por todo el mundo (y más bien en la dirección del PCEml -la organización en la cual yo militaré- habrá una tendencia opuesta a reivindicar toda la cultura popular española, a ser muy del pueblo español, heredando en eso una tradición del PCE).


[NOTA 58]

V. el apartado siguiente.


[NOTA 59]

No es de extrañar que mis posturas en la dirección de la organización revolucionaria en la que militaré tantos años me valieran ser irónicamente motejado de «Don Prudencio».


[NOTA 60]

V. el vol. 14 de El franquismo año a año, ed. por J.C. Laviana, Madrid: Unidad editorial, 2006.


[NOTA 61]

Muchos años después (en 1966) lo recordaré en París en una reunión, provocando una exclamación medio irónica del camarada Paulino García Moya: «¡Nos estaba faltando un argumento para estar contra la monarquía y tú nos lo acabas de proporcionar!». En ese sentimiento que fue el mío desde que estudié la historia medieval del tercer curso de Bachillerato (en el año lectivo 1956-57) se perfila ya una constante de mi manera de ver los hechos humanos: el criterio del legalismo, la convicción de que los primeros obligados a respetar las normas vigentes son los legisladores y gobernantes, siendo causa de desobediencia legítima al poder su propia vulneración de la legalidad. Vide infra, p. 44 y nota 52.


[NOTA 62]

Todo eso me situaba ya en la orilla opuesta a la islamofobia, que ahora tiene tanta prevalencia en los ámbitos del conservadurismo europeo e hispano.


[NOTA 63]

El primer ministro contra el que se dirigió esa sublevación era el democristiano Pierre Pfimlim, partidario de buscar una salida de conciliación al drama argelino.


[NOTA 64]

También seguí con enorme atención los contactos que allí estableció con los líderes del movimiento reivindicativo negro y antirracista, como Malcolm X, porque yo era, desde años atrás, un entusiasta de la causa negra (otro de mis temas vitalicios).


[NOTA 65]

Sobre esta gran figura de la investigación humanística en España, prócer de la lingüística y la filología helénicas en particular, v. el Nº 37-38 (1984) de la revista Anthropos, ISSN 0211-5611 (monográficamente dedicado a D. Francisco Rodríguez Adrados). Muchos años después (y ya en un período de mi vida posterior al que cubre este ensayo) influirá en mi trabajo el libro de F. R. Adrados Lingüística estructural, 2 vols, Madrid: Gredos, 1969.


[NOTA 66]

Recordando aquellos sentimientos de mi lejana adolescencia y cotejándolos con mis actuales ideas jurídico-políticas, colijo que hay una enorme continuidad subyacente. En mi trayectoria posterior a 1992 el descubrimiento del Derecho será el suceso decisivo que determinará un viraje en mis ideas, entrañando una honda -aunque paulatina- conversión, que me hará comprender, por fin, qué método es más apropiado para influir en la gobernación de la sociedad en un sentido de avance y de progreso hacia metas de mayor justicia, a saber: en lugar de pretender subvertir o derribar el derecho vigente, utilizar sus resquicios para ir metiendo cuñas y así impulsar su evolución; explotar y alegar la racionalidad parcial que lo inspira (porque, si no tuviera ninguna, ni siquiera podría existir ni regular la sociedad, ni bien ni mal) para, a partir de la misma, ir reclamando su ampliación y profundización, o -lo que es lo mismo- que se vayan reduciendo los elementos de arbitrariedad presentes en el ordenamiento jurídico; en vez de batallar por una alternativa anti-jurídica, proponer -mientras sea posible- un perfeccionamiento legislativo conforme con principios y valores de un modo u otro ya asumidos por el propio ordenamiento. Ésa es hoy la clave de mi pensamiento político (vide infra §18.3 del capítulo II [pp. 161ss]), que podríamos denominar «juridicismo de progreso social». Pero, haciendo este repaso autobiográfico, me doy cuenta de que esas ideas me vienen de muy lejos. (V. también infra, Anejo V, pp. 207ss). Otra manifestación de ese mismo legalismo que parece haber sido una constante de mi manera de ver los hechos histórico-políticos es mi temprano juicio -siendo un adolescente- sobre el fratricidio del rey Enrique II; vide supra, pp. 40-41 y nota 47.


[NOTA 67]

Ese Curso Preuniversitario obedecía ya en su diseño a nuevas orientaciones pedagógicas tendentes a incentivar en los alumnos las técnicas de investigación y autodidactismo -en contra de la visión tradicional de que la enseñanza es esencialmente una transmisión de conocimientos. Las asignaturas de ese curso eran todas monográficas, sirviendo para que la indagación bibliográfica la abordara por sí mismo el estudiante (un estudiante, en la mayoría de los casos, de 16 años -si bien en el mío eran 15). Ya he mencionado el Fedón y las Catilinarias. Otros dos temas eran el Quijote y la geografía agrícola de España. Mi estudio cervantino no fue nunca muy amplio -ni, menos, profundo; lo de la agrogeografía hispana sí marcará indeleblemente mi interés por las cuestiones campesinas. Ya entonces, a mi tierna edad de 15 años, juzgué muy críticamente toda esa orientación innovadora; mi experiencia posterior confirma plenamente mis recelos. Es absurdo pretender investigar antes de haber aprendido. Y, para aprender, nada vale tanto como unas buenas lecciones magistrales y unos buenos manuales.


[NOTA 68]

Tras esa impregnación poca mella podían hacerme El archipiélago de Gulag o El libro negro del comunismo, veraces o mendaces.


[NOTA 69]

La mística revolucionaria del Octubre petrogradense nunca me sedujo; todo eso siempre me resultó ajeno.


[NOTA 70]

Por cierto años después, en 1965, Paulino García Moya me contará que en el verano madrileño de 1936 conoció a Arturo Barea, cuando éste actuaba en los clubes represivos, o «checas», de signo rojinegro.


[NOTA 71]

Esas interferencias consistían en una secuencia de estridentes chirridos sacudidos por crepitaciones aleatorias, a manera de bocinazos, que convertían la audición en un suplicio mas no siempre lograban impedir que un oyente empecinado captara, mal que bien, el mensaje radiofónico. Según lo he sabido después, el servicio franquista de interferencia radial se perfeccionó mucho gracias a la ayuda técnica de los imperialistas yanquis, que le regalaron equipos emisores especialmente adaptados para ese cometido, de avanzada tecnología. Como se ve, the land of the free tenía mucho empeño en que aquí no pudiéramos escuchar la única emisora española sin censura de Franco. ¡Una cosa más que les debemos!


[NOTA 72]

También fui, durante poco tiempo, alumno de Manuel Criado de Val, quien asimismo profesaba la lingüística estructural; contra su docencia se armó la primera bulla protestataria que he presenciado en mi vida y en la que me abstuve totalmente de participar; creo que le reprochaban que no se le entendía, o algo así.


[NOTA 73]

Estuvimos estudiando un manual de la Alemania oriental, cuyo título era, creo, algo así como Der dialektische Materialismus, y cuyo autor no recuerdo en absoluto. En la traducción trabajamos afanosamente mi hermana y yo (a pesar de la levedad de mi escaso conocimiento de la lengua alemana). (Jorge era perfectamente bilingüe.) En ese seminario participaba también Carlos Piera.Quisimos invitar a Javier Muguerza -a quien yo no llegué a conocer-, pero Jorge recomendó dejarlo para más adelante -una vez que nos hubiéramos empapado bien de las ideas de la filosofía marxista.


[NOTA 74]

Paris: Plon, «Tribune libre», 1962; era una compilación de debate sobre la dialéctica de la naturaleza).


[NOTA 75]

Por entonces -o tal vez un poco después, en los primeros tiempos de mi compromiso prochino, desde el verano-otoño de 1963- leí muchos otros textos y folletos, de diversa envergadura, publicados en Pequín. Entre ellos recuerdo un librito muy interesante que, años más tarde, evocaré en mis contactos con los camaradas chinos, quienes dirán desconocerlo (tal vez el autor había caído en desgracia): Wang Jo-fei en prison, de Yang Tche-lin.


[NOTA 75 bis]

Justamente por entonces, hacia 1962 ó 63, asistí unas pocas veces a un seminario que se celebraba en casa de Víctor Sánchez de Zavala, en la calle Gutenberg, sobre el libro Teoría del lenguaje de Karl Bühler, al cual acudían asiduamente, entre otros, Rafael Sánchez Ferlosio y José Carlos Piera Gil. Interrumpí tal frecuentación cuando mis preocupaciones derivaron a lo político y me fui enfrascando en la actividad clandestina, principalmente en la FUDE, de la cual hablaré más abajo.


[NOTA 76]

La vida sexual de los salvajes del noroeste de Melanesia.


[NOTA 77]

Luego he sabido que había estado en el Madrid sitiado de 1936-39 y tratado como un vencido más al caer la capital en manos del enemigo.


[NOTA 78]

No tuve por entonces ocasión de leer otras grandes obras literarias sobre nuestra guerra, que pasarán por mis manos años después del cese de mi militancia política en 1972, como L'espoir de Malraux y For Whom the Bell Tolls de Hemingway.


[NOTA 79]

Prefiero usar las palabras «privatismo» y «privatista» en vez de «capitalismo» y «capitalista». La palabra «privatismo» indica, a las claras, de qué se trata: un sistema de propiedad privada de los medios de producción. Las modalidades de ese sistema son secundarias. Formas de «privatismo» son la esclavitud, el régimen señorial de servidumbre y el moderno régimen de contratación laboral. Llamarlo «capitalismo» me parece fundamentalmente erróneo, salvo en el marco de unas teorías económicas muy determinadas, como las de Ricardo y Marx, para las cuales el capital son los medios de producción, en tanto en cuanto son producidos como valor por el trabajo. (La tierra y los yacimientos no serían, empero, capital; sin embargo son medios de producción y en los sistemas privatistas son bienes de propiedad privada.) Lo opuesto al privatismo el es colectivismo, socialismo o comunismo (para el caso es igual).


[NOTA 80]

Edición expurgada, evidentemente, que se publicó en la España franquista.


[NOTA 81]

Acudimos también a una velada literaria en que ese autor presentaba un relato autobiográfico. Uno de los comentaristas, muy elogioso, afirmó -en medio de exclamaciones de asombro o reprobación- que las tristes peripecias relatadas reflejaban situaciones anteriores al Movimiento Nacional. (Estábamos en 1961.) Posteriormente el círculo se reunirá semanalmente en la nueva casa de Jesús Munárriz y Lourdes Ortiz en el barrio de Moratalaz.


[NOTA 82]

Aunque la zarzuela siempre me gustó mucho, sólo he tenido ocasión de asistir a salas teatrales con ese espectáculo en un período anterior y eso muy pocas veces. Las circunstancias de la vida lo han impedido después.


[NOTA 83]

Hablando del Opus Dei quiero puntualizar que no deseo demonizarlo en absoluto. Los del Opus son como cualesquiera otros -como los liberales, comunistas, fascistas, islamistas, mormones, socialistas, nacionalistas, testigos de Jehová. Entran porque alguien los ha contactado y seducido. Una vez dentro, intervienen factores de inercia, hábito, lealtad y autoidentificación grupal. A algunos, que querrían marcharse, les resulta difícil hacerlo por motivos afectivos y prácticos. Otros acaban abandonando esa militancia. (V. los dos libros de Mª Angustias Moreno, El Opus Dei: Anexo a una historia y La otra cara del Opus Dei.) Entre los afiliados al Opus los hay buenos y malos, mejores y peores, pues no están todos cortados por el mismo patrón. Es perfectamente posible a un progresista -sin renunciar para nada a sus propios planteamientos- entablar con algunos miembros del Opus Dei relaciones fructíferas de cooperación en diversos ámbitos; y con los demás relaciones civilizadas de coexistencia pacífica.


[NOTA 84]

Reproduzco más abajo en el Anejo III la crítica que me dirigió Jesús Ynfante por esos párrafos de mi artículo.


[NOTA 85]

Puede consultarse la entrada de Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Nicolai_Hartmann) sobre Nicolai Hartmann así como el portal de la Nicolai Hartmann Society (http://nicolaihartmann.blogspot.com). Sobre mi trabajo filosófico posterior en el que, en mayor o menor medida, me ocupo de Nicolai Hartmann v. la págª de Google al respecto. Mi principal estudio hasta el momento se contiene en mi libro El ente y su ser: Un estudio lógico-metafísico.


[NOTA 86]

V. Feliciano Blázquez, José Luis L. Aranguren: Medio siglo de la historia de España, Madrid: Ethos, 1994. ISBN 84-88888-007.


[NOTA 87]

Por esos años de 1963-64 leí -con motivo del seminario de Aranguren-, además de un libro de Erich Fromm (probablemente Ética y psicoanálisis), alguna obra de Wilhelm Reich (ya no recuerdo en qué idioma -creo que en francés). Esas lecturas ni me atrajeron ni pienso que hayan dejado en mí huella alguna. Todo lo del psicoanálisis siempre me dejó absolutamente indiferente, como algo con lo cual ni siquiera estaba en desacuerdo, viéndolo como perteneciente a un horizonte culturalmente alejadísimo de mis preocupaciones.


[NOTA 87 bis]

Mis recuerdos no coinciden con los de Teresa López Pardina, quien en su artículo «Memoria de Aranguren», Pasajes: Revista de pensamiento contemporáneo, ISSN 1575-2259, Nº 31, págs. 85-97 (repr. en la bitácora «A solas con los libros», acc. 2011-03-01) afirma, rememorando sesiones de aquel seminario: «Otro estudiante, Lorenzo Peña, de un curso posterior al mío, si no recuerdo mal, tuvo también ocasión de impartir densas lecciones de filosofía marxista a los compañeros interesados por conocer y/o discutir sobre una orientación del pensamiento inexistente en los programas académicos de nuestra especialidad». Lamento no recordar a Teresa, pero --ateniéndome a su propio relato-- colijo que yo pertenecía a un curso posterior al suyo, pues al parecer ella había empezado la especialidad de filosofía pura en octubre de 1961, o sea un año antes que yo. Dudo, por otro lado, que sea certera su rememoración; mi prudencia me alejaba mucho de abordar en público la filosofía marxista, ni siquiera en el seminario de Aranguren, al que asistían puntualmente dos policías. Otra cosa es que mi planteamiento crítico de Galbraith o de Raymond Aron fuera marxista, como sin duda lo fue. Seguramente era notoria en el curso mi afiliación doctrinal al marxismo --a pesar de mis cautelas y de lo reservado de mi carácter.


[NOTA 88]

Mills concentra el problema de las élites en la dirección real, no en la propiedad. Para reconciliar esa tesis con la idea de Marx de que las clases dominantes son las propietarias de los medios de producción, ideé una teoría según la cual la verdadera propiedad es la posesión, no la titularidad jurídica. Esa teoría puede solventar muchos problemas, pero se enfrenta a la larga a dificultades muy graves. Encerraba un grave peligro: con ella se podía justificar la tesis de quienes, años después, alegarán que en la URSS se había restaurado el capitalismo -porque (decían), si bien, nominalmente, los medios de producción eran de propiedad pública, o sea tenían como dueño a todo el pueblo, en realidad quienes los manejaban, los gestores, eran sus verdaderos propietarios; y esos gestores formaban una élite directiva. Así se diluía la diferencia que tantos sociólogos marxistas querían pergeñar entre los conceptos de clase y capa social y desembocábamos en la tesis de Milovan Djilas en su libro La nueva clase: un análisis del sistema comunista. Mi posición hoy (en 2010) es que la propiedad jurídica sigue y seguirá siendo un elemento esencial en la determinación de las clases sociales, aunque no el único. Pero baste con lo dicho.


[NOTA 89]

La visita oficial de Rafael Leónidas Trujillo Molina a su admirado Franco fue una aparatosa exhibición, acompañada de un nutrido séquito familiar, que suscitó la burla del gran humorista de Radio Madrid, José Iglesias, «El Zorro», cuyos comentarios satíricos eran la única crítica tolerada por la censura del régimen.


[NOTA 90]

Tal vez fue ése el último encarcelamiento de un socialista.


[NOTA 91]

Muchos de los camaradas que nos reuníamos en aquellas tertulias dominicales pasarán al grupo marxista-leninista Proletario en enero de 1964 y al PCEml en octubre del mismo año. Me temo que también la gran mayoría abandonarán la lucha al producirse en 1965 la fracción trosquista de que hablaré más abajo.


[NOTA 92]

Recuerdo haber sintonizado también Radio Marruecos, de Rabat, relatando detalles verídicos de la manifestación.


[NOTA 93]

Si no estoy equivocado, es Jaime Tortella Casares, actual profesor de historia de la música e hijo de D. Gabriel Tortella, un directivo de la Editorial Tecnos sita en la calle O'Donnell.


[NOTA 94]

El piso era lujoso; jamás en mi vida he visitado ninguna otra morada tan suntuosa. Tal vez sea que -por citar las palabras del Juan Tenorio de José Zorrilla- yo, si a las cabañas bajé, en cambio a los palacios no subí -ni he subido nunca.


[NOTA 95]

Lo cuentan muy resumidamente Fernando Jáuregui y Pedro Vega, Crónica del antifranquismo (2), Ed. Arcos Vergara, 1984, t. 2, pp. 178.


[NOTA 96]

Una conocida de mis padres que viajó a París, Carmen Lillo, fue a visitarme a esa librería y no la encontró evidentemente.


[NOTA 97]

Todavía hoy la distancia sigue siendo abismal. Mientras no se reconozca, no se hará nada por colmar esa brecha. Lo que pasa es que actualmente está más disimulada u ocultada, porque las autoridades franquistas y borbónicas han impulsado e impuesto el modelo automovilístico; y, en ese rubro, España sí ha avanzado (para mal) a pasos de gigante, convirtiendo la vida de las grandes aglomeraciones en un infernal pandemonium, donde el peatón tarda unas cuantas horas en su desplazamiento diario. Para el usuario del transporte público sigue siendo un suplicio vivir en la España de 2010 -pese a las indiscutibles mejoras de los últimos años-, por el tiempo invertido, el inconfort y las penalidades que se padecen, los larguísimos períodos de espera, los malos trasbordos y las pésimas o escasas interconexiones, todo lo cual contrasta con el sistema francés de transporte público en cada uno de esos aspectos. Sin embargo, el transporte público madrileño de 1963 era tal que hoy sería difícil de reflejar: decir que en el metro se viajaba como sardinas en lata sería una imagen manida pero apropiada (prácticamente se entraba y se salía arrastrado por una muchedumbre donde el individuo se disolvía en la masa); podían durar -imprevisiblemente- entre dos minutos y dos horas las esperas de las «camionetas» para ir a Moratalaz, La Elipa, el Barrio del Pilar o cualquier otra urbanización del extrarradio; no había ni un solo banco en los andenes, ni marquesinas en las paradas. La red metropolitana no cubría más que una pequeña área de la villa. Y en cuanto a los trenes de la RENFE -aunque ya habían mejorado mucho (en relación al calamitoso desastre de la posguerra)- era visible su inferioridad con relación a los cómodos y rápidos trenes de la SNCF.


[NOTA 98]

Ya en esa primera sesión, o sesión preliminar, del seminario choqué con Federico Sánchez -hombre rudo, altivo, desdeñoso, un aristócrata. Pienso ahora, retrospectivamente, que él seguramente me conocía de oídas, a través de Jaime Tortella (cf. supra, n. 79), aunque posiblemente yo fuera un insignificante pipiolo para él, a quien ni siquiera se le había ocurrido imaginar que iba a haber jovenzuelos que salieran a defender las tesis chinas -y menos un imberbe con aire casi infantil. Llegó al poco -y permaneció más tiempo en las sesiones del seminario- Fernando Claudín, más educado y cortés, pero frío, distante, como crispado o irritado -sin duda enormemente contrariado por nuestro alineamiento prochino. Mucho más hábiles y afables fueron Manuel Azcárate, Jesús Izcaray, Santiago Carrillo, etc. Líster fue de una cordialidad o camaradería sin efusión pero que se hacía muy cercana (aunque es posible que esa impresión mía fuera simplemente producto de un sentimiento de simpatía que él captó y quizá de un cierto acuerdo subyacente con algunas de las tesis que yo defendía, aunque naturalmente no podía manifestarlo en aquella ocasión).


[NOTA 99]

Una irónica alusión al ultrarreaccionario papa Gregorio XVI, aunque eso no tenía por qué saberlo nadie.


[NOTA 100]

Sobre Santiago González Noriega, v. la entrada de Google, un artículo de Gustavo Bueno (http://www.nodulo.org/ec/2003/n022p02.htm) y también una reseña biográfica publicada en el sitio «Filosofía en español»: http://www.filosofia.org/ave/001/a178.htm.


[NOTA 101]

La estancia debió de durar un par de semanas. Al final de la misma, ya terminaba el mes. Recuerdo estar en las calles parisinas durante la fiesta del 25 de agosto, 19 aniversario de la liberación de la capital francesa. La víspera se cumplía otro aniversario, evidentemente silenciado: el día de San Bartolomé del año 1572 había tenido lugar la matanza de hugonotes en la ciudad del Sena.


[NOTA 102]

V. sobre ese intento de reemplazar a la FUDE por una nueva CUDE, más políticamente anodina, lo que cuenta Julio Antonio García Alcalá, Historia del Felipe (FLP, FOC y ESBA): De Julio Cerón a la Liga comunista revolucionaria, Madrid: CEPC, 2001, p. 159.


[NOTA 102bis]

Las discusiones que, durante el otoño de 1963 y comienzos de 1964, tuvieron lugar en la organización estudiantil del PCE las recuerda así Riccardo Gualino Garófalo: «Éramos todos universitarios. Permanecíamos dentro del PCE, pero ya estaba marcada la batalla entre las posiciones de los `chinos', por un lado, y las de los `soviéticos', porque entonces todavía no había eurocomunismo. Recuerdo, por ejemplo, un seminario de economía política en el cual se armó un debate sobre las cuestiones políticas de fondo, sobre la política de Santiago Carrillo de la reconciliación nacional, y las posiciones de los chinos y de los rusos: Kruchev, la coexistencia pacífica. En fin, todas lo que formaba parte de las discusiones de entonces. El seminario lo dirigía un camarada que se llamaba Lorenzo Peña y aquello acabó con los partidarios de la política oficial del PCE bloqueando la reunión» --v. el suelto de Alfredo Grimaldos «Riccardo Gualino, 50 años de lucha comunista», El otro país, Sept 2010. Ricardo Gualino era estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, sita en la calle Ancha de San Bernardo. Militó en el PCE y luego en el grupo Proletario y en el PCEml. Herido por la Guardia Civil en una distribución de propaganda el 6 de marzo de 1965, fue detenido, junto con Luis Catalán, siendo ambos condenados por el Tribunal de Orden Público (TOP) a 7 años de presidio. A su salida de la cárcel, militó de nuevo en el PCEml y posteriormente en el FRAP, sufriendo nuevas detenciones y torturas, ya en el actual reinado.


[NOTA 103]

La ruptura implicó también desgarramientos dolorosos. Cuando se estaba gestando, en los meses que siguieron al regreso del seminario de Arrás, vino a verme Paco León, el camarada de la Facultad de Ciencias; trabajando juntos en el comité interfacultativo de la FUDE habíamos simpatizado mucho uno con otro, sin jamás llegar a la amistad personal. Y me interpeló fuertemente: «Lorenzo, tú no eres el único depositario del marxismo-leninismo». Su principal argumento era que la dirección del PCE contaba con el apoyo de la militancia de base y de los viejos cuadros, de los viejos militantes; que yo me empecinara en seguir mi propio criterio implicaba desestimar ese veredicto del estado de opinión generalizado en la militancia comunista española.


[NOTA 104]

Aunque mi recuerdo es que «CUDE» abreviaba a «Confederación universitaria democrática de España», he leído en otro lugar que la «C» se refería a «conferencia». V. Julio Antonio García Alcalá, op.cit, p. 159.


[NOTA 105]

Del FLP ofrece un relato documentado y objetivo el libro ya citado de Julio Antonio García Alcalá. Una de sus insuficiencias es que son escasas y, en buena medida, erróneas -al menos inexactas- sus referencias al PCEml y a los grupos m-l que en él se unificaron en octubre de 1964. El autor, al parecer, no ha hecho esfuerzo alguno para consultar a nadie que estuviera involucrado en el movimiento prochino.


[NOTA 106]

En aquel período leí otros escritos sobre el incipiente conflicto chino-soviético, como el libro de François Fejtö, Chine-URSS, Tome 1: La Fin d'une hégémonie: Les origines du grand schisme communiste, 1950-1957, París, Plon, 1964. (Nunca he llegado a leer el t. 2, que saldrá dos años después. Me temo que tampoco pude leer su obra anterior Histoire des démocraties populaires, Éditions du Seuil, 1952.)


[NOTA 107]

Sobre la participación de Antonio López Campillo en el FLP da muchos datos Julio Antonio García Alcalá, op.cit., pp. 103ss y passim.


[NOTA 108]

V. op.cit, pp. 105, 107, 109. La dirección del FLP estaba preparando en serio la lucha armada, haciendo provisión de armas. Su congreso de Pau -celebrado, al parecer, a finales de 1962 o comienzos de 1963- aprobó una Resolución Nº 14 que creaba la sección C para preparar acciones armadas (J. A. García Alcalá, op.cit., p. 141): «Los grupos de acción armados y entrenados para llevar a cabo actos violentos, que hasta ahora se venían incluyendo en el término vago de `tercera línea'. La actividad concreta de estos grupos comprende toda la gama de violencia». En un texto posterior («¿Qué debe hacer el FLP en su situación actual?» -v. ibid., p. 169) se perfila un plan de acción detallado: «Asaltos a cárceles [...] golpes de mano contra policías especializados en represión política. Los raptos, los sabotajes contra instalaciones de radio, centrales eléctricas, etc. ¿Es esto terrorismo? Pues bien, se llame como se llame, hay que hacerlo». Al parecer, los planes concretos -nunca ejecutados- incluían atentados contra el turismo y el tráfico de carreteras (ibid, n. 52). Tenemos ahí la agenda del guerrillerismo urbano, del tupamarismo, en la cual caerá también en 1973-75 el PCEml, aunque sin llegar a esos extremos, porque no efectuará atentados para cortar el turismo o el tráfico rodado.


[NOTA 109]

La organización escogió una denominación que no recuerdo (algo así como «Unión de marxistas-leninistas españoles» -una locución que, con alguna variante, se ha reutilizado a menudo, dando lugar a posibles equívocos). En la práctica se la conoció por el nombre del periódico, «Proletario».


[NOTA 110]

Espero poder revelar -sin perjuicio para nadie, a estas alturas- que el camarada Matías no es otro que Francisco José Vicente-Sandoval Rodríguez, ex-alumno de Derecho acostumbrado a las matrículas de honor, de una familia murciana burguesa y conservadora, con la cual había roto por entonces. Joven inteligente, culto, dinámico, combativo, entusiasta, sincero, honesto y muy comunicativo, no fue siempre bien apreciado por todos los camaradas a causa de sus dos defectos: imprudencia y falta de tacto. De los miembros de la dirección de las organizaciones marxistas-leninistas -en las que militamos juntos- sólo con él me unieron vínculos de amistad personal. Años después, ya ambos en París, nos fuimos distanciando en nuestras respectivas posiciones políticas, sobre todo a raíz de los acontecimientos franceses de mayo de 1968, como lo describiré en detalle más abajo.


[NOTA 111]

También conocí, un poco antes, a Julio Cerón, recién salido de la cárcel, y amigo de Chicho Sánchez Ferlosio y su mujer, en la casa que tenían en la colonia del Viso (calle de Guadalquivir). Por lo que he leído después colijo que en esa casa -u otra en el mismo barrio, pero también perteneciente a la misma familia Sánchez-Mazas- debieron tener lugar reuniones del FLP.


[NOTA 112]

V. García Alcalá, op.cit. En la págª 104 ese autor comenta, con sobrada razón, las relaciones del FLP con los gobernantes yugoslavos: «La Liga de los comunistas yugoslavos no debía confiar mucho en unos estudiantes muy ilusionados pero tan poco realistas que no se percataban de lo descomunal que era su pretendida empresa. Por otra parte, hay que recordar que el gobierno yugoslavo recibía frecuentes préstamos de Occidente a través del Fondo Monetario Internacional y de bancos europeos, una dependencia económica que anulaba las posibilidades de que el país balcánico colaborara en un alzamiento guerrillero en un país aliado de los Estados Unidos, aun en el caso de que hubiese sido su deseo». En la práctica la política del FLP pasó a ser, en lo esencial, de coincidencia con la línea oficial del PCE, cuando no más bien con la tendencia de Claudín, secundando cien por cien sus posiciones (favorecer una evolución del régimen conducente a un eventual pacto con la oposición -ibid., p. 198) oponiéndose totalmente a los planteamientos de los incipientes grupos m-l, como Proletario, y más tarde el PCEml, especialmente en el movimiento estudiantil. V. op.cit., pp. 159-160 (se cita una declaración de Francisco Pereña sobre los acuerdos del FLP con «varios representantes del PCE» para «neutralizar las sandeces prochinas»); p. 232 (abandono de la FUDE en 1966 por el peligro de «un cierto control de los pro-chinos»). Ya en sus postrimerías el FLP andará en acercamientos al grupo Unidad y su rama desgajada, el partido comunista internacional, surgidos en 1968 ó 69. V. ibid., p. 267.


[NOTA 113]

Desconozco si los números de Proletario y de El comunista se guardan en algún archivo. Me imagino que los de la Brigada Político Social deberían contener tal documentación. Actualmente están parcialmente accesibles al público (aunque con muchas limitaciones) en el Archivo Histórico Nacional, c/ Serrano 115, Madrid.


[NOTA 114]

Ese verano de 1964 fue para mí también un tiempo delicado porque me sometí a una serie de intervenciones odontológicas muy molestas y dolorosas para tapar con fundas mis dientes amarillos, que tenían ese color -junto con una fuerte irregularidad- en virtud de una decalcificación dental hereditaria en mi familia paterna. Esa dentición constituía no sólo una causa de fealdad facial sino también una marca inconfundible que me impedía pasar desapercibido.


[NOTA 115]

Hasta ese momento apenas teníamos conocimiento de la existencia de esos otros dos grupos. Del de MOR algo habíamos visto u oído en algún sitio: un desconocido, «camarada Bliz», secundado por una pluralidad de militantes (¿cuántos?), había proclamado -suscribiendo las tesis chinas- encarnar el «partido comunista de España» fetén; para distinguirlo se lo llamó «el PCE reconstituido» (una locución que se presta a equivocaciones por confusión con otras entidades de denominaciones similares existentes en otros momentos). Del grupo «La Chispa» -u oposición revolucionaria del PCE- creo que antes de octubre de 1964 no habíamos oído ni el nombre siquiera. Supimos entonces que MOR y La Chispa eran sendas fracciones desgajadas del PCE, más o menos a la vez que la nuestra, que se habían creado, respectivamente, en París y Ginebra y agrupaban a emigrantes o exiliados españoles. Creo que nunca habíamos leído nada que hubieran publicado ni teníamos la menor noticia de que tuvieran proyección alguna en el interior.


[NOTA 116]

En aras de la concisión, prefiero acortar el nombre de ese partido con la abreviatura «PCEml», aunque es más habitual -y corresponde a la práctica entonces adoptada- escribir «PCE (m-l)».


[NOTA 117]

Yo tuve que regresar en avión con Ana Guardione, habiendo sido ése mi primer viaje aéreo; y ¡ojalá pudiera decir que el último!


[NOTA 118]

En el archivo de la Soros Foundations Network y la Central European University, en Budapest [ http://www.osaarchivum.org/ ] conservan un suelto de Radio Europa Libre, del 13 de noviembre de 1964, en inglés, firmado por un tal William McLaughlin, titulado «Spanish Marxist-Leninist Unite» que relata (un poco embrolladamente y con alguna inexactitud) la constitución de los tres grupos de Proletario, MOR y La Chispa y el acuerdo del 4 de octubre en el que decidieron unirse formando juntos el PCEml, cuyo órgano de expresión sería Vanguardia Obrera. La nota reproduce también las reacciones favorables a ese proceso de La voix du peuple -portavoz del PC belga prochino que dirigía Jacques Grippa- y de un grupo suizo que encabezaba el marxista sueco Nils Anderson, radicado entonces en Lausana. (En el verano de 1965 mi compañera y yo estaremos acogidos en Lausana, durante varias semanas, en casa de unos amigos franco-suizos, gracias a la mediación de Nils Anderson; fue el tiempo de redacción del Curso de cuadros medios del cual hablaré más abajo.)


[NOTA 119]

Tomo estos datos y algunos de los que más adelante doy con relación al camarada Paulino del apéndice de la tesis doctoral «La izquierda radical en España durante la transición a la democracia» de Consuelo Laíz Castro, dirigida por Ramón Cotarelo, accesible en http://eprints.ucm.es/tesis/19911996/S/1/S1007101.pdf. En ese lugar figura una entrevista, grabada en cinta magnetofónica, que Paulino concedió a la autora el martes 6 de abril de 1993.


[NOTA 120]

Tales acontecimientos coincidieron con lo que estaba sucediendo en el Congo. Yo siempre había vivido tan pendiente de la lucha antiimperialista congoleña que, erróneamente, pensaba que todos los m-l españoles compartían tales sentimientos. En el mes de julio el presidente reaccionario José Kasavubu nombró primer ministro al agente belga Moisés Tshombé. La conferencia de ministros africanos de exteriores, reunida en el Cairo, declaró que Tshombé no sería recibido en la asamblea de jefes de gobierno africanos. Arreció la lucha revolucionaria lumumbista en el Este del país, entrando triunfalmente en la capital provincial Stanleyville el 5 de agosto y proclamando la República Popular del Congo. El 24 de noviembre las tropas imperialistas conjuntas de los Estados Unidos y el reino de Bélgica (auxiliadas por mercenarios de la Suráfrica racista) invadieron el territorio y reocuparon Stanleyville, aplastando y destruyendo a la República Popular del Congo. Pocas semanas después culminaría nuestro proceso de formación del nuevo PCEml -en Bruselas precisamente. Mi propuesta de organizar una manifestación antiimperialista para protestar por lo del Congo fue rechazada por el comité ejecutivo. (Retrospectivamente comprendo que el rechazo estaba justificado.) No fui el único en seguir con pasión los acontecimientos congoleños. Pocos meses después Ernesto Che Guevara dejaba secretamente sus responsabilidades en el gobierno cubano, partiendo para unirse a la guerrilla lumumbista bajo el seudónimo de «Ramón Benítez». El Che no se aclimatará, sin embargo, al ambiente ideológico-político africano, muy distinto del latinoamericano, abandonando esas tierras congoleñas poco después para propulsar la lucha antiimperialista en Bolivia.


[NOTA 121]

A Anselmo -cuyo nombre auténtico omito, porque no sé que él haya hecho pública aquella militancia juvenil- lo conocí a través de Santiago González Noriega. A pesar de haber sido un cristiano de creencias pronunciadas hasta poco tiempo antes, se convirtió al marxismo pasando por Heidegger -o quizá a un Marx mezclado de Heidegger. Defendía con gran ardor los Manuscritos económico-filosóficos de Marx de 1844 como genuino texto marxista, frente a la tesis de Althusser, que ya circulaba por entonces, según la cual ése era un Marx pre-marxista. (De esa tesis de Althusser se hizo eco Belmar-Bliz, el ex-líder de MOR, en la discusión que al respecto tuvieron en el Pleno de Bruselas.) A mí, habiendo leído esos Manuscritos algún año antes, ni ese texto me interesaba mucho ni tampoco le veía gran enjundia al tema de cuándo había que establecer la línea temporal de demarcación entre el Marx-Marx y el Marx-preMarx. (En realidad ninguno de los textos filosóficos de Marx -todos ellos juveniles- me ha atraído nunca [La Sagrada familia, La ideología alemana y otros así]; y los económicos moderadamente; lo que de la pluma de Marx despertó de veras mi interés fue la colección de sus relatos históricos y sus escritos periodísticos.)


[NOTA 122]

Después (en la segunda mitad de 1965) el camarada Valera sostuvo (según su costumbre, sin firmeza) que también en España se produciría un movimiento de guerrilla rural, un nuevo maquis. Flotaban argumentos en diversos sentidos mas tales cuestiones se dejaban para que las resolviera el futuro. Que la vía por emprender sería la de la guerrilla urbana no se le ocurrió a nadie ni tenía precedente. Cuando en 1971 surja un manojo de 13 discrepancias entre el autor de este ensayo y el resto de la dirección del PCEml, ya estará insinuándose un posible paso a la violencia urbana, pero todavía sólo como hipótesis. Será al menos un año después de mi salida de la organización cuando el comité ejecutivo del PCEml despejará la incógnita abrazando la «acción directa».


[NOTA 123]

Sobre esa organización católica -al parecer perteneciente al conjunto de las congregaciones marianas-, v. Izumi Kanzaki, «Vanguardia Obrera: un movimiento apostólico obrero durante el franquismo», Sociedad y Utopía, Nº 4 (1994), pp. 47-58 (que extracta la tesis doctoral del año precedente y del mismo título y autor/a). De esa Vanguardia Obrera (que, al parecer, tenía varias ramas: de adultos varones, «social»; de mujeres, «femenina»; y de mozos, «juvenil») salió hacia 1962 la organización ilegal Acción Sindical de Trabajadores, de cuyo seno se generará más tarde la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), ultrarrevolucionaria en verdad, que disputará, a porfía, al PCEml, en los años 70, el ultrancismo prochino (¡cuando ya había pasado la RC en China y los líderes pequineses se habían aliado a Washington!). V. http://www.pepenerin.net/MemCap17.htm


[NOTA 124]

Al encabezar ese grupo, adoptará un nuevo alias: «Quijano Varela».


[NOTA 125]

El ejecutivo elegido estaba formado por: Valera (Paulino), Hernán, Raúl, Emilio, Miguel (quien esto escribe), Matías y Pepe (Crespo). El secretariado del comité central creo que inicialmente lo formaban Hernán, Valera y Raúl (o sea, uno de cada grupo fusionado, salvo de MOR). Al irse Hernán, creo que lo reemplazó Emilio, también de Proletario. En la primavera y el verano hubo otros cambios, en parte motivados por la traición de Pepe al secuestrarnos violentamente a Matías y a mí -como lo contaré después. No recuerdo bien en qué momento y circunstancias se incorporaron al ejecutivo Manolo y el otro Miguel (Angel Campillo, procedente de MOR). Entre el verano de 1965 y abril de 1966 el secretariado estará formado por Valera, Emilio y yo.


[NOTA 126]

Me pregunto, no obstante, si habrá quedado alguna copia en algún archivo policial, porque no tengo duda de que a la BPS tuvo que llegarle; o, si no, a alguna de las otras policías que nos seguían, como los Renseignements Généraux o FBI/CIA.


[NOTA 127]

Sin ser un intelectual, sí tenía un título académico (el de veterinario); había pertenecido, en su juventud, al círculo ateneísta interesado en el progreso de la zootecnia; fue coautor de un manual para preparar oposiciones al cuerpo de veterinarios municipales y dirigió (no sé exactamente en qué momento) el Anuario General de Veterinaria y Zootecnia (v. Aportación a la historia de la inseminación artificial ganadera en España: 1931-1971, tesis doctoral de L. A. Moreno, Univ. Complutense, Fac. de Veterinaria, Madrid, 2002, ISBN: 84-669-2158-3). Las circunstancias de su vida posterior lo alejaron de esas actividades. Tras su salida de la cárcel (creo que en 1973), hará una serie de traducciones, entre otras la de un libro de Wilhelm Reich sobre la revolución sexual de los jóvenes y, creo, será repuesto -ya por poco tiempo- en el cuerpo de veterinarios al que había pertenecido antes de la guerra.


[NOTA 128]

Mi tendencia espontánea había sido la inversa: sentarme con la pluma o con la máquina de escribir delante y sacarlo todo de un tirón, explotando los recursos de mi memoria.


[NOTA 129]

Adulteraciones del equipo de Santiago Carrillo, 2ª ed., Vanguardia Obrera, 1966, 240 págªs. V. http://books.google.com/books?q=%22adulteraciones+del+equipo+de+Santiago+Car rillo%22&btnG=Search+Books


[NOTA 130]

Esa convicción ya la tenía antes de abordar tales lecturas, pero hasta entonces conocía las tesis de Trosqui principalmente por los escritos antitrosquistas. Pese a su fama como gran escritor, los productos de su pluma tienen para mí un algo que los hace difícilmente tragables: un estilo altivo, despreciativo para el lector y para cualquier individuo al cual se refieren; un abstractivismo presuntamente sutil, pero incapaz de ofrecer ideas concretas y claras. Sin ser exactamente farragosos, sus ensayos se hacen aburridos, repetitivos, decepcionantes -porque las prometidas aclaraciones nunca llegan.


[NOTA 131]

Dedicaban ásperos comentarios a varios pasajes del Boletín Interno Nº 1, que habían brotado de la pluma del camarada Valera (aunque posiblemente con modificciones mías, o viceversa), de un modo exento de la más mínima caridad hacia un texto estilístamente, sin duda, carente de brillantez -posiblemente incluso abundante en expresiones torpes o inexactas- pero que, como cualquier otro documento político, había que apreciar en su mensaje esencial y en su contexto.


[NOTA 132]

V. infra, Anejo IX, donde reproduzco un fragmento que escribiré unos meses después para agregar a una posible reedición de ese folleto -reedición que nunca tendrá lugar.


[NOTA 133]

En la numerosa pléyade de quienes abandonaron entonces el PCEml, llevados por esa disidencia trosquista -hayan o no militado después en alguna organización de esa ideología- figuraban, además de Anselmo, Ana Guardione (Margarita) y su marido, Chicho Sánchez Ferlosio. Este, habiéndose decantado por el FLP cuando nos separamos del PCE en enero de 1964, pasó del FLP al PCEml cuando éste se constituyó en octubre-diciembre de ese mismo año. Su militancia en el FLP no duró ni siquiera un año. En las filas del PCEml permanecerá todavía menos tiempo -unos nueve meses.


[NOTA 134]

Esta vez pasé la frontera de Cerbère, en el Rosellón, habiendo tomado el tren en Barcelona. Creo recordar que mi pasaporte («válido para todo el mundo salvo Rusia y países satélites») estaba ya caducado (razón por la cual había sido clandestina mi entrada en territorio español unos meses antes). Probablemente entre tanto me habían falsificado una renovación, pero ese cruce lo hice con miedo a lo que pudiera pasar. No me pasó nada.


[NOTA 135]

El viaje lo describe brevísimamente el camarada Paulino en sus recuerdos, recogidos en la citada tesis doctoral de Consuelo Laíz Castro: «Y poco después nos invitaron los chinos y allí [...] a China escogieron a otro que me acompañó, Lorenzo Peña. - [entrevistadora] ¿Pertenecía al grupo El Proletario? - [PGM] Sí. En Madrid se formó el grupo El Proletario que se integró en el PCE(m-l) y escogieron a éste para la dirección, que entonces le llamábamos `Miguelín'. Entonces escogieron a éste y fuimos los dos a China y estuvimos allí unos quince días, me parece». Paulino no dice nada más de ese viaje (salvo que en él los chinos nos concedieron una pequeña ayuda económica). En realidad el que me escogió para acompañarlo fue el propio camarada Paulino, con quien había estado trabajando yo todo el verano de 1965 en Suiza preparando el voluminoso -y hoy, al parecer, perdido- Curso de cuadros medios. Paulino sólo confiaba en mí (de lo cual no trasluce nada en su seco y lacónico recuerdo). Entre 1966 y el momento en que él concede esa entrevista (1993), nos habíamos vuelto a ver en el pueblo de Esquivias -donde él pasó los días de su vejez, ya jubilado de su oficio de veterinario- el 18 de mayo de 1991 (hice el viaje con su ex-compañero de presidio, José Mª Gutiérrez de la Torre). Después de nuestra afectuosa entrevista en ese pueblo, intercambiamos brevísima correspondencia. A mi carta del 10 de junio de 1991 (en la que -por petición suya- comentaba su ensayo «Democracia y socialismo») nunca contestó. La efusión de mi simpatía hacia él no pudo impedir que sintiera, sin duda, sumo desagrado por mis ideas. Y es que -en los venticinco años de intermediación- ambos habíamos evolucionado mucho, pero en direcciones divergentes. Morirá algunos años después.


[NOTA 136]

Otros dos lugares que hubiera querido visitar son Nanquín y la Gran Muralla; no me autorizaron. Las ciudades chinas que visité en uno u otro de los tres viajes de 1965-66, 1967 y 1970 son: Shenyang (provincia de Liaoning, en Manchuria); Chencheu (Honán); Hangchou (Chequiang); Changsha (Hunán); Yenán (Chensi); Wuhan (Hupé); Shanghai (Kanzou). Desde el punto de vista arqueológico e histórico el viaje más interesante fue el primero de los tres.


[NOTA 137]

Ya hay aportaciones a ese juicio ponderado, como las del difunto lógico, ex-disidente y exiliado de la URSS, Alejandro Zinovief, y la del ruso emigrado a Palestina, Israel Shamir, junto con los trabajos de historiadores y biógrafos, como Robert Service, Stalin: A Biography (Cambridge, Mass.: Harvard U.P., 2004) e incluso los libros de Simon Sebag Montefiori (un poco noveleros y sensacionalistas, a menudo desorbitados en sus asertos, que no siempre descansan en una base documental clara). Las facetas más sombrías del gobierno de Stalin hay que relativizarlas al contexto de su época, examinándolas comparativamente a lo que por entonces practicaban las potencias occidentales, en la paz y en la guerra, en la metrópoli, en las colonias y en los países a los que hacían la guerra. El juicio que hoy, o en el futuro, se tenga de Stalin es un juicio sobre un personaje histórico enmarcado en su tiempo.


[NOTA 138]

La agenda de viajes y visitas que nos habían programado los camaradas chinos fue considerablemente aminorada a petición de Valera, quien deseaba menos ajetreo y más sosiego y reposo, sin por ello acortar la estancia. Nunca antes ni después he experimentado aburrimiento.


[NOTA 139]

Regresé de China portando ese escrito, pero no lo conservé. En el PCEml tampoco era generalmente compartida mi posición sobre Stalin. El camarada Valera, desde luego, sí pensaba como yo en eso, plenamente. Después de su caída en abril de 1966, irá ganando terreno la camarada Helena Odena -de cuyo ascendente hablaré más abajo-. Su enfoque estaba alejadísimo del mío, en eso y en muchas cosas -en casi todas. En los años 1967 a 72, ambos inclusive, cada vez que se aproximaba el 5 de marzo, proponía yo al comité de redacción insertar en Vanguardia Obrera un breve artículo de recuerdo; de esas seis propuestas sólo una fue aceptada: en el nº 66, marzo de 1968, aparece un artículo firmado por M. Palencia (Helena Odena) «Defendamos la memoria del camarada Stalin», que ataca, en términos de extrema virulencia, a los dirigentes soviéticos pos-jruschovitas «y demás revisionistas». (Posteriormente, sin embargo, al final de los años setenta, Vanguardia Obrera retomará la defensa de Stalin, al tener que romper con la dirección pequinesa; evidentemente se aparentó que no había cambio alguno; pero lo hubo.)


[NOTA 140]

Sobre ese movimiento v.: Fernando Hernández Sánchez, «Entre la vieja y la nueva izquierda armada: De la unión de combatientes españoles al movimiento por la III República», Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, t. 17, 2005 (UNED), pp. 311-324. (Accesible en el internet.) En ese artículo se evocan los contactos que con dicho movimiento entablaron el grupo Proletario, primero (p. 319) y el PCEml, después (pp. 323-4), recordándose que algunos de sus integrantes/dirigentes (era lo mismo) se incorporarán a las filas del PCEml (entre ellos Rafael Pérez Marín, «coronel Arroyo», con quien yo trabajé estrechamente en París en el tiempo en que ambos éramos miembros del comité local, en 1967-68; vide infra, acerca de nuestra destitución a raíz de los acontecimientos del mayo francés).


[NOTA 141]

Fernando Hernández Sánchez, op.cit., p. 324, nota 38, reproduce el siguiente fragmento de un texto manuscrito de Jesús de Cos Borbolla, «comandante Pablo» (uno de los camaradas de la III República con quienes yo me entrevisté en Burdeos en marzo de 1966 y el único de esa procedencia -además del camarada Arroyo- con quien seguiré teniendo contacto [esporádico eso sí] en mi período parisino): «Cuando se desmoronó el Movimiento por la III República vino a verme Paulino García Moya y me pidió que ingresase en el PC (m-l), recientemente constituido, con todos los compañeros que yo tenía organizados en el movimiento [...] Llamé al responsable de Madrid, alias `Antonio', que creo había sido durante la guerra civil colaborador de Mundo Obrero o de Bandera Roja [debe referirse a Nuestra Bandera] y allí se decidió que Paulino debía ir al interior a organizar el Partido».

(El mismo texto, casi literal, figura en el libro de Jesús de Cos Ni bandidos ni vencidos: Memoria de una gesta heroica. La guerrilla antifranquista en Cantabria, Ed. Jesús de Cos, Santander, 2ª edición, 2007, ISBN 84-611-01537, pp. 68-69.) Esa declaración da una clave de lo que hasta hoy había sido para mí un misterio: ¿cómo así a Paulino se le había ocurrido viajar a España sin notificármelo -siendo yo uno de los tres miembros del secretariado del comité central-, con el enorme riesgo que ello suponía, para él y para el partido? Otra versión -no del todo concordante- es la que da el propio Paulino en sus recuerdos, en 1993; la reproduzco más abajo.


[NOTA 142]

Según la versión que figura en la tesis doctoral, ya citada, de Consuelo Laíz Castro.


[NOTA 143]

Ese «allí» debe referirse a Burdeos; debe de estar aludiendo a sus contactos con militantes de la organización «Tercera República», de quienes ya he hablado en una nota anterior.


[NOTA 144]

Esta muchacha (que estaba destinada para montar en Barcelona la organización del PCEml por el propio Paulino) no es otra que mi compañera.


[NOTA 145]

Persiste una duda: ¿qué necesidad tenía Paulino de que lo acompañaran para ir a Andorra? Sobre la identidad de Agapita, v. de Cos, op.cit., p. 305. Por otro lado, me extraña un poco no recordar haber tenido noticia de esa visita de Mariano Gamo a París. Era -ya lo sabía yo- amigo de Manolo, en cuya casa sí me entrevistaré yo con él una o dos veces, pero más adelante (hacia fines de 1966 o comienzos de 1967). Si ya había estado allí en la primavera de 1966, lo normal sería que yo lo supiera. Desde luego, el camarada Paulino hacía las cosas a su modo. También es posible que yo estuviera entonces al tanto mas lo haya olvidado.


[NOTA 146]

Y es que del comité central del PCE ni un solo miembro se había unido a nuestra escisión del año 1964.


[NOTA 147]

Pretendía que cada uno de nosotros actuara con un desprendimiento absoluto en todo, igual al suyo, sin consentir ninguna debilidad afectiva, ni siquiera la vida de pareja, que, a su entender, nos distraía de esa consagración total a la causa revolucionaria.


[NOTA 148]

El camarada Paulino, estando encarcelado, mantuvo al principio su militancia. Pero pidió que se expulsara del partido a otro miembro del secretariado, detenido junto con él, Emilio, con quien se llevaba muy mal. Emilio era un personaje intranscedente, aupado al escalón de máxima dirección por su aspecto reservado, sosegado y serio. Al recibir esa solicitud de expulsión (sería el año 1967 ó 68), la dirección decidió aplazarla hasta la salida de la cárcel de los camaradas, para investigar tranquilamente qué había pasado. Paulino lo tomó mal. Imagino que por entonces puso fin a su militancia. En la citada entrevista con Consuelo Laíz Castro figura este intercambio: [entrevistadora] «¿Cómo juzgó la actuación del PCE(m-l) a partir de 1966, cuando usted está ya fuera de ese partido?» P.G.M.: «No les he prestado atención. Todo lo del PCE(m-l) me ha parecido un poco fuera de tono y descabellado».


[NOTA 149]

La camarada Helena escribía inicialmente con hache su nombre de guerra, porque se refería a Helena de Troya. El apellido evocaba la figura de Lina Odena, joven comunista catalana muerta en el frente de Granada en 1936.


[NOTA 150]

Hasta entonces Helena Odena era sólo miembro del comité central, no habiéndose presentado su candidatura en el pleno de Bruselas de diciembre de 1964 para el ejecutivo ni para el secretariado. Valera era totalmente opuesto a incorporarla a tales órganos. Sí fue, en cambio, miembro del comité de redacción de Vanguardia Obrera desde el comienzo. Allí chocó fuertemente con Manolo desde el primer momento.


[NOTA 151]

Ya había sido anteriormente cooptado para el ejecutivo.


[NOTA 152]

En la versión precedente de este ensayo autobiográfico (En minoría de a uno), no recordando el nombre militante del camarada Bujalance, le atribuí, arbitrariamente, el de «Celestino». Trátase de uno de los poquísimos camaradas procedentes del grupo España democrática, que había pasado varios años en China y luego en Albania, de donde acababa de regresar. No recuerdo en qué momento fue cooptado para el comité central y luego para el comité ejecutivo. Fue autor del libro Los nuevos desenfoques del señor Carrillo o la apología del neofranquismo. Sus dos nombres de pluma en Vanguardia Obrera eran «Antonio Bujalance» y «A. Guzmán».


[NOTA 153]

Ese novio, luego marido, era Marcelino Fernández, alias «Suré». Había sido partidario de la línea de Jesús Monzón, la Unión Nacional. (No desconozco que era el ejecutivo encabezado por la Pasionaria el que había lanzado esa política; a Monzón se le echó luego la culpa de los errores o de las derivas.) Esa filiación monzoniana explica un poco la ulterior trayectoria de ambos cónyuges. Y es que la línea que se personificó en J. Monzón significaba un intento de cruzar la demarcación entre fuerzas republicanas y monárquicas para construir una unidad antifranquista; una orientación a la que el PCE, con (importantísimas) variaciones, tendió en repetidas ocasiones. Un motivo de fondo de esa reiterada tentación era el resentimiento frente a las ambigüedades y deslealtades de las demás fuerzas republicanas. Aunque parezca paradójico, una tendencia en ese sentido era atractiva para un sector de cuadros que compartían el rechazo al republicanismo burgués; entre ellos los esposos Marcelino y Benita. (Aunque es posible que, en su caso, hubiera otras causas más personales, ligadas a reminiscencias familiares -de ambos cónyuges.) Todavía muchos años después ese pasado seguirá teniendo una fuerte impronta en las ideas de Helena Odena, siempre simpatizante de Monzón y reacia a cualquier legitimismo republicano. Los artículos de Vanguardia Obrera firmados por «M. Palencia» o «H. Odena» sobre la formación de un frente democrático nacional revolucionario tendrán un cierto sesgo monzoniano -que incluso, en una ocasión, será aprovechado por D. Santiago Carrillo en el único ejercicio de polémica ideológica que se dignó dedicarnos, creo que en 1970, en el Mundo Obrero.


[NOTA 154]

Contra ella se han escrito afirmaciones injustas, movidas por el rencor. Lo que hay de fundamento para las acusaciones es que la camarada Helena habrá sido respetada, apreciada, quizá admirada o temida -y por otros (o por los mismos en otros momentos) odiada-, pero dudo que nadie la haya querido, porque ella tampoco pareció nunca querer a nadie ni hacerse querer. Cualquier sentimentalismo estaba muy por debajo de ella.


[NOTA 155]

A su habilidad y, sobre todo, a su pugnacidad erística se añadían dos cualidades: (1) un sentido de oportunidad que, durante los años 1964-68, la llevó a postergar la defensa abierta de sus puntos de vista, esperando que la situación fuera más propicia para sus tesis ultraizquierdistas; y (2) su vigilancia para no llegar nunca a las reuniones sin haber ido influyendo, a través de contactos previos, en la mente individual de los camaradas susceptibles de titubear, a fin de asegurar firmemente la victoria arrolladora de sus posiciones.


[NOTA 156]

Además, la camarada Helena pertenecía a una clase social muchísimo más elevada. Su plaza en la función pública internacional, en el santuario ginebrino, le otorgaba, no sólo una renta que multiplicaba por varias unidades el ingreso medio de nuestra paupérrima militancia (¡no digamos ya la ridícula asignación que recibíamos los permanentes del partido, cuando la recibíamos!), sino ventajas adicionales: desde la seguridad -dada la política del gobierno helvético al respecto- hasta una serie de facilidades que equivalían a un sobresueldo. Ella siempre adujo que económicamente no sacaba provecho alguno del partido, sino al revés: gastos y hasta deudas. Lo cual era probablemente cierto. Pero, claro, nos habíamos empeñado en una lucha de entrega y abnegación totales, en la cual se nos exigía ofrendar nuestra libertad, nuestro bienestar, nuestra integridad física y hasta nuestra vida en aras de la causa revolucionaria. Provocaba un difuso malestar -que nunca se mencionaba, pero que estaba ahí- el que se erigiera en líder de una lucha así una persona que -aunque fuera justificadamente- no hacía esos sacrificios, sino que seguía disfrutando de una elevada posición social, altos ingresos, una vida confortable -veraneando en la Camarga o en la Costa Azul, practicando el esquí y la equitación-, con un manojo de propiedades (que, comparativamente, constituían una fortuna) y unos hábitos vitales alejados de los de la masa de militantes -y más aún de los demás dirigentes, que llevábamos una vida de pobreza y privaciones.


[NOTA 157]

Como lo diré al final del §13 de este mismo capítulo, era yo sin duda, durante aquellos años, el paradigma de dogmático. Pueden considerarse también dogmáticos camaradas como Matías, Venancio y Bujalance, así como otros que se incorporaron posteriormente a la dirección del PCEml y a quienes yo no conoceré personalmente.


[NOTA 158]

He criticado esa cosmovisión antilaboralista, ese elogio a la ociosidad, en mi ensayo «¿35 horas? Un jarro de agua fría», http://www.eroj.org/lp/35horas.htm (septiembre de 2000). [V. también mi ensayo «Ideas para un mundo mejor», http://www.eroj.org/lp/ideas.htm (2006).] Sin asumir la tesis de Marx de que el trabajo es, de suyo, y ha de volver a ser plenamente, en la sociedad comunista, la primera necesidad vital del hombre -porque es, según el autor del Capital, lo que lo diferencia de los demás animales-, sí creo que, como la relación entre medios y fines es dialéctica, necesitamos el esfuerzo: lo necesitamos físicamente (la función crea al órgano y la disfunción lo atrofia) y mentalmente (necesitamos estar contribuyendo al bien común a través de ese esfuerzo). En cuanto a lo de consumir menos es un sermón que viene siempre de los que consumen más.


[NOTA 159]

El protoecologismo de la camarada Helena Odena fue, para mí, el primer síntoma de un fenómeno con el que repetidas veces me iré topando muchos años después: los más ecologistas son los menos ecológicos, quienes más disfrutan de un nivel de ingresos y gastos por encima de la media y tienen hábitos de vida más medio-ambientalmente agresivos. No he conocido a un solo ecologista que no tenga automóvil o que no viaje en avión. Dejo a otros el análisis psicológico de ese patrón de conducta, limitándome a una constatación puramente empírica.


[NOTA 160]

La figura de la camarada Helena Odena ha suscitado ecos muy diversos. Paulino García Moya, en sus ya citadas declaraciones de 1993, dice de ella: «Odena[...] no tenía ningún valor sobresaliente de carácter ideológico, teórico, o intelectual siquiera. Era una funcionaria vulgar y corriente de la Organización Mundial de la Salud». Alejandro Diz (en el libro citado más abajo, La sombra del FRAP) traza de la camarada Helena una imagen diabólica y tenebrosa, a la cual parecen remitirse (aunque crípticamente) Fernando Jáuregui y Pedro Vega, op.cit., p. 82: [entre los grupos españoles maoístas formados en 1964 está] «`La Chispa', radicado en Suuiza, cuya influencia se extenderá después al interior. En Ginebra trabaja la máxima inspiradora del grupo, que se hace conocer con el nombre de guerra de `Elena Odena'. En realidad se llama Benita, es funcionaria de las Naciones Unidas y llegará a crear en torno a su persona no pocas leyendas que se repiten una y otra vez, corregidas y aumentadas, en los medios pro-chinos, en particular, y de la clandestinidad, en general». (Es una insinuación que tira la piedra escondiendo la mano.) En cambio la página web www.tdkp.org/international_-task.html, de la Conferencia Internacional de partidos y organizaciones marxistas-leninistas, contiene un documento titulado «International Situation and Our Tasks: A Political and Organisational Platform» donde se encuentra un vibrante homenaje a su memoria. En ese texto se afirma que había nacido en San Sebastián y que hablaba inglés, francés, español, eusquera y algo de ruso. (La verdad es que hablaba, efectivamente, los tres primeros, pero ni ruso -aunque es posible que hubiera intentado estudiarlo en algún momento de su vida- ni eusquera -quitando un puñado de palabras, como «Balcha», nombre que puso a su primer perro por ser negro.) Otra confusión aparece en «Partidos, sindicatos y organizaciones ciudadanas en la provincia de Alicante durante la transición (1974-1982)» de Francisco Moreno Sáez, donde se afirma: «Elena Odena, una funcionaria de la Organización Mundial de la Salud, [...] en realidad se llamaba Elena Zújar» -una mezcla de agua y aceite que confunde a dos personajes tan antitéticos como lo éramos H. Odena y quien esto escribe, o sea E. Zújar.


[NOTA 161]

Se trata de Helena Odena y Raúl Marco.


[NOTA 162]

El 5 de junio de 1967 el sionismo, auxiliado siempre por el imperialismo yanqui, lanzó la guerra de los seis días contra varios países árabes, ocupando el Sinaí, el Golán y toda Palestina (la Cisjordania, hasta entonces anexionada a Jordania). En nuestro alineamiento internacional la solidaridad con la lucha del pueblo palestino pasará a disputar el primer puesto con la que iba dirigida al pueblo vietnamita. Sin embargo, aunque parezca extraño, dentro del ejecutivo del PCEml no estuvo la cosa tan clara sobre el problema palestino; un artículo mío para Vanguardia obrera refutando el presunto «derecho a la existencia del Estado de Israel» fue censurado y aguado. El artículo, titulado «La lucha del pueblo palestino por su liberación», iba firmado por J. Benacantil, Vanguardia Obrera Nº 26 (julio de 1967). V. infra Anejo I y Anejo X.


[NOTA 163]

V. infra, §10.


[NOTA 164]

Conocí a D. José Maldonado por recomendación de María Rosa Madariaga.


[NOTA 165]

No sé exactamente cuáles eran los ingresos que permitían a D. Julio Alvarez del Vayo sobrevivir, desde luego modestamente. Tal vez lo ayudaban sus hijos; o su mujer había heredado algo; o China le otorgaba algún subsidio, bajo uno u otro concepto; o sus derechos de autor le aportaban una cierta renta. (Sé, p.ej., que colaboraba regularmente en la revista semanal neoyorquina The Nation [ISSN 0027-8378], fundada en 1865 y en la cual colaboraron también: Edward Said, Henry Miller, Gore Vidal, Franz Boas, Martin Luther King, Einstein, Russell, Trosqui, Orwell, F.D. Roosevelt, Galbraith, Steinbeck, T.S. Eliot, Hannah Arendt, Ezra Pound, Peirce y Sartre.)


[NOTA 166]

Puedo equivocarme sobre la fecha; tal vez tuvieron lugar en 1968 ó 1969.


[NOTA 167]

En una declaración pública posterior afirmarán: «Franco es un epifenómeno».


[NOTA 168]

El título calcaba simplemente el de mi serie de artículos publicados en Vanguardia Obrera bajo el seudónimo de «Miguel Checa», de los cuales hablo más abajo, en el Anejo I. Del folleto se halla esta referencia en Google-Books: La dominacion yanqui sobre España: la vergonzosa entrega de España al imperialismo norteamericano por la dictadura franquista, Vanguardia Obrera, 1968, 148 págªs, http://books.google.com/books?q=%22la+dominacion+yanqui+sobre+Espana%22&btnG =Search+Books


[NOTA 169]

Es curioso que el texto fue plagiado por Manuel Vázquez Montalbán en su libro La penetración americana en España, Madrid: Edicusa, 1974, pp. 251ss.


[NOTA 170]

Hasta donde yo sé fue no sólo el primer cuaderno para la preparación del congreso sino también el último. Por algún milagro, ese folleto se ha conservado en la biblioteca de la Universidad de Michigan, Ann Arbor, MI, con esta signatura; El carácter antiimperialista de nuestra revolucion, author: E. Zújar, Madrid: Partido Comunista de España, 1965, 38 p., 28 cm., «Series Title: Cuadernos para el Congreso, no. 1», OCLC Number: 55030482 (es el número del item en el catálogo). También hay un ejemplar del folleto que se puede comprar en Bibliomania, 1816 Telegraph Avenue, Oakland, California, 94612-2110 United States ( http://www.bibliomania.ws/ ), books@bibliomania.ws; se cita con el item number 23811. (V. http://www.tomfolio.com/.)


[NOTA 171]

Hay un interesantísimo artículo -escrito, al parecer, por el periodista y sinólogo Philippe Paquet en La Libre Belgique (diario católico-conservador)- sobre cómo Jacques Grippa descubrió la cara oculta de Mao. Reproduce extractos de un ensayo del comunista belga conservado en su archivo familiar y facilitado al autor del artículo por Louis Grippa. El testimonio demuestra que el Presidente Mao Tse-tung se había transformado en 1964 en un déspota caprichoso e irresponsable, de ideas vagas y confusas. Yo, que nunca conocí personalmente a Mao ni a Lin Piao, no puedo evidentemente juzgar esa aportación de Grippa más que por la inducción y la deducción, a partir de los datos que tengo. Y creo que es verídica y correcta. El artículo que estoy citando no lo he hallado en la página web de La libre Belgique, pero viene reproducido en el foro de www.geostrategique.com, www.geostrategique.net/viewtopic.php?p=43878&sid=0e4b39c3043d46dc934a4283d69d00a1#43878. En su ruptura con China, era Grippa el que llevaba razón. Cien por cien.


[NOTA 172]

El PCEml nunca recibió esos honores -al revés, fuimos tratados por la dirección china con ostensible desdén-, lo cual hizo durar algo más la tiniebla.


[NOTA 173]

Rittenberg no tuvo suerte; detenido al año siguiente -de resultas de las conjuras y riñas internas entre las facciones de la RC-, pasará 10 años en presidio; regresará más tarde a Norteamérica; allí, ya sexagenario, conocerá el éxito: Profesor de Historia en la Universidad de Carolina del Norte y de estudios chinos en la Pacific Lutheran University, comentarista de radio y televisión, autor de un best-seller, The Man Who Stayed Behind -coautorado con la periodista Amanda Bennett- y Presidente de Rittenberg-Associates, una firma de consultoría especializada en el mercado chino.


[NOTA 174]

Aquí mis recuerdos no casan. De un lado me parece recordar que ese viaje coincidió con el primer transplante cardíaco, realizado por el Dr. Barnard en Suráfrica el 3 de diciembre de 1967. (Hasta tengo el vago recuerdo de que fue en Tirana donde tuve noticia de ese hecho quirúrgico; yo lo vi con recelo -por los peligros que implica de instrumentalización y sacrificio de unos individuos en beneficio de otros, máxime en una sociedad como la surafricana-, mientras que los albaneses lo veían como algo muy positivo, un avance de la ciencia.) Por el otro lado, tengo muy presente que era el fin del invierno, que resultó de un insólito rigor, y en mi memoria está grabada la descripción que me hizo mi compañera -al regresar yo a París- del tremendo frío que había sufrido en la buhardilla de la rue Laugier. Tal vez es inexacto el recuerdo del transplante y simplemente se trataba de un hecho muy reciente.


[NOTA 175]

Aunque, al cesar su afiliación al PCEml, al parecer Manolo se quedó desorganizado, posteriormente -según tengo entendido- se sumó a un conglomerado, o una constelación nebulosa, que paulatinamente se fue formando con ex-militantes del PCEml (cada uno de los cuales había puesto fin a su militancia por sus propias razones, unas veces ideológicas y otras no) para unirse -eso es lo que he leído- a otros provenientes del enigmático ente que se llamó «partido comunista de España (internacional)» (o tal vez «partido comunista internacional»), juntándose todos ellos en Bruselas, a fines de 1968, para instituir una nueva entidad, la «organización marxista-leninista de España», OMLE, que sacará un boletín a multicopista llamado «Bandera roja» (que no ha de confundirse con la publicación homónima de la organización comunista de España, creada por las mismas fechas o poco después y que era de tendencia entre togliattiana y vagamente medio-prochina, a la cual pertenecieron muchos intelectuales -entre otros el novelista Manuel Vázquez Montalbán-, varios de los cuales recalarán en el PSOE y hasta en el partido popular al producirse la Transición). Esa Bandera roja de la OMLE, para diferenciarse ideológicamente, adoptó la tesis (trosquista) de que en España la revolución que había que plantear no sería por etapas, sino unifásica (directamente socialista); a la vez, explotando el motivo antigrippista para combatir al PCEml, nos ganó en obsequiosa adulación a la RC china y al maoísmo (aunque lo uno se compaginara mal con lo otro). También he leído que, unos cuantos años después, la creación del PCE(r)-GRAPO vino de esa misma OMLE o de una rama desgajada. Desconozco qué base haya para todo eso.


[NOTA 176]

En las paredes de algunas fábricas de Shanghai vimos caricaturas de Deng Xiao-ping, Liu Shao-chi y la esposa de éste, Wang Guan-mei -ella dibujada con un vestido de falda estrecha y zapatos de tacón, en castigo por haber usado tal atuendo en algunas recepciones diplomáticas acompañando a su marido, Presidente de la República. El puritanismo de los guardias rojos veía en cualquier signo de elegancia -o hasta de vestir decoroso- una bala almibarada de la burguesía.


[NOTA 177]

Poco después de ese viaje a Pequín tuvo lugar una delegación a Tirana a que me he referido más arriba y de la cual regresé con un donativo no muy elevado pero que nos permitió respirar un poco.


[NOTA 178]

Ya me he referido más arriba a su detención. Fue nocturnamente arrestado cuando dormía en la habitación de un hotel de Burdeos en enero de 1969; tras conducirlo esposado a la frontera de Irún, lo entregaron a la policía franquista, que inmediatamente le puso otras esposas. Así inició su triste cautiverio hasta septiembre de 1972. Era, a la sazón, ministro del interior en Francia Raymond Marcellin, ex-pétainista, alcalde de la ciudad de Vannes (en Bretaña) y secuaz del ultrarreaccionario Valéry Giscard d'Estaing. Marcellin quiso abolir en Francia la libertad de asociación, derogando la Ley de 1901; el Consejo Constitucional frustró esa medida legislativa.


[NOTA 179]

Recuerde el lector que mi padre había sustraído sellos oficiales para falsificar salvoconductos.


[NOTA 180]

Naturalmente los trosquistas -y otros críticos de orientaciones similares, aunque no canten loas a León Trosqui- han podido alegar siempre que el socialismo en un solo país no es socialismo; que, por definición, socialismo lo hay sólo internacionalmente. ¡Sea! Podemos llamarlo «xocialismo», o sea: un sistema lo más parecido posible al socialismo sólo que en un único país, y con las adaptaciones o atenuaciones que ello comporte. De nuevo está aquí en juego un error filosófico: el antigradualismo, el todo-o-nada.


[NOTA 181]

El camarada Matías y yo habíamos sido amigos en Madrid, cuando ambos militábamos en el PCE. Hicimos juntos el periplo que nos llevó al PCEml. Estábamos muy unidos; políticamente congeniábamos, a pesar de nuestros caracteres tan diametralmente diversos en lo mental, en las costumbres y hasta en lo físico. En París, en los años 1968-70, fuimos distanciándonos, especialmente a raíz de los acontecimientos de mayo de 1968, porque, desde ese momento, él sufrió la contaminación del medio estudiantil del Quartier Latin, con una fuerte tendencia prochina, pro-RC -justamente cuando yo atravesaba una fase de desencanto respecto a China y de escepticismo respecto a las algaradas callejeras del mayo francés. Ese triste distanciamiento también acusó una diferencia de temperamentos -que siempre había existido, sin habernos impedido hasta entonces una profunda convergencia política-. Frente a mis posiciones de prudencia y de avance paulatino, frente a mi tesis de que, en el período que atravesábamos, debíamos mantenernos agazapados acumulando fuerzas, poco a poco, para esperar el momento oportuno (siguiendo en eso justamente consignas tácticas de Mao Tse-tung; v. infra Anejo XI), Matías se decantó por la línea preponderante -la que imponía ahora la camarada Helena Odena, cada vez más fuerte- de avanzar audazmente casi a pecho descubierto. Desde esa divergencia, me aplicó (quiero pensar que cariñosamente) el apodo de «tortuga». Posteriormente he hecho de ese animal mi mascota o totem. V. mi página web: .


[NOTA 182]

Aparecía así: Cuadernos Marxistas-Leninistas Nº 1 (Suplemento a Revolución Española). Esa publicación, al parecer, no se ha conservado en ningún archivo; hay que darla por perdida.

[Rectificación (2011-08-18)
He hallado públicamente desplegado el folleto, digitalizado por la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Barcelona. Lo he duplicado y lo pongo aquí a disposición de los lectores de esta página.]

Años más tarde, las mismas Ediciones Vanguardia Obrera publicarán otro folleto con un título parecido: «El problema de las nacionalidades en la perspectiva de la Revolución en España» (1977), en el cual todavía se recogen algunos párrafos del que yo había escrito, sólo que mezclándolos con otros absolutamente incongruentes con ellos, dando como resultado una imagen confusísima y del todo incoherente.


[NOTA 183]

Principalmente: Pierre Vilar, Catalunya dins l'Espanya moderna -que leí justamente en traducción catalana- y -recién publicada- la de Joan Mercader i Riba, Filip V i Catalunya, Edicions 62, 1968.


[NOTA 184]

Ese mismo libro, más adelante, se entusiasma al relatar «el triunfo apoteósico de nuestro Caudillo, el Generalísimo Franco» en 1939. Todavía conservo ese manual, aunque sin la portada que indicaría el nombre del autor, que desconozco.


[NOTA 185]

Esa obra se puede consultar en varios formatos en: http://eroj.org/biblio/stalin/marxcuna/index.htm.


[NOTA 186]

En el Anejo VI reproduzco unos fragmentos de mi manuscrito que no se incluyeron en la versión publicada y que han sobrevivido hasta hoy en mi archivo personal.


[NOTA 187]

Al incorporarse al mismo, Iñaki cambió su nombre de guerra por el de «Rodrigo». Se trata de Alvaro Fernández Alonso. El camarada Andrés (creo poder revelarlo ahora sin causar perjuicio a nadie) no era otro que mi viejo compañero de la Facultad, en Madrid, Miguel Angel Muñoz Moya, anteriormente detenido y condenado a varios años de encarcelamiento por la tiranía franquista. (Su juicio en las Salesas lo presencié entre el público [es, lo confieso, el único al que he asistido].) Andrés había sido enviado como alumno a un curso de formación de cuadros en China -debe de haber sido en 1968 o así- de donde regresó con un acendrado espíritu de simpatía hacia el partido comunista chino y hacia la exaltación del pensamiento de Mao Tse-tung.


[NOTA 188]

V. http://www.ephe.sorbonne.fr.


[NOTA 189]

De la inmensa producción de Pierre Vilar básteme mencionar un par de trabajos, los más señalados -aparte de su gran obra monográfica sobre Cataluña en la España moderna-: Historia marxista, historia en construcción, Barcelona: Anagrama, 1974 (disp. http://platon.serbi.ula.ve/librum/librum_ula/ver.php?ndoc=108749) [texto original francés: «Histoire marxiste, histoire en construction: Essai de dialogue avec Althusser», Annales. Histoire, Sciences Sociales, 28e Année, Nº 1 (Jan-Feb. 1973), pp. 165-198 (disp. http://www.jstor.org/stable/27578244)]; Oro y moneda en la historia 1450-1920, Ariel, 1969. El concepto-clave acuñado por P. Vilar es el de historia total. Recoge el legado de la escuela de los Anales -con su énfasis en los hechos de larga duración, que involucran a masas amplias y se realizan en módulos temporales dilatados- y en particular la historia de las civilizaciones de Fernand Braudel, pero integrándola con algunas ideas centrales del materialismo histórico sobre la determinación, en última instancia, por las necesidades del crecimiento de las fuerzas productivas, para desembocar en una historia holísticamente entendida, que no atiende sólo a las permanencias o continuidades sino también a las mutaciones, a las cadenas causales y a las interacciones.


[NOTA 190]

Había que subir las escaleras para ir al retrete -naturalmente compartido con los vecinos, igual que en todas las demás viviendas que figuran en esta enumeración. Entre los huéspedes que tuvimos alojados allí estuvo un ex-minero asturiano, Roberto, cuyo verdadero nombre era «Juan Guerrero Escavia», alias «Juanón»; más tarde se dijo que había pasado a ser confidente de la policía franquista y actuó en contra del PCEml y a favor de aquella extraña organización que fue el «partdo comunista internacional», siendo muerto años más tarde, al parecer en Barcelona, por correligionarios de ese grupo -quizá al haber descubierto éstos sus ocultos lazos con la Brigada Político Social. Sobre su figura v. el capítulo 7 del libro Clandestinos, del boxeador José Ramón Gómez Fouz (Oviedo: Pentalfa, 1999), donde se relata (incurriendo en total confusión entre el PCEml y el PCI) que el Sr. Guerrero Escavia «[e]ra de Valdepeñas, alto y fibroso, además de valiente (hasta la temeridad), había llegado a Asturias de niño», afirmando: «a Juanón no se le puede llamar confidente, sino más bien agente de Claudio Ramos» [comisario de policía]. Según esa versión (que no podemos tomar como infalible ni fehaciente -pese al evidente acceso del autor a los archivos secretos de la policía franquista y borbónica) ya trabajaba para los esbirros del régimen antes de salir de España, hacia 1964 ó 1965, y estaba destinado a ascender a miembro del futuro CESID. Ese libro, de mal olor, da a entender que fue ese Juanón=Roberto quien delató al camarada Angel Campillo, «Miguel» o «Eduardo» -al cual me refiero reiteradamente a lo largo de este capítulo.


[NOTA 191]

Ya en Madrid pude ver su cortometraje Tempestad sobre México, como lo he dicho más arriba, en el §7 del Capítulo I.


[NOTA 192]

Entre los cuales figuraban los obligados textos políticos de nuestro bagaje, traídos de las librerías del Barrio Latino, como la Librairie Racine, La joie de Lire de Maspéro, la Gît le coeur y otras más por el estilo.


[NOTA 193]

Mi trabajo de propaganda en el PCEml me enseñó muchas cosas que luego me han sido útiles en la vida: desde la importancia y la relevancia de difundir y propagar las ideas y los hechos -por los modos accesibles, aunque fueran modestos- hasta cómo hacer y atar los paquetes y cómo presentarlos al servicio postal. (El envío postal era casi el único procedimiento -aparte de la distribución en mano y el buzoneo. Posteriormente la propagación se verá facilitada por la fotocopiadora; creo que la primera máquina que vi de este tipo, una xerocopiadora, fue en Ginebra, en 1969 ó 1970.)


[NOTA 194]

Hubo una posibilidad de reencauzar el movimiento por vías de razonabilidad. Al regresar de Rumania el domingo 19 de mayo, el General de Gaulle pronunció su célebre frase: «La réforme, oui; la chienlit, non». La gente no sabía que significaba ese arcaísmo «chienlit» (que viene a ser como «asonada», «zafarrancho», «zipizape» o algo así). Quería empujar al gobierno a una dura represión; perdió los estribos. Pompidou, con su sangre fría, lo contuvo, aunque tuvo que aguantar las ásperas recriminaciones del jefe del estado. Luego de Gaulle jugó con su encanto, pero fracasó. El viernes 24 de mayo pronunció una alocución. Ibamos por la calle con una radio de pilas, escuchando ese discurso y luego el debate parlamentario. (Esos transistores eran muy recientes y yo acababa de adquirir uno -hasta entonces había vivido sin aparato de radio.) De Gaulle ofrecía un referendum para aprobar un nuevo modelo de sociedad, un gaullismo social que giraría en torno a la vaga idea de participación. Lamentablemente nadie le hizo caso. Si el PCF hubiera controlado la situación y actuado inteligentemente, podría haberse puesto fin al movimiento a cambio de pactar unos contenidos de progreso social bajo esa etiqueta. Mas la huelga continuó; y entonces de Gaulle volvió a endurecer su actitud, apoyado por la mayoría del pueblo francés, que era conservadora.


[NOTA 195]

V. mi artículo «La paradoja de la prohibición de prohibir y el sueño libertario de 1968», Persona y Derecho: Revista de fundamentación de las Instituciones Jurídicas y de Derechos Humanos, Nº 58 (2008), pp. 377-416. ISSN 0211-4526.


[NOTA 196]

Mai 68, París: La Découverte, 2008, p. 80.


[NOTA 197]

Principalmente los que habían participado en los asuntos franceses.


[NOTA 198]

No le faltaba una parte de razón a Georges Marchais en su artículo de L'Humanité del 3 de mayo de 1968, «De faux révolutionnaires à démasquer» -aunque, desde luego, su autor tenía el don de la inflexibilidad y estaba exento de gracia, de tacto, de mesura y de carisma en todo lo que hacía y escribía.


[NOTA 199]

V. «May '68 vs. Charles de Gaulle» ( http://www.questionsquestions.net/docs/may68_vs_degaulle.html) y la página web de Morgan Sportès, http://www.morgansportes.net/breve.php3?id_breve=47.


[NOTA 200]

Al margen de ese trío pro-chino, hubo también organizaciones comunistas de tendencia maoísta o maoizante, como la ya mencionada «Vive le communisme» -organización anarco-maoísta, en la que destacó el futuro anticomunista extremo Stépahne Courtois- y la Union des Communistes de France Marxiste-Léniniste, UCFML, de tendencia más centrista, en la que recalaron algunos exmiembros de la gauche prolétarienne -como Sylvain Lazarus y Natacha Michel- pero también exmilitantes del PSU (socialdemócratas de izquierda), entre ellos Alain Badiou, quien ha mantenido una cierta continuidad en sus ideas posteriores. (V. http://kasamaproject.org/2008/11/03/badiou-on-different-streams-within-frenc h-maoism/.)


[NOTA 201]

La trayectoria posterior de Claude Beaulieu muestra que era un hombre muy inteligente, íntegro y valioso.


[NOTA 202]

Mi contacto era un joven al que varias informaciones que he leído en años recientes me han llevado a identificar conjeturalmente con Georges Frêche, el actual presidente de la región de Septimania o del Languedoc-Rosellón -aunque otros datos desmienten tal identificación. Creo que esos contactos tuvieron lugar principalmente en el período en que yo viví en una buhardilla de la rue Laugier, porque recuerdo alguna cita con él cerca del Boulevard Pereire.


[NOTA 203]

V. el libro de Hervé Hamon & Patrick Rotman Génération (Paris: Seuil), Vol. 1: Les Années de rêve, 1987; Vol. 2: Les Années de poudre, 1988.


[NOTA 204]

Confieso que siempre me cayeron muy mal, siéndome difícil analizar por qué; eran, para mí, la gauche divine. No creo en la intuición ni en nada que se le parezca, pero es un hecho que en mí produjeron -desde que los conocí- una especie de antiflechazo. Mis contactos con ellos jamás tuvieron cordialidad alguna.


[NOTA 205]

Es curioso que tales objeciones al movimiento de mayo -al menos en sus comienzos- no hicieran ninguna mella en la camarada Helena Odena, a pesar de su estrecha amistad y vinculación de ese círculo de la rue d'Ulm. Para ella -y para todos los miembros del ejecutivo del PCEml, exceptuado quien esto escribe- todo lo de mayo fue fantástico, maravilloso y digno de aplauso, sin que hubiera que oponer ningún reparo como no fuera uno un revisionista.


[NOTA 206]

Algunos, al parecer, recalaron en otra organización de ideas parecidas, pero que no pertenecía a la constelación pro-china, la que se llamó «Vive le communisme» (nombre mutado en 1969 por el de «Vive la révolution»), uno de cuyos activistas era Stéphane Courtois, el futuro compilador y prologuista del Livre noir du communisme (1997). (V. http://www.contrepoints.org/Le-bilan-du-communisme.html.). Stéphane Courtois es ahora miembro del Círculo del Oratorio y del comité editorial de la revista Le Meilleur des mondes. Tras la conquista de Iraq por los estados unidos y sus aliados, Stéphane Courtois estima que las atrocidades perpetradas por el ejército norteamericano en la prisión de Abu Ghraib son «des à-côtés inévitables d'une guerre», o sea daños colaterales. Entre los blancos de su ataque está el ex-primer ministro francés, Dominique de Villepin, en cuya oposición a la agresión estadounidense contra Mesopotamia vio «reflejos que se vinculan directamente a la propaganda soviética en Francia». Sobre el Círculo del Oratorio v. http://en.wikipedia.org/wiki/Cercle_de_l'Oratoire. Ese círculo edita Le Meilleur des mondes, revista «anti-totalitaria», publicada por Denoël y dirigida por Michel Taubmann. Atlantista a ultranza, el círculo y su revista apoyan con entusiasmo las agresiones occidentales contra Yugoslavia, Afganistán e Iraq. Entre sus luminarias figuran: André Glucksmann, Pascal Bruckner (enemigo acérrimo de la compasión por los pueblos del sur), el historiador Ilios Yannakakis, Pierre-André Taguieff (adversario de la idea de progreso), la fautora de guerra Thérèse Delpech, nuestro converso Antonio Elorza, Olivier Rolin (exmilitante de la gauche prolétarienne), el geopolítico Frédéric Encel. El lector interesado puede indagar sobre el alineamiento ideológico-político de tales personajes. Próximo al círculo está Bernad Kouchner, ministro de Sárközy. Filosóficamente, en varios de esos autores han ejercido influencia determinante Jean-François Lyotard, Emmanuel Levinas, Gilles Deleuze, Nietzsche, Derrida, Foucault, Gadamer y Greimas. De modo general -aunque habría que matizar para cada uno de ellos- hay una tendencia anti-ilustrada, que culpa de los males del totalitarismo del siglo XX a los errores de la Ilustración racionalista.


[NOTA 207]

Al hacer esa caracterización, corro el riesgo de ser injusto, amalgamando evoluciones dispares. La de Benny Lévy fue, acaso, más religiosa que política (aunque su fundamentalismo rabínico lo empujará a un sionismo arabófobo). Varios de esos personajes retomaron la tradición israelita de algunos de sus antepasados familiares, que revalorizaron -en el sentido de una adhesión al pseudo-estado sionista- al desencantarse del marxismo-leninismo.


[NOTA 208]

Una anécdota de mi período ginebrino, 1970-72, fue una entrevista -guardada en cinta magnetofónica- que concedí a uno de los redactores de L'idiot international, una publicación ultraizquierdista en la que participaban algunos de la gauche prolétarienne. El contacto con ellos vino por la camarada Helena Odena o por el camarada Raúl Marco. Tal vez se pensó que mi dicción francesa beneficiaba que fuera yo portavoz de las tesis de los m-l hispanos (a pesar de que -aun antes del estallido de nuestras discrepancian en julio de 1970 en Pequín- siempre hubo recelo a que yo expusiera las posiciones del partido, porque se me notaban particularidades que desentonaban). Al cabo de bastante tiempo de esa entrevista, les pregunté qué habían hecho con ella: me respondieron que la tenían guardada esperando el momento apropiado -se entendía: para publicarla. Momento que, obviamente, no llegó jamás. Lo mío no había cómo embutirlo en esos moldes del extremismo destructivo y anarquista.


[NOTA 209]

Mientras Mao vivió, no se dijo así, a las claras. Una vez muerto, sí. Teng Xiao-ping, el jefe fáctico y ex-secretario general del partido comunista chino, declara sin ambajes el 19 de febrero de 1979 -a su regreso de Washington- : «Los Estados Unidos, Europa, Japón, China y otros países del tercer mundo [tienen que] unirse y responder seriamente al desafío que representa el peligro de guerra. [...] Con esos cambios de posición, el principal foco de guerra es ahora la Unión Soviética». (Cit. por Paul N. Dassault, «Les visions soviétiques et chinoises des rapports internationaux (Notes de recherche)», Études Internationales, vol 11, nº 2, 1980, pp. 289-302, http://id.erudit.org/iderudit/701046ar -la cita figura en la p. 209.) El cabecilla chino ambiciona -y se atreve a decirlo- una alianza de todos los estados imperialistas y de todo el occidente privatista con China y algún secuaz suyo en el tercer mundo para aislar a la URSS y luchar contra ella. Para conjurar esa presunta amenaza de guerra soviética, la gigantesca China acababa de iniciar, dos días antes, su agresión militar contra la República Democrática de Vietnam, a la que pondrá fin exactamente cuatro semanas después, el viernes 16 de marzo, tras un número de muertos que es difícil conocer (según fuentes vietnamitas, más de 100.000 muertos civiles, aunque tal cifra puede ser exagerada).


[NOTA 210]

Han abundado en España los intelectuales que, procedentes del marxismo -o incluso del marxismo-leninismo- se han convertido al neoconservadurismo -a menudo en su versión más radical-: Gabriel Albiac, Fernando Sánchez Dragó, Agapito Maestre, Federico Jiménez Losantos, Pío Moa; los políticos Pilar del Castillo, Anna Birulés, Josep Piqué. Es curioso que varios de ellos militaran en la Organización Comunista de España-Bandera Roja, una formación tardía y de inspiración sincrética, en parte semi-togliattiana. Esas trayectorias no creo que guarden mucho parecido con la evolución de los ex-dirigentes de la gauche prolétarienne.


[NOTA 211]

Me refiero al prof. Alejandro Diz (de quien hablaré más abajo) y al actual consejero de solidaridad y ciudadanía de la Generalidad Valenciana, paisano mío (concretamente de Alcira), Honorable Señor D. Rafael Blasco Castany. Según una información que tomo de www.cambiacalpe.com (el enlace completo es: http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2009/11/08/rafael-blasco-ant isistema-profesional/649303.html), ese ilustre político levantino procedía del MCE, o sea del grupo Komunistak. (A ese grupo me refiero en otros lugares de este ensayo; en mis últimos años de militancia intentaba yo que el PCEml lo tratara con mimo y diplomacia para atraérselo.) Desde esas filas, lanzó una escisión que, tras romper con la dirección del MCE, acabaría recalando en el PCEml. Eso tiene que haber sucedido bastante después de mayo de 1972 (porque hasta ese momento, el de mi marcha, ninguna fracción del MCE se había formado abiertamente ni, menos, incorporado a nuestro partido). Junto con su amigo y socio político de por vida, Venancio Vega (Vicente Pérez Plaza) [vide infra, nota en la Secc. 2 del Anejo I], romperá, en 1981, con las cabezas visibles del PCEml, lanzando su propia entidad política, «La Causa», que luego dará lugar a un partido nacionalista valenciano, de donde -por integraciones y metamorfosis consecutivas- llegó al partido popular pasando por el PSOE. ¿Es la excepción que confirma la regla? Para ser un ex-militante del PCEml que ha sufrido una evolución así, no deja de ser relevante que no ingresara en el PCEml hasta bastante tarde (tarde en su vida, cuando estaba dejando atrás su juventud; tarde en el movimiento general de ideas, al haber pasado ya el torbellino de los sesenta; y tarde, muy tarde, en la existencia del PCEml, cuando éste ya estaba empezando a marchitarse, al haberse disipado las esperanzas de los años 1964 y siguientes).


[NOTA 212]

Ese frente es una divisoria mental que determina que la sociedad española se parezca a una sociedad de castas como la hindú o a una sociedad tribal africana. El tiempo, que todo lo diluye, acabará erosionando y disolviendo esa divisoria, sin duda. Pero hoy existe. Muchos no-españoles (como el historiador conservador estadounidense Stanley Payne), incapaces de comprender esa y otras singularidades del alma hispana, se quedan tan desconcertados a la hora de analizar nuestra vida política. Los propios españoles lo viven sin entenderlo; suelen achacar ese vestigio al atavismo o a la rigidez mental de los demás. Lo que sucede es que hay un subconsciente colectivo, producto contingente de los hechos históricos pero que, una vez que arraiga, tiene su propia entidad y su inercia, constituyendo como una segunda naturaleza.


[NOTA 213]

Podemos comparar lo de España con lo de la hermana nación ibérica, Portugal. Me parece inverosímil en nuestra Patria una trayectoria como la del actual eurócrata número 1 y ex-primer ministro portugués, José Manuel Durao Barroso, conocido por su neoconservadurismo belicista. Durao es, desde luego, de una generación posterior a las figuras que estoy glosando aquí, ya que nació en 1956. Después de la revolución de los claveles (que lo pilló con 18 años recién cumplidos), se afilió a una organización maoísta: el partido comunista de los trabajadores portugueses, también llamado «movimiento revolucionario del proletariado portugués» -si bien lo hizo ya a deshora, porque había pasado la gran oleada pseudorrevolucionaria. En ese movimiento -acusado por el comunismo oficial de estar auspiciado por la CIA- se destacó y ascendió. Ha brindado de ese compromiso juvenil esta explicación o justificación: sólo así podía luchar contra el stalinismo del partido comunista portugués -como si, de boquilla, el maoísmo no fuera stalinista. La circunvalación está aquí tan clara que se presenta de entrada como motivo de la decisión de entonces -aunque en eso hay, sin duda, una interpretación retrospectiva que implica autoengaño. Puedo equivocarme, pero apuesto a que en España no habrá nunca un Durao Barroso.


[NOTA 214]

Mis recuerdos, muy difuminados, me hacen titubear entre varias posibilidades: una es que fuera a comienzos de febrero, justo cuando la policía francesa acababa de entregar, maniatado, al camarada Eduardo [Angel Campillo] a sus colegas franquistas en Irún -a poco de proclamarse el estado de excepción en España (porque recuerdo que yo portaba en mi cartera negra de fuelle ejemplares de una declaración del comité ejecutivo del PCEml recién elaborada en Ginebra; y fue justamente haciéndome abrir esa cartera y viendo su contenido subversivo como decidieron interpelarme, primero, y detenerme, después); otra posibilidad es que fuera a raíz de la designación de S.A.R. el infante D. Juan Alfonso Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias como sucesor del caudillo a título de rey (23 de julio de 1969); no excluyo una tercera posibilidad: que la detención se produjera más tarde, quizá en el otoño.


[NOTA 215]

Puede resultar paradójico que, a la vez que se profesaba un férreo y sectario doctrinarismo, se estuviera dando entrada a ideas que habían puesto en circulación Herbert Marcuse, André Gorz, Guy Debord, Cornelius Castoriadis, Claude Lefort y Michel Foucault (desde 1968 la luminaria de la nueva Universidad de París VIII en Vincennes creada por el ministro Edgar Faure). Como tantas otras, esa paradoja se explica. Conjugábase la ausencia de un trabajo de teorización racional y analítico -que se rehuía- con una tremenda permeabilidad a las influencias de moda, especialmente las del medio de la gauche divine, con todo su relumbrón y su postín; un efecto de ósmosis acarreaba que se iban vertiendo chorros de ese nuevo líquido intelectual en las aguas estancadas de un pensamiento fijado en sus fórmulas y no vivificado por el debate teórico.


[NOTA 216]

Tal vez -parafraseando a Ortega- quepa decir que lo malo, si breve, es la mitad de malo; pero también es verdad que abreviar un buen trabajo puede dar como resultado uno malo, porque cada cosa tiene lo suyo: ni se puede demostrar una ecuación de física en diez líneas ni resumir las razones para optar por una propuesta política en un minuto. Por otro lado la obsesión por lo escueto muchas veces sirve de simple coartada para obviar los asuntos delicados o espinosos, las cuestiones difíciles, las objeciones, las presuposiciones.


[NOTA 217]

Los chinos preguntaron quién encabezaba la delegación. Nosotros no fijábamos rangos así, pero para ellos el protocolo contaba. Helena insistió en que fuera Raúl Marco y los demás no tuvimos objeción que formular al respecto.


[NOTA 218]

Simon Leys [nombre de pluma de Pierre Ryckmans], en Les habits neufs du Président Mao (París: Editions Champ Libre, 1971, p. 292) dice de ese personaje: «En 1937 [...] asume la dirección de los servicios secretos, departamento que todavía hoy sigue constituyendo la fuente oculta de su poder. Este Fouché [...] parece dispuesto a servir a varios amos [...] [es] difícil determinar si su participación [...] fue la de un soplón o la de un chaquetero[...] Kang Sheng es un hombre enigmático, pero sumamente capaz; posee considerable influencia, siendo difícil prever en qué sentido la utilizará. Tiene una impenetrable faz de polizonte impasible, pero también talentos imprevistos». Se ve que el autor lo conoció personalmente. He leído relatos sobre tal individuo aún peores. La impresión repugnante que me dio pocas veces o ninguna la he tenido en ningún otro encuentro, ni en China ni en ningún otro lugar del mundo. Añadiré que era alto, calvo, distinguido, condescendiente; ningún otro chino se permitió interrumpir nuestras exposiciones; tal vez sus estancias europeas le habían hecho olvidar las reglas de la cortesía oriental.
[V. The Claws of the Dragon - Kang Sheng, The Evil Genius Behind Mao and His Legacy of Terror in People's China de John Byron y Robert Pack, Nueva York: Simon & Schuster 1992, ISBN 0-671-69537-1.]


[NOTA 219]

Intenté entonces la vía de la resistencia solapada, p.ej. introduciendo en mis artículos para Vanguardia Obrera elogios a Lin Piao, «el más íntimo compañero de armas del Presidente Mao», cuando era notoria su caída en desgracia. No coló: vigilaba la VPE.


[NOTA 220]

Hasta el 9 de marzo de 1973 existían vínculos diplomáticos entre la tiranía fascista de Franco y la China nacionalista de Chiang Kai-shek -refugiada en la isla de Formosa. Ese día, empero, los regímenes de Madrid y Pequín se reconocieron oficialmente. Tuvo que ser un mazazo terrible para la dirección del PCEml, dado que nuestro motivo principal de propaganda antisoviética se basaba en las relaciones culturales y comerciales entre la España oficial y varios países del bloque encabezado por Moscú. El establecimiento de relaciones Mao-Franco se producía unas semanas antes de celebrarse el I congreso del PCEml en el norte de Italia. Pero el PCEml mantendrá todavía su adhesión al pensamiento de Mao Tse-tung y su alineamiento con el PC chino durante un lustro más. Un número extraordinario de Vanguardia Obrera de octubre de 1977 contendrá una declaración conjunta de los partidos prochinos de España, Grecia, Alemania, Portugual e Italia en la que se proclama (págª 18): «En el primer aniversario de la muerte del camarada Mao Tse-tung, [...] [rendimos] homenaje a su memoria [...] ha sido igualmente un gran dirigente del proletariado mundial. [...] [es] un deber de todos los marxistas-leninistas defender resueltamente las enseñanzas revolucionarias del camarada Mao Tse-tung -en particular las relativas a la lucha contra el revisionismo moderno, a la gran Revolución Cultural Proletaria y a la lucha contra los oportunistas de todo pelaje». Los iniciados han descifrado en esa declaración una crítica implícita a la dirección pequinesa establecida tras la defunción de Mao -aunque, en realidad, a un año de su fallecimiento quienes mandaban en China eran los que. en su última voluntad, había instituido como herederos el Gran Timonel. Al año siguiente se producirá, ¡por fin!, la ruptura del PCEml con China (la inversa había tenido lugar ya en 1970 -en realidad el PC chino nunca había apoyado al PCEml). Tal ruptura fue más lejos, conllevando una condena a todo el pensamiento de Mao Tse-tung; se realizó, como de costumbre, en el estilo de Helena Odena: entre gallos y medianoche, sin dar la cara, como si no pasara nada, sin asumir la responsabilidad por su pasada obcecación prochina, mantenida -con un elevadísimo coste- cuando ya el gobierno acaudillado por Mao Tse-tung se estaba alineando con el imperialismo yanqui (entrevista con Nixon de febrero de 1971). (Sobre esta cuestión v. el escrito «Diversas declaraciones públicas en defensa de Mao Tse-tung, oponiendo a los revisionistas chinos», Archivo Revolucionario Comunista chileno, www.archivochile.com/pp/pcr/pcr00024.pdf.)


[NOTA 221]

Cuando en 2001 se celebre la conferencia internacional de Durban sobre el racismo, el nombre de la ciudad, evidentemente, evocará para mí lejanos recuerdos.


[NOTA 222]

De hecho la policía francesa se incautó de mi agenda en la tercera de las detenciones que he enumerado más arriba, sin que en ella figurase ni un solo dato que implicara un aprieto o riesgo para ningún camarada.


[NOTA 223]

El único camarada que, sin trabajar conmigo, me aportó en ocasiones materiales y elementos documentales útiles para la confección de ese y otros ficheros fue Venancio Vega -a quien ya me he referido supra, al final del §10-. Con su gran capacidad de iniciativa y su costumbre de frecuentar bibliotecas, consultaba fuentes que yo desconocía o a las cuales no tenía acceso.


[NOTA 224]

El escrito en francés que firmaré en 1976 con el alias «Ismael Ontur» -del que hablo más abajo, en el §18.5- lo redacté para desenmascarar a varios ministros del gabinete de Arias Navarro, gracias a que había conservado yo ese fichero, que me había acompañado hasta la ciudad de Lieja, donde a la sazón vivía estudiando para mi doctorado. Posteriormente me desembaracé de él, porque ya me parecía inservible.


[NOTA 225]

Otro de mis ficheros concernía a las empresas ligadas al capital yanqui. Los dos que menciono, en concreto, los conservé al marcharme del PCEml en mayo de 1972 -pensando que en la dirección del partido nadie más iba a utilizarlos. Sin embargo, un tiempo después -con motivo de alguna de las sucesivas y siempre difíciles mudanzas- decidí desprenderme de todo ese material.


[NOTA 226]

Y también en medio de zozobras ligadas a la situación de clandestinidad en la que tuvimos que vivir en Ginebra mi compañera y yo, sin que haga al caso detallarlas.


[NOTA 227]

Entre ellas la revista El economista, a la sazón en manos de la familia Gómez Acebo, dueña de BANESTO, pero cuyo director, el vallisoletano Pedro Rico Ruano, había logrado imprimir a la publicación un aire de crítica impertinente e incluso severa (que se le consentía, tal vez, por ser, de todos modos, un hombre de confianza de las altas esferas empresariales y porque un semanario de prensa-salmón venía tratado con cierta indulgencia por la censura no-previa, que [bajo la férrea conducción de Manuel Fraga Iribarne, primero, y de Alfredo Sánchez Bella, después] seguía amordazando a las publicaciones legalmente aparecidas en España). Esa revista constituyó la fuente principal de los datos que yo manejé.


[NOTA 228]

Ésos fueron en realidad los primeros textos que leí sobre la rama estructuralista del marxismo entonces en boga; en mis anteriores años de Universidad era yo poco aficionado a los devaneos marxoides y a la literatura secundaria, prefiriendo la lectura de los clásicos (lo fetén -o, como dicen los ingleses, the real thing); pero es que, así me hubiera gustado -como a Santiago González Noriega- estar al tanto de lo último, el marxismo que se llevaba en los primeros años 60 no era todavía ése, sino el humanista lukacsiano, por un lado, y por otro el ortodoxo de Garaudy -más tarde de Lucien Sève. Tras abandonar el PCEml en mayo de 1972, nunca me he dedicado a cultivar ningún género de marxismo o marxeología, aunque en América Latina sí me topé con el furor de la escuela althuseriana, que privaba por aquellos años. V. sobre aquel clima intelectual el curioso librito de Ludovico Silva, Antimanual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos, Caracas: Monte Avila Eds., 1978 (3ª ed.)


[NOTA 229]

Entre otras La corte de los milagros. Aquella lectura fue rápida y por encima. Muchos años después tendré ocasión de releer con mayor sosiego esa excelente obra valleinclanesca (que no es exactamente una novela, como no lo son los demás escritos del mismo autor agrupados convencionalmente bajo esa clasificación).


[NOTA 230]

Entre los libros de economía que compré por entonces (hacia 1971) y que todavía conservo están: Christian Palloix, Problèmes de la croissance en économie ouverte (Paris: Maspéro, 1969) y Gilbert Mathieu, Vocabulaire de l'économie (Paris: Citoyens: éditions universitaires, 1970); Gilbert Mathieu, Dictionnaire du capitalisme; y Jacques Kahn, Pour comprendre les crises monétaires París: éditions sociales, 1969). También compré algunos libros de historia, como el de Hubert Deschamps Histoire de la Traite de Noirs (un tema que me había apasionado desde mi adolescencia).


[NOTA 231]

También le agradezco póstumamente que me prestara discos o cintas con músicas que pude escuchar así por vez primera: «De sirtaki en sirtaki» del grupo «Los sirtaki»; y álbumes de canciones de Serge Reggiani (me conmovía «La femme qui est dans mon lit», porque siempre me había atraído el tema amoroso y sentimental), Jean Ferrat, Joan Baez, Joan Manuel Serrat, los Quilapayún, Violeta Parra, Georges Moustaki, Judith Reyes y -lo que más aprecié- el Nuovo Canzoniere italiano: «Tutti mi dicon Maremma Maremma», «Lu cacciaturi Gaetano», «Bella ciao», «Addio Lugano bella», «Noi anderemo a Roma», «Amore mio non piangere» («La mondina»), «O Gorizia tu sei maledetta», «La lega», etc. En el período final de mi militancia, cuando viví en Ginebra, traté de volver a tomar contacto con la lengua italiana, escuchando y grabando emisiones de la radio suiza italiana; de mi viaje de septiembre de 1971 a Génova y Cerdeña regresé con un maletín lleno de libros en ese idioma. Desgraciadamente han escaseado en mi vida las ocasiones de reencuentro con ese bellísimo idioma. Del final de mi militancia, 1972, me parece que es también el recuerdo que tengo de aquella hermosa canción de Gloria Tomás Canals, «Si supieras», llena de dulzura y amor («Si supieras lo que he hecho, por venirte a ver; si supieras lo que he dicho, por verte otra vez, No te enfadarías nunca, nunca dudarías de mi amor por ti; si supieras que he mentido, por volverte a ver. Si supieras lo que lucho, por poder salir; piensan que soy muy pequeña, para ser feliz. Nadie en casa me comprende; todos me censuran, mi forma de ser; si supieras lo que invento, por volverte a ver»). Pero, como la fecha de lanzamiento es justamente la de 1972, es posible que mezcle en ese recuerdo alguno posterior, perteneciente ya a mi nueva vida en América Latina.


[NOTA 232]

V. infra §14.


[NOTA 233]

No me cabe duda de que este texto y el anterior serán utilizados por la camarada Helena Odena para redactar, con tales materiales, su artículo (firmado «M. Palencia») «La España franquista, cabeza de puente y plataforma económico-militar del imperialismo yanqui», Revolución Española, Nº 6 (1973), pp. 8-16 -desde luego simplificando las cosas, podando detalles y suavizando la única referencia a Israel no eliminada.


[NOTA 234]

Pero no se insertó en la versión finalmente publicada de Los nuevos desenfoques del Señor Carrillo, escrito por A. Bujalance y que apareció sin nombre de autor, Ed. Vanguardia Obrera, 1970.


[NOTA 235]

Cf. http://www.tpellicer.com/FRAP/bibliografia%20frap.pdf


[NOTA 236]

En el Anejo I emito la hipótesis de que también fueron de mi pluma un número de artículos aparecidos bajo otros nombres de autor: «Juan Bru», «Damián López» y varios más.


[NOTA 237]

Que habíamos alquilado gracias a la gentil mediación de un amigo suizo que prestaba su nombre, permitiéndonos así escapar al control del habitante. Anteriormente -y durante la mayor parte de nuestro bienio ginebrino- habíamos vivido en una exigua habitación de planta baja, donde apenas podíamos movernos -era una chambre de bonne individual. En el bello estudio de la Servette estuvimos viviendo diez meses -entre agosto de 1971 y nuestra fuga en mayo de 1972.


[NOTA 238]

Ya en París mis padres habían venido a vernos varias veces; gracias a sus visitas salimos de la monotonía y pudimos visitar el Musée Carnavalet, el barrio del Marais, Versalles y Fontainebleau.


[NOTA 239]

Como los asuntos de China siempre son especiales, hay que recordar que el IX congreso del PC chino, inaugurado el 1 de abril de 1969, había entronizado a Lin Piao como continuador y sucesor de Mao Tse-tung -en un hecho absolutamente sin precedentes en la historia del movimiento comunista, en el cual jamás había habido cargos directivos vitalicios ni menos hereditarios. Ese enigmático IX congreso, a la vez que repitió todos los absurdos del «social-imperialismo soviético» y la trola de la restauración del capitalismo en Rusia, en una feliz inconsecuencia diseñó una línea que sólo atacaba como enemigo del pueblo chino al imperialismo yanqui, guardando silencio sobre la URSS; de lo cual los pro-chinos del mundo no parecieron enterarse. Poco después de ese triunfo, Lin Piao cayó en desgracia y se esfumó ese espejismo de una reconciliación con la URSS. No he visto que nadie se percate de tales hechos ni relacione los documentos del IX congreso y su mensaje codificado (su elocuente silencio) con la posterior huida aérea de Lin Piao hacia Rusia sobrevolando Mongolia. Como todas las cosas humanas tienen su génesis y sus causas, hay que recordar lo que sabemos de la historia personal de Lin Piao; cf. Simon Leys, op.cit, pp. 34-35: Lin Piao, tras vivir en Rusia en 1939-42 y en 1951-53, había sido estrecho colaborador del líder prosoviético de Manchuria, Kao Kang, depurado por Mao Tse-tung en 1954. A pesar de toda su mediocridad y las insuficiencias que padecía -siendo un personaje con el que no desaprovechan la ocasión de ensañarse tantos escritores sobre cosas chinas-, Lin Piao había elaborado una teoría sobre la revolución mundial, acertada o errónea -lo cual no hicieron ni Mao Tse-tung ni Chou En-lai ni Teng Xiao-ping-, expuesta en su artículo «¡Viva la victoriosa guerra popular!», publ. en Diario del Pueblo de Pequín el 3 de sept. de 1965 (trad. Ediciones en lenguas extranjeras de la capital china).


[NOTA 240]

No sólo no se hizo sino que la VPE impuso un posicionamiento de hostilidad total y absoluta, sosteniendo incluso (en esas nuevas circunstancias) que la cuestión de la Unión Soviética era la piedra de toque. No voy a explayarme en comentarios al respecto.


[NOTA 241]

La autoría corresponde, sin la menor duda, a la camarada Helena Odena.


[NOTA 242]

Tales descontentos y desavenencias existieron, desde luego, en el ejército franquista. Los había habido desde el inicio de la sublevación militar y nunca se apagaron del todo. V. Carlos Fernández, Tensiones militares durante el franquismo, Plaza & Janés, 1985.


[NOTA 243]

Lo cual nos da 8.192 combinaciones posibles, suponiendo que no admitamos -para ninguna de las 13 cuestiones- ni abstenciones ni grados de adhesión a una u otra de las dos tesis enfrentadas (ni, por lo tanto, que quepa aceptar ambas simultáneamente). Un meridionalista será uno que escoja la opción M para cada una de las 13 cuestiones; un septentrionalista uno que escoja S para las 13; y alguien con posición oscilante quien en unas escoja M y en otras S. Eso, claro, es una simplificación. Las posibilidades no son 8.192, sino infinitas.


[NOTA 244]

En el Nº 4 de Vanguardia Obrera (abril de 1965) se había sostenido la tesis continuista. El editorial de ese número se titulaba «Nuestro Partido cumple 45 años» (con una foto de José Díaz Ramos -secretario general del partido comunista de España desde 1932 hasta su muerte diez años después). Ese punto de vista era abrazado por el camarada Paulino y a él me adherí yo. Tras la detención de Paulino el 3 de abril de 1966, la tesis continuista -siempre larvadamente combatida por la camarada Helena Odena- pasó a ser prácticamente indefendible en el ambiente que se fue propiciando.


[NOTA 245]

Vuelvo sobre eso de la cota inferior de los latifundios -o línea de demarcación entre terratenientes y campesinos ricos- en una nota más abajo en la que evoco los trabajos preparatorios del congreso del partido a fines de 1971.


[NOTA 246]

No hablo en este libro de las dos reuniones parisinas en las que se creó y se pretendió impulsar el comité coordinador pro-Frente Revolucionario Antifascista y Patriota: la primera en enero de 1971 y la segunda en la primavera del mismo año. Lo entonces puesto en pie apenas era nada, porque simplemente adicionaba al PCEml un individuo que, viviendo en un aislamiento político absoluto, no representaba nada más que el pasado: D. Julio Alvarez del Vayo (cuya memoria merece todo respeto); sólo lo conocían algunos lectores de libros de historia; nadie más. Su colaborador nominal, Alberto Fernández (de quien ya he hablado más arriba), no compartía sus posiciones políticas (aunque del Vayo parecía desconocerlo). No otorgué ninguna significación a mi participación en esas dos reuniones. Para mí eran reuniones de rutina, de tantas como había tenido, y en las que se estampaban unas ideas en un manifiesto, al igual que se había hecho otras veces, sin que nadie supiera si ese comité -carente de verdadera entidad- iba a durar ni si jugaría algún papel en el futuro. Por mi presencia en esas dos reuniones se me ha calificado de co-fundador del FRAP. Creo que la calificación es excesiva. Ese comité coordinador apadrinó la publicación de un boletín que se llamó Acción y a cuyo frente se colocó a Manuel Castells, sociólogo, residente en París, ex-dirigente del FLP y con el cual me reuní un par de veces, no surgiendo entre nosotros la menor simpatía (al menos por mi parte). Creo que Castells abandonó esa empresa poco tiempo después. En Acción debió de salir algún artículo mío, pero mi entusiasmo por aquel atisbo o presunto embrión de pseudo-frente era escaso o nulo.


[NOTA 247]

V. supra, punto 8º del §4 (conclusiones del Pleno fundacional de Bruselas en diciembre de 1964). Nótese que todavía entonces nadie había propuesto que se emprendiera una campaña de guerrilla urbana, aunque tal idea empezaba a flotar en el ambiente y podía inferirse de la tesis que estoy criticando de que la revolución la hace la vanguardia. Ese camino sólo lo emprenderá el PCEml después de mayo de 1973.


[NOTA 248]

V. artículo de Elena Odena «La lucha por las libertades es inseparable de la lucha por la República», Vanguardia Obrera, nº 134, 2 de mayo de 1976, hoy reproducido en la págª del PCEml: http://www.pceml.info; ahí se afirma: «de lo que se trata es de derrocar a la monarquía y restablecer la legalidad republicana».


[NOTA 249]

Documento A04: «Observaciones a la parte titulada `Sobre la aplicación de la línea de masas y las...'» (folio, papel duro, aparentemente fotocopia). Este documento parece ser una crítica que redacté a una parte de un texto polémico preparado por la dirección del PCEml en contra del grupo Komunistak; se refiere a la discusión entre ese grupo y el PCEml en torno a la política sindical (OSO y CC.OO) y trata de puntualizar el difícil equilibrio que buscaba el PCEml en esa cuestión. Fecha probable: 1970 ó 1971. Mi comentario comienza con esta frase (que indica a las claras su orientación): «En primer lugar, y en cuanto al lenguaje, considero que se deben limar o suprimir una serie de términos ofensivos que a nada conducen».


[NOTA 250]

http://www.tpellicer.com/FRAP/bibliografia%20frap.pdf.


[NOTA 251]

Deben de estar depositadas en el archivo del PCEml, que estaba ubicado en el local de la calle Libertad, nº 7, Madrid; al extinguirse o autodisolverse ese partido en 1992 pasó -tengo entendido- a VOSA (Vanguardia Obrera S.A., sociedad anónima), la cual cesó su actividad editorial unos años más tarde. No sé dónde se encuentra en este momento.


[NOTA 252]

El gobierno progresista de Modibo Keita fue derrocado por el golpe de estado militar del general Moussa Traoré, orquestado por el colonialismo francés, el 19 de noviembre de 1968.


[NOTA 253]

Así, p.ej., en Vanguardia Obrera no se dijo ni una palabra sobre el movimiento de los no-alineados ni sobre la Tricontinental, al igual que jamás se mencionaba la lucha contra el neocolonialismo en Camerún, el Congo, Chad ni los combates independentistas de las colonias portuguesas, ni siquiera la lucha anti-apartheid en Suráfrica. Tampoco Vanguardia Obrera se pronunció, en ningún sentido, sobre el golpe de estado urdido contra el Presidente de Gana, Kwame Nkrumah, por el imperialismo anglosajón en 1966 ni sobre la guerra de Biafra (1967-70) ni sobre la declaración unilateral de independencia de Rodesia del Sur en 1965. Parecía que todo eso ni nos iba ni nos venía.


[NOTA 254]

En relación con eso, hubo también otro problema con relación al cual ninguno de nosotros -ni los de la línea meridional ni los de la septentrional- supo percatarse ni de su importancia ni de cómo transcendía nuestros esquemas doctrinales ni de la necesidad de un planteamiento profundo y correcto. Aunque ninguno lo vio, la línea septentrional era todavía más reacia a verlo. Me refiero al derecho a la migración, el derecho a la movilidad humana. Los clásicos del marxismo no lo abordaron ni siquiera de pasada. Es difícil encasillar el ejercicio de ese derecho en la lucha de clases burguesía/proletariado. Además está claro que mayor interés tienen en poder ejercerlo los habitantes de países pobres que los de países ricos. Ya era entonces una de las cuestiones candentes de la vida político-social (aunque mucho menos que ahora). En torno a 1969-72 ya se estaban tomando medidas restrictivas. Tuvimos una conversación ocasional a propósito de que el sindicato CGT francés había protestado contra tales restricciones, atentatorias contra la libertad migratoria. Yo, por una razón de principio, sostuve -aunque sin poner énfasis ni resolverme a continuar la discusión- que había que defender la libertad migratoria; en cambio, la VPE consideró demagógica esa protesta cuando en Francia ya había desempleo. (La conversación debió tener lugar hacia 1970.)


[NOTA 255]

Se estaba entonces gestando un movimiento antiimperialista panmediterráneo, que nunca llegaría a cuajar; con vistas al mismo había tenido lugar en París la serie de encuentros en que participamos Alvarez del Vayo y yo.


[NOTA 256]

Esta cuestión 8ª planteaba sendas dificultades, simétricamente opuestas, a la camarada Helena Odena -como exponente máxima de la línea septentrional- y a mí -como único partidario de la meridional. Y es que, por una vez, en una cosa, estaba yo más cercano a una tesis china (aunque en Pequín esa tesis, asociada a Lin Piao, ya estaba siendo abandonada en 1970 y será sepultada posteriormente): la de que, en la fase de la revolución mundial que entonces se vivía, el protagonismo en la lucha correspondía a las masas oprimidas de los países subdesarrollados, a los miles de millones de parias de las colonias y neocolonias, pues la tarea estratégica consistía en cercar la ciudad mundial -el puñado de países imperialistas dominantes- por el campo mundial -los dominados. (Adicionalmente se planteaba la cuestión de dónde ubicar a nuestra Patria en esa clasificación, tema sobre el cual los chinos no habían dicho nada, evidentemente.) Tal idea estratégica de Lin Piao (dudosamente asumida por el propio Mao en sus declaraciones) fue desechada en Pequín a partir de 1970. La reemplazó la teoría de los tres mundos, que seguía viendo las cosas de un modo que no cuadraba con el esquema eurocéntrico burguesía/proletariado. A pesar de que el maoísmo de la VPE tenía hondas raíces en su cosmovisión (antiproductivista, anarquista, antijuridicista, autogestionista), tuvo que sentir como una bendición la desmaoización de 1978 (determinada por la opción albanesa al desencadenarse la ruptura entre Pequín y Tirana), ya que así podía aferrarse a ese esquema, eliminando cualquier resto de tercermundismo o antiimperialismo, que siempre había sido poco de su agrado.


[NOTA 257]

Con otras palabras: para la línea oficial de revolución ininterrumpida, habría un tránsito, sin estancamiento, de la primera etapa a la segunda, en el cual no cabría establecer ninguna delimitación exacta o puntual, pero que no tendría por qué iniciarse inmediatamente ni conducirse con rapidez. El ritmo -lento o acelerado- de ese tránsito gradual dependería de las circunstancias histórico-políticas.


[NOTA 258]

En la práctica de los partidos comunistas -desde el VII congreso de la Internacional Comunista en 1935- siempre se abordó la tarea de instaurar un poder encaminado al socialismo a través de frentes populares u otras alianzas interclasistas, con un programa orientado a una primera etapa democrático-popular y no directamente socialista. Esa estrategia sólo se sostenía sobre la base de un supuesto implícito, a saber: que, en el país donde se elaboraban tales propuestas, la tarea inmediatamente prendiente no era todavía la socialista. Puesto que fue una estrategia general de todos los partidos comunistas -y no sólo los de países atrasados-, ello implicaba asumir tácitamente la tesis que ahora estoy proponiendo.


[NOTA 259]

En Escritos sobre España, Trosqui añadía: «[...] en las condiciones de España el capitalismo puede explotar a los campesinos únicamente bajo la forma semifeudal. Dirigir el arma de la revolución contra las supervivencias del medioevo español significa dirigirla contra las raíces mismas de la dominación burguesa». (V. también la págª www.marxistsfr.org/espanol/trotsky/spain/.)


[NOTA 260]

Como lo señala Julio Gil Pecharromán http://www.artehistoria.jcyl.es/histesp/contextos/7212.htm- «las actividades del sector primario ocupaban a un sector muy grande de la población activa, el 45,5 por ciento en 1931, frente a un 25,5 en el secundario y un 17,6 en los servicios».


[NOTA 261]

Tal era y siguió siendo mi punto de vista, que permaneció inalterado durante mis 7 años y medio de militancia en el PCEml. En la presente obra reproduzco, en el Anejo IX, un manuscrito inédito que escribí en 1967 para complementar el folleto Las posiciones políticas y organizativas de los fraccionalistas trotskistas y en el cual expongo mi posición; es visible -sin que hagan falta comentarios- el contraste con la concepción de Helena Odena.


[NOTA 262]

Inconsecuentemente, sin embargo, en Vanguardia Obrera seguirá atacándose la dominación yanqui, acusándose a los imperialistas estadounidenses y a la oligarquía vendepatria de haber convertido a España en una semicolonia. ¿Por qué? ¿Por inercia? ¿Porque los cuadros y la base del PCEml ya se habían educado en esas ideas y la dirección juzgó imprudente dejar de esgrimirlas? ¿Por simple incongruencia?


[NOTA 263]

En cuanto a esa acusación de haberme hecho pasar por marxista-leninista durante años, dejo a otros decidir si había sido verídicamente o no, sobre la base de mi producción ideológica de aquellos tiempos.


[NOTA 264]

Como prueba de lo que digo, ahí está la lista de mis artículos publicados en Vanguardia Obrera y Revolución Española (v. infra, Anejo I), los trabajos inéditos que cito más abajo (y en alguno de los cuales se basaron diversos materiales de propaganda del PCEml no publicados bajo ninguno de mis nombres de pluma) y los textos que figuran en los Anejos IV, V, VI, VIII y X. ¿Es eso «aprenderse textos y citas de memoria» o es más bien «compenetrarse y conocer la realidad y los problemas concretos»?


[NOTA 265]

Sin embargo, eso no significa que las posiciones no-dogmáticas de mis camaradas fueran necesariamente más racionales que las mías, porque la servidumbre del dogmatismo la reemplazaban por otras servidumbres: las sugerencias venidas de Pequín y Tirana y las corrientes de moda en los medios del radicalismo sesentaiochista. El dogmatismo o doctrinarismo puede, paradójicamente, ser un ejercicio de libertad intelectual, de no sujeción a esos otros constreñimientos.


[NOTA 266]

Así, p.ej, mis tesis sobre el arte -de las cuales voy a hablar en el §15- sonaban a heterodoxas y fueron calificadas por la VPE de pequeño-burguesas. (Pienso, de todos modos, que ofrecían una solución genuinamente marxista-leninista y, en realidad, la mejor salida a la paradoja del arte en el marco del materialismo histórico. Hoy, claro está, es ese marco doctrinal lo que cuestiono.) Con respecto a otra de mis particularidades, apenas me sinceré, permaneciendo mi punto de vista expuesto, a lo sumo, subliminalmente: mi discrepancia con Lenin respecto a que la guerra hispano-norteamericana de 1898 hubiera sido una guerra inter-imperialista. Con el criterio de Lenin, la guerra entre China y Japón de 1895 habría sido, en realidad, la primera guerra interimperialista, porque China también era una potencia imperial; igualmente habrían sido inter-imperialistas la guerra entre Turquía e Italia de 1911 y la de 1895-96 entre Italia y Abisinia (Etiopía); ésta última también era una potencia imperial, que se acababa de adueñar de extensas tierras que nunca habían formado parte de su territorio histórico. El error de tales calificaciones era considerar imperialista a un país que no había alcanzado un alto desarrollo capitalista y que no tenía, por lo tanto, la capacidad económica para jugar en la arena mundial como una gran potencia. China, Turquía, Persia, Etiopía y España eran viejos imperios pre-capitalistas, aunque el español fuera ultramarino.


[NOTA 267]

La democracia popular no era la dictadura del proletariado con otro nombre. Era, o aspiraba a ser, otra cosa: un poder inter-clasista o pluri-clasista, bajo dirección proletaria, que agrupara, en el ejercicio de la potestad política, a representantes de una pluralidad de clases sociales, de sensibilidades, de tendencias sociales, bajo el común denominador de oposición al capitalismo monopolista y al imperialismo occidental. Idealmente habría de dar cabida a diferentes partidos políticos. En varios países de Europa oriental (al menos en Polonia y Alemania oriental) hubo partidos no comunistas -aunque es verdad que en la práctica estuvieron ninguneados y reducidos a un papel casi decorativo, al no ser autorizados a presentar sus propias candidaturas a las elecciones. En la República Popular China también. Según el concepto marxiano de dictadura, todo poder es una dictadura (aunque en los escritos de Marx hay una ambigüedad al respecto, porque, si eso es así, no se entiende bien su reclamación de que en tiempos de revolución se establezca una dictadura revolucionaria). De conformidad con ello, la democracia popular es una dictadura -y cualquier otro sistema político también-, pero, a diferencia de la del proletariado, es la de todo el pueblo unido contra un sector extremadamente minoritario, una oligarquía ahora derrocada que había dominado anteriormente por medio de un poder autoritario. El marxismo-leninismo ortodoxo pre-jruschovita se había decantado en la práctica por la democracia popular, aunque no abandonara la idea de dictadura del proletariado.


[NOTA 268]

Al comunismo inicial de los años 20 nunca me sentí cercano. No simpatizaba nada con las tesis de la Internacional Comunista -y, por lo tanto, de los partidos comunistas- anteriores del VII Congreso. Tenía bastante con disculpar tales disparates como inevitables, dadas las circunstancias de la época. Los eslóganes de «el poder a los soviets» y «clase contra clase» iban en contra de la doctrina según la versión recibida. Tampoco el rótulo de «dictadura del proletariado» me resultaba especialmente atractivo; dudo haberlo usado en mis propios escritos (como no sea, tal vez, en el Curso de cuadros medios escrito en el verano de 1965).


[NOTA 269]

El camarada Bujalance, retomando una idea de Lenin, adujo que, frente a la existencia de un ejército al servicio del pueblo, lo que había que proponer era el pueblo en armas. En el primer borrador del ensayo sobre la guerra así lo había escrito. Yo critiqué esa idea, siendo ése el contexto en el que dije que tal punto de vista de Lenin había sido un error. No quedó muy convencido, pero, con ánimo conciliatorio, en una versión posterior cambió la frase por una de este tenor -aproximadamente-: «se necesita el pueblo en armas, o sea un ejército popular», ambigua fórmula de compromiso. Creo que así quedó en la versión final.


[NOTA 270]

El eurocentrismo tenía una honda raigambre en el marxismo originario y hasta en el leninismo, aunque en parte la trayectoria de Lenin sea un emanciparse paulatinamente de esa miopía, habiendo sido él uno de los marxistas que más temprano descubren la importancia revolucionaria de Asia. Su rechazo al eslogan de Trosqui de los estados unidos de Europa es una prueba más de su planteamiento mundialista. El bolchevismo en el poder irá acentuando esa evolución. Si el marxismo-leninismo se hubiera quedado estancado en 1917, podría considerarse eurocéntrico (aunque ya entonces matizadamente). Muy distinta es la doctrina codificada según el canon que siguió al VII congreso de la Internacional Comunista de 1935 (y, en ese aspecto, ya mucho antes). Por otro lado, a la altura de 1970, mezclar ese eurocentrismo -propio de cincuenta o sesenta años atrás- con el maoísmo, que era vehementemente asio-céntrico, daba una combinación totalmente incongruente.


[NOTA 271]

La versión que he manejado no exhibe fecha alguna. La de 1974 la tomo de un número de referencias en la web. Otras ofrecen la de 1976, mas debe tratarse de una mera reimpresión o, a lo sumo, de una segunda edición.


[NOTA 272]

Cae fuera de los límites de este ensayo entrar en tales análisis -por otro lado un poco sujetos a la fantasía de los intérpretes, dado el carácter a menudo alusivo y críptico del principal escrito de Gramsci: su obra en cuatro volúmenes Quaderni del carcere, Turín: Einaudi, ed. V. Gerratana, 1975. En esa obra se elabora la noción de hegemonía intelectual -esp. t. I, pp. 40-41 y t. III, p. 2010-11, aunque en realidad el concepto viene abordado, de diversos modos, en muchos otros pasajes de esos cuatro volúmenes. V. Maria-Antonietta Macciocchi, Pour Gramsci, París: Seuil, 1974, pp. 158ss, esp. p. 165. Tengo para mí que las palabras del marxista italiano han sido a veces sacadas de quicio, hinchadas y convertidas en el sibilino pronunciamiento de un oráculo, indefiniblemente glosable -mediante un método hermenéutico algo abusivo- hasta transformar en una gran teoría lo que era un simple apunte.


[NOTA 273]

V. al respecto el apartado siguiente sobre nuestra adicional discrepancia acerca del respeto a la norma estatutaria.


[NOTA 274]

En ese Pacto, firmado el 15 de enero de 1936, se proclamaba la defensa del Estado republicano y de su régimen constitucional, exigiéndose restablecer plenamente el imperio de la Constitución junto con «el respeto más riguroso a los principios declarados en» la misma. Y está claro que aquello que se exige es también algo a lo cual uno se compromete.


[NOTA 275]

Este reproche carecía de fundamento. V. este extracto de un discurso de Dolores Ibarruri, la Pasionaria, cit. por Ángel Viñas, El honor de la República: entre el acoso fascista, la hostilidad británica y la política de Stalin, Barcelona: Crítica, 2009, p. 374: «nosotros tenemos nuestra política independiente de partido ... no hemos arriado nuestras banderas revolucionarias»; el discurso rechaza que «las revolucionarias aguas agitadas por la guerra sean encauzadas por las viejas acequias del año 31». (Mitin en la conferencia provincial de Madrid del PCE, 1938-01-07.)


[NOTA 276]

En el caso de Cataluña, tal vez se hubiera podido y debido preparar una imponente lucha guerrillera para actuar en las zonas ocupadas por el enemigo. Pero la dirección del PSUC compartió -aunque quizá atenuadamente- la tendencia capituladora común en el establishment político catalán a partir del verano de 1938.


[NOTA 277]

La guerra civil española, Barcelona: Crítica, 2005 (trad. G. Pontón).


[NOTA 278]

Beevor llama «nacionales» a los sublevados en aras de objetividad, usando su propia autodenominación.


[NOTA 279]

Una consideración pormenorizada sería menester para determinar en qué medida se aplica mi reproche a ciertas operaciones ofensivas de menor calado, como las de la Serena (en Extremadura) y la de Peñarroya (5 de enero de 1939). Sobre este tema, son interesantes los trabajos de Gabriel Cardona (cuyas tesis no coinciden forzosamente con las mías, pero en cambio se basan en unos conocimientos sólidos -y las mías no); esp. Historia militar de la guerra civil: Estrategia y tácticas de la guerra de España, Barcelona: Flor del Viento, 2006.


[NOTA 280]

Mientras que el ejército franquista estuvo siempre rígidamente encuadrado por militares profesionales en número considerable (tanto españoles como extranjeros), sólo unos 2.000 militares de carrera -de los que figuraban en el Anuario militar de 1936- se incorporaron al ejército popular. Muchos de ellos eran traidores; otros se inclinaban al capitulacionismo en alguna medida. Una de las labores de los comisarios políticos era la de vigilarlos. De haber podido continuar la resistencia más tiempo, seguramente hubiera sido menester ir prescindiendo de la mayoría de esos oficiales, no compenetrados con la causa del pueblo español.


[NOTA 281]

El propio general Rojo lo reconocerá así en su libro Alerta a los pueblos (Buenos Aires, 1940; cit. por Carlos Fernández, Tensiones militares durante el franquismo, Plaza & Janés, 1985, p. 154): «Si hubiésemos triunfado nosotros, se hubiese venido al suelo el arte de la guerra, porque habríamos demostrado cómo una masa que se llama Ejército, sin haber logrado una organización; sin cohesión, porque aún no responde fielmente a los resortes de la obediencia y de la colaboración; sin unidad moral; sin grandeza de aspiraciones en algunos dirigentes, que anteponen intereses personales o partidistas a los de la masa popular; sin medios materiales adecuados para hacer la guerra; sin instrucción, porque no puede improvisarse la de más de un millón de hombres; sin técnicos, etc; una masa así, decimos, habrá vencido a tropas donde se revelan características totalmente opuestas. Franco venció porque lo exigía el arte militar, la ciencia de la guerra». Sí, lo exigía. Pero la victoria le hubiera podido costar, en vez de tres años, cuatro, cinco, seis o más, y entonces, inevitablemente, nuestra guerra habría empalmado con la II guerra mundial; y así, al capitular Alemania, se habría restaurado la República en España.


[NOTA 282]

Aun en la concepción de la táctica de fortificaciones los asesores de la Internacional Comunista en España reprocharon a Rojo actitudes incomprensibles y, en ocasiones, inconcebible desatención o incluso desdén por esa tarea. Desconozco en qué medida sea justo el reproche.


[NOTA 283]

Carlos Blanco Escolá (en La incompetencia militar de Franco, Madrid: Alianza, 2000, p. 428) afirma: «Aun a sabiendas de que la República no contaba todavía, en diciembre del 37, con un Ejército debidamente organizado, disciplinado e instruido, el general Rojo había decidido poner en marcha su contragolpe estratégico en Teruel; son muchos los historiadores que han criticado esta decisión, pero cabe preguntarse si acaso se le ofrecía al general otra opción mejor». Trataríase de parar el temido enésimo ataque a Madrid. Contesto: Madrid ya se había defendido triunfalmente varias veces, con la defensiva y la contraofensiva (que no es lo mismo que el contragolpe); y podía hacerlo una vez más. Una y muchas veces más.


[NOTA 284]

V. Robert Young: «La guerre de longue durée: Some Reflections on French Strategy and Diplomacy in the 1930's», en A. Preston (ed.), General Staff and Diplomacy before the Second World War», Londres: Croom Helm, 1978, p. 47).

Sobre las fallas e insuficiencias de la Línea Maginot v. Richard Overy & Andrew Wheatcroft, Te Road to War, Londres: Macmillan, 1989, pp. 114-5. Su conclusión es ésta: «Lo que falló no era la concepción de la Línea Maginot, sino su ejecución».


[NOTA 285]

V. Viñas, loc.cit.


[NOTA 286]

Cae el 15 de junio de 1938.


[NOTA 287]

Cae el 3 de abril de 1938.


[NOTA 288]

Hay que agregar la isla de Menorca, que fue republicana hasta que, aprovechándose de la ofensiva fascista en Cataluña, una intervención de la armada del Reino Unido impuso a los isleños capitular, bajo la coacción, el 9 de febrero de 1939.


[NOTA 289]

Huelva estuvo parcialmente en poder de los sublevados desde el alzamiento; las bolsas de resistencia republicanas serán liquidadas a mediados de septiembre de 1936.


[NOTA 290]

Oviedo cae en manos de los rebeldes el 21 de julio de 1936.


[NOTA 291]

Recuerda Angel Viñas (en op.cit, 247) que las ofensivas más aventureras las había planeado -en 1936-37- el general de infantería Asensio Torrado (subsecretario de guerra bajo la presidencia de Largo Caballero y futuro adherente a la Junta capituladora del coronel Casado, en marzo de 1939).


[NOTA 292]

A pesar de sus limitaciones como estratega y de su falta de experiencia, el comandante Vicente Rojo -ascendido durante la guerra a coronel y luego a general- era un hombre inteligente, culto y honesto. Como tantos otros líderes de la España leal, cayó en el error de la megalomanía, creyendo que se podía hacer lo imposible. El historiador Jorge M. Reverte (en Vicente Rojo, Historia de la guerra civil española, ed. por Reverte, Barcelona: RBA, 2010, p. 51) dice a este respecto: «En este período [primavera de 1937] se fue fraguando en la mente de Rojo la necesidad perentoria de crear unas unidades de combate de gran envergadura [...] un ejército de maniobra. Una pieza esencial para emprender acciones ofensivas. Algo que [...] era compartido, en aquellos momentos, por gran parte de los políticos y militares republicanos». Todos se equivocaban. No había cómo. No había con qué. Lo único posible era la defensiva.


[NOTA 293]

Según lo cuentan otros historiadores, el papel de los asesores rusos fue bastante limitado, pues tendieron a dar su opinión cuando se la pedían (en aras de que no se acusara a su país de intervencionista); no siempre se les hizo caso: el consejero-jefe soviético, general Iván Maximof, se opuso a la batalla del Ebro: Viñas, op.cit., p. 249. Michael Alpert, en su obra El ejército popular de la República 1936-1939 (Barcelona: Crítica, 2007, p. 350) dice que los asesores rusos se sentían cohibidos. En su caricaturesca visión atlántico-occidental (con esa altanería que les impide entender la mentalidad de un ruso y más la de un ruso soviético), atribuye tal cohibición a que en el Ejército Rojo quien abogaba por la estrategia de profundas penetraciones con tanques era el mariscal Tujachefsqui, quien fue condenado a muerte por traición y ejecutado en 1937; esos asesores no querrían asumir la línea estratégica de quien acababa de caer en desgracia. Dejando de lado cuán acertada o errónea fuera la línea de ese mariscal soviético, lo que es seguro es que no se adaptaba en absoluto a las condiciones de una guerra de resistencia pura como la del pueblo español. (Tujachefsqui pertenecía a la nobleza de sangre y había sido teniente de la guardia de infantería Semenofsqui del ejército del Zar, pero cayó cautivo de los alemanes en 1915 y no pudo volver a Rusia hasta después del Tratado de Brest-Litofsk. Al parecer sus primeras discrepancias con las decisiones del gobierno soviético se produjeron en 1933, cuando quiso mantener -pese a llegada de Hitler al poder- las bases de adiestramiento militar alemán en la URSS. V. Albert Seaton, «Stalin and the Red Army General Staff in the 30's», en A. Preston (ed), op.cit., pp. 69ss.


[NOTA 294]

V. su libro Las causas de la derrota de la República española (ed. y trad. Angel Encinas, Madrid: Miraguano, 2005). Como tantos otros agentes conspirativos de la Internacional Comunista -aquella cohorte de admirables trabajadores abnegados, que permanecieron siempre en la sombra-, cambió tan a menudo de nombre de guerra que es difícil saber si se llamaba «Stoyán Mínev» -como escoge el traductor- o «Iván Petrovich Stepanof» o «Stoyán Mineievich Ivanof». Su libro es, a mi juicio, lo mejor que se ha escrito sobre nuestra guerra civil. Ha sido, empero, denigrado por muchos, incluyendo a Angel Viñas; mi respeto al Prof. Viñas no me lleva a compartir sus opiniones (unas sí, otras no). Naturalmente algunas de las afirmaciones del camarada Moreno, o sea Stepanof=Ivanof, reflejaban sólo una visión en blanco-y-negro, según la cual los ultraizquierdistas del POUM tenían que ser agentes del fascismo. Sus grandes méritos no impidieron que su mentalidad estuviera sujeta a prejuicios y estereotipos compartidos -en aquellos tiempos de maniqueísmo- por todo el espectro político influido por la Internacional Comunista. Sobre su labor y su libro vale la pena leer el artículo escrito por su compatriota (porque Moreno era originariamente búlgaro, aunque naturalizado ruso), Dragomir Draganov, profesor de la Universidad de Sofía, «Las causas de la derrota de la República Española», Cuadernos republicanos, Nº 55 (2004), pp. 33-47. Al parecer Moreno estuvo de facto dirigiendo al Buró Político del PCE en agosto-septiembre de 1938 (por ausencia de Togliatti y de José Díaz) y también le cupo una parte en la redacción de los 13 puntos de Negrín de abril de 1938. En cuanto a lo que el lector pueda pensar de que con esas actuaciones se conculcaba la independencia del PCE, hay que aclarar que no existía tal independencia, absolutamente para nada; a lo sumo, una cierta autonomía. La Internacional Comunista era un partido comunista mundial basado en el centralismo democrático -en la práctica el centralismo a secas. Eso estaría bien o mal, pero era así, a tenor de la concepción que había inspirado la creación de esa organización en 1919.


[NOTA 295]

V. de éste último Escritos sobre la guerra de España, Barcelona: Crítica, 1980, trad. A. Pérez. Palmiro Togliatti (alias Ércole Ércoli) estaba enemistado con Victorio Codovila, a quien reprochaba no permanecer -como hacía él- en la sombra, sino involucrarse directamente en el trabajo de dirección del PCE e incluso en contactos, en nombre del partido, con representantes de otras fuerzas políticas. Togliatti era un hombre ambicioso y engreído -futuro vicepresidente del consejo de ministros del gobierno monárquico encabezado por el mariscal Pietro Badoglio en 1944. Se le escapaba (o le daba envidia) que Luis (Victorio Codovila), como argentino, estaba en su casa en España. Con sus intrigas, Togliatti consiguió que «la Casa» lo mandara a París, con lo cual perdimos al mejor dirigente comunista hispano que teníamos. También las relaciones entre Togliatti y Moreno=Stepanof se deterioraron hasta llegar, al final de la guerra, a una fuerte animadversión mutua. En ese período postrero de la resistencia republicana, Togliatti y Stepanof se enfrentaron por su respectivo punto de vista político: qué orientación debía seguir el PCE en esa dificilísima coyuntura. Para Moreno, una actitud de combate y resistencia a ultranza, abierta incluso a revisar, si era preciso, la política de unidad con otras fuerzas políticas, cuando éstas traicionaban abiertamente la causa comúnmente abrazada: la defensa de la República. Proponía una fuerte movilización de masas con lemas de lucha a muerte contra la sublevación fascista y la invasión extranjera, así como examinar la posibilidad de alternativas -como la propuesta por un sector de la CNT de una toma conjunta del poder por anarcosindicalistas y comunistas para continuar la resistencia a ultranza, una resistencia numantina si no quedaba otro remedio. La posición de Togliatti fue que el PCE debía disputarles a los capitulacionistas el mérito de estar por la paz, haciendo ver a las masas que éramos tan pacifistas como el que más y que el mejor camino para la paz, una paz de verdad, era la política preconizada por el PCE, el cual no debía aparecer como el partido de la guerra cuando las masas anhelaban ya la paz a cualquier precio. (Tengo para mí que esa postura de Don Palmiro contenía un germen del togliattismo de los años 50-60.) A pesar de esa discrepancia final, en la mayor parte de sus apreciaciones Togliatti y Moreno muestran muchos más acuerdos que desacuerdos.


[NOTA 296]

Éste, por cierto, parece haber incurrido en las actuaciones inexplicables que denuncian, al unísono, Palmiro Togliatti y Moreno=Stepanof (quienes, por lo demás, coinciden en la mayor parte de sus apreciaciones políticas e incluso personales, a pesar de la desavenencia que los oponía). Y es que, aunque recién ingresado en el comunismo, venía de formaciones de otra ideología, que gravitaba en torno a la mentalidad mesocrática y nacionalista de la Esquerra de D. Lluis Companys, la cual adoptó el derrotismo y anheló una paz por separado desde el verano de 1938. Veo con un tanto de incredulidad la total rehabilitación emprendida recientemente de la controvertida figura de Juan Comorera. Desde luego rechazo las calumnias vertidas contra él en los años 50 por la dirección del PCE, pero no por ello dejo de considerar (con Moreno=Stepanof) que su jefatura en el PSUC fue la propia de un líder entre nacionalista y laborista, cuya aportación positiva fue muy limitada. De otra opinión: Miquel Caminal, «Joan Comorera: vers un comunisme català», en A. Balcells (ed), El pensament polític català del segle XVIII a mitjan segle XX, Barcelona: Edicions 62, 1988.


[NOTA 297]

Está bien documentado el firme apoyo de los magnates de la oligarquía estadounidense a la sublevación franquista a lo largo de los tres años de guerra, al paso que el gobierno de Roosevelt impuso un embargo militar contra la República Española (a pesar de los beneméritos esfuerzos de su esposa, Leonor Roosevelt -cuyo matrimonio estuvo plagado de turbulencias y a punto de zozobrar). Mucho mayor fue el decidido sostén que a los militares sublevados les brindó la Corona británica. V. Robert Shepherd, A Class Divided: Appeasement and the Road to Munich, 1938, Londres: Macmillan, 1988, cp. 7, pp. 85ss.


[NOTA 298]

En la hoja de servicios del partido comunista figura el gran mérito de no sólo haberse mantenido al margen de la persecución antirreligiosa de las primeras semanas de la guerra sino haber hecho esfuerzos por atajarla, primero, y reprimirla -en parte- después. En cambio, no constituyeron ningún título de honor los métodos utilizados para prevenir la colaboración civil con el asedio a la capital en el mes de noviembre. En esa ocasión hay que deplorar acciones y omisiones. Fue una pena, p.ej, que no se impidieran las sacas anarquistas, en una de las cuales (de la cárcel de Ventas) fusilaron al fundador del fascismo español, Ramiro Ledesma Ramos, quien posiblemente hubiera podido ser reeducado, lo cual habría constituido un hecho propagandístico de inmensa importancia. Alternativamente habría sido un preso canjeable. Es indudable que Franco y los jerarcas de la Falange (con la cual había roto en 1935) lo preferían muerto, no vivo. Los vigilantes rojinegros del Ateneo Libertario de la Elipa sirvieron a los intereses del Caudillo y del mando falangista, como el 23 de agosto los anónimos perpetradores del homicidio de D. Melquíades Alvarez habían eliminado a un potencial aliado del pueblo español y, en cualquier caso, a una figura, como mínimo, sumamente incómoda para los sublevados, haciéndoles así el juego (o tal vez actuando secretamente por instigación suya).


[NOTA 299]

Notemos que la iniciativa tendente a poner orden en las telecomunicaciones -sustrayendo su control a los revoltosos de tendencia ácrata y atajando la tendencia semi-insurreccional del anarcosindicalismo catalán- vino de los gobernantes nacionalistas catalanes y de un partido, el PSUC, en el cual los comunistas eran una minoría (aunque fueran ganando influencia en la dirección unificada) y en el que prevalecían la militancia nacional-laborista, o populista, y la socialdemócrata. Sin embargo, de esos sucesos de mayo de 1937 se responsabilizará únicamente a los comunistas españoles, al PCE. (La responsabilidad principal era, sin duda, de la CNT-FAI; pero hubo una dosis de culpa de las fuerzas del Frente Popular al excederse en su respuesta a los conatos de levantamiento y al no actuar lo suficiente con cautela, tino, moderación y mano tendida.) Un socialdemócrata francés, el diputado-alcalde de Évry, Manuel Valls, nacido en Barcelona en 1962 (e hijo del pintor Xavier Valls), proclama todavía hoy, como un motivo de su evolución política -que lleva a su actual deriva hacia el centrismo con ribetes antiinmigrantes-, la trágica experiencia del «stalinismo» en Cataluña. ¡Así se escribe la historia!


[NOTA 300]

El PCE se vio sorprendido por la campaña de sus adversarios cuando éstos -siendo, muchas veces, gentes de orden, adictos a la legalidad preexistente- salieron en defensa de un partido ultraizquierdista como el POUM, que deseaba subvertir y derrocar esa legalidad para instaurar la dictadura del proletariado (considerando poco relevante quién ganara la guerra si el resultado iba a ser un poder burgués, fascista o republicano), habiendo sido el PCE, precisamente -y prácticamente sólo él- adalid del restablecimiento del orden constitucional en 1936 y 1937, en los momentos en que esos otros constitucionalistas quedaban inactivos y desbordados por los acontecimientos. La vida es así de paradójica.


[NOTA 301]

De todos los trece errores, éste fue el más grave. Si no hubiera habido ni un solo ministro comunista, ello habría desbaratado el complot casadista -que esgrimirá, como pretexto, esa presencia (mínima y secundaria) para afirmar que el PCE controlaba el gobierno del Dr. Negrín. Angel Viñas (op.cit., pp. 291ss) expone las tres convincentes razones que llevaron a Stalin a dar (el 17 de febrero de 1938) la orden -nunca cumplida- de que los comunistas españoles salieran del gobierno: (1ª) ocupaban ministerios de segunda fila; (2ª) su salida del gobierno ayudaría a desintegrar el bloque pro-franquista; (3ª) la posición internacional de la República saldría ganando. La objeción de Viñas a la razón 1ª no me convence nada: es verdad que las carteras de los ministros comunistas siempre habían sido de poca monta; y quizá fue siempre un error participar en el gobierno; sin embargo, las condiciones habían cambiado entre el otoño de 1936 y la primavera de 1938; ahora arreciaba el anticomunismo: la «España Tres» (representada por intelectuales y políticos exiliados como Salvador de Madariaga), siempre furiosamente anticomunista, se inclinaba, cada vez más, al bando fascista -viéndolo como ganador. (V. Paul Preston, Las tres Españas del 36, Plaza y Janés, 1998, pp. 196ss.) Ahora ya no compensaba estar en ese gobierno para poder influir tan poco en él, con el par de carteras de agricultura e instrucción pública. El PCE titubeó en su respuesta. En los textos puede apreciarse una posición más favorable a las tesis de Stalin del secretario general José Díaz, mientras que la Pasionaria y la redacción de Mundo Obrero en Madrid no parecían estar por la labor. El buró político español acabó rechazando la salida, en un acto de insumisión un tanto extraño. El 5 de abril se forma el nuevo equipo ministerial, que abarcará a un comunista, el camarada Vicente Uribe Galdeano, ministro de agricultura (al cual se agregará en agosto José Moix, militante del PSUC, como ministro de trabajo, cuando la Esquerra catalana se retire del gobierno). (El más característico representante de la España Tres era Ortega y Gasset, cuyo pro-franquismo se fue acentuando cada vez más hasta su regreso en 1945. V. Antonio Elorza, La razón y la sombra: Una lectura política de Ortega y Gasset, Barcelona: Anagrama, 1984, pp. 239ss. Como fuerza social con capacidad de movilización directa de masas, la Tercera España significaba muy poco, pero indirectamente contaba muchísimo. A pesar del sabio consejo de Stalin, los republicanos españoles no supieron lograr que esa Tercera España se enemistara con el fascismo.)


[NOTA 302]

De todos modos es muy dudoso que el PCE tuviera posibilidad de formular tal planteamiento o que, de haberlo formulado, se le hubiera hecho caso. Este reproche habría que dirigirlo a los asesores militares soviéticos, que quizá no comprendían bien el material humano del incipiente ejército popular, nacido de milicias con escasa disciplina y nula preparación.


[NOTA 303]

En Cataluña el antifascismo era casi unánime, pero se dividía entre el ultraizquierdismo anarco-sindicalista y el sentimiento nacionalista-catalán, teniendo poca fuerza el republicanismo español propiamente dicho.


[NOTA 304]

Según la documentación que aportan Angel Viñas y Fernando Hernández Sánchez en El desplome de la República (Barcelona: Crítica, 2009), el PCE sí se opuso a esa medida e incluso lo hizo con cierta energía; pero se avino, a regañadientes, cuando el Dr. Negrín amenazó con presentar ante el congreso la moción de confianza si no se secundaba su plan de mudanza. Pienso que fue un error del partido ceder a ese chantaje. El asunto era de tal gravedad que hubiera debido aceptarse el envite, dejando al Presidente del consejo presentar esa moción, absteniéndose de votar la confianza si iba ligada a un plan erróneo y suicida y retirando a la vez los dos ministros comunistas del gabinete. Por otro lado, incluso sin hacer eso, el PCE podía mantener su propia dirección, su aparato central y el foco de su actividad en la zona centro-sur y en los frentes de Madrid, Levante y Andalucía. A partir de esa claudicación ante Negrín en noviembre de 1937, el PCE hará muchas otras -a sabiendas de que, en su último período, el jefe del gobierno se estaba embarcando en una política derrotista-, como fue aceptar la declaración del estado de guerra -pronunciada a la vez que la caída de Barcelona, el 23 de enero de 1939. El Dr. Negrín, en esos meses finales de la guerra, jugó un doble juego, llevando su propia política de capitulación ante el enemigo (aunque no incondicional) y sirviéndose del ya menguante prestigio del PCE, utilizado como escudo suyo y eventual lastre oportunamente sumergible. El PCE había pasado a ser demasiado dependiente del Presidente del gobierno, había quedado vinculado a él tanto que le costaba tener su propia política cuando hizo falta, que fue en esos meses finales, en los que la figura del Dr. Negrín había pasado de ser positiva a ser francamente negativa, como lo fue, facilitando y favoreciendo -si no propiciando y alentando mediante un pacto tácito- la conjura de los militares de carrera, a los que encabezará el coronel Casado, y que será ávidamente secundada por socialdemócratas y anarcosindicalistas en el golpe de estado del 5 de marzo en Madrid.


[NOTA 305]

Además, ese proselitismo militar alimentó el infundado temor a un golpe de fuerza comunista que esgrimirán los complotadores de la capitulación que, en las semanas finales, se agruparán en torno al coronel Casado.


[NOTA 306]

La sustitución no era fácil. La opción más obvia hubiera sido la la Pasionaria, pero, a pesar de su su carisma y de su capacidad de agitación y animación, no había descollado como planificadora de estrategia política -ni lo hará nunca cuando alcance la secretaría general al morir José Díaz en 1942. Las alternativas más creíbles serían las dos de Jesús Hernández (ex-ministro de instrucción pública) o Vicente Uribe (ministro de agricultura), pero para cada uno de ellos había objeciones serias. Había muchos otros valiosos, como Pedro Fernández Checa, pero ni de tantos méritos como para merecer un cargo tan elevado ni suficientemente conocidos por las masas. Se estaban pagando los errores de años anteriores, como la equivocada purga de fines de 1932.


[NOTA 307]

Ya que no se estudió ese plan (el único que ya a esas alturas valía la pena), tras el golpe de Casado del 5 de marzo quedaba todavía la posibilidad, al huir, ya definitivamente, el gobierno de Negrín, de proclamar un gobierno revolucionario de defensa de la legalidad -que ya no se habría alzado más que contra la junta traidora, destructora de la legalidad-, formándolo con militantes y simpatizantes del partido más algunos de esos colaboradores que no faltan ni en los peores momentos. La alternativa era ir al degüello desarmados, que es lo que sucedió.


[NOTA 308]

En suma fue un error del PCE, el postrero, no haber hecho lo que sus enemigos lo acusaron de hacer: llevar a cabo una toma revolucionaria del poder. Ni haberlo hecho ni haberlo planeado, dejando así la iniciativa a los reaccionarios. El camarada Moreno sí propuso hacerlo; v. Viñas & Hernández Sánchez, pp. 169-170; para esos autores, la propuesta de Moreno (que debe haber sido formulada en la primera quincena de febrero de 1939) fue «instilada en la organización del PCE de la zona centro-sur y acogida favorablemente por algunos de sus más destacados dirigentes (Ibárruri y Hernández)», pero ese «delirante análisis» y esas «ensoñaciones del búlgaro duraron lo que tardó Togliatti en regresar a la zona centro-sur desde Francia, el 16 de febrero. El día 23 -agregan-, bajo su influencia, el BP emitió un manifiesto en el que se refirió por primera vez a la idea de poner fin a la guerra». No era la primera vez, en cambio, que la valiosa labor del camarada Moreno venía obstaculizada por los enredos de Ércoli (alias «Alfredo», o sea Palmiro Togliatti, el futuro mandamás del eurocomunismo occidentalófilo). Angel Viñas y Fernando Hernández Sánchez dedican al camarada Moreno denigrantes epítetos (como -p. 418- que su crítica a los dirigentes del PCE «pudiera entenderse como una invitación al tiro en la nuca», aunque -agregan- eso «quizá sea algo exagerado»-; y -p. 463- la de ser un «perro de presa búlgaro» con ensueños revolucionarios (el adjetivo, además, entrecomillado). Creo que tal toma de posición -acalorada e injusta- no está a la altura de la imparcialidad que debería caracterizar a una obra académica, como pretende ser la suya. En cambio muestran mucho mayor consideración hacia Palmiro Togliatti. Sin duda ellos, desde su mentalidad, no están capacitados para apreciar la labor callada, humilde, sin pretensiones ni concupiscencias, de los modestos -y muchas veces anónimos- agentes de la Internacional Comunista, que hicieron y vertebraron aquel gran movimiento con una honradez, una abnegación, un tesón, un amor y una sencillez personal que no han tenido el reconocimiento póstumo del que los hacían acreedores sus méritos, muy por encima de los de los dirigentes de los partidos comunistas nacionales -en nuestro caso el español. (El camarada Moreno había casado con la también militante comunista española Josefina Simón, con la cual tuvo un hijo.)


[NOTA 309]

El líder del POUM, Andrés Nin, se ufanó -al parecer- de tales persecuciones con su frase: «El problema del clero ya sabéis cómo se ha resuelto»; v. Julián Casanova, «`Limpiar España de elementos indeseables': La violencia al servicio del orden», en Santos Juliá (coord.), Víctimas de la guerra civil, Temas de hoy, 1999, p. 130. Antonio Montero, en su libro La persecución religiosa en España (Madrid: BAC, 1961) da la cifra de 4.184 sacerdotes y seminaristas, 2.365 frailes y 283 monjas matados. Casanova confirma esos datos (unos 6.400 sacerdotes y religiosos varones y más de 300 monjas). Ni uno solo de los datos que he leído sugiere la menor participación comunista. Hasta donde yo sé, ninguna célula, ningún radio del PCE se lanzó a la caza del cura ni a quemar iglesias ni a asaltar conventos ni a actos iconoclastas de escarnio o profanación. En tales actividades se deleitaron, en cambio, muchos libertarios y ultraizquierdistas y también -no cabe duda- multitudes fanatizadas por un anticatolicismo profético -posiblemente, sobre todo, jornaleros del campo y obreros recién emigrados a la ciudad, adonde traían la vindicativa y polarizada cultura rural. El PCE respaldó la libertad de cultos y protegió (aunque no siempre con energía) a los religiosos, sufriendo, por ese motivo, los ataques de las demás formaciones del Frente Popular. Gracias a esa política del PCE se logró la adhesión a la República de católicos como Vicente Rojo, Angel Ossorio y Gallardo y José Bergamín. No obstante la propaganda oficial de la Jerarquía Católica sigue culpabilizando de la persecución religiosa a los comunistas, en general, y al partido comunista, en particular. Así encontramos en la págª web http://www.corazones.org/historia/espana_martirio_organizado.htm un documento titulado «España: Persecución religiosa, siglo XX» que empieza con esta afirmación: «En solo seis meses, casi 7000 miembros del clero, entre ellos 13 obispos, fueron martirizados en España por los comunistas». ¿Los comunistas? Luego resulta que los principales -o casi únicos- agentes de la persecución fueron los «comunistas libertarios», autodenominación, efectivamente, de los anarquistas de la FAI (no fozosamente asumida por la masa de adherentes al anarcosindicalismo rojinegro de la CNT). El documento cita (en cita indirecta, eso sí) un aserto de Jordi Albertí: «las matanzas del 36 fueron planificadas: las planificaron los comunistas libertarios, es decir el partido anarquista (la FAI) y su sindicato, la CNT. Otros grupos de la izquierda fueron cómplices en distinta medida -especialmente entusiastas los comunistas-, o bien se inhibieron con omisiones culpables.» ¿Los comunistas? ¿Serán los del PCE o los disidentes del POUM? La respuesta viene en otra cita indirecta del mismo autor: «La persecución a cargo de anarquistas y luego comunistas fue tan eficaz en Barcelona que el 8 de agosto de 1936 Andreu Nin, jefe del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) dice en un discurso: `había muchos problemas en España. El problema de la Iglesia nosotros lo hemos resuelto totalmente, yendo a la raíz; hemos suprimido los sacerdotes, las iglesias y el culto'.» O sea, ésos son los comunistas cómplices. Justamente los de un partido contra el cual el PCE lanzó una lucha a muerte (justificada o injustificada, ésa es otra cuestión), por ser aquel cuya política ultraizquierdista se oponía más radicalmente a la línea de reconstrucción del orden legal republicano por la que abogaba y militaba el PCE. El documento añade: «Y el 25 de mayo de 1937, cuando el gobierno republicano declara que debe haber libertad de culto, Solidaridad Obrera se ríe, porque ya no se ven curas en Barcelona ni hay iglesia que no haya sido destruida o confiscada, excepto la capilla de la delegación del gobierno de Euskadi en Cataluña. `¿Libertad de culto? ¿Que se puede volver a decir misa? Por lo que respecta a Madrid y Barcelona no sabemos donde se podrá hacer esa clase de pantomimas. No hay un templo en pie ni un altar donde colocar un cáliz'.» Solidaridad obrera era un periódico anarcosindicalista de Barcelona, totalmente anticomunista. El gobierno republicano hizo esa declaración a petición del PCE. Naturalmente habría que ver las causas de esa furia antirreligiosa, que venían de lejos, pero que fueron llevadas al rojo vivo por la bendición episcopal a la sublevación militar.


[NOTA 310]

Aquí, empero, no todo han de ser parabienes. Hubo, sí, en la primavera de 1938, una acertada propuesta del PCE -y personalmente de José Díaz, aunque evidentemente la idea no se le había ocurrido a él, sino al trío moscovita, Stalin-Manuilsqui-Dimitrof-: transcender y superar el Frente Popular para construir un Frente Nacional mucho más amplio. A tal iniciativa respondió el programa de 13 puntos del Jefe del Gobierno, Dr. Juan Negrín (mucho menos proclive a aceptar las propuestas comunistas de lo que se suele creer). Pero no bastaba exponer la idea en público y airearla por las emisiones de radio y en la prensa comunista. Había que dar pasos concretos para llevarla a la práctica. De esa tarea ya no podían encargarse los delegados de la Internacional Comunista en España -Palmiro Togliatti, Victorio Codovila y Stepanof-Moreno. Hubiérase debido ampliar el gobierno dando cabida a personalidades independientes como el católico Angel Ossorio y Gallardo o los republicanos conservadores de Miguel Maura Gamazo o republicanos independientes de centro-derecha, como Felipe Sánchez-Román, Joaquín Chapaprieta Torregrosa o Manuel Portela Valladares. Hubiera habido que enviar emisarios al extranjero para hablar persuasivamente con los Sánchez Albornoz, Luis Recaséns Siches, Américo Castro, Menéndez Pidal, Salvador de Madariaga, Niceto Alcalá-Zamora, Clara Campoamor, Juan Ramón Jiménez y tantos otros. Habría sido un acto de genuina reconciliación nacional -en el sentido legítimo y no claudicante- ganar la simpatía y la adhesión a la República de representantes egregios de la España Tres; sobre ésta (con muchos datos también sobre los intelectuales de las otras dos), v. el libro de Andrés Trapiello, Las armas y las letras: Literatura y guerra civil (1936-1939), Barcelona: Destino, 2010, 3ª edición. E incluso habría habido que intentar neutralizar a los Marañón y Ortega, halagando su vanidad y manifestándoles que no se les guardaba rencor por sus posturas antirrepublicanas.


[NOTA 311]

Tal revisión la emprendió el camarada Vicente Uribe Galdeano en su opúsculo de 1938 El problema de las nacionalidades en España a la luz de la guerra popular por la independencia de la República Española, repr. en mi artículo «Tres Ensayos sobre el Problema de las Nacionalidades», (PDF) y (HTML)


[NOTA 312]

En el cual estuvo distinado mi padre, por cierto, durante una parte de su obligada incorporación al ejército republicano durante la guerra. V. supra, §2 del Capítulo I.


[NOTA 313]

Stanley G. Payne, ¿Por qué la República perdió la guerra?, Madrid: Espasa, 2010, trad. J.C. Vales, pp. 262-3.


[NOTA 314]

Habría que agregar una crítica metodológica a todas las que he formulado contra ese malhadado folleto del PCEml de 1974: de sus redactores, sólo uno, el camarada Bujalance, había tenido una mínima experiencia de la guerra -siendo un adolescente, se alistó en las milicias (dudo mucho que llegara a combatir o a acercarse al frente, dada su corta edad). La experiencia personal que teníamos de la contienda era nula. Aún había en el PCEml (al menos en el período de mi militancia, incluso al final) algunos camaradas -como los que venían del movimiento III República- que, aunque en puestos de base, algo de experiencia tenían. Así que, como mínimo, hubiera habido que formar una comisión de redacción, o de preparación, teniendo en cuenta sus aportaciones y sus comentarios. Complementariamente hubiera sido menester estudiar mucho, manejar una amplia bibliografía. La entonces disponible era una fracción insignificante de la que hoy podemos leer, pero era algo. Estaban las publicaciones del PCE, como la Historia oficial de la cual ya habían salido dos tomos y que seguía escribiéndose. Estaban las obras de los historiadores presuntamente neutrales y las de los adversarios del PCE, como Broué y Témine. Estaban las opiniones disidentes de los ex-militantes comunistas -como Félix Montiel, Valentín González, E. Castro Delgado, Jesús Hernández, Manuel Tagüeña, José del Barrio. Había que referirse a sus argumentos (sobre todo si -como lo hacía el folleto- se presentaban tesis en parte coincidentes con lo que algunos de ellos habían sostenido años antes). El miedo a citar a anticomunistas -y el empeño en eludir todos los temas molestos, como si no existieran- eran manifestaciones de la metodología de la camarada Helena consistente en eludir sistemáticamente los problemas espinosos y no entrar nunca en detalles comprometedores. Ya que se abordaban temas de estrategia y táctica militar, había que citar las obras publicadas y apoyar o refutar las tesis en ellas sostenidas por unos o por otros. Y, para hacerlo, -aunque los redactores no se fueran a hacer duchos en unas cuestiones áridas que requieren estudio especializado- habría habido que dedicar los esfuerzos de al menos un miembro del equipo redactor para adquirir, como mínimo, un barniz. No hacer absolutamente nada de todo eso implicaba producir un tocho carente de seriedad, privado de base argumentativa, bibliográfica o referencial y que no podía convencer a nadie, sino sólo adoctrinar a los militantes sobre qué había que pensar al respecto -para desacreditar la tradición de la Internacional Comunista y exaltar la singular aportación venida del extremo oriente-; eso, claro, mientras durase la confianza incondicional de esos militantes en la infalibilidad de sus dirigentes, porque el folleto no los ayudaba a tener argumentos que oponer a otros puntos de vista.


[NOTA 315]

No reúnen esos rasgos ni la guerra civil rusa de 1918-21, ni la china de 1927-49 ni la griega de 1946-49 ni las de la revolución mexicana. Cierta similitud se da, en cambio, con la guerra de secesión norteamericana de 1861-65 y con la guerra de Corea de 1950-53.


[NOTA 316]

V. mi artículo, reproducido infra, en el Anejo VIII, «Por qué la lucha del pueblo español es eminentemente anti-imperialista y patriótica», que publiqué bajo el seudónimo «Santiago Robles» en Revolución Española, Nº 1 (4º trim. 1966), pp. 31-38.


[NOTA 317]

En agosto de 2009 hallé, entre mis viejas pertenencias, un legajo de documentos políticos del período de mi militancia en el PCEml, principalmente de la última fase de la misma (en torno a 1969-1972). Entre otros figuran éstos (cito en los términos del inventario que redacté poco después de encontrar ese legajo): `Documento A02: «Notas sobre el trabajo de la guerra civil» (holandesa cebolla blanco). Debe tratarse de unas observaciones críticas elaboradas por Lorenzo Peña al folleto que preparaba la dirección del PCEml y que se acabará publicando en 1974: La guerra nacional revolucionaria del pueblo español contra el fascismo. Probablemente ninguna de estas observaciones se tuvo en cuenta en la versión publicada.' `Documento A03: «Algunas observaciones y sugerencias acerca de cuestiones de detalle en el trabajo sobre la guerra» (folio original). Idem'. Esos documentos no reflejan mi genuina posición, sino lo que, a esas alturas, esperaba yo que pudiera todavía tomarse en cuenta para amortiguar o edulcorar, en parte, el folleto que se preparaba. De todos modos no recuerdo las condiciones exactas de su redacción ni el momento en que los escribí; probablemente hacia finales de 1971.


[NOTA 318]

Naturalmente fue otra iniciativa más de la VPE, siempre atenta a las modas que venían de la Rue d'Ulm y círculos similares.


[NOTA 319]

Desde luego el comunismo oficial de toda la vida había condenado ese género de iconoclasma, señalando -como mínimo desde los artículos de Lenin acerca de la cultura proletaria- que la nueva cultura revolucionaria había de asumir, incorporar y continuar, mejorado, todo el legado cultural atesorado y acumulado por la humanidad bajo las anteriores clases dominantes -incluidos sus valores necesarios al buen orden de la sociedad, ahora adaptados a las necesidades de avance social.


[NOTA 320]

Naturalmente esa áspera calificación la asumo yo; no compromete a nadie más. Es, evidentemente, cuestión de gustos; y los míos son muy clásicos. Otros los tendrán más actualizados; y están en su derecho. Lo que cuestiono es que quienes sostienen (o sostenían entonces) que la producción artística es una superestructura, que tiene -en la sociedad de clases- forzosamente un determinado carácter de clase (o sea, para simplificar, es, en cada caso, arte burgués o arte proletario) afirmen, a la vez, que la obra de arte tiene su carácter de clase, de tal clase en concreto, aunque sea vacía la intersección entre esa clase social y el público capaz de apreciarla (o entenderla); en suma, que una obra de arte sea proletaria aunque ni un solo proletario la entienda ni la vaya a entender o apreciar.


[NOTA 321]

Ya entonces, a fines de 1963 o comienzos de 1964, hablando con Santiago González Noriega le expuse ese punto de vista; él me replicó que no era posible porque iba contra el principio de que no hay nada por encima de las clases. Exactamente la misma respuesta me dará el camarada Bujalance, en las sesiones de discusión del comité ejecutivo del PCEml sobre la revolucionarización a las que me estoy refiriendo. Mi tesis era la de que el arte estaba por debajo de las clases.


[NOTA 322]

Sin embargo, mis preferencias iban dirigidas al arte del realismo socialista, cuya caracterización oficial en la Unión Soviética del período de Stalin se basaba en estos cuatro principios: El arte habría de ser (1º) proletario, en el sentido de ser relevante para los trabajadores y comprensible por ellos; (2º) típico, reflejando escenas de la vida cotidiana de la gente; (3º) realista, en el sentido de ser representativo; (4º) comprometido, decantándose por apoyar los intereses de las clases laboriosas y sus organizaciones. Fueran mejores o peores las realizaciones artísticas de esa orientación, desde luego a mí me parecía que era mejor inspirarse en principios así, para hacer algo que valiera la pena, que en principios radicalmente diversos. Sin embargo, a diferencia del realismo socialista dogmático, lo que yo proponía no implicaba la imposición de ninguna tendencia, dejando a cada artista-productor y a cada consumidor de productos artísticos escoger lo que prefiriese. Lo pintoresco era establecer una obligación de arte revolucionario y, a la vez, aceptar que pudiera ser uno incomprensible por las masas, irrelevante para ellas, atípico, no representativo sino abstractoide y comprometido sólo a ojos de una selecta élite de buenos entendedores.


[NOTA 323]

El documento reflejaba la opinión -según declaración verbal de la VPE- «del 99 coma 9 por ciento de la dirección». Mi cálculo no coincide: 1 de entre 6, o sea un sexto, es más del 15%, no el 0'1%. Los seis miembros del ejecutivo éramos: Andrés, Rodrigo (Iñaki), Raúl Marco, Helena Odena, Bujalance y yo. (También Matías [alias «Napoleón» o «Napo»], si bien quedó prácticamente apartado al ser detenido y encarcelado, durante unas semanas, en la Santé en 1970; y por voluntad propia, tras una breve reincorporación, volvió a quedar separado de la dirección; dimitirá en diciembre de 1971.) Quedan, evidentemente, excluidos de esta lista los tres miembros del ejecutivo que estaban encerrados en las mazmorras franquistas: Valera (Paulino), Emilio (Luis Prieto) y Eduardo (Angel Campillo, alias «Miguel»).


[NOTA 324]

V. la ya cit. págª http://www.tpellicer.com/FRAP/bibliografia%20frap.pdf. En ella encuentro el siguiente documento referenciado: Primer Congreso de l Partido Comunista de España (marxista-leninista). Documentos III. Sobre el arte y la literatura. Ediciones Vanguardia Obrera. Madrid, 1974. Seguramente otros documentos del I Congreso también bebieron de esa fuente. (Hubo, al parecer, tres volúmenes.)


[NOTA 325]

El 19 de julio de 1971, o sea cuatro días después, estalló una insurrección popular en Sudán contra la tiranía de Muhamad Yafar Numeiri. Encabezábala el partido comunista sudanés. Fue aplastada por la ingerencia de las fuerzas extranjeras reaccionarias, actuando de punta de lanza de esa intervención el coronel y dictador militar libio, Muhamar Jazafi. ¿Cuál fue la actitud de Pequín? Aplaudir la intervención y apoyar al verdugo Numeiri. Tenemos ahí el esquema que los dirigentes chinos aplicarán en los conflictos de Chile, Angola y Afganistán en los años siguientes, con una política cuyo episodio final será la guerra de agresión contra la República Democrática de Vietnam (y en apoyo a los Jmeres Rojos de Camboya) en febrero-marzo de 1979. En todos esos conflictos estuvieron al lado del imperialismo yanqui. Luego la visita de Nixon no fue un puro gesto simbólico.


[NOTA 326]

Éste fue el argumento del camarada Bujalance.


[NOTA 327]

Éste era el argumento de la camarada Helena Odena.


[NOTA 328]

Con la colaboración, al principio, de la reaccionaria (y racista) dictadura polaca acaudillada por el mariscal Eduardo Rydz-Smigly, que, aliada a los nazis, participó incluso en el despojo alemán de Checoslovaquia, a la cual, en octubre de 1938 (aprovechándose del Pacto de Munich entre Hitler, Mussolini, Daladier y Chamberlain), arrancó Teschen -o Cieszyn- y otros dos cachos de territorio (Orava y Spis, éstos en la región eslovaca). El Führer esperaba que, a cambio, las autoridades de Varsovia cedieran en lo tocante al Pasillo de Dantzig -aceptando, o bien un plebiscito autodeterminativo en esa zona, o bien la reincorporación de la ciudad de Dantzig al Reich con un pasillo alemán dentro del pasillo polaco. Así se habría afianzado el pacto germano-polaco firmado el 26 de enero de 1934, preparándose una eventual guerra conjunta contra Rusia. Polonia y Alemania habían estado también indirectamente aliadas por su común apoyo a los militares fascistas españoles en la guerra de 1936-39. [V. Wayne H. Bowen, «Spain and the Nazi Occupation of Poland, 1939-44», International Social Science Review, 2007, http://www.britannica.com/bps/additionalcontent/18/28841567/SPAIN-AND-THE-NA ZI-OCCUPATION-OF-POLAND-193944: «Las simpatías católicas polacas estaban junto al general Franco [...] en una cruzada religiosa contra los anticlericales, el comunismo ateo [...] Polonia apoyó la causa de Franco, prestándole en seguida asistencia durante la guerra civil española [...] Polonia reconoció a los nacionalistas como legítimo gobierno de España en octubre de 1938, cinco meses antes de que se hundiera la República, que entonces seguía combatiendo [...] la prensa polaca desbordaba en elogios a Franco, exultando por la derrota del gobierno del Frente Popular respaldado por los soviéticos.» Polonia vendió a los sublevados 20 aviones militares Breguet XIX en 1936. También las autoridades de Varsovia animaron al alistamiento de legionarios polacos en las tropas mercenarias franquistas (el Tercio). V. Christopher Othen, Franco's International Brigades: Foreign Volunteers and Fascist Dictators in the Spanish Civil War, Reportage Press, 2009 ISBN 9780955830266; y Judith Keene, Fighting for Franco: International Volunteers in Nationalist Spain During the Spanish Civil War, 1936-1939, Leicester University Press, 2001, ISBN 9780718501266.] Lo del Pasillo de Dantzig resultó, empero, un precio demasiado alto para el gobierno polaco, que, temeroso de perder su acceso al mar, declinó ese trato. Entonces Hitler abrogó el Pacto con Polonia (28 de abril de 1939). Pero todavía en agosto era posible un entendimiento entre los dos gobiernos antidemocráticos, a los que tantas cosas unían (entre otras el hecho de que sendos hombres fuertes de Berlín y Varsovia habían sido soldados de los ejércitos austro-alemanes en la I guerra mundial, en la cual habían peleado ambos por la victoria de sus dos Káiseres).
Que la reaccionaria dictadura polaca era propicia a un entendimiento con el III Reich contra Rusia es una convicción que el autor de este ensayo había tenido desde su juventud pero que sólo ahora puede acreditar, gracias a datos extraídos del artículo «En favor de las víctimas de la guerra» de Cristóbal Robles Muñoz (Hispania Sacra, LXI 124, julio-dic. 2009, pp. 691-753), a saber: ante la Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios de la Santa Sede se presentó el 15 de marzo de 1937 un informe que comunica un pacto secreto entre Polonia y Alemania para atacar a la Unión Soviética, avanzando por Ucrania; el litigio sobre Dantzig quedaba así marginado o resuelto (p. 700 y n. 26). La URSS, que lo sabía, hacía preparativos para su defensa.
Cristóbal Robles Muñoz nos cuenta también, en otro pasaje de su artículo, que la diplomacia vaticana sabía de buena tinta (p. 748) que la Unión Soviética deseaba evitar los conflictos armados y optaba por el pacifismo, todo ello mientras se iba fraguando el contubernio de Munich de septiembre de 1938 entre Alemania, Italia, Francia e Inglaterra (del cual, según ya lo he recordado, se benefició territorialmente Polonia).


[NOTA 329]

Me refiero a la batalla de Khalkhyn Gol, en la frontera entre la República Popular de Mongolia y la parte de China que el imperialismo japonés había desmembrado para formar el Estado subalterno de Manchuria, o Manchukuo. (El mismo día en que se firmaba en Moscú el pacto ruso-alemán de no agresión -23 de agosto de 1939- se estaban librando sangrientos combates entre el Ejército Rojo y el atacante japonés.) Desde 1905 había una frontera terrestre entre Rusia y el Japón (en la isla Sajalín); sin embargo, los conflictos los desencadenó la monarquía nipona desde Manchuria. La batalla de Khalkhyn Gol duró del 11 de Mayo al 16 de Septiembre de 1939; por la parte rusa mandó el general Zhukof. Según la versión soviética, se infligieron 60.000 bajas (muertos y heridos) al agresor japonés. Tras esa derrota, el Mikado renuncia a guerrear contra Rusia. El 13 de abril de 1941 el ministro japonés de asuntos exteriores, Yosuke Matsuoka, firmará con Molotof, jefe del gobierno soviético, un Pacto de Neutralidad mutua quinquenal. El régimen de Toquio planeará entonces atacar a los estados unidos, como así lo hará en diciembre de 1941.


[NOTA 330]

Overy & Wheatcroft (op.cit.) explican perfectamente el porqué del pacto germano-soviético de 1939: el plantón y las evasivas de los anglo-franceses en las negociaciones militares de agosto de 1939 con los rusos; la persistencia de la agresión japonesa en el extremo oriente soviético hasta firmarse una tregua el 16 de septiembre. También explican sus consecuencias: si bien -gracias a los planes quinquenales- Rusia había ganado capacidad industrial, su preparación militar contra Alemania en 1939 era todavía muy escasa. Según cifras oficiales, en 1937 había cuadruplicado la producción industrial de 1928. (Al menos dos tercios de ese incremento son verdaderos según M. Harrison, Soviet Planning in Peace and War, 1938-1949, Cambridge, 1985, pp. 46-51.) Gracias a ese impulso y a poder continuar la preparación casi 22 meses más, Rusia afrontará el ataque alemán de junio de 1941 mejor pertrechada, porque, en esos dos años, las fábricas rusas habían producido 7000 tanques y 81000 cañones, así como un gran número de aviones.

Por su parte, David Priestland, en Bandera Roja: Historia política y cultural del comunismo (Barcelona: Crítica, 2010, trad. J. Madariaga, p. 212) afirma: «La industrialización a marchas forzadas de la década de 1930 no era quizá estrictamente `necesaria' [...] pero a finales de la década la tasa de producción soviética superaba a la alemana; la URSS era ya probablemente el mayor productor de armas del mundo y superaba en todos los terrenos a la Alemania nazi excepto en fuerza aérea. El sistema administrativo centralizado también tenía ventajas. A diferencia de su predecesor zarista, el gobierno soviético pudo controlar y dirigir la distribución de alimentos y artículos industriales durante toda la guerra, evitando así las hambrunas civiles, al tiempo que mantenía la producción material militar. El régimen consiguió organizar el transporte de enormes plantas industriales hacia el Este, lejos de las líneas enemigas». En suma, el respiro de casi dos años fue bien aprovechado y valía la pena.


[NOTA 331]

Tal pacto existió -hoy estoy seguro. No sé en qué términos se enunció. Me figuro que al nivel más elevado, verbalmente y con pocos testigos. La parte china se comprometió a alinearse con el Occidente en la guerra fría contra el bloque oriental encabezado por Rusia. Y cumplió. Así se explica la actuación de los dirigentes chinos en los años siguientes en los asuntos de Chile (golpe de Estado militar orquestado por la CIA en septiembre de 1973), Angola, Etiopía, Afganistán, Indochina (guerra antivietnamita y apoyo conjunto chino-estadounidense al gobierno exiliado de Pol Pot, desalojado por las tropas de Hanoi en enero de 1979). A lo largo de los años 70-80 China estará, en los conflictos importantes, al lado de Washington, contra las fuerzas progresistas, auspiciadas por Moscú y La Habana. ¿Qué obtuvieron a cambio los gobernantes de Pequín? Mi conjetura es que consiguieron estas dos promesas: (1ª) que los estados unidos no presionarían demasiado a sus amigos y socios para mantener como representante chino en la ONU al régimen nacionalista de Chiang Kai-shek; y (2ª) que no auspiciarían el separatismo de Formosa (Taiwán), sino que reconocerían que esa isla era una parte de China (aunque la fórmula proferida por Nixon fue ambigua). También es posible que se llegara a un cierto acuerdo sobre Camboya, que se materializará tres años después, cuando los estadounidenses abandonarán a su lacayo, el general Lon Nol, consintiendo así que se estableciera la «Kampuchea democrática» de los jmeres rojos, apadrinados por China.


[NOTA 332]

Añadí, para dar mayor contundencia a mi argumento: «¿Podéis decirme qué gana la República Popular China con esta visita? Porque, según lo que sea, lo podremos valorar y considerar si merece la pena». Evidentemente no hubo ni podía haber respuesta.


[NOTA 333]

El Tratado de Brest-Litofsk fue cancelado por Rusia el 13 de noviembre de 1918 cuando Alemania capituló ante los aliados occidentales. Sin embargo, en gran medida sus efectos territoriales fueron irreversibles. El nuevo Estado polaco -creado por los austro-alemanes y reforzado después por los aliados- lanzó una victoriosa guerra de anexiones contra la aún balbuceante República soviética, imponiendo por la fuerza la conclusión del Tratado de Riga del 18 de marzo de 1921, que desbordó en 250 Km hacia el Este la línea Curzon, establecida sobre la base del predominio lingüístico local. Una buena parte de la Rusia Blanca quedó así en manos de las autoridades de Varsovia.


[NOTA 334]

Claro que esta alegación era difícil de enunciar después de habernos tenido que tragar la trola del «social-imperialismo soviético». Creo que sólo a medias o con balbuceos me atreví a formularla.


[NOTA 335]

Así, p.ej., y en esa misma línea absolutista, consideraba que no debía permitirse a ningún camarada abstenerse en una votación. No sólo rechazaba cualquier término medio sino también la duda o la suspensión de juicio.


[NOTA 336]

La sanción máxima prevista en los Estatutos era la expulsión, inadecuada para castigar el intento de salir de la organización, por dos razones: (1) ese intento no estaba tipificado como falta; y, sobre todo, (2) hubiera tenido un efecto jurídico idéntico al propósito merecedor de la sanción (salvo quizá añadir una nota de infamia, lo cual sólo vinculaba a quienes continuaran afiliados). Inventar alguna otra sanción más contundente hubiera sido anti-estatutario. Sin embargo, el respeto de los Estatutos no lo consideraba vinculante -para la propia dirección- la VPE, según ya lo he dicho en una nota anterior.


[NOTA 337]

Me pregunto si se habrá conservado en algún archivo; sospecho que se habrá destruido, si bien hace unos años la vi citada en una bitácora («Kaos en la red»), siendo (en la medida en que lo puedo recordar) exacta la cita («¡Estudiad más a Stalin, camaradas!»). Evidentemente no guardé copia de esa nota o carta. El contenido escuetamente expresado en la carta lo desarrollé en unas cintas magnetofónicas (cassettes) en las que me explayaba en analizar las razones de mis desacuerdos y sus implicaciones. Pero esos desarrollos ya no iban destinados a mis ex-camaradas, sino que quedaban en depósito. Sin embargo, unos años después se destruyó ese depósito, que abarcaba también una colección de materiales impresos, ya que, de un lado -y por razones de prudencia-, yo no deseaba que me fueran enviados, mas, por otro lado, la familia que lo custodiaba no parecía dispuesta a seguir haciéndolo indefinidamente.


[NOTA 338]

Naturalmente fueron tremendamente penosas para mí las reuniones en que tuve que seguir participando durante esos últimos meses. El domingo 21 de mayo tuvo lugar mi postrer contacto, consistente en un largo intercambio de experiencias y puntos de vista con el secretario político del comité regional de Castilla (o sea, en la práctica de la provincia de Madrid) -si no recuerdo mal en compañía del camarada Iñaki (Rodrigo)- en un jardín ginebrino.


[NOTA 339]

Tuvimos la suerte de que no nos parase la aduana helvética, a la que hubiera sido difícil explicar que el contenido transportado era aire. Había mayor control aduanero en sentido inverso, o sea efectuado por la aduana francesa.


[NOTA 340]

En esa visita conocimos a la viuda de D. Marcelino Domingo. A la mediación de D. José hubiera podido acudir para obtener un permiso de entrada en el territorio mexicano, pero eso hubiera implicado revelar de antemano nuestro secreto plan de abandono de la militancia y tal vez hubiera dificultado la ruptura total que buscábamos con toda la política española.


[NOTA 341]

La opción de Luxemburgo se explica así: las compañías de transporte aéreo estaban agrupadas en la IATA, que entonces actuaba como un consorcio monopolístico imponiendo tarifas altísimas y uniformes (costaba igual volar con una línea o con otra). Al margen de la IATA se había constituido un pequeño conglomerado que encabezaba la Icelandic Airlines. En diciembre de 1970 se estableció un vuelo semanal directo entre Luxemburgo y Barbados, a cargo de la compañía Caribbean Airways, un low-fare service (hoy se diría «low cost») a precio mucho más barato que el que ofrecía el cartel IATA. Fue ése el vuelo que elegimos, porque ningún otro estaba a nuestro alcance.


[NOTA 342]

Cumplíanse ese día 519 años de la caída de Constantinopla en poder del sultán turco Mehmed II y del fin del Imperio Romano de Oriente. Fin, también, de nuestra aventura revolucionaria.


[NOTA 343]

Siempre me ha gustado poquísimo viajar en avión; entonces, además, los vuelos de largo recorrido duraban mucho, porque aún se volaba en aeronaves de hélice, que tenían que hacer muchas escalas. A cambio, el tránsito por los aeropuertos era cómodo, sin estar los pasajeros sometidos a las humillaciones y las inspecciones actuales. El primer control al que tuve que someterme al abordar un avión fue justamente en esa escala de Bogotá, donde nos cachearon manualmente (a los varones) para cerciorarse de que no portábamos armas. Sin embargo por aquellos años abundaron los secuestros de aviones. Poco después se establecerían los sistemas de escrutaje de equipajes de mano y objetos personales que han crecido como un cáncer hasta hacer aborrecibles e insoportables los viajes aéreos.


[NOTA 344]

En el Apéndice de esta obra reproduzco facsímiles de esos documentos.


[NOTA 345]

La mayor parte de los viajeros éramos inmigrantes ilegales, casi todos chilenos.


[NOTA 346]

Que habíamos comprado en el Mercado de Ipiales, un rastro cercano a San Francisco, junto al arranque del camino por donde se ascendía hacia los Toctiucos, en la ladera del volcán.


[NOTA 346bis]

Otra seria adversidad era el ruido, por la ubicación de la vivienda y las características del barrio. Muchas veces era imposible leer. Habiendo tenido que abandonar nuestro pequeño gramófono, sólo podíamos interponer, como pantalla acústica, el tenue sonido de unas cassettes de música clásica. Y por las noches los ladridos y aullidos de los perros callejeros impedían dormir. Mis crónicos insomnios se agravaron y tuve que empezar a ingerir un somnífero cada noche.


[NOTA 347]

El viaje lo tuvimos que aplazar unos días por el golpe militar fallido del general Raúl González Alvear del 1 de septiembre -justo cuando teníamos que tomar el avión. Nuestra maltrecha economía se vio golpeada por el forzado cambio de vuelo; pudimos subsistir durante ese intervalo en Quito gracias a la hospitalidad de unos amigos. (Ese golpe será eufemísticamente denominado por los ecuatorianos «el del 32 de agosto», en virtud de alguna circular gubernamental que prohibía referirse a los sucesos del 1 de septiembre de 1975.)


[NOTA 348]

Ni, andando el tiempo, he sentido la atracción de otros ex-militantes hacia la Escuela de Frankfurt, el marxismo existencialista de Herbert Marcuse o el estructuralismo de Althusser. Apenas conocía a Poulantzas más que de oídas (lo leeré decenios después). Más cercanía podía sentir hacia el lukacsianismo de Lucien Goldmann o la filosofía de la vida cotidiana de Henri Lefebvre, pero no tanto como para seguir sus pasos o tomarlos como modelos (porque no satisfacían del todo mis exigencias de rigor y de profundidad). En cuanto al posmodernismo francés -en el que han caído tantos ex-marxistas-, es difícil imaginar algo más distante de mi propensión racionalista, optimista, realista e ilustrada.


[NOTA 349]

V. supra, mis sentimientos juveniles sobre hechos como la usurpación del trono por el fratricida Enrique II en 1369 y la ruptura de la legalidad romana por los invasores bárbaros (así como la precaria preservación de esa legalidad en el Imperio Bizantino): capítulo I de esta obra, pp. 40-41 -y nota 47- y p. 44 -y nota 52-.


[NOTA 350]

En la lista de documentos ya citada más arriba, http://www.tpellicer.com/FRAP/bibliografia%20frap.pdf, figura uno titulado «Boletín interno Nº 12. Julio 1972»; sería interesante su lectura en este contexto. No he tenido acceso al mismo. También algunos materiales del I congreso, celebrado en la primavera de 1973, contienen -tengo entendido- referencias a mi desviación, el «teoricismo».


[NOTA 351]

Más tarde fue cooptado un tal Julio Moreda, el cual parece que se encargó de algunas de las tareas que yo había desempeñado en ese terreno. Al parecer era otro de mis paisanos levantinos.


[NOTA 352]

He leído que la decisión de pasar a la lucha armada no se tomó hasta 1975. Sin embargo, ya se habían dado pasos en esa dirección desde la celebración del I congreso. En la manifestación del 1º de mayo de 1973 en Madrid (poco después de celebrado el congreso) murió un policía. Eso desencadenó la tremenda persecución policial que se tradujo en una de las más terribles caídas del PCEml en toda su historia.


[NOTA 353]

La decisión del PCEml de pasar a las acciones armadas la relata así Jesús de Cos («comandante Pablo»), ya citado varias veces más arriba (en la p. 71 de su libro, op.cit.): «Así seguí arriesgando el pellejo, pasando clandestinamente al interior, hasta que la dirección del PCML (FRAP) decidió empezar a llevar a cabo acciones violentas, para lo cual yo consideraba que no estábamos preparados. Cuando manifesté mi opinión se me hizo el boicot, dejándome de nuevo en la cuneta. Los acontecimientos posteriores vinieron a darme la razón, cuando todo aquello terminó con los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 y con el cambio radical de la línea política que tuvo que tomar el PCML a la muerte del dictador, legalizándose».


[NOTA 354]

Además, claro, es imposible establecer un orden normativo que no se parezca en nada a los ordenamientos jurídicos anteriores. Podrá el nuevo ordenamiento diferir acusadamente de los precedentes; pero en algo, e incluso en mucho, se parecerá a ellos.


[NOTA 355]

V. José Manuel Roca Vidal, Poder y pueblo. Un análisis del discurso de la prensa de la izquierda radical sobre la constitución española de 1978, Tesis doctoral, dir. por Fernando A. del Val. Marzo de 1995, Univ. Complutense, Fac. Ciencias de la Información, Depto de Sociología. (Biblioteca UCM, 5303510771. Disp. en el internet: http://www.ucm.es/BUCM/tesis/19911996/S/3/S3003902.pdf.)


[NOTA 356]

No se atreve la Vanguardia Obrera de esos últimos años 70 a afirmar que Cataluña y Vasconia sean naciones; sin embargo, defiende para ellas, como nacionalidades, la autodeterminación, reconociéndosela a las otras nacionalidades hispanas, cuya lista queda indeterminada, siendo potencialmente extensible hasta abarcar Andalucía, Asturias, Castilla, Valencia, Aragón, Extremadura, León y así sucesivamente. Es obvio que ese discurso tenía que caer mal, muy mal, entre la gran mayoría de la población, incluida la de esos territorios; y todavía peor en los sectores obreros a quienes hubiera podido dirigirse la propaganda del PCEml.


[NOTA 357]

Sospecho que alguna relación con ese abstenerse de proponer el restablecimiento de la Constitución de 1931 puede guardar otra omisión curiosa: al publicar, en 1984, la Obras de Stalin en 15 volúmenes, la Editorial Vanguardia Obrera no incluyó en esa colección uno de sus escritos más importantes e influyentes: el discurso de presentación de la nueva constitución soviética pronunciado de 1936-11-25. ¿Sonaban a demasiado democrático-burguesas las ideas expuestas en ese texto?


[NOTA 358]

Hasta donde yo sé, las demás organizaciones antifascistas adoptaron actitudes de acomodo a la monarquía. La OCE-Bandera Roja llamó a abstenerse de votar. ORT y PTE llamaron al «Sí». Opino que, si el PCEml no hubiera estado tan debilitado, aislado y desacreditado por sus errores y su conducta sectaria, habría tenido más posibilidades de que otras organizaciones se sumaran a su posición. Quiero recordar -una vez más- que a los millones de ciudadanos españoles que vivíamos fuera de nuestra Patria el régimen nos impidió votar -no sea que aguáramos la fiesta. A la mayoría de los de dentro se los controlaba con una dosificada combinación del amedrentamiento (miedo al golpe de estado) y de la propaganda al unísono voceada por toda la prensa y por las fuerzas representadas en las Cortes bicamerales (con senado de quinto regio), habiendo estado prohibido a los republicanos presentar candidaturas en las amañadas elecciones de junio de 1977; no se permitió un verdadero debate electoral, porque las voces del «NO» se ahogaron y lo que transcendió fue el mensaje de que los del «NO» eran los más fanáticos ultras del falangismo. La votación fue inválida porque se hizo bajo coacción y engaño.


[NOTA 359]

En la ya citada tesis doctoral de José Manuel Roca Vidal se pregunta: «¿qué papel reserva Vanguardia Obrera a la pequeña y a la mediana burguesía en el análisis de clases?» La respuesta vendrá páginas después: «en los textos no se alude a la mediana burguesía ni a sus intereses económicos, ni a su concordancia o discordancia con los intereses de la clase obrera». Y más adelante nos dice el autor: «observamos que para esta autora [Helena Odena] tales clases [pequeños y medianos empresarios] pueden estar al lado de las fuerzas populares pero todavía no pertenecen al pueblo, en tanto que en otros artículos hemos visto que se les consideraba ya parte integrante del mismo. Así, por lo que respecta a la conformación del bloque de clases subalternas, desde el punto de vista de las relaciones con la producción, la noción de pueblo ofrece no pocas obscuridades. [...] los publicistas de Vanguardia Obrera pasan como sobre ascuas por las contradicciones entre capital y trabajo en el interior del bloque de clases subalternas y ubican, casi clandestinamente, a la pequeña y mediana burguesías en el seno del pueblo». Salirse por la tangente era típico de la tendencia al ultraizquierdismo de la camarada Odena, quien, proclive a posiciones trosquistizantes y acomplejada por las críticas trosquistas, buscaba el subterfugio, callando sobre problemas espinosos o dejándolos en la indeterminación.


[NOTA 360]

Un nutrido grupo había sido separado, al comienzo de la transición; sostenía que la situación política era nueva y que había que abordarla con otros planteamientos y otros métodos, lo cual entonces pareció una herejía. Algunos de los cuadros provenientes de la Unión se pasarán a la ORT. Y en general en esos años de la transición se sucederán las crisis internas.


[NOTA 361]

Agradezco a Francisco Moreno Soler sus informaciones gracias a las cuales he podido reconstruir aquellos hechos. Él me ha facilitado también fotocopias de dos documentos esenciales: el Informe del comité ejecutivo al pleno del comité central --presentado por Raúl Marco el 31 de enero de 1981-- y el Nº 355 de Vanguardia Obrera (febr. 1981), que contiene varios artículos de denuncia de los disidentes expulsados.


[NOTA 362]

Me he saltado aquí comentar lo que había sucedido en aquella journée des dupes que fue el 23 de febrero de 1981.


[NOTA 363]

V. Cuaderno Debate. Elementos para un Nuevo proyecto revolucionario. Texto aprobado en el VI Congreso del PCE (m-l). Marzo de 1992. Edita: PCE (m-l). Madrid, 1992. Citado en http://www.tpellicer.com/FRAP/bibliografia%20frap.pdf. [Como crítica a ese documento el autor de este libro escribió entonces un comentario, copia del cual fue entregada a Raúl Marco por si lo juzgaba útil. Es dudoso que entonces circulara ni siquiera entre el nuevo colectivo OCTUBRE que se estaba formando. La publico por vez primera en octubre de 2011 en este mismo sitio electrónico. (También accesible en formato PDF.)


[NOTA 364]

La última reunión de agrupación en que participé tuvo lugar el 19 de abril de 2001; desde ese momento mi militancia pasó a quedar como en barbecho hasta el día de hoy.


[NOTA 365]

Incluido el Reino de España, cuyo vértice está ligado por vínculos inter-dinásticos con la casa reinante en Kuwait, los As Sabah: KIO-grupo Torras-Urbanor-los Albertos, Javier de la Rosa y el rol medianero del excelentísimo gentilhombre de cámara y senador de quinto regio, D. Manuel Prado y Colón de Carvajal, administrador de los bienes privativos de la Corona, caballero de las Ordenes Militares de Santiago y Malta y del Real Cuerpo colegiado de Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid, galardonado con la Real Orden de Abdul Aziz de la Monarquía Saudí, ex-marqués de Zuya, descendiente del Rey D. Fernando I de León y Castilla, hijo de la marquesa de Castiglione, hermano del conde de la Conquista, nieto del duque de Veragua y del Marqués de Aguilafuente, padre del presidente de ENDESA y empresario taurino D. Francisco de Borja Prado Eulate, patrón de la firma de reses bravas El Toñanejo S.L. ¿Se puede subir más alto?


[NOTA 366]

El asunto en discordia era cómo enjuiciar la polémica y estrafalaria figura de Vladimir Zhirinofsqui. En mi artículo yo aplicaba viejas recetas de Mao Tse-tung (v. infra, Anejo XI): aislar, hasta donde sea posible, al enemigo principal, tratando a cuantos no formen parte de ese enemigo principal como potenciales amigos o aliados y acompasando, proporcionalmente, nuestra actitud a sus propias ambigüedades o ambivalencias; y, por consiguiente, adoptar con respecto a esos no-enemigos-principales una doble -y dosificada- postura, recalcando, en cada momento, lo que más convenga para avanzar en ese propósito de aislamiento del enemigo principal. En el caso ruso, ese enemigo era Yeltsin, por lo cual las aberraciones y los aspavientos de Zhirinofsqui pasaban a segundo plano con relación a lo que constituía un motivo de satisfacción: que sus victorias electorales hacían morder el polvo al pro-occidental Yeltsin.


[NOTA 367]

Aunque en ese aspecto nuestros puntos de vista no son iguales: yo reivindico la restauración de la II república, la de trabajadores de toda clase, y ellos la instauración de una tercera, que nadie sabe si sería mejor o peor (yo, desde luego, me temo que sería peor).


[NOTA 368]

Aunque también en eso hay posiblemente divergencias, porque dudo que ellos tengan un rechazo tan absoluto como el mío a cualquier unidad o unión europea, aunque fuera la Europa de los pueblos, la de los trabajadores, la Europa socialista o cualquier otro engendro o señuelo similar. Difícilmente se les puede pedir que compartan mi eslogan «Por una Europa desunida en un mundo unido».


[NOTA 369]

El estudio que constituye el presente Anejo ha sido posible gracias a la amabilidad de mi camarada Angel Campillo (alias Miguel o Eduardo), quien me ha prestado los materiales de su colección personal. Se lo agradezco de corazón.


[NOTA 370]

La colección a la que he accedido gracias a la amabilidad de Angel Campillo abarca los números 1 (1965) al 69 (1972), pero en ella faltan los cuatro siguientes núms.: 2, 6, 25 y 50. Los datos que siguen son, por lo tanto, incompletos.


[NOTA 371]

Reproduzco el texto infra, en el Anejo X.


[NOTA 372]

Es posible que el nº 64 de Vanguardia Obrera estuviera ya en vías de publicación, cuando el ejecutivo se enteró de mi marcha -lo cual calculo que habrá sucedido entre el lunes 29 y el miércoles 31 de mayo. Aun estando en la imprenta, un artículo que los cuadros hubieran identificado claramente como escrito por mí probablemente habría sido retirado (y tal vez ese número iba a contener otros artículos míos), igual que en su día se suprimió, ya en imprenta, el artículo del camarada Grippa para Revolución Española. En los primeros momentos tras mi marcha tuvo que existir incertidumbre acerca de si yo pretendía continuar la actividad política pasándome a algún grupo de la competencia o plantando mi propio banderín de enganche, como habían hecho varios ex-militantes en el pasado. Pronto debió disiparse ese infundado temor. Desconozco si por entonces se llegó a saber que yo había emigrado a América Latina.


[NOTA 373]

Cada seudónimo tenía su porqué. «Zújar» era para mí un topónimo muy castizo, de fuerte fonética castellana -con esas dos fricativas sordas tan propias del español de la Meseta Carpetovetónica- y, a la vez, de origen moro, con una cierta resonancia árabe o andalusí. «Eladio» quería ser un nombre de pueblo, propio de campesinos o aldeanos.


[NOTA 374]

Facsímil repr. infra, en el Apéndice de esta obra.


[NOTA 375]

Reproduzco el texto infra, en el Anejo X.


[NOTA 376]

Reproduzco el texto infra, en el Anejo X.


[NOTA 377]

Facsímil repr. infra, en el Apéndice de esta obra.


[NOTA 378]

Reproduzco el texto infra, en el Anejo X.


[NOTA 379]

El FORPPA era el Fondo de ordenación y regulación de precios y productos agrarios.


[NOTA 380]

Facsímil repr. infra, en el Apéndice de esta obra.


[NOTA 381]

Reproduzco el texto infra, en el Anejo X.


[NOTA 382]

Ese criterio estilístico, según lo manejo, es puramente empírico, estribando meramente en una percepción global de cómo están escritos los artículos, que es una impresión al alcance de cualquier lector pero, en mi caso, mediada por un reconocimiento del estilo propio -algo del cual permanece a pesar del transcurso del tiempo. Podría ascenderse a un examen todavía no científico pero sí experto, al ojo de buen cubero de un perito en reconocer maneras de escribir; yo, sin embargo, carezco de tal calidad. Un nivel de análisis más elevado sería el del conocimiento científico, mediante pruebas estilométricas; y es que cada locutor usa unas palabras o sintagmas en vez de otros, o con una frecuencia particular o en combinaciones diferentes de las de otros locutores; eso, que todos sabemos, se puede analizar con rigor. Cabe hacer consideraciones parecidas sobre los otros criterios.


[NOTA 383]

Tal vez los presentara como propios el camarada Manolo -quien aún no se había separado del PCEml ni había repudiado la línea política de diciembre de 1964, como más tarde hará. Es verosímil que mi participación se haya limitado a elaborar un esbozo en el cual ya estuvieran contenidos los datos que sustentaban la argumentación.


[NOTA 385]

Sin embargo, al menos uno de ellos, «La angustiosa situación de la agricultura», Vanguardia Obrera Nº 66, agosto 1972, es posiblemente de mi autoría. (Alternativamente sólo podría atribuírselo al camarada levantino Lucas, quien luego usará el alias de «Venancio Vega» [1944-1999]. En el momento de dejar yo la militancia en el PCEml, era miembro del comité central. Camarada de grandes dotes intelectuales, era proclive al extremismo, al sectarismo y al unilateralismo -que lo llevaba a ser injusto con otros camaradas, incurriendo en apreciaciones exentas de equilibrio. En los problemas políticos caía en esos mismos extremos. Su verdadero nombre era «Vicente Pérez Plaza». Había cursado alguna carrera técnica [probablemente agronomía]. Ulteriormente ascendió al comité ejecutivo y luego se unió a D. Rafael Blasco Castany [v. nota hacia el final del §10 del Capítulo II]; en la segunda mitad de los setenta ambos romperán con la dirección del PCEml para formar su propio grupo, «La causa». Ulteriormente, junto con su amigo Blasco, irá evolucionando hasta llegar al PP [desconozco si como afiliado o sólo como simpatizante o colaborador], pasando por el nacionalismo valenciano y el socialismo obrero. Ostentó un par de cargos de confianza en la administración regional valenciana [aunque ambos de carácter técnico y no político]. Escribió, entre otros, los dos siguientes artículos: «The Euro as a Political Communication Process: Quality Requirements», Journal of Consumer Policy, 22/1-2, junio 1999, pp. 135-147; «Implicaciones políticas del desarrollo científico-tecnológico en España», Arbor, Nº 549 [1991], pp. 35-54.) Pero ni estoy muy convencido de esa atribución ni, sobre todo, me resulta fácil atribuirle los artículos anteriores con esa firma. De ser efectivamente de mi autoría los artículos firmados por «Pedro Collado», ¿por qué se siguieron publicando en V.O.? Posiblemente la respuesta correcta sea ésta: ese seudónimo no estaba tan directamente asociado a mí, en la mente de los camaradas, como los de «M. Banyuls» o, sobre todo, «E. Zújar». (Por otro lado supongo que es una mera coincidencia casual que exista un autor denominado precisamente «Pedro Collado» que ha escrito un libro sobre el poeta Miguel Hernández publicado por VOSA en 1993, la ahora extinta editorial que fue fundada por el PCEml en sus años de legalidad.)


[NOTA 386]

Un facsímil de este artículo lo reproduzco más abajo, en el Apéndice de esta obra.


[NOTA 387]

V. infra, Anejo VI.


[NOTA 388]

Es actualmente profesor de historia de las ideas de la Universidad RJC en Madrid. Se doctoró en 2000 con una tesis titulada «Idea y vivencia de Europa en la España del siglo XVIII» bajo la dirección de Carmen Iglesias Cano. Esa obra ha sido publicada después por el Centro de estudios políticos y constitucionales. (V. la págª web dialnet.unirioja.es.)


[NOTA 389]

El apelativo insultante fue, según tengo entendido, «el miserable»; la miserabilidad reprochada consistía en haber abandonado el partido -o sea, haber desertado. Para mí fue un abandono honroso, porque continuar en la organización hubiera implicado hincar la rodilla, comulgando con ruedas de molino.


[NOTA 390]

En el fragmento que he citado hay dos errores. El camarada Raúl no se incorporó al secretariado tras la caída de Paulino=Valera, en abril de 1966, sino tras la de Miguel=Eduardo=Angel Campillo, en enero de 1969. Tampoco es cierto que a lo largo de esos años estuviéramos Raúl, Helena y yo en Ginebra; yo no me fui a vivir allí hasta marzo de 1970, tras la detención de Matías. No recuerdo si mientras viví en París me entrevisté alguna vez con A. Diz; probablemente sí; en Ginebra, desde luego, nos vimos más de una vez.


[NOTA 391]

Especialmente las publicadas bajo los dos nombres de pluma de la camarada Helena, «M. Palencia» y «H. Odena» (altern. «E. Odena»); en menor medida, también podrían apreciarse fuertes discrepancias con los artículos escritos, bajo diversos seudónimos, por los demás miembros del comité ejecutivo e incluso del comité central.


[NOTA 392]

En la segunda edición, recientemente publicada, de su importante libro La Lucha contra los Monopolios [Madrid: Ed. Tecnos, 1966, p. 378, n. 23], el economista Ramón Tamames escribe sobre el significado de la entrada de la United States Corporation en Altos Hornos de Vizcaya, lo siguiente: «Parece claro que la actuación de la U.S.S.C, supone la instalación de una cabeza de puente norteamericana en la siderurgia europea. Ante las dificultades encontradas para realizar una inversión de capital en el área de la CECA -oposición de los intereses siderúrgicos de los «Seis» a los intereses yanquis, y en todo caso menor precio de la eventual operación- la U.S.S.C. toma una fuerte participación en Altos Hornos de Vizcaya, con la vista puesta no sólo en el mercado español, sino también en una posible aproximación de España a la CEE. Esta operación presenta dos riesgos importantes para la economía nacional. El primero, la posibilidad de una creciente `desnacionalización' de Altos Hornos de Vizcaya, que prácticamente podría convertirse en una filial de la U.S.S.C.»


[NOTA 393]

Recordemos que el equipo revisionista de Carrillo habla también mucho, demasiado, sobre la «unidad sindical» y sobre el «sindicato único de clase», sin precisar en qué condiciones ese sindicato único puede ser verdaderamente de clase. Nosotros estamos, evidentemente, por la unidad sindical de la clase obrera, pero ante todo y sobre todo estamos por la libertad sindical. Una unidad sindical impuesta no es verdadera unidad. En los sindicatos de clase no pueden estar presentes los dirigentes amarillistas que ahora merodean por algunas comisiones obreras. Unos auténticos sindicatos de clase deben construirse sobre la base de la ruptura con los dirigentes «amarillos», sobre la base del principio de la lucha de clases. Para llegar a la auténtica unidad sindical proletaria hay que aislar y expulsar del movimiento obrero a los viejos y nuevos bonzos sindicales.


[NOTA 394]

El Estudio General de Navarra o Universidad de Pamplona es la única Universidad no estatal que hay en España. De conformidad con el Concordato entre Franco y el Vaticano de 1953, la Iglesia y sus órdenes religiosas pueden crear en España toda clase de centros de enseñanza, con las mismas prerrogativas que los centros oficiales. Contra esa cláusula del Concordato y, en particular, contra los privilegios de la Universidad opusdeísta de Navarra, han venido librando los estudiantes demócratas una lucha encarnizada en los últimos años.


[NOTA 395]

Esos embustes están expuestos en el artículo publicado por el catedrático opusdeísta de la Universidad de Murcia, Sr. Burillo, en el diario francés Le Monde del 25 de octubre del año 1965, y en nota emitida en julio de éste por Miguel Alvarez, de la Oficina de información del Opus Dei.


[NOTA 396]

Lenin, La bancarrota de la II Internacional.


[NOTA 397]

En nuestro Programa político las libertades de reunión, asociación, expresión y creencias siempre figuraron en lugar destacadísimo (al igual que se habían recogido en todas las leyes fundamentales de los países socialistas desde la constitución soviética de 1936). Pero desarrollar en un texto nuestra defensa de tales libertades me temo que, en el entender de algunos camaradas, nos acercaba demasiado a la postura de los demócratas pequeño-burgueses.


[NOTA 398]

Además del contenido jurídico, está el histórico, para el cual utilicé una colección de libros y otros materiales que había ido estudiando durante aquellos años, entre los que puedo citar: el de Max Gallo Histoire de l'Espagne franquiste; el folleto de Ramón de Alderete, Les Bourbons que j'ai connus; el de Ramón Carande, Estudios de historia de España; de Manuel Cocho Gil, Acción y frustración: Páginas históricas y antihistóricas de la España errante; de Dolores Ibárruri et al., Guerra y revolución en España 1936-39. 2 vols; de Raúl Martín, La contrarrevolución falangista; de Stanley G. Payne, Phalange. Histoire du fascisme espagnol; varios de Herbert R. Southworth y de Manuel Tuñón de Lara; uno de Sergio Vilar (no sé si fue La naturaleza del franquismo, aunque creo más bien que fue uno sobre la oposición antifranquista, preparatorio de su obra posterior Historia del anti-franquismo 1939-1975). Tales materiales sirvieron asimismo para la elaboración de muchos de mis otros artículos políticos, especialmente los antimonárquicos.


[NOTA 399]

Que, según un rumor -creo que lo oí de labios de D. José Maldonado-, había sido redactado por D. José María Gil Robles.


[NOTA 400]

Se puede notar en detalles como el de mantener la versión original, francesa, del apellido dinástico, «Bourbon» -tal vez un rasgo de patriotismo que podría parecer xenofóbico. En descargo, podría aducir que mi estudio del problema de las nacionalidades me había llevado a la conclusión de que había sido ilegítima y violenta la imposición, en 1701, de la casa de Borbón en España, con el duque de Anjou, bajo la presión de las armas de Luis XIV. No se trataba, pues, de condenar a los españoles de apellido extranjero, quienes no habían usurpado el trono por la fuerza.


[NOTA 401]

En los primeros años de la dictadura franquista (hasta 1945), el «movimiento» se denominaba oficialmente «Partido».


[NOTA 402]

Este fenómeno se dio también en Portugal, incluso antes de su incorporación a la Corona de los Austrias, en la época de Felipe II.


[NOTA 403]

Esa política opresiva es lo que explica -junto con el hecho de que los Austrias relegaron a segundo plano a la nobleza portuguesa, anteponiéndole la castellana, y que descuidaron prácticamente el viejo imperio colonial portugués, importante fuente de riquezas de las clases dominantes de Portugal, el cual fue cayendo en manos de los holandeses- el que la nobleza terrateniente de Portugal capitanease el movimiento secesionista de mediados del siglo XVII y que, gracias al apoyo popular, lograse la separación de su país del resto de la Península Ibérica, si bien lo logró sólo al precio de colocarse prácticamente bajo el protectorado de Inglaterra.


[NOTA 404]

Eso explica que, cuando se celebraron las primeras Cortes Generales unificadas de España, reunidas en Madrid en julio de 1.760, ocho diputados de la antigua Corona de Aragón (dos por Barcelona, dos por Zaragoza, dos por Valencia y dos por Palma de Mallorca) presentaran a Carlos III un memorial de agravios, en el que criticaban acerbamente la política unitarista establecida en España a partir de 1.714.


[NOTA 405]

Una parte de los campesinos que estaban organizados o influenciados por la Unión Republicana Autonomista ingresaron más tarde, durante nuestra guerra nacional revolucionaria contra el fascismo, en la Federación Provincial Campesina, organización dirigida por el Partido Comunista. De estos hechos da una versión falaz y tendenciosa el libro contrarrevolucionario de Burnett Bolloten El gran engaño.


[NOTA 406]

Hay que hacer notar que la mayoría de los votos que obtuvieron los candidatos de la CEDA (principal partido de derechas) y, desde luego, todos los que obtuvo el «centro», representaban a un sector de la opinión de convicciones republicanas, que si votaban a esas candidaturas era creyendo erróneamente que así defendía el orden y la legalidad republicana. Carece, pues, de validez el argumento de Gil Robles, el cual, tras falsificar con toda desvergüenza las cifras electorales, tiene la desfachatez de pretender que las derechas obtuvieron la mayoría de votos, sin importarle en absoluto el entrar en contradicción flagrante con los datos que él mismo recoge de autores burgueses extranjeros pretendidamente «imparciales» (datos que, sin embargo, no reflejan exactamente la realidad). Por lo demás, la conclusión de Gil Robles de que la mayoría del pueblo español era contrarrevolucionaria en febrero de 1.936 es doblemente falsa, pues, como queda dicho, ni siquiera la mayoría de los votantes de derechas eran partidarios del alzamiento militar contrarrevolucionario y nunca hubieran votado en el sentido en que lo hicieron de saber que los dirigentes de la CEDA y sus cómplices estaban ya preparando un golpe militar para derrocar al régimen republicano.


[NOTA 407]

Lenin, Notas críticas sobre la cuestión nacional.


[NOTA 408]

Lenin, Notas críticas sobre la cuestión nacional.


[NOTA 409]

Lenin, Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación.


[NOTA 410]

V. supra divergencia 9ª, en el §13 del Capítulo II.


[NOTA 411]

Mi solidaridad con el pueblo palestino en su lucha de resistencia contra el imperialismo yanqui y su agente en la zona, el Estado de Israel, había empezado a existir desde mis primeras tomas de posición política, en 1956, mucho antes, pues, de mi compromiso marxista-leninista. Y ha persistido y persiste mucho después de fenecido y periclitado tal compromiso, aun a través de toda la evolución de mis ideas políticas -si bien, naturalmente, con adaptaciones. V. mi página web http://eroj.org/Palestina/, donde el lector podrá encontrar mi ensayo Cuestiones disputadas sobre Israel (2002) junto con varios artículos.


[NOTA 412]

Hasta noviembre de 1978 el PCEml no se sacudirá esa sujeción al pensamiento de Mao Tse-tung.


[NOTA 413]

El testimonio de Jacques Grippa (citado en una nota del §9 del Capítulo II de este libro) prueba que Mao Tse-tung ya no tenía pensamiento alguno en 1964, habiéndose convertido en un autócrata divinizado que sólo pronunciaba frases frecuentemente sibilinas y que manejaba a su país con la irresponsable veleidad de un antojadizo monarca. Hay que señalar que los cuatro tomos de las Obras escogidas de Mao Tse-tung -publicadas por las ediciones de Pequín en lenguas extranjeras- abarcan escritos anteriores a la proclamación de la República Popular China el 1 de octubre de 1949. Tras la toma del poder, hay un par de ensayos sueltos de Mao (su llamamiento a que florezcan cien flores en 1956 y el célebre «Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo» del año siguiente y que refunde el anterior); por lo demás, no escribe nada, pronunciando sólo alocuciones más o menos breves, muchas veces con simples vaguedades. El caso de Mao contrasta con el de otros líderes comunistas conocidos, como Lenin y Stalin. Lenin murió seis años después de acceder a la jefatura del gobierno; y durante una parte de ese tiempo estuvo intelectual y físicamente muy mermado; aun así, una buena porción de su obra la produjo en esos últimos años de su vida -y eso que seguramente tenía muchas cosas urgentes que hacer en vez de escribir. Stalin escribió la mayor parte de su obra después de convertirse en número uno del partido, ya en el poder (y siempre por si solo, rehusando firmar nada que él mismo no hubiera redactado línea por línea) -aunque los años de la II guerra mundial fueron para él intelectualmente estériles-. Mao pensador, Mao ideólogo, se termina el día en que se hace gobernante supremo de la China continental. No hay un proceso de decadencia, sino una metamorfosis súbita de un productor de elaboraciones doctrinales en un personaje ágrafo. Es paradójico que muchos maoístas posteriores enaltezcan, sin embargo, el presunto pensamiento de Mao Tse-tung impartido en los discursitos o en las conversaciones posteriores a 1949, que siempre parecen los dichos de un oráculo.


[NOTA 414]

Algunos biógrafos señalan el influjo que en el pensamiento militar de Mao de los años 30 -estrechamente conectado con sus ideas de estrategia y táctica políticas- ejerció la obra clásica de Sun-Tsu, El arte de la guerra, del siglo VI antes de nuestra era. Es posible incluso que el eslogan que estoy comentando proceda de ese texto de hace 500 lustros.


[NOTA 415]

En rigor, aquello a lo que Mao se opuso en 1927-28 era el puchismo -propiamente dicho-, no el gerrillerismo urbano. La diferencia estriba en que el primero espera provocar un levantamiento de masas en las principales ciudades ocupadas por el enemigo, mientras que el guerrillerismo se contenta con una vía de hostigamiento o emboscadas, pero en ese medio urbano. En el fondo, el guerrillerismo urbano es una versión aminorada del puchismo; en ambos casos se espera causar el derrumbe del poder establecido con acciones armadas emprendidas donde el enemigo tiene concentradas sus fuerzas principales, contrariamente a la línea que Mao Tse-tung preconizó desde 1927 de refugiarse en zonas rurales donde el poder adverso no tenía fuerzas tan compactas y masivas. Era, desde luego, absolutamente irrealista pretender en la España de 1970 que pudiera desarrollarse una táctica de guerrilla en zonas rurales apartadas -por muchas razones, entre ellas el creciente despoblamiento del campo ya a esas alturas. Sin embargo la guerrilla urbana era todavía muchísimo más descabellada y suicida.


[NOTA 416]

V. el ya citado libro de David Priestland, Bandera Roja, p. 203.


[NOTA 417]

De haber tomado entonces la decisión, sin esperar a más, hubiera podidio realizar mi fuga cómodamente ese mismo verano, aprovechando las vacaciones estivales, teniendo en cuenta que todavía disfrutaba de permiso de residencia en Francia, que perderé en diciembre de 1971.


[NOTA 418]

Con honrosas excepciones -como la de Luis Gómez Llorente-, pocos fueron quienes, después de 1950, lo hicieron desde ideologías que no fueran de signo comunista.



[NOTA 419]

¿Cómo quedó compuesto el comité ejecutivo tras mi marcha? Lo único que sé, a ciencia cierta, es que se produjo mi baja; tengo entendido que Bujalance me reemplazó inmediatamente en el secretariado y que poco después el camarada Venancio Vega fue cooptado al comité ejecutivo.

Recapitulando (y a salvo de errores en mis recuerdos), haría el siguiente cuadro de la composición del ejecutivo de 1964 a 1972:

  1. Del 17 de diciembre de 1964 a comienzos de enero de 1965

    Los tres primeros del secretariado.

  2. De comienzos de enero de 1965 a octubre de 1965

    La misma, pero con Manolo [ex-Proletario] reemplazando a Hernán (que abandonó el partido). Raúl Marco estuvo en el Secretariado entre enero de 1965 y comienzos del verano, cuando lo reemplazó Lorenzo Peña (Miguel)

  3. De noviembre de 1965 a abril de 1966

    [Secretariado: los tres primeros]

  4. De abril de 1966 a octubre de 1966

    [Secretariado: los tres primeros]
    También estuvo cooptado para el ejecutivo -pero por poco tiempo- un camarada de París, Gonzalo, proveniente del antiguo MOR.

  5. De octubre de 1966 al verano-otoño de de 1967

    Los mismos más Paco Sandoval (Matías) (reincorporado)

  6. Del verano-otoño de 1967 a enero de 1969

    [Secretariado: los tres primeros]

  7. Después de enero de 1969

    Los mismos menos Ángel Campillo (caído).

    Raúl es reelegido como miembro del Secretariado

    Algo después son cooptados:

  8. Después de marzo de 1970 y hasta mayo de 1972

    Baja (primero provisional, luego definitiva) de Paco Sandoval, tras su detención en Francia.

    Es cooptado Antonio Bujalance

  9. Mayo de 1972

    Baja de Lorenzo Peña, quien abandona el PCEml.

    Continúan: Clara, Ricardo, Andrés, Rodrigo, Bujalance.

    Posteriormente se incorpora Venancio Vega.













El lector que lo desee puede comparar las posiciones que sobre el tema de las nacionalidades se defienden en los fragmentos aquí reproducidos con las que he desarrollado en años recientes al respecto













V. mi artículo «La correlación lógico-jurídica entre deberes y derechos», en Persona y Derecho, nº 61 (2009), pp. 73-102













Alfonso XIII instigador de la conjura

En varios lugares (p. ej en varios pasajes de mi libro Estudios republicanos [p.ej. 1, 2 y 3] y también en la presentación del cd-audio España y Rusia roja) he formulado esta tesis (que apenas veo recogida por los historiadores): fue S.M. el rey D. Alfonso XIII quien, el 15 de abril de 1931, empezó a urdir la conjura que condujo finalmente a la sublevación militar dirigida por el General Mola que desencadenó la guerra civil el 18 de julio de 1936. Su demostración historiográfica requiere un acopio de datos de archivo que excede mi ámbito de competencia. Pero hay documentos que la acreditan. (En sustancia viene a asumirla [aunque no sin meandros y equívocos o circunloquios] Enrique Casanell en su libro 1936; La conspiración, Madrid: Ed. Síntesis, 2008, pp. 18-19 y passim.)













Boletín Oficial del Estado: 1 de marzo de 1977, Núm. 51. Págª 4845
II. Autoridades y personal. Nombramientos, situaciones e incidencias
Presidencia del Gobierno
Orden por la que se nombran funcionarios del Cuerpo Administrativo de la Administración Civil del Estado, en aplicación de lo preceptuado en el artículo 2.º del Decreto-ley 10/1964, de 3 de julio, a don Pedro Jesús Zamora, don Alvaro Bacarisse Casula, don Luis Fauste Abbad, don Lorenzo Peña Chércoles y don José María Azpiazu.
Referencia: BOE-A-1977-5441















[NOTA 500] A través de Raúl Marco, que estaba entonces impulsando la creación del colectivo OCTUBRE, conocí el Cuaderno Debate. Elementos para un Nuevo proyecto revolucionario. Texto aprobado en el VI Congreso del PCE (m-l), Marzo de 1992. Escribí entonces, como crítica a ese documento, un comentario que entregué a Raúl Marco. Posiblemente nunca circuló ni siquiera en ese restringido ámbito. Publícase por primera vez en octubre de 2011.















[NOTA adicional]

Una buena relación me unió desde ese momento con el camarada Raúl Marco, acercándome un poquito de nuevo al PCEml; se plasmó en un comentario que le hice a un informe del comité ejecutivo que, junto con otros documentos del PCEml, tuvo la amabilidad de transmitirme. Ese comentario es `Observaciones sobre el Informe del CE del PCE(m-l) titulado «Algunos problemas de la situación actual»' y lleva la fecha 20-10-1990.
21 años después, el 30 de octubre de 2011, lo he desplegado en la págª web http://eroj.org/aj/. V. sus dos versiones: HTML y PDF.